A fin de espantar la mala onda e iniciar el mes de agosto con el pie derecho, el Paseo de los Yuyos del Mercado 4 de Asunción durante todo el día fue muy concurrido por los clientes que fueron en busca del infaltable carrulim. “Los ingredientes tradicionales del carrulim son caña, ruda y limón”, explicó Javier Torres al canal GEN/Nación Media.
“El mes de agosto para nosotros los paraguayos es muy difícil. Hace 19 años tuvimos la tragedia del Ycuá Bolaños y después el incendio acá en el Paseo de los Yuyos. Es siempre difícil, por eso hay que cuidarnos, protegernos y mantener esta tradición”, indicó Torres.
El mismo explicó que esta bebida tradicional se consume cada 1 de agosto por la mayoría de los paraguayos para espantar las malas vibras. “La ruda, que es el ingrediente principal aleja de todos los males, protege la casa, renueva la sangre. Es depurativo, tiene tantas propiedades la ruda. El limón es para la defensa y la caña blanca si uno no tomó todo el carrulim puede tener en la casa, ya que es bueno para los dolores de hueso”, sostuvo.
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Día Nacional del Pohã Ñana
Por otro lado, indicó que hoy también se recuerda el Día Nacional del Pohã Ñana (hierbas medicinales), día muy importante para todos los vendedores de remedios yuyos, ya que hace nueve años se logró establecer esta fecha en el calendario nacional a fin de reivindicar a los yuyeros y yuyeras.
“Es importante reivindicar a ese yuyero/a que te prepara tu tereré, que somos personas que no solamente vendemos sino que estamos manteniendo toda una cultura de antes. Yo ya soy la tercera generación de vendedores de yuyos”, dijo Torres. Finalmente invitó a toda la ciudadanía a pasar por el Paseo de los Yuyos ubicado sobre la calle República Francesa casi Pettirossi del populoso Mercado 4.
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El “té de la inmortalidad” que volvió como un negocio global
¿Cómo una bebida con más de 2.000 años de historia logra volver al centro de la conversación en plena era de la inteligencia artificial, la comida ultraprocesada y el consumo acelerado? La respuesta no está solo en la nostalgia por lo natural, sino en algo más profundo: la kombucha encontró un nuevo lenguaje para una necesidad antigua.
Conocida en sus orígenes como el “té de la inmortalidad”, esta bebida fermentada nació en Asia como una preparación artesanal a base de té, azúcar y un cultivo vivo de bacterias y levaduras. Durante siglos circuló en distintos territorios, mutando en silencio, sobreviviendo más como práctica tradicional que como industria. Hoy, ese mismo líquido ligeramente ácido y burbujeante reaparece en góndolas, cafeterías y supermercados como una de las apuestas más fuertes dentro del universo de las bebidas funcionales.
Y es que en un mercado saturado de gaseosas azucaradas y bebidas artificiales, la kombucha se posiciona como una alternativa “viva”, un producto que no solo hidrata, sino que incorpora fermentación, probióticos y ácidos orgánicos asociados al bienestar digestivo. Su atractivo no está únicamente en el sabor, sino en la promesa de equilibrio entre salud y consumo cotidiano.
En ese contexto surge Kombuchacha, un emprendimiento que tomó esta tradición milenaria y la convirtió en una marca industrial con lógica de expansión internacional. Nacida en Chile, la empresa transformó un proceso casero en una operación escalable, certificada y con presencia regional, apostando por un concepto que combina ciencia, alimentación consciente y branding de bienestar.
La historia, sin embargo, no empieza en un laboratorio ni en una planta industrial, sino en un problema doméstico. Su fundadora, María Prieto, relató que la kombucha apareció primero como una solución cotidiana para mejorar la alimentación de sus hijas. Lo que comenzó como una preparación casera evolucionó, casi sin planearlo, hacia un modelo de negocio que hoy se posiciona como referente en el mercado latinoamericano de bebidas funcionales.
El crecimiento de Kombuchacha se apoya en la premisa de que el consumidor moderno ya no busca solo sabor o precio, sino propósito. En ese sentido, la marca se instaló en una tendencia global que cruza bienestar, sostenibilidad y transparencia en los ingredientes. Sus productos, elaborados con fermentación controlada y sin aditivos artificiales, apuntan a ese segmento que reemplaza progresivamente las gaseosas tradicionales por alternativas más naturales.
El resultado es una bebida que conecta dos mundos que rara vez conviven: la tradición ancestral y la lógica industrial contemporánea. Desde su planta de producción en el sur de Chile, Kombuchacha escaló su modelo hacia mercados internacionales, incluyendo Estados Unidos, y ahora avanza en su expansión regional.
Pero más allá del caso empresarial, la kombucha plantea una pregunta más amplia sobre el consumo actual: ¿por qué una bebida con 2.000 años de historia vuelve a ser relevante ahora? La respuesta parece estar en la convergencia entre tres factores: la búsqueda de salud preventiva, el auge de los alimentos funcionales y la creciente desconfianza hacia los productos ultraprocesados.
Así lo que alguna vez fue un “té de la inmortalidad” hoy es, más bien, un síntoma del presente: la necesidad de volver a lo simple para responder a un mundo cada vez más complejo.
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La cerámica: historia, identidad y tradición del país
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Artesanos y artistas que moldean la historia, la identidad y la tradición de nuestro país celebraron el pasado jueves 28 de mayo el Día de la Cerámica, una festividad que pone en relieve el legado vivo de un saber ancestral a través de una gran agenda cultural y artesanal que se extiende hasta hoy.
Los artesanos de las localidades de Areguá, Itá, Tobatí, Yaguarón y Asunción se unieron con diversas propuestas para que la ciudadanía pueda sumarse a los talleres y experiencias vivenciales para descubrir más sobre las técnicas de alfarería.
Estas actividades rindieron homenaje a los maestros y maestras artesanas de la cerámica, destacando el enorme valor de esta expresión cultural que sigue viva en las distintas comunidades productoras del país.
A través de experiencias participativas, talleres, recorridos turísticos, ferias temáticas, charlas y espacios artísticos, se invita al público a conectar de cerca con el arte de moldear nuestras tradiciones.
PROCESO
La agenda, que se extiende hasta hoy, está pensada para todas las personas interesadas en descubrir el universo de la cerámica: desde las técnicas tradicionales y las materias primas utilizadas, hasta los procesos de elaboración y los detalles que dan vida a cada pieza terminada.
La práctica de los ceramistas es algo extendido en el país, pero sin dudas en los departamentos Central y Cordillera se han afianzado estas tradiciones. Es así que en el XI departamento se destaca Areguá, conocida como la Capital de la Cerámica y declarada Ciudad Creativa por la Unesco. Es el mayor epicentro alfarero del país, albergando a cientos de artesanos y talleres que elaboran una gran variedad de piezas decorativas y utilitarias.
Por su parte, Itá es famosa como la Ciudad del Cántaro y la Miel. Es cuna de renombradas maestras artesanas que mantienen vivas técnicas ancestrales de modelado a mano.
En tanto, Tobatí, en el departamento de Cordillera, cuenta con una importante villa artesanal donde los alfareros locales se destacan por la creación de esculturas y cerámicas rústicas. Está considerada como Capital de la Artesanía y la Cerámica.
PIEZAS ÚNICAS
Actualmente, el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) cuenta con 1.600 artesanos y artesanas alfareras oficialmente registrados, provenientes de las ciudades citadas, y de Yaguarón y Asunción.
Cada comunidad conserva y transmite estilos y métodos propios de producción, que van desde el modelado completamente manual hasta el uso de tornos y matricería. Las distintas variedades de arcilla y barro, junto con acabados como el ahumado, engobe, bruñido, esgrafiado, esmaltado y cuerda seca convierten a cada creación en una pieza única cargada de identidad.
Como cierre de esta gran celebración, la Feria de Cerámica reunirá a destacados ceramistas hoy domingo 31 de mayo, de 9:00 a 19:00, en La Casona de la ciudad de Areguá. La entrada es libre y gratuita.
“EL CUERPO HABITADO”
Con motivo de la celebración, está habilitada la muestra “El cuerpo habitado”, en el Centro Cultural del Lago, en Areguá, con exposición de collares, anillos y aros de cerámica y vidrio.
En la ocasión se presentarán trabajos de los artesanos Alejandra Corvalán, Fátima Acosta, Laura Giucich, Leila Buffa, María Paz González, Noelia Buttice y Satina Chamorro.
El texto curatorial refiere que “la necesidad de adornar el cuerpo es ancestral, multicultural, tanto entre hombres como entre mujeres. Cada cultura tiene su estética y las estéticas definen sensibilidades, formas de ser y percibir el mundo.
Adornar nuestros cuerpos podría ser una forma de adorar nuestro ser, de darle protección, de estimular las miradas con el otro o la otra, ya que así como se comunica con la palabra, nos comunicamos con la mirada, con los sonidos, con la postura, con el silencio”.
Areguá cuenta con cerca de 400 artesanos y es sin dudas el epicentro de la creación cerámica artesanal del país y un espacio destacado de comercialización del rubro.
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Caacupemí prepara su tradicional ritual de “Bandera Jeré”
La comunidad de Caacupemí de la ciudad de Areguá y la Comisión Cultural de Bandera Jeré de San Antonio de Padua invitan al tradicional ritual festivo “Bandera Jeré”, una de las expresiones culturales y religiosas más representativas del Paraguay, el 14 de junio desde las 6:00 en la parroquia San Antonio de Padua, ubicada en avenida Gobernador Irala esquina San Antonio, sobre la ruta Luque-Areguá, en esta última localidad.
Bandera Jeré es un ritual festivo de carácter centenario, transmitido de generación en generación, que se realiza cada 14 de junio en honor a San Antonio de Padua, Santo Patrono del barrio Caacupé-mi. Esta tradición forma parte del acervo cultural intangible de la comunidad aregüeña y ha sido reconocida oficialmente por la secretaria nacional de Cultura a través de la Resolución SNC n.º 395/2022 como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional.
Durante la jornada, un centenar de promeseros recorren los hogares de la comunidad bailando y compartiendo música folklórica, como expresión de agradecimiento por los favores recibidos del Santo Patrono. La actividad se desarrolla en un ambiente de fe, alegría y participación comunitaria, fortaleciendo la identidad cultural del lugar.
A las 5:00 horas se realiza la apertura de la parroquia, con el ingreso de músicos, promeseros y promeseras, en su mayoría vestidos con prendas típicas del Paraguay. Tras el desayuno koygua, la organización de los grupos y el repique de campanas, se da inicio oficial al recorrido del Bandera Jeré, que se extiende durante toda la jornada por aproximadamente 1.500 viviendas.
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El Pisco peruano apunta a conquistar Paraguay con una apuesta premium
La bodega peruana Finca 314 W&V llega al país con una propuesta basada en tradición, exclusividad y oportunidades comerciales para posicionar el pisco en nuevos segmentos gastronómicos y de consumo.
La bodega peruana Finca 314 W&V busca desembarcar en el mercado paraguayo con su producto bandera: el pisco, una denominación de origen reconocida y respaldada por más de 400 años de legado vitivinícola.
La firma, liderada por la quinta generación de mujeres dedicadas a la elaboración de esta bebida emblemática, llega con una propuesta que combina identidad cultural, exclusividad y versatilidad gastronómica.
Desde la empresa destacan que el pisco es “una joya líquida”, obtenida mediante la destilación de mostos frescos recientemente fermentados, elaborados a partir de uvas pisqueras cultivadas en sus propios campos en la región peruana de Ica.
“Buscamos posicionar la categoría pisco a través de la docencia, mostrando su versatilidad, mixología y potencial de maridaje, para abrir nuevas oportunidades comerciales entre Perú y Paraguay”, explicó propietaria Carmen Robatty de Moquillaza.
La estrategia apunta no solo a introducir el destilado en el mercado local, sino también a generar intercambio comercial y fortalecer vínculos bilaterales entre ambos países. Según la ejecutiva, la cadena de producción del pisco moviliza una importante estructura económica que involucra agricultores, técnicos de campo, enólogos y trabajadores vinculados a la industria vitivinícola.
En ese contexto, abrir mercado en Paraguay representa una oportunidad para posicionar un producto premium con identidad propia y, al mismo tiempo, incentivar el dinamismo comercial interno.
Finca 314 W&V es una bodega vitivinícola familiar bicentenaria especializada en la producción de pisco, vinos de uvas patrimoniales, mistelas, brandy, crema de mango y licor de fresa.
La empresa controla toda la trazabilidad de sus productos, desde los cultivos de uvas pisqueras hasta los procesos de elaboración en su antigua bodega ubicada dentro de la región de denominación de origen pisco.
Uno de los diferenciales de la marca es que trabaja con ediciones limitadas y de colección familiar, apostando a productos de alta calidad y valor agregado. Además, impulsa programas de empoderamiento femenino en actividades agrícolas, principalmente durante las etapas de poda y cosecha.