En el marco de la celebración a Santa Clara; patrona de las lavanderas y costureras, desde el Hospital de Clínicas recordaron la loable labor del personal del departamento de lavandería y costura del nosocomio, destacando el invaluable aporte que brindan para la óptima calidad de los servicios hospitalarios.
Esta área cuenta actualmente con 40 funcionarios, de los cuales 7 son costureras y 33 son personal de lavandería, los mismos trabajan de lunes a domingo en turnos de mañana y tarde, de 06:00 a 18:00 horas, logrando así una dinámica de trabajo constante que permite garantizar la limpieza de todas las prendas necesarias.
En el Hospital de Clínicas por día se lavan 1.400 kilos de prendas varias, y se confeccionan prendas específicas para las áreas quirúrgicas, así como para las salas de internaciones y otros espacios que contienen pedidos especiales y detallados.
Podés Leer: Iban tres motociclistas a la costanera y uno falleció por choque en cruce peligroso
Cabe recordar que con la pandemia, el trabajo realizado por el departamento se duplicó con la confección de prendas para el área de contingencia respiratoria, como las cofias, tapabocas, chalecos descartables, además de todos los pedidos que normalmente son preparados para las distintas salas del hospital.
Ante aquella exigencia y a la vista de la necesidad de que se mejore aún más el rendimiento de este departamento, el decano Mgtr. Prof. Dr. Osmar Cuenca Torres había inaugurado en el 2023 mejoras en el área la obra. Este comprendió trabajos de mejoramiento edilicio y de equipamientos, cambio de pisos, mejora de los desagües de máquinas centrifugadoras y de las máquinas lavarropas y secadoras, además se refaccionó todo el sistema eléctrico, de refrigeración y ventilación mecánica.
Lea También: El vorivori vuelve a liderar lista de sopas del mundo
Dejanos tu comentario
En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
Dejanos tu comentario
Leite se reunió con autoridades de Santa Clara y San José
El embajador de Paraguay ante los Estados Unidos, Gustavo Leite, se reunió con autoridades de la ciudad de Santa Clara, ubicada en el centro de California. De acuerdo con el comunicado de la embajada, la ciudad recibirá a la delegación de la Selección Paraguaya de fútbol para el mundial de fútbol que se desarrollará en los EE. UU.
“El embajador Leite, acompañado del cónsul general Adjunto Manuel Ruiz Díaz, visitó en la fecha a la alcaldesa de Santa Clara, Lisa Gillmor, y al alcalde de San José, Matt Mahan”, señala el informe de la representación diplomática paraguaya en este país.
Te puede interesar: Cartes “ya está en franca y notable recuperación”, afirma Baruja
También se destacó que se están realizando los preparativos no solo para recibir a la Albirroja, sino a toda la hinchada de Paraguay para el evento deportivo de nivel mundial. Las primeras fechas la Selección Paraguaya disputará los partidos en Estados Unidos.
“Tremendo entusiasmo y espíritu de hospitalidad para recibir a la Albirroja y a toda la hinchada paraguaya en la zona de la Bahía de San Francisco”, menciona el informe de la embajada.
Leé también: Paraguay al frente de la CEA: “Ganaremos seguridad y defensa”, afirma comandante
Dejanos tu comentario
Delivery que sufrió grave accidente necesita ayuda para costear cirugía
Familiares de un joven de 19 años que trabaja como delivery y que tuvo un grave accidente mientras realizaba su labor, pidieron ayuda para poder costear una cirugía a la que debe someterse con urgencia. Apelan a la solidaridad ciudadana para evitar que quede postrado en cama.
Según familiares de Armando Agüero, el joven sufrió un grave accidente mientras estaba haciendo unas entregas luego de impactar de frente contra otro biciclo. Hasta el momento se desconoce cómo ocurrió el percance, pero a consecuencia de este sufrió rotura de espinazo, de columna y en el rostro.
Actualmente, se encuentra internado en el Hospital de Clínicas, donde se debe someter a una compleja cirugía, pero necesita unos G. 30 millones para costear gastos de insumos y otros. La intervención se debe realizar de urgencia para evitar que Armando quede postrado en cama.
Te puede interesar: Intento de motín en Tacumbú: reclusos se niegan a acatar nuevas reglas de visita
“Armando sufrió un grave accidente de moto y está luchando por su vida. Solicitamos ayuda solidaria para cubrir sus gastos de internación, cirugía y tratamiento médico. Necesitamos de tu ayuda”, expresaron los familiares.
Las personas interesadas en ayudar a la familia del joven que debe ser sometido a la compleja operación pueden realizar aportes monetarios al alias C. I. 3.806.697 a nombre de Marile Agüero. “Cualquier granito de arena suma. Ayúdanos con tu colaboración”, puntualizaron.
Dejanos tu comentario
Sacó adelante a su familia lavando la ropa a mano, ahora abrió su propia lavandería
- Por Karina Ríos
En el departamento de Itapúa nació un nuevo emprendimiento, la “Lavandería Doña Hilda” dirigida por Hilda Bustamante Sánchez, de 49 años, que desde muy joven comenzó a lavar ropas a mano para poder ayudar a la economía de su familia. Hoy, cuenta con dos lavarropas y sigue lavando para todos sus clientes.
La lavandería se encuentra ubicada en el barrio Lomas del Sur en San Juan del Paraná y lleva el nombre de su propia dueña, una mujer que es muy conocida en la zona por su generosidad y bondad. Una persona quien en medio de sus necesidades pudo brindar ayuda a sus padres, hermanos y hasta sus vecinos que necesitaban.
Hilda siendo muy joven se acompañó y tuvo cuatro hijos, Miguel Ángel, Diego Manuel, Timoteo Ramón y Marcos Daniel (+); el menor tiene 17 años y sufre de discapacidad motora. Así también, tiene a su cargo a su padre Pedro Bustamante y su madre Elvira Sánchez.
“Siempre le pedí a Dios que me ayude para salir adelante y dejar de lavar la ropa a mano, que me cumpla mi sueño de poder tener mi propia lavarropas y trabajar desde mi casa”, dijo Hilda, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Sacó adelante a sus hijos
“Desde muy joven comencé a trabajar así, porque uno de mis hijos el que falleció nació con discapacidad y tenía que cuidarlo, pero también ayudar a mi familia. Marcos Daniel falleció a los 14 años, fue un golpe muy duro, pero seguí luchando por mis demás hijos”, explicó
Resaltó que sus dos hijos mayores ya formaron sus respectivas familias y son profesionales. Además, tiene la ayuda de su pareja que es albañil. “Ninguno necesita, son trabajadores, hasta tengo nietos. Mi hijo el menor tiene 17 años, también nació con discapacidad, pero es leve. Es muy guapo y estudia”, manifestó.
Un sueño cumplido
Hasta hace poco Hilda lavaba la ropa de todos sus clientes a mano y con el paso del tiempo este método le cuesta más, por lo que solicitó ayuda al programa Tenonderá, para poder abrir su propia microempresa y poder llegar a más personas que necesitan la mano para lavar sus ropas.
“Ahora tengo una lavarropa de 14 kilos que recibí del programa Tekoporá Mbareté. Esto me ayuda incluso a lavar frazadas y colchas, cosa que antes me costaba bastante hacer, pero siempre me pedía. Me hizo realidad mi sueño de poder abrir mi propio negocio la ‘Lavandería Doña Hilda’“, refirió.
Afirmó que está muy agradecida con el programa y con Dios, porque en sus oraciones siempre pidió tener fuerzas para ayudar a su familia. “Siempre le pedí a Dios que se haga realidad mi sueño. Ñande Jara’yre ndajajapoi mba’eve avei, estoy muy agradecida con Dios y con la gente del programa”, puntualizó.
Datos claves
- Las ayuda es un esfuerzo articulado entre el Ministerio de Desarrollo Social y la Municipalidad de San Juan del Paraná.
- El intendente Juan Lepreti manifestó que se trata de la primera vez que este programa llega al distrito.
- Natalia Romero, coordinadora del programa en Itapúa, con una inversión de G. 120.000.000 beneficiaron a 30 familias del distrito, priorizando a aquellas en situación de vulnerabilidad o con familiares con discapacidad.