Cada 11 de junio se conmemora Día Mundial del Cáncer de Próstata con el objetivo de aumentar la conciencia sobre esta enfermedad que afecta cada año a millones de hombres en todo el mundo. A nivel internacional, noviembre se celebra como el mes de la salud masculina (Noviembre azul), siendo el 17 de noviembre el Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Próstata.
Según los últimos datos provistos por el Programa Nacional de Control del Cáncer (Pronac), la incidencia del cáncer de próstata en el año 2020 fue de 1.763 casos en el país, con una mortalidad de 630 personas. En tanto, el Ministerio de Salud reportó un sostenido aumento de consultas, contabilizando 1.506 en el 2021 y de 3.891 citas médicas por esta enfermedad en el 2022. Se estima una mortandad de más de 500 personas por año en Paraguay.
Si bien esta enfermedad tiene múltiples factores que inciden en su aparición, la edad es un factor clave que debe ser tenido en cuenta. Los especialistas sugieren iniciar los controles médicos regulares a partir de los 50 años, aclarando que si existen factores de riesgo como un historial familiar de enfermedades relacionadas se inicien estos chequeos a los 40 años.
“El cáncer de próstata a nivel mundial representa el segundo cáncer que más afecta a los hombres; ese es un dato que se reproduce en la región y en el país y ante esta cifra preocupante se pregona siempre la importancia de hacerse el control respectivo porque es una patología que si es descubierta a tiempo tiene una probabilidad alta de cura”, comentó el médico urólogo Gabriel Cuevas, en entrevista con Unicanal.
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El médico explicó que durante los controles se sigue un proceso para confirmar el estado en el cual se encuentra este órgano, remarcando que primeramente se conoce al paciente y sus hábitos, posteriormente se le practica la ecografía prostática y un análisis de sangre llamado PSA (antígeno prostático específico) para conocer los niveles de los indicadores que podrían existir en caso de que el paciente presente cualquier alteración; luego de obtener estos resultados y solo si es necesario se realiza la inspección rectal.
“No hay que esperar a tener algún síntoma para realizar la consulta. Debemos perder ese temor al examen físico”, expresó el profesional, asegurando que la tecnología y los procesos médicos están sumamente adelantados y que las inspecciones a las que son sometidas los pacientes son prácticamente indoloras.
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Pausar para producir mejor
Cinco minutos de movimiento pueden parecer poco frente a una jornada laboral, pero en empresas en las que las horas frente a una pantalla, las reuniones y las tareas repetitivas forman parte de la rutina, incorporar pausas activas puede convertirse en una herramienta concreta de bienestar, prevención y productividad. La OMS promueve entornos laborales que faciliten la actividad física y reduzcan el tiempo sedentario.
La escena es cotidiana, una persona frente a la computadora, varias horas en la misma posición, una reunión detrás de otra y apenas unos minutos para levantarse. En muchas organizaciones, la jornada laboral se mide por tareas cumplidas, reuniones realizadas y objetivos alcanzados. Pero existe otro indicador que gana espacio en la gestión empresarial: cuánto se mueve la gente mientras trabaja.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los lugares de trabajo deben ofrecer oportunidades para que los empleados sean físicamente activos y considera las pausas activas como parte de las estrategias para promover una cultura laboral más saludable. Sus documentos sobre actividad física en el trabajo contemplan medidas como breves descansos para hacer ejercicio, estiramientos, caminar o cambiar de postura.
Y es que trabajar no debería significar permanecer inmóvil durante horas. Las llamadas pausas activas son interrupciones breves de la actividad laboral destinadas a incorporar movimiento. Pueden incluir estiramientos, ejercicios suaves de movilidad, caminatas cortas, ejercicios de respiración o simplemente levantarse y cambiar de postura. No requieren necesariamente equipamiento, ropa deportiva ni grandes espacios.
La propia OMS ha señalado que incluso períodos breves de movimiento pueden ayudar a interrumpir largos períodos de sedentarismo. En una de sus recomendaciones sobre mantenerse activo, plantea reducir los períodos prolongados sentado mediante pausas de tres a cinco minutos para levantarse, estirarse o caminar.
Del bienestar a la productividad. Para el colaborador, el beneficio más inmediato es físico. Cambiar de posición, movilizar articulaciones y activar el cuerpo ayuda a reducir la tensión asociada a permanecer durante mucho tiempo sentado o realizando tareas repetitivas.
Pero el impacto no termina en lo corporal. La actividad física regular está asociada con beneficios para la salud mental, el estado de ánimo, la función cognitiva y el bienestar general. La OMS destaca que la actividad física puede reducir síntomas de depresión y ansiedad y favorecer la salud cerebral y el bienestar.
En el ámbito empresarial, esto abre una conversación más amplia. Una organización que incorpora movimiento dentro de la jornada no solamente está ofreciendo un beneficio adicional sino que está trabajando sobre las condiciones en las que sus colaboradores desarrollan su actividad.
La evidencia recopilada por la OMS señala que promover actividad física en el lugar de trabajo puede generar beneficios para la salud y el bienestar, además de contribuir a una mayor productividad y satisfacción laboral. También puede ayudar a reducir lesiones, problemas de salud y ausentismo.
Una pausa no es perder tiempo. Uno de los principales desafíos para implementar estos programas suele ser cultural. En organizaciones orientadas a resultados, detenerse cinco minutos puede interpretarse como una interrupción de la productividad.
La mirada comienza a cambiar cuando la pausa deja de entenderse como tiempo perdido y pasa a formar parte de la gestión preventiva.
Una reunión extensa puede incorporar unos minutos de movimiento. Una jornada frente a pantallas puede interrumpirse para cambiar de postura. Un equipo puede establecer momentos breves para caminar o realizar ejercicios de movilidad. Incluso existen estrategias que proponen reuniones caminando o estaciones de trabajo que permiten alternar entre estar sentado y de pie.
La clave está en que estas iniciativas sean sencillas, inclusivas y sostenibles. La pausa activa no tiene que convertirse en una clase de gimnasio dentro de la oficina. Su objetivo es mucho más básico: romper la inercia de permanecer quietos durante demasiado tiempo.
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Paraguay no reporta casos de dengue en las últimas semanas y llaman a la prevención
Este viernes, el Ministerio de Salud Pública reportó que en territorio nacional no se registraron nuevos casos de dengue en las últimas tres semanas y en lo que va del año, el acumulado oficial de personas diagnosticadas es de 293. Ante este escenario favorable las autoridades sanitarias piden no bajar la guardia y reforzar la limpieza en las casas.
Según el reporte de Vigilancia de la Salud, la situación epidemiológica del dengue se mantiene en calma, sin casos positivos de la enfermedad en las últimas tres semanas. Sin embargo, el promedio de notificaciones de casos sospechosos es de 153 por semana y en lo que va del año se diagnosticaron 293 casos positivo de la enfermedad a nivel país.
“Durante las últimas semanas evaluadas, desde la (SE) 36 a la (SE) 38, no se han registrado casos de dengue en el país. Durante este periodo tampoco se han reportado brotes ni fallecidos vinculados al dengue”, expresaron desde la cartera sanitaria.
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Confirmaron que son 10 las regiones del país que registraron un aumento de notificaciones en las últimas tres semanas, entre ellas: Central, Asunción, Itapúa, Paraguarí, San Pedro, Alto Paraná. Pdte. Hayes, Concepción, Boquerón y Cordillera. Instaron a acudir a la consulta ante fiebre, dolor corporal o de cabeza u otro malestar, y evitar la automedicación.
Recomendación
- Desechar todo objeto en desuso que acumule agua (tapitas, botellas, envases).
- Clorar las piscinas para impedir la reproducción de mosquitos.
- Mantener tapados tanques, tambores, cubetas y cualquier recipiente que contenga agua a ser utilizada.
- Cambiar el agua del bebedero de los animales todos los días.
- Usar arena húmeda en floreros. Desechar el agua acumulada en platos de macetas/planteras.
- Limpiar las canaletas con regularidad.
- Cuidar que no se acumule basura en el interior de los registros de manera.
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Santa Clara, a la vanguardia en salud preventiva
Santa Clara Medicina Prepaga convirtió su trayectoria en un activo de marca y enfrenta el desafío de responder a consumidores que esperan prevención, tecnología, acceso y una experiencia de atención cada vez más simple. Precisamente esto fue lo que la llevó a la cima del Ranking de Marcas de la CAP en su categoría.
Para Santa Clara, el reconocimiento como marca número uno del año en el Ranking de Marcas CAP 2026 llega después de 57 años de trayectoria. Rodrigo Colmán, gerente Comercial & Marketing de la firma, entiende el resultado como una combinación de reconocimiento y responsabilidad.
“Ser reconocidos como la marca número uno del año y, al mismo tiempo, estar entre las marcas más preferidas, utilizadas y recordadas por los paraguayos representa para Santa Clara Medicina Prepaga un enorme orgullo, pero, sobre todo, una gran responsabilidad”, mencionó.
La salud también está cambiando como categoría. El consumidor está más informado y comienza a incorporar la prevención dentro de sus decisiones cotidianas. Controles periódicos, acceso a especialistas y soluciones integrales ganan espacio frente a una mirada centrada únicamente en atender enfermedades.
Santa Clara responde con una propuesta que combina prevención, digitalización y cercanía. El objetivo es simplificar el acceso a los servicios sin perder el componente humano.
Para la compañía, sin embargo, el principal reto no es únicamente crecer. “Nuestro principal desafío es no conformarnos con lo que ya hemos logrado”, aseguró.
La estrategia de expansión contempla el fortalecimiento de la red médica y nuevas alianzas. Uno de los proyectos destacados es el convenio con un nuevo sanatorio de alta complejidad, previsto para inaugurarse a finales de año, que se convertirá en un prestador estratégico para Santa Clara.
La empresa también avanza en herramientas de autogestión para mejorar la experiencia de sus beneficiarios. “Creemos que invertir en salud es invertir en el futuro del Paraguay”, aseguró.
En cuanto a los planes para el futuro Rodrigo dijo buscará acercarse a nuevas generaciones que incorporan una visión más preventiva del cuidado de la salud. En este sentido, el historial de diez años del Ranking de Marcas, aporta otra dimensión. Para Santa Clara, permite observar la evolución de la marca más allá de una fotografía puntual y entender qué elementos deben sostenerse, transformarse o potenciarse.
En un negocio donde la confianza tiene un peso particular, el desafío consiste en convertir el reconocimiento en una experiencia que justifique esa elección cada día. Para Rodrigo el liderazgo solo tiene sentido si mantiene su conexión con las personas.
“El desafío no es solamente mantener nuestro liderazgo, sino hacer que ese liderazgo tenga cada vez más significado para las personas que confían en Santa Clara.”
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Prevenir exige mirar las condiciones de vida
- SEMA Centro Psicológico
- Psi con Ciencia
- Foto: Gentileza
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
Después de una muerte por suicidio aparece una pregunta dolorosa: ¿por qué? La mente busca una explicación que ordene lo ocurrido. A veces encuentra un hecho cercano –una separación, una dificultad económica, un conflicto familiar, una sanción– y lo convierte en causa total. Esa respuesta puede parecer sencilla, pero rara vez es fiel a la complejidad de una vida.
La investigación contemporánea comprende la conducta suicida como un fenómeno multicausal. Pueden intervenir sufrimiento psicológico, trastornos mentales, dolor físico, experiencias traumáticas, consumo problemático de sustancias, aislamiento, violencia, discriminación, pérdidas, acceso insuficiente a cuidados, problemas económicos y otros factores. La combinación y el peso de esos elementos varían de una persona a otra y también cambian con el tiempo.
Hablar de factores de riesgo no significa afirmar un destino. La mayoría de las personas que atraviesan una ruptura, una deuda, una depresión o una crisis laboral no mueren por suicidio. Un factor de riesgo indica una asociación o una mayor probabilidad en determinados grupos; no permite predecir con certeza lo que hará una persona concreta.
Cuando reducimos lo ocurrido a “fue por su pareja”, “fue por el trabajo” o “fue porque no pidió ayuda”, colocamos sobre alguien una responsabilidad que la evidencia no permite establecer. También podemos dañar a familiares, compañeros o profesionales que ya atraviesan un duelo complejo.
La prevención necesita revisar hechos y responsabilidades reales cuando corresponda –por ejemplo, situaciones de violencia, acoso o fallas institucionales–, pero esa investigación debe ser seria y no convertirse en una sentencia pública construida desde rumores. Reconocer la multicausalidad no significa negar el contexto; significa analizarlo sin simplificaciones.
Tampoco conviene explicar el suicidio como resultado inevitable de un diagnóstico. Los trastornos mentales pueden aumentar el riesgo en algunas personas, pero no equivalen a una condena. Existen tratamientos eficaces para numerosos problemas de salud mental, y muchas personas se recuperan o aprenden a vivir con apoyo y sentido. El estigma puede alejar a quienes necesitan consultar.
CONDICIONES SOCIALES
La prevención suele centrarse en identificar a individuos en crisis, una tarea indispensable. Sin embargo, la evidencia también señala el papel de los determinantes sociales: ingresos, empleo, vivienda, acceso a salud, educación, discriminación, violencia, cohesión comunitaria y disponibilidad de apoyo.
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
El mensaje no es que una variable social explique por sí sola cada muerte, sino que las políticas estatales y entornos pueden aumentar o disminuir oportunidades de protección.
Por eso, prevenir también es facilitar el acceso oportuno a atención, reducir barreras económicas y geográficas, responder a la violencia, cuidar a personas desempleadas o endeudadas, limitar el consumo problemático, fortalecer redes y construir instituciones capaces de detectar sufrimiento sin castigar a quien lo expresa.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La prevención integral puede pensarse en varios niveles. En el nivel personal, importa reconocer cambios, pedir ayuda, recibir evaluación y contar con un plan de seguridad. En el nivel relacional, son claves la escucha, el acompañamiento y el seguimiento. En escuelas y lugares de trabajo, se necesitan implementar protocolos como guías de actuación, rutas de derivación, confidencialidad y formación básica para referentes. En el sistema de salud, hace falta servicios accesibles, continuidad del cuidado y coordinación de urgencias. En el nivel social, influyen las políticas de protección, la comunicación responsable y la reducción de desigualdades.
Ningún nivel sustituye al otro. Pedir a una persona que sea resiliente, sin modificar un entorno violento o inaccesible, puede convertirse en una nueva forma de culpa. Del mismo modo, mejorar una política pública no elimina la necesidad de una atención individual sensible. La prevención funciona cuando las capas se conectan.
INSTITUCIONES
Una escuela, universidad, empresa, iglesia, club o asociación puede prepararse antes de una crisis. El primer paso es definir a quién acudir y cómo derivar. El segundo es capacitar a referentes para reconocer señales y preguntar sin juzgar. El tercero es proteger la confidencialidad y evitar intervenciones improvisadas. El cuarto es prever seguimiento, porque una derivación sin continuidad puede dejar a la persona nuevamente sola.
Los protocolos deben incluir qué hacer ante riesgo inmediato, cómo contactar a la familia cuando corresponda, qué servicios locales están disponibles y cómo cuidar al equipo interviniente. También deben contemplar la posvención: la respuesta organizada después de un intento o una muerte por suicidio para apoyar a las personas afectadas y prevenir nuevos daños.
COMPRENSIÓN
La explicación multicausal nos ayuda a cambiar la pregunta. En lugar de ¿qué le faltó? podemos preguntar ¿qué sufrimientos se acumularon?, ¿qué barreras impidieron recibir ayuda?, ¿qué apoyos estaban presentes y cuáles faltaron? y ¿qué podemos mejorar como familia, institución y comunidad?
Estas preguntas no borran la responsabilidad personal ni convierten todo sufrimiento en un problema del Estado. Permiten reconocer que la conducta humana se construye en interacción con vínculos y contextos. Una comunidad preventiva no espera una señal perfecta: facilita conversaciones, reduce estigmas y dispone caminos de ayuda conocidos.
Decir que el suicidio es prevenible no significa que todas las muertes puedan anticiparse ni que una familia haya fallado si no pudo hacerlo. Significa que existen intervenciones individuales, comunitarias y sociales capaces de reducir riesgos y aumentar protección. La prevención trabaja con probabilidades, oportunidades y redes.
Cuando dejamos de buscar una causa única, también dejamos de buscar un único culpable. Podemos orientar la energía hacia una tarea más humana: escuchar mejor, ampliar el acceso a cuidados, sostener a quienes están en crisis y construir condiciones de vida en las que pedir ayuda sea posible.