Un nuevo caso de feminicidio se registró el día de ayer domingo, en esta ocasión en el distrito de Carmelo Peralta (Alto Paraguay), donde un hombre asesinó a su pareja y posteriormente se autoeliminó. La tragedia ocurrió en una humilde vivienda del barrio San Blas y fue la hermana de la mujer quien reportó el trágico suceso a la Policía.
Según los primeros datos, Virginia Fretes Ayala (31) fue asesinada de varias puñaladas por su pareja identificada como Cristian Moisés Giménez Cañete (25). Posteriormente, el hombre se autoeliminó con el mismo cuchillo que utilizó para arrebatarle la vida a su concubina. Se presume que hubo una discusión previa al crimen.
Tras escuchar gritos provenientes de la casa alquilada por el matrimonio, Cinthia Fretes (40), hermana y vecina de la víctima, acudió al sitio, encontrándose con la escena desgarradora.
“Ayer domingo al filo del mediodía recibimos información de lo sucedido, de inmediato personal policial a bordo de nuestra patrullera acudió al lugar y se constató así como fue denunciado. Entonces, le dimos participación a la gente del Ministerio Público y Criminalística”, señaló el comisario Edulfo Vera a la 1020 AM.
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Sin antecedentes policiales
Según detalló, la discusión se produjo un poco antes del horario del almuerzo. “La hermana escuchó gritos en la casa y no le hizo caso. A los 15 minutos llegó y ya se encontró con la escena, que el muchacho le acuchilló a su pareja y después se suicidó”, dijo.
El policía manifestó que el sujeto no contaba con denuncia por violencia familiar. “Justamente yo averigüé con el personal que hace tiempo está acá y con el jefe anterior manifestaron que nunca recibieron denuncias ni documentos de la Fiscalía o del Juzgado referente al problema en ese hogar”, indicó.
De acuerdo con la información proveída por los familiares, ambos no tenían hijos en común, pero la fallecida sí era madre de un menor que se encuentra viviendo con la abuela.
El policía manifestó que la sede fiscal queda en una lejana distancia, es así que el agente interviniente vino del departamento de Boquerón. “Fiscalía tenemos en Puerto Casado y Fuerte Olimpo, esta vez le tocó al de Olimpo, entonces tuvieron que viajar con la lluvia”, puntualizó.
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Presunto feminicidio: hallan muerta a una mujer con un balazo en la cabeza y detienen a su pareja
Una mujer fue hallada muerta en un inquilinato de la ciudad de San Lorenzo con una herida de bala en la cabeza. La Fiscalía investiga el caso como un posible feminicidio y su pareja fue detenida.
El hecho ocurrió ayer, alrededor de las 18:30, en una vivienda ubicada en el barrio Anahí, zona de Reducto. El dueño de casa, identificado como Rodrigo Fernández, escuchó el disparo y tras lo ocurrido dio aviso a las autoridades policiales.
La víctima fue identificada como Nilsa Raquel Brítez (26), oriunda de Caazapá; fue hallada sin vida con una herida de bala en la cabeza. Estaba trabajando actualmente como cocinera en una escuela y anteriormente, vendía asadito. Esta tarde se realizará la autopsia, según el reporte de los investigadores.
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Su pareja, Cristian David Romero (30) permanecía en la vivienda cuando llegaron los agentes y quedó detenido como principal sospechoso. Asimismo, se le practicó la prueba de nitrito y nitrato.
La pareja llevaba tres años viviendo en el lugar y jamás protagonizaron episodios de violencia, según declaraciones del propietario, señaló a los medios de comunicación la comisaria Damarys Villalba, subjefe de la Comisaría 31° Central.
En ese sentido, mencionó que previamente al disparo no se escucharon gritos, discusión ni pelea. “Él dice que nunca pelearon, que eran personas que nunca armaron conflicto. No hubo ninguna discusión. Ellos acaban de llegar de trabajar y se disponían a hacer la cena”, comentó la jefa policial.
Añadió que según el relato del dueño de casa, se hallaba en su habitación cuando escuchó un disparo. “Fue hasta la habitación de la pareja y le encontró a él sentado en la cama”, relató.
El dueño de casa pregunta qué pasó y “aparentemente ahí reacciona y se da cuenta de lo que estaba haciendo”, la comisaria. Sin embargo, aclaró que el sospechoso “no tenía el arma en la mano”.
No se halló nada irregular en la habitación, el hombre tampoco opuso resistencia al arresto. “Solamente estaba llorando y pedía que se le asista a la mujer”, apuntó la interviniente.
Extraoficialmente, se maneja la hipótesis de que el trasfondo del hecho sería por celos. Aunque esta versión no fue corroborada por la agente policial. “Desconozco eso”, expresó. El teléfono de la víctima ya está a cargo del Ministerio Público.
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El pueblo donde hoy manda la balsa y mañana pasará el comercio de Sudamérica
Carmelo Peralta, una pequeña localidad del Alto Paraguay conocida por la pesca, la ganadería y su cercanía con el Pantanal, está a las puertas de la mayor transformación de su historia. El Puente Bioceánico promete convertir este rincón del Chaco en un nuevo eje del comercio regional, atrayendo inversiones, empleo y desarrollo.
Durante décadas, llegar a Carmelo Peralta significó internarse en el inmenso Chaco paraguayo hasta encontrarse con un paisaje en el que el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
Frente al ancho cauce del río Paraguay, la pequeña comunidad de poco más de 4.000 habitantes ha vivido históricamente mirando hacia la ciudad brasileña de Porto Murtinho, separada apenas por el río, pero unida únicamente por balsas y pequeñas embarcaciones.
Ese escenario, que durante años definió la vida cotidiana de la frontera, está a punto de cambiar para siempre.
El histórico empalme del Puente Bioceánico no solo une dos estructuras de hormigón. También conecta dos modelos de desarrollo. De un lado queda la imagen de un pueblo aislado, dependiente de un cruce fluvial sujeto a horarios y condiciones climáticas. Del otro comienza a dibujarse una plataforma logística llamada a integrar el corazón de Sudamérica con los puertos del océano Pacífico.
Quien conoce la zona entiende por qué la expectativa es enorme. El tránsito todavía es escaso, las noches conservan el silencio característico del Chaco y el río continúa marcando el ritmo de la frontera. Sin embargo, detrás de esa tranquilidad ya empiezan a aparecer señales del cambio.
Durante la construcción del puente comenzaron a instalarse nuevos servicios, aumentó la demanda de alojamientos, crecieron los pequeños comercios y muchas familias encontraron una oportunidad laboral que hasta hace pocos años parecía imposible. La obra llegó a movilizar alrededor de 500 trabajadores de manera directa y varios centenares más en actividades vinculadas al transporte, la alimentación, el hospedaje y los servicios.
El impacto económico apenas comienza. Para el asesor técnico de la Unidad Ejecutora de Defensas Costeras y Puentes del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ingeniero Félix Zelaya, el verdadero desafío empieza cuando el puente entre en funcionamiento.
La expectativa es que surjan centros logísticos, depósitos, estaciones de servicio, talleres mecánicos, hoteles, restaurantes y nuevos emprendimientos tanto en Carmelo Peralta como en Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo, puntos estratégicos del Corredor Bioceánico.
La transformación no responde únicamente a una obra vial. Es el resultado de un proyecto regional que comenzó a tomar forma el 21 de diciembre de 2015, cuando Argentina, Brasil, Chile y Paraguay suscribieron la Declaración de Asunción para impulsar un corredor capaz de integrar los océanos Atlántico y Pacífico mediante una moderna infraestructura de transporte.
Paraguay asumió entonces el compromiso de desarrollar su tramo dentro del corredor. Ese compromiso se tradujo en casi 650 kilómetros de nuevas rutas pavimentadas, entre ellas la PY15, que conecta Loma Plata con Carmelo Peralta, mientras Brasil avanza en la conexión con la BR-267 hasta Campo Grande.
La importancia económica del corredor trasciende las fronteras nacionales. Una vez plenamente operativo permitirá reducir hasta dos semanas el tiempo de transporte de mercancías hacia los mercados asiáticos, disminuyendo la dependencia de rutas marítimas tradicionales como el Canal de Panamá y el Estrecho de Magallanes.
Para un país exportador como Paraguay, esa reducción de tiempos representa menores costos logísticos, mayor competitividad y nuevas oportunidades para productos agroindustriales, carnes, granos y manufacturas.
Sin embargo, construir el puente fue casi tan complejo como imaginar su impacto. Cuando las obras comenzaron en enero de 2022, el acceso todavía dependía de caminos de tierra. Muchos materiales debieron llegar por vía fluvial y otros fueron importados desde Alemania, Italia, China e India. Incluso hubo equipos que tuvieron que transportarse por vía aérea para no alterar el cronograma de ejecución.
La logística exigió una coordinación permanente entre autoridades paraguayas y brasileñas. Cada traslado de personal, maquinaria, hormigón o acero requería cumplir procedimientos aduaneros y de navegación propios de una obra binacional. A ello se sumaban las dificultades climáticas del Chaco: temperaturas extremas, fuertes vientos que obligaban a detener las grúas y lluvias que complicaban el acceso terrestre.
A pesar de esas condiciones, uno de los mayores orgullos del proyecto fue el protagonismo paraguayo. Cerca del 90 % de la mano de obra estuvo integrada por trabajadores nacionales y decenas de jóvenes ingenieros recibieron capacitación en una especialidad prácticamente inédita en el país: la construcción y fiscalización de puentes atirantados de gran porte.
Ese conocimiento permanecerá mucho después de finalizada la obra y constituye uno de los legados menos visibles, pero posiblemente más valiosos del proyecto.
Mientras tanto, Carmelo Peralta continúa ofreciendo la misma postal que cautiva a quienes llegan por primera vez: pescadores preparando sus embarcaciones, comunidades indígenas que mantienen vivas sus tradiciones artesanales, establecimientos ganaderos que dominan el paisaje y el Pantanal, uno de los humedales más importantes del planeta, como vecino privilegiado y atractivo para el turismo de naturaleza.
Hoy todavía es la balsa la que marca el ritmo del cruce fronterizo. Camiones, automóviles y pasajeros esperan su turno para atravesar el río Paraguay. En pocos meses esa imagen comenzará a formar parte de la historia.
Cuando se habilite oficialmente el Puente Bioceánico, el tránsito dejará de depender de horarios y embarcaciones. En su lugar aparecerá una conexión permanente entre Paraguay y Brasil que no solo facilitará el movimiento de personas y mercancías, sino que reposicionará al Chaco paraguayo dentro del mapa logístico sudamericano.
Para los habitantes de Carmelo Peralta, el puente representa mucho más que una nueva infraestructura. Es la posibilidad de que una comunidad históricamente alejada de los grandes centros económicos deje de ser el final del camino para convertirse, por primera vez, en la puerta de entrada de un corredor continental. Ese cambio podría redefinir el futuro de toda la región y consolidar al Chaco como uno de los nuevos motores del desarrollo económico paraguayo.
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Obras en tramo de 12 km aseguran ingreso de aguas al Chaco paraguayo
Permitirá mejorar caminos, proteger a las comunidades ante las riadas y ampliar el acceso al agua potable.
En zona de Embocadura, en el Chaco paraguayo, las tareas de limpieza y descolmatación se desarrollan en un tramo de aproximadamente 12 kilómetros del río Pilcomayo, con el objetivo de garantizar el ingreso de agua al territorio nacional, mejorar caminos, proteger a las comunidades ante las riadas y ampliar el acceso al agua potable.
Esta intervención es impulsada por la Comisión Nacional de Regulación y Aprovechamiento Múltiple de la Cuenca del Río Pilcomayo (CNRP), encabezada por el exgobernador de Boquerón Darío Medina, y continuará en el sistema denominado “espina de pescado”, utilizado para la retención de sedimentos.
Este frente corresponde al Lote 1, adjudicado a Tocsa SA, desde Hito 1 hasta Mistolar y el contrato incluye limpieza de cauces y paleocauces, construcción de puentes y alcantarillas, muros de protección y mejoramiento de caminos. El Lote 2, el sector entre Mistolar y Fortín Caballero, fue adjudicado al Consorcio Fortín General Díaz y prevé la ampliación, profundización e interconexión de canales, acompañadas de otras obras complementarias.
Medina explicó que una vez concluida, la estructura permitirá evitar que la localidad vuelva a quedar aislada durante las riadas del río Pilcomayo. Anunció que las intervenciones continuarán en los distintos sectores previstos, combinando tareas hidráulicas, viales y de protección, para sostener el flujo del Pilcomayo y reducir el impacto de las crecidas sobre las comunidades asentadas en su zona de influencia. También en la comunidad de Margariño avanza la construcción de un puente solicitado por los pobladores desde hace más de 10 años. La obra corresponde al Lote 3, a cargo de Hugo Navarro SA, que también ejecuta el Plan de Contingencia con tareas de mantenimiento estratégico, construcción de pozos, limpieza de cauces durante las riadas y obras de protección en sectores considerados críticos.
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.