Varios profesionales de las Unidades de Salud Familiar (USF) del Ministerio de Salud Pública fueron capacitados en el marco del plan integral “Chau Chespi”, que el Gobierno implementará de manera gradual y en diversas áreas para hacer frente a la situación que atraviesan las personas con adicciones.
Los ejes que promueve del Gobierno Nacional son combatir el flagelo de las adicciones y una respuesta positiva ante la inseguridad en las calles. Este plan involucra a varios ministerios: Salud, Interior y Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (Senabico), este último responsable del financiamiento.
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Esta propuesta integral abarca diversos frentes: la prevención de adicciones, combate a los focos de venta de droga al menudeo y la detención de los microtraficantes.
En efecto, las primeras acciones tienen que ver con la capacitación a personal de las USF y clínicas periféricas del Instituto de Previsión Social (IPS), a fin de brindar atención primaria a personas que sufran problemas mentales o de abuso de sustancias.
En total capacitaron a 171 recursos humanos en el área de Capital y Central con la inclusión de médicos, enfermeros y obstetras, así como psicólogos, psiquiatras, agentes comunitarios y trabajadores sociales, según una publicación del diario digital hoy.com
En la primera etapa, el objetivo es que los profesionales de blanco de las USF sean las primeros en atender a las personas adictas en los diferentes barrios. Las siguientes acciones serán un trabajo de prevención en las escuelas, la apertura de más centros de rehabilitación, así como programas de capacitación y reinserción laboral para adictos en proceso de recuperación.
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La Policía recuperó institucionalidad y operatividad en 3 años de gestión, asegura Riera
- Por Lourdes Torres, lourdes.torres@nacionmedia.com.
Al hacer un balance de estos tres años de gestión al frente del Ministerio del Interior, el ministro Enrique Riera sostuvo que uno de los principales resultados fue devolver la institucionalidad a la Policía Nacional, con una mayor autonomía en sus decisiones operativas y presupuestarias y una menor injerencia externa. Afirmó que este proceso estuvo acompañado por una reducción del 40 % de los hechos punibles.
El secretario de Estado destacó, en una entrevista en exclusiva con La Nación/Nación Media, que, en materia de seguridad, el gobierno de Santiago Peña tuvo más aciertos que errores y aseguró que están poniendo todo el empeño para ir mejorando en la lucha diaria contra la delincuencia común. Remarcó que los números son positivos, pero pueden mejorar más aún.
“Como resultado concreto de estos tres años se hizo mucho, pero falta más, los hechos punibles se redujeron 40 % en todos los frentes. Ocupamos el 3 lugar en Latam en relación a la cantidad de homicidios por cada de 100.000 habitantes. Y conforme al departamento de Estado de los Estados Unidos, somos, junto con la Argentina, los únicos con categoría clase 1 para recomendar a sus ciudadanos visitar como turistas e inversores”, remarcó.
Mencionó que esta situación en la Policía Nacional se está consiguiendo gracias al apoyo del Poder Ejecutivo. “Le devolvimos la operatividad, que es apostar a lo básico y esencial: movilidad y comunicación. Todavía falta mucho (particularmente armas, equipos, tecnología, infraestructura) en proporción a la cantidad de efectivos (39.000) con que cuenta actualmente”, precisó.
Principales avances
El ministro Riera destacó la Ley 7280/24 de organización y modernización de la Policía Nacional, que incorpora reivindicaciones históricas de los agentes y establece, entre otras medidas, el polígrafo como requisito para los ascensos y el fortalecimiento de Asuntos Internos para combatir la corrupción dentro de la institución. También resaltó la triplicación de los agentes del Grupo Lince, con 900 motocicletas y 1.800 policías de élite.
Asimismo, señaló una inversión de USD 92 millones en equipamiento policial, que incluye patrulleras, motocicletas, radios, sistemas de comunicación con GPS, chalecos antibalas y un laboratorio forense y criminalístico. A esto sumó el aumento de la incorporación de nuevos agentes, de 1.000 a 5.000 efectivos por año, además de una mayor inversión en la formación de oficiales y suboficiales, mediante mejores condiciones para docentes, becas e intercambios.
El ministro Riera hizo hincapié en estos puntos, atendiendo las condiciones en que estaba la institución policial al momento de asumir el mando hace 3 años, cuando se encontró con un sistema de identificaciones paralizado, vehículos con más de 300.000 km, motos deterioradas, equipos de comunicación sin funcionar, chalecos antibalas vencidos, una desfasada ley policial de 1993, y solo 24.000 efectivos. Con toda estas precariedades, señaló que el Gobierno puso énfasis en la movilidad, comunicaciones, personal y equipamiento.
Desafíos pendientes
No obstante, Riera insistió en todo momento en que aún falta mucho por hacer. “Están pendientes dos deudas históricas, reparar las más de 900 comisarías, subcomisarías y puestos policiales. Más del 50 % está en muy mal estado y el 20 % debe ser derrumbado y vuelto a edificar”, comentó.
Asimismo, está siendo necesaria la provisión de más de 15.000 armas, preferentemente a los nuevos egresados, de las marcas de clase internacional y a un precio razonables (sin intermediarios). Así como dotar de más equipamiento para los nuevos egresados, como transporte, comunicaciones, equipamiento completo.
Atendiendo a los últimos hechos violentos, incluidos ataques contra dependencias policiales, el ministro Riera señaló que exige mejorar de forma urgente el sistema de inteligencia con mayor tecnología para anticipar los golpes. “Fortalecer la capacidad de fuego de nuestras comisarías en efectivos y armas, así como una infraestructura más adecuada en zonas calientes. Mayor capacidad de respuesta en tiempo y forma”, acotó.
Finalmente, agradeció el apoyo y la confianza del Ejecutivo y de todo el gabinete, de los funcionarios y compañeros de trabajo: “Espero que todo estos cambios sean sustentable en el tiempo. Me gustaría dejar una institución policial profesional, eficiente e íntegra con resultados medibles. Bien equipada, organizada y motivada que sea la garantía de nuestra democracia”.
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Avanzar en logros obtenidos debe ser prioridad en el último tramo de mandato, dice economista
El gobierno de Santiago Peña transcurrió por más de la mitad de su periodo, dejando en el camino puntos destacados y logros; sin embargo, quedan otros dos años en los cuales debe capitalizar lo sembrado a lo largo del tiempo, de manera a acrecentar su legado, sobre todo con la oportunidad de instaurar reformas estructurales.
“Los tres primeros años fueron de estabilización; los próximos dos tienen que ser de traducción: convertir credibilidad y financiamiento barato en servicios y productividad”, expresó Daniel Correa, economista y director de DCR Consultora, en diálogo con La Nación/Nación Media.
El profesional ordenó las prioridades que deben ser abordadas en cuatro frentes, principalmente. El primero hace referencia a la cuestión fiscal, específicamente la Caja Fiscal, sobre la cual indicó que, además de la reforma del presente ejercicio, se deben aplicar otros cambios complementarios. También citó la deuda con proveedores y la necesidad de establecer un cronograma de pagos y, adicionalmente, “depurar el gasto tributario y ensanchar la base del IRP, no subir tasas”.
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Posteriormente, habló del desarrollo social y de “pasar de contener a emancipar”. Sobre el punto amplió su visión explicando que “todavía hay unas 146.000 personas con menos de G. 13.000 diarios para alimentarse. Faltan un pilar previsional no contributivo y semicontributivo para informales —hoy solo 2 de cada 10 trabajadores aporta a una jubilación—, una reforma de formalización que combine simplificación con incentivos a la contratación del primer empleo joven”.
También citó el programa Hambre Cero y dijo que solucionó la cuestión de la alimentación en las instituciones educativas, pero “falta formación técnica dual atada a la demanda industrial”.
Inversión en infraestructura y servicios
El desarrollo de infraestructura es otro ámbito que se debe atacar y en ese sentido Correa fue claro al plantear que “las alianzas público-privadas dejan de ser una opción y son la única vía de escala”. Las prioridades citadas son el corredor Bioceánico y puente del Chaco, hidrovía y dragado, transmisión eléctrica, “el cuello de botella hoy no es generar energía sino transportarla” y transporte público metropolitano.
Finalmente, sobre los servicios básicos afirmó que es la “brecha más incómoda”, al considerar que “la reforma faltante es institucional antes que presupuestaria: ordenar la rectoría hoy fragmentada entre Essap, Senasa, juntas de saneamiento y regulador, tarifas sostenibles con subsidio focalizado, y un plan nacional de saneamiento con financiamiento multilateral largo, que es exactamente lo que el grado de inversión abarata”.
También habló acerca de dos sectores puntuales, pero no menos importantes, como salud y vivienda; sobre el primero recomendó “cerrar los atrasos con farmacéuticas” y con relación al segundo “escalar y evaluar Che Róga Porã por déficit habitacional, no por unidades entregadas”.
Grado de inversión
Repasó además cifras y hechos de gran relevancia obtenidos hasta el momento. “Paraguay hizo lo más difícil, que es sostener reglas cuando no dan rédito inmediato, y el resultado se ve: inflación de 3 %, deuda de 40 % del PIB, dos grados de inversión y 213.000 personas que salieron de la pobreza en un año”, recordó. Amplió afirmando que “el grado de inversión no es una meta, es una llave: sirve para financiarse más barato y más largo, y lo que se haga con ese financiamiento define si el país converge al desarrollo o se acomoda como economía estable de renta primaria”.
“La política que más rendimiento tendrá no es la que atraiga un dólar más de inversión, sino la que conecte al 60 % informal con el crecimiento que ya está ocurriendo”, reflexionó sobre lo referido anteriormente.
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Especialistas resaltan la firmeza macroeconómica y sugieren optimizar la inversión social
“Yo creo que la principal fortaleza es que se sigue apostando a la estabilidad macroeconómica, esa es una señal que venimos dando permanentemente”, indicó el economista Manuel Alarcón al realizar un balance sobre el rumbo de la economía paraguaya al cumplirse los tres años de gestión del presidente de la República, Santiago Peña.
No obstante, Alarcón mencionó que en el segundo tiempo del mandato de Peña es necesario se refleje en el bolsillo, el consumo y la calidad de vida de de las personas. “La principal debilidad es tratar de que el bienestar se traduzca en un mejoramiento real de las condiciones de vida de nuestros ciudadanos, podemos decir que se ha avanzado, pero probablemente hay un gran déficit es el grado de desigualdad”, expresó en el programa “Fuego cruzado” del canal GEN/Nación Media.
A pesar de los sólidos indicadores macroeconómicos y el mantenimiento del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por encima del 5 %, Alarcón manifestó que el gobierno también deberá trabajar en la focalización del gasto social.
“Hay mucho por hacer y ese es el gran desafío que tendrá este y probablemente los siguientes gobiernos y para esto se requiere de políticas mucho más serias, direccionadas porque de otra manera se toman decisiones que son generalistas y lastimosamente yo creo que las medidas que se vuelven ya casi populistas no tienen la eficacia que uno desearía”, remarcó.
Señaló que “acá uno de los grandes problemas que vamos a tener de aquí a poco es cómo seguimos financiando el gasto social, entonces hay que empezar a focalizar. Si yo no empiezo a racionalizar y optimizar mi gasto público, porque mis recursos son escasos, se termina ajustando en las inversiones públicas y en un país con déficit en infraestructura importante, yo creo que eso no es la mejor decisión. Hay que empezar a cambiar el modelo”.
Agregó que la administración de Peña debe continuar trabajando en la concreción de cambios estructurales. “Estamos en el tercer año y ya no se quiere hablar de reformas porque ya estamos en un periodo político, pero no. El que está en el ejercicio, hasta el último día tiene que realizar reformas”, puntualizó.
Las declaraciones de Alarcón referente a la necesidad de que el bienestar macroeconómico impacte de forma directa y constante en la microeconomía fueron respaldadas por Martha Coronel, economista senior y analista de la consultora Mentu.
“Efectivamente tenemos un país que crece, un país que avanza en cuanto a la producción, pero con desafíos en hacer llegar ese crecimiento a las personas. No digo que no se ha incluido a la gente, se va incluyendo, pero más lentamente de lo que la economía crece”, dijo.
Coronel también hizo un llamado a la racionalización del gasto público con el fin de equilibrar los ingresos y los egresos. “Necesitamos ahorrar como Estado, necesitamos ahorrar como país. ¿Hoy que está ocurriendo? Estamos gastando más de lo que recaudamos. Nos hemos embarcado en un proceso de seguir aumentando los gastos rígidos. Al asumir más deuda también estamos aumentando intereses”, mencionó.
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Santiago Peña destaca fuerte inversión en infraestructura de salud pública
En tres años de gobierno, Santiago Peña realizó una inversión sin precedentes de 500 millones de dólares en nueva infraestructura de salud. Pese a que es un sector sensible donde falta mucho por hacer, la gestión del mandatario abarca la construcción de grandes hospitales, mejoras en la infraestructura existente y nuevas ambulancias.
También menciona el programa Hambre Cero dentro de una visión trasversal del sistema sanitario de la población.
“Hay avances. Mucho de esto no se ve todavía, se está construyendo el hospital en Canindeyú, está en obra en Curuguaty. Se está construyendo el hospital en la ciudad de Concepción, capital departamental de Concepción. Se está construyendo un hospital en el Chaco paraguayo, en Mariscal Estigarribia se está construyendo un hospital”, comentó Peña en una entrevista con el programa “La caja negra”.
Entre los proyectos concluidos, indicó que “lo que más se sienten son el Gran Hospital del Sur, en Encarnación, que hace unos días cumplió un año, realmente un cambio tremendo para ir a hacer un programa y hablar con la gente en la zona del impacto que ha tenido. Y, por supuesto, también el hospital de Coronel Oviedo, cuando nosotros llegamos eran obras paradas, sin financiamiento, sin equipamiento y gracias a la negociación que hicimos con Itaipú pudimos terminar y poder equipar. Tenemos ya licitado y en fase de construcción el hospital en Santaní, departamento de San Pedro, y también estamos construyendo ya licitado, financiado y adjudicado el Gran Hospital de Asunción”.
“Asunción, a pesar de ser nuestra capital, una ciudad que está a punto de cumplir 500 años, no tiene un hospital de referencia, entonces estamos construyendo uno en la Costanera Sur y, por supuesto, el que va a ser el símbolo de la nueva salud pública del
Paraguay, el Hospital Nacional de Itauguá. Todos los grandes hospitales que tenía el Paraguay eran hospitales que habían sido donados por gobiernos amigos. Y ahí es donde yo creo que nosotros tenemos que hacer un poco el mea culpa de la deuda que tenemos nosotros los paraguayos con los paraguayos mismos”, puntualizó.
Alimentación escolar
Por otra parte, remarcó: “Así que hay un avance importante y yo te soy muy honesto, probablemente esto no es tan perceptible o la intuición no te indica, pero en realidad el programa Hambre Cero también es una apuesta a la salud pública.
¿Por qué?
Porque el sistema de salud pública paraguayo tiene dos dolencias que son las más recurrentes. ¿Por qué va la mayoría de los pacientes a atenderse a un centro de salud? Y son enfermedades que están vinculadas a la hipertensión y a la diabetes”. “Entonces, el niño que va a la escuela, que aprende a leer, a escribir, de historia, matemática, hoy también está aprendiendo de la nutrición.
Entonces, esto va a tener un impacto a mediano y largo plazo en la calidad de vida y la esperanza de vida de los paraguayos, por supuesto, en tener un sistema de salud que sea sostenible, porque no hay en el mundo, no hay un sistema que sea sostenible.
Vos te vas a los países que tienen el mayor desarrollo en materia de salud pública y es costoso, es costoso”, argumentó el mandatario.
Otro aspecto que resaltó fue: “Nosotros estamos implementando mucho conocimiento y tecnología de Taiwán, a través del sistema HIS, que nos permite conectar a toda la red, tener la hoja de vida electrónica del paciente, saber también el control sobre el paciente y sobre eso creo que van a haber novedades muy, pero muy importantes, tras llegar a un 80 % de alcance”.
“Y esto también, porque es un tema que es parte de la deuda que tenemos con el personal de blanco, ¿verdad? Un personal de blanco que muchas veces tiene que estar lidiando con muchas de las carencias, principalmente en infraestructura o en equipamiento, que ahora estamos empezando a resolver y eso va a hacer que sus condiciones laborales también puedan mejorar”, sentenció Peña.
Inversión sin precedentes
El presidente añadió: “Por eso mi apuesta va a ser una inversión sin precedentes, 500 millones de dólares en nueva infraestructura de primer nivel, en el caso del Hospital Nacional de Itauguá, a través de una cooperación con el Albert Einstein del Brasil, uno de los mejores hospitales del mundo nos está ayudando en lo que es la gestión, cómo va a ser la gestión, porque no es solamente tener el hospital, sino tener los protocolos, tener todo lo que es el trabajo de la atención de los pacientes”. “Así que creo que vamos a entregar en el 2028 algo mucho mejor de lo que nosotros hemos recibido”, destacó Peña.
“Además, está a decir que hubo inversiones enormes en el Instituto del Cáncer, mejoras sustanciales en hospitales regionales, en el caso de Caacupé, en el caso del departamento de Paraguarí, en el distrito de Caaguazú. Esas inversiones, estamos hablando de cerca de 8 o 10 millones de dólares, en mejoramiento del sistema de salud pública. Y por supuesto, la expansión a través de la unidad de salud familiar, las ambulancias. Cuando yo llegué, me fui al Parque de la Salud (sobre la avenida Venezuela de Asunción) y me encontré con un cementerio de ambulancias. sí que hicimos una adquisición histórica, sin precedentes, de más de 212 ambulancias, que hoy prácticamente están recorriendo los 17 departamentos”.