Las precipitaciones que se presentan en diferentes puntos del territorio nacional forman parte de la etapa final del fenómeno El Niño, que durante esta temporada tuvo una presencia intensa en toda la región. Al finalizar este fenómeno ya se dará paso a la temporada de otoño, que estará marcada por el descenso de la temperatura.
“Estamos entrando en mayo, un mes de transición donde empieza a romperse el patrón predominante que es el verano para pasar al otoño, entonces ya deberíamos tener los primeros frentes fríos este mes o a mediados y generalmente en este periodo los frentes fríos traen precipitaciones considerables asociadas”, indicó Roberto Salinas, gerente de climatología de la Dirección de Meteorología en conversación con el programa “Arriba Hoy” emitido por GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Destacó que si bien se espera el descenso de la temperatura a partir de este mes, el clima sería más cálido de lo normal esperando mínimas que lleguen solo hasta los 7 grados, sin descartar que existan regiones del país donde las mínimas podrían descender más debido a su cercanía con los cauces hídricos más importantes.
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En cuanto al fenómeno El Niño, Salinas explicó que se caracteriza por la gran cantidad de lluvia que cae en un periodo muy corto de tiempo, remarcando que la intensidad de estas tormentas se puede categorizar en débil, moderada y fuerte, considerando que el periodo que se está terminando actualmente puede ser denominado como fuerte.
“Estamos viviendo ahora precipitaciones extremas en varios sectores del país, aparentemente el fenómeno El Niño aún tiene mucha influencia en el comportamiento del clima, en un periodo un poco más extenso y eso lo que estamos presenciando en estos momentos con las lluvias por encima de lo normal como se está dando”, comentó.
Recordó que todos los fenómenos de El Niño tienen diferentes características desde el punto de vista de su influencia en el comportamiento del clima en los diferentes puntos donde aparece, destacando que se lo vio con mayor fuerza en el último trimestre del año pasado en ciertos sectores del país como es el centro, sur y este de la región Oriental; sin embargo, en esta etapa final donde ya se estaría disipando está dando señales claras de sus efectos en la parte central del territorio paraguayo y el bajo Chaco.
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El Niño llega con abundantes lluvias: amenaza u oportunidad para el campo
Consideran que trae buenas perspectivas para la campaña de soja 2026/27, estimada en 12 millones de toneladas.
El fenómeno de El Niño ya está presente en Paraguay desde la segunda quincena de julio, aunque sus efectos más intensos se esperan entre noviembre y enero.
Este escenario se origina en el Pacífico tropical y puede tardar entre 30 y 90 días en generar impactos. El especialista descartó un Súper Niño como algunos estudios señalan; no obstante, referentes del sector de la producción afirman estar preparados para afrontar el evento climático y consideran que trae buenas perspectivas para la campaña de soja 2026/27, estimada en 12 millones de toneladas.
Para Eduardo Mingo, director de Meteorología e Hidrología, es importante distinguir entre los fenómenos de El Niño y La Niña, ya que cada uno puede generar diferentes condiciones climáticas. En el caso de El Niño, explicó que el evento ya está instalado desde julio, aunque sus efectos todavía no se manifiestan con toda su intensidad. “El Niño está desde julio y su impacto todavía no es con demasiada intensidad”, afirmó a La Nación/Nación Media.
Mingo explicó que la temperatura comenzó a mostrar valores superiores a los habituales, mientras que hacia fin de año podría aumentar la frecuencia de tormentas y lluvias intensas, aunque de corta duración.
El especialista señaló que estos eventos podrían generar importantes acumulados de agua en pocas horas y provocar crecidas rápidas de los ríos, especialmente en zonas de la cuenca media y baja del río Paraguay.
PROBABLES REGIONES CON MÁS IMPACTO
En cuanto a las áreas que podrían recibir mayores lluvias, Mingo identificó principalmente a la región Oriental, con mayor incidencia hacia el este y sureste del país. Entre los departamentos mencionados se encuentran Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Misiones y Ñeembucú, además de sectores de la cuenca del Paraná. También señaló al Chaco, particularmente la zona de Presidente Hayes y eventualmente Alto Paraguay, como áreas que podrían experimentar impactos hacia fin de año.
Para la agricultura, este escenario implica tanto desafíos como oportunidades; si bien el exceso de agua y humedad favorece la aparición de determinadas plagas, también mejora las condiciones de desarrollo de los cultivos.
¿EXISTE EL SÚPER NIÑO?
Lejos de la imagen de un fenómeno necesariamente perjudicial, Mingo sostuvo que, de acuerdo con técnicos de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), El Niño suele ser más productivo para el sector que La Niña, asociada a condiciones de sequía. El desafío, en este caso, está en manejar el superávit de agua y humedad.
Además, el meteorólogo descartó que exista técnicamente una categoría denominada “Súper Niño” y explicó que las intensidades reconocidas son débil, moderado, fuerte y muy fuerte. “No existe ese término (Súper Niño) realmente en la jerga del sistema que sigue al indicador”, aclaró. Al referirse al efecto sobre la producción, destacó que “siempre para el PIB es más positivo El Niño”.
MEJOR LLUVIA QUE SEQUÍA
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), dijo que contar con un escenario de lluvias es, en principio, favorable para la producción agrícola, especialmente frente a un escenario de sequía.
Actualmente, los cultivos avanzan en la etapa de siembra con buenos niveles de humedad y lluvias periódicas, pero el desafío será que estas se mantengan bien distribuidas. “Tener un pronóstico de lluvia siempre es mejor que tener un pronóstico de sequía”, señaló a La Nación, aunque advirtió que “los excesos nunca son buenos”.
El principal riesgo para los cultivos, según el director ejecutivo del gremio, aparece cuando el exceso de humedad genera demasiados días nublados, dificulta el ingreso de las maquinarias a las parcelas y favorece la aparición de plagas y enfermedades.
En ese punto, indicó que la falta de sol también puede afectar el desarrollo de las plantas, mientras que en la etapa de cosecha un suelo demasiado húmedo podría impedir el ingreso de las cosechadoras. A esto se suma el estado de los caminos rurales, que puede complicar el traslado de los granos desde las zonas de producción hasta los silos y posteriormente hacia los puertos o las industrias.
MESES CLAVE
El seguimiento será especialmente importante durante noviembre y diciembre, cuando los cultivos de soja estarán en etapas de floración, formación de vainas y comienzo del llenado de granos, mientras que enero coincidirá con un periodo fuerte de cosecha. Pastore remarcó que los antecedentes muestran que los años con El Niño han estado asociados a buenas producciones agrícolas en Paraguay, a diferencia de episodios de La Niña, como el de 2022, marcado por la sequía.
PRODUCTORES SE PREPARAN
El sector productivo ya comenzó a tomar medidas para enfrentar el escenario climático asociado a El Niño, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), explicó que los productores están ajustando sus prácticas de manejo y realizando tareas preventivas, principalmente en caminos y sistemas de drenaje. “En general esperemos que no vengan los extremos que se habla y sea un año de buena lluvia y por encima de los promedios, pero buena lluvia sin perjuicio”, señaló a La Nación.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el mantenimiento de caminos rurales, la preparación de lugares secos para los animales, el mantenimiento de sistemas de drenaje y las curvas de nivel para reducir el impacto del agua sobre los suelos.
Cristaldo señaló que existe un monitoreo constante de los reportes meteorológicos y que los productores están tomando todas las acciones posibles para amortiguar eventuales condiciones más intensas. El riesgo es mayor en los campos bajos y zonas cercanas a los ríos, donde las lluvias prolongadas pueden generar anegamientos y dificultar el manejo de cultivos y animales.
IMPACTO EN LA REGIÓN
El impacto económico de El Niño sería muy desigual en América Latina. Según un análisis de Goldman Sachs, Ecuador y Brasil aparecen entre las economías más expuestas. En Brasil, el riesgo combina efectos sobre la agricultura y una menor generación hidroeléctrica, mientras que Ecuador enfrenta además riesgos por lluvias intensas, inundaciones y problemas en su sistema eléctrico.
En contraste, Argentina podría beneficiarse de mejores condiciones hídricas para la agricultura. El informe también señala que el fenómeno podría elevar los precios de los alimentos, para el conjunto de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú, Goldman Sachs estima un aumento de 1,40 puntos porcentuales en la inflación de alimentos durante los cuatro trimestres posteriores al choque. Así, un mismo fenómeno puede significar más lluvias y oportunidades para el agro en unas zonas, pero inundaciones, problemas energéticos y mayores costos en otras.
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El Niño: perspectiva de precipitaciones favorecerá la zafra 2026/27, según Inbio
El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) presentó su informe de perspectiva climática trimestral de precipitaciones, correspondiente a la zafra 2026/27. El pronóstico refiere un panorama favorable de precipitaciones para el desarrollo de la campaña que arrancó en este setiembre. La predicción se realiza sobre la época en la que se espera que El Niño muestre su mayor impacto sobre el territorio nacional.
El relevo realizado por la Unidad de Datos del ente, detalló que, en la región Oriental, los acumulados previstos son mayores, con valores que aumentan gradualmente desde aproximadamente 350–450 mm en el centro-norte hasta 550–700 mm hacia el sur y sureste, principalmente en Itapúa, Alto Paraná, Caazapá, Misiones y sectores de Ñeembucú.
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La coordinadora de la Unidad de Datos del Inbio, Fátima Melgarejo, indicó que esta disponibilidad de lluvias constituye una señal positiva para acompañar el inicio y establecimiento de los cultivos, así como las primeras etapas de desarrollo de la zafra.
También explicó que, en el centro y norte de la región Oriental, incluyendo San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Cordillera y Guairá, se estiman acumulados intermedios, aproximadamente entre 400 y 550 mm, lo que también representa una perspectiva favorable para mantener una adecuada disponibilidad de humedad durante buena parte del trimestre.
Buena disponibilidad
El informe indica que, respecto a la región Occidental, los acumulados son menores, principalmente entre 150 y 300 mm, con un incremento gradual hacia el este y sur de la región. Si bien existe una menor disponibilidad de lluvia respecto a la región Oriental, el escenario previsto puede contribuir a mejorar las condiciones de humedad del suelo, especialmente cuando las precipitaciones se presenten de manera regular.
“El escenario de octubre, noviembre y diciembre se presenta favorable para el desarrollo de la zafra 2026/27, con una perspectiva de buena disponibilidad de precipitaciones en gran parte de la región Oriental. El contexto de El Niño refuerza la expectativa de un período con mayor disponibilidad hídrica, aunque el seguimiento de la frecuencia e intensidad de las lluvias será fundamental durante el desarrollo de la campaña”, detalló Melgarejo.
Producción
Algunas proyecciones de producción apuntan a que la campaña sojera podría alcanzar un buen rendimiento, cercano a los 11,5 millones de toneladas, inferior a los 12 millones de toneladas de la zafra 2025/26.
Adicionalmente, se debe recordar que entre los meses de noviembre y diciembre se espera que el fenómeno El Niño impacte con mayor fuerza en el territorio nacional, elevando los niveles de precipitaciones y temperaturas.
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El desierto de Atacama florece tras copiosas lluvias provocadas por El Niño
- Texto y fotos: AFP
Un colorido e inusual manto de flores cubre el desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos de la tierra, después de que el fenómeno climático El Niño provocara abundantes lluvias invernales en el norte de Chile.
Bajo el suelo desértico se ocultan todo el año millones de semillas y bulbos de unas 200 especies que esperan precipitaciones para germinar, entre ellas los suspiros blancos y las patas de guanaco, que tiñen de violeta grandes extensiones.
Decenas de turistas detienen sus vehículos al borde de la carretera para tomarse fotos en el animado paisaje que, con suerte, puede incluir un arcoíris mezclado con el rojo intenso del atardecer.
Las lluvias de este invierno austral superaron los 180 milímetros en algunos puntos de la región, “montos muy altos que nunca se habían registrado”, explica César Pizarro, jefe de la sección de conservación de biodiversidad de la Corporación Nacional Forestal chilena (Conaf) en Atacama.
El agua penetró más hondo en la arena y activó más vida en este parque natural, ubicado unos 800 kilómetros al norte de Santiago, dice.
DESIERTO FLORIDO
Según la Conaf, el desierto florido, como se conoce a este evento natural, este año alcanzará su máximo esplendor en octubre con una extensión de unas 15.000 hectáreas, uno de los más importantes de la historia.
“El fenómeno El Niño este año, si bien hay una gran preocupación (...) de los impactos que está provocando en muchos lugares, también genera vida o activa la vida”, dice Pizarro.
Una fuerte evaporación de agua en el Pacífico frente a las costas de Perú provocó lluvias torrenciales sobre todo en el norte de Chile, entre el 16 y el 22 de julio, advierte. El fuerte temporal dejó un saldo de 13 muertos y unas 4.000 viviendas destruidas o con daños graves, según las autoridades.
ELEVACIÓN DE TEMPERATURAS
El Niño, una variación natural del clima que ocurre cada dos a siete años, eleva las temperaturas superficiales en el centro y este del Pacífico ecuatorial, lo que genera cambios globales en vientos y lluvias, así como condiciones meteorológicas erráticas.
Según Pizarro Gacitúa, el desierto florido que se expande entre dunas y planicies es “más que flores”. Para que estas existan, hace falta insectos, caracoles, aves, reptiles y mamíferos.
Las abejas polinizan las plantas. Los escarabajos se alimentan de sus restos y fertilizan el suelo con sus excrementos, ricos en nitrógeno y fósforo, para la siguiente lluvia.
Ante la llegada de miles de turistas a la zona, Pizarro espera que los visitantes no pisen las plantas, que usen las rutas establecidas y que no lleven mascotas a la zona, por temor a que transmitan enfermedades a la fauna local.
“Para nuestro país, el desierto florido es un orgullo, es parte de nuestro patrimonio”, dice entre brotes amarillos que se levantan entre la arena. “Si bien hay varios desiertos que florecen cuando llueve, el alcance territorial y la diversidad de especies que hay acá es único”.
MUERTES ADICIONALES
El fenómeno meteorológico El Niño podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo hasta febrero, al provocar un aumento de las temperaturas globales, según proyecciones científicas publicadas esta semana.
Este fenómeno natural, declarado en junio y cuyo pico se espera para finales de año, se encamina a convertirse en el más intenso jamás registrado, amplificando los efectos del cambio climático de origen humano.
Al calentar las aguas superficiales en los mares del planeta, El Niño modifica los patrones meteorológicos y los vientos sobre el Pacífico, con repercusiones en cadena sobre las precipitaciones y las temperaturas a escala mundial.
Según estimaciones del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, los países en desarrollo podrían ser los más afectados por la mortalidad asociada al calor generado por el fenómeno entre junio y febrero.
De acuerdo con sus cálculos, que aún no han sido revisados por otros expertos pero que serán publicados próximamente en una revista científica, la región del Sahel, en África, podría registrar 66.800 muertes adicionales por calor respecto a un año normal, de las cuales casi la mitad se producirían en Nigeria.
Indonesia podría sufrir 19.300 muertes adicionales, mientras que el balance ascendería a 19.400 en conjunto en Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, 15.800 en India y 13.300 en Brasil.
Para llegar a estas cifras, el Climate Impact Lab se basó en investigaciones sobre la relación entre temperatura y exceso de mortalidad en 24.378 regiones, teniendo en cuenta el clima local y la vulnerabilidad de cada zona.
Posteriormente, cruzó esos resultados con previsiones de temperatura a largo plazo para estimar el número de muertes adicionales atribuibles a El Niño en comparación con la media del período 1996-2025.
El 22 de setiembre, las Naciones Unidas ya habían alertado sobre la “importante amenaza” que representan las múltiples repercusiones potenciales de El Niño para la salud.
Además del calor, que puede agravar determinadas enfermedades, el fenómeno puede deteriorar la calidad del aire debido a los incendios y favorecer la malnutrición y el cólera por las sequías y las inundaciones.
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Camino a un récord, El Niño amenaza con causar 451.000 muertes adicionales por calor
El fenómeno meteorológico de El Niño podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo hasta febrero, al provocar un aumento de las temperaturas globales, según proyecciones científicas publicadas el miércoles. Este fenómeno natural, declarado en junio y cuyo pico se espera para finales de año, se encamina a convertirse en el más intenso jamás registrado, amplificando los efectos del cambio climático de origen humano.
Al calentar las aguas superficiales en los mares del planeta, El Niño modifica los patrones meteorológicos y los vientos sobre el Pacífico, con repercusiones en cadena sobre las precipitaciones y las temperaturas a escala mundial. Según estimaciones del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, los países en desarrollo podrían ser los más afectados por la mortalidad asociada al calor generado por el fenómeno entre junio y febrero.
De acuerdo con sus cálculos, que aún no han sido revisados por otros expertos pero que serán publicados próximamente en una revista científica, la región del Sahel, en África, podría registrar 66.800 muertes adicionales por calor respecto a un año normal, de las cuales casi la mitad se producirían en Nigeria.
Indonesia podría sufrir 19.300 muertes adicionales, mientras que el balance ascendería a 19.400 en conjunto en Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, 15.800 en India y 13.300 en Brasil. Para llegar a estas cifras, el Climate Impact Lab se basó en investigaciones sobre la relación entre temperatura y exceso de mortalidad en 24.378 regiones, teniendo en cuenta el clima local y la vulnerabilidad de cada zona.
Posteriormente, cruzó esos resultados con previsiones de temperatura a largo plazo para estimar el número de muertes adicionales atribuibles a El Niño en comparación con la media del período 1996-2025.
El 22 de septiembre, las Naciones Unidas ya habían alertado sobre la “importante amenaza” que representan las múltiples repercusiones potenciales de El Niño para la salud. Además del calor, que puede agravar determinadas enfermedades, el fenómeno puede deteriorar la calidad del aire debido a los incendios y favorecer la malnutrición y el cólera por las sequías y las inundaciones.
Fuente: AFP.