Un hombre identificado como Pánfilo Sosa Riveiro, de 56 años de edad, perdió la vida tras ser aplastado por una barcaza. Según informaciones preliminares de la Policía Nacional, el accidente fatal se dio mientras el hombre se encontraba trabajando en el astillero La Lucha del barrio Remanso de la ciudad de Mario Roque Alonso.
El dueño del local Víctor Alejandro Flor, quien dio aviso a las autoridades, manifestó que la víctima se encontraba realizando trabajos de desarme de la barcaza. “Cuando Pánfilo se encontraba por debajo, repentinamente la punta de la barcaza cayó sobre él, quedando atrapado en el lugar”, indicó.
Desde la Comisaría Nº 26 de Mariano Roque Alonso, señalaron que la estructura hierro (barcaza) tendría aproximadamente unos 30 mil kilos, por lo que el hombre perdió la vida al instante. “Fue muy difícil sacar el cuerpo porque se tenía que cortar nuevamente parte de la estructura de la barcaza para eso”, sostuvo uno de los oficiales intervinientes.
Traumatismo múltiple
Asimismo, informan que también se constituyeron al lugar del hecho agentes del Ministerio Público, encabezado por la fiscal Karen Chaparro, personal de Criminalística y el médico forense Ángel Lezcano, quien determinó como causa de muerte un traumatismo múltiple severo por aplastamiento. Finalmente, el cuerpo del obrero fue entregado a sus familiares.
El puerto donde registró el accidente fatal está ubicado específicamente sobre la calle Jesuitas, ribera del río Paraguay de la mencionada ciudad. La víctima fatal es oriundo del barrio Alonso de la ciudad de Villa Hayes, departamento de Presidente Hayes.
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Diputada presenta proyecto de ley para regularizar asentamiento en Roque Alonso
La diputada Johana Vega presentó un proyecto de expropiación de un inmueble en el que viven 52 familias en Mariano Roque Alonso (MRA). Dijo que en el asentamiento funciona un comedor comunitario infantil.
A través de esta iniciativa legislativa se pretende declarar de utilidad pública y sujeta a expropiación una porción del inmueble identificado como Finca N° 5.493, Padrón N° 3.989, ubicado en el Barrio San Blas de MRA, donde se encuentra el asentamiento 24 de Marzo.
La legisladora colorada menciona que se busca regularizar la situación habitacional de estas familias de escasos recursos que ocupan el terreno de manera pacífica y continua, y que a lo largo del tiempo han introducido mejoras en el lugar, consolidando un proceso de arraigo social.
En el asentamiento funciona además un comedor comunitario infantil, dato que la diputada destacó como evidencia de la organización vecinal existente.
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La exposición de motivos fundamenta la propuesta en el artículo 100 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho a una vivienda digna y obliga al Estado a promover planes habitacionales para sectores de bajos ingresos.
“El derecho a la vivienda no debe interpretarse como el mero hecho de contar con un techo, sino como el derecho a vivir con seguridad, paz y dignidad", sostuvo la legisladora en el documento presentado ante sus pares.
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En Corpus Christi detienen a sospechoso del sicariato de sojero y trabajador
La Policía Nacional logró detener a una persona que estaría implicada en el crimen del sojero y el trabajador, este último también era candidato a concejal, que fueron asesinados en Corpus Christi, departamento de Canindeyú. Se realizaron un total de 8 allanamientos en el marco de la investigación.
El crimen se registró el 10 de febrero pasado, en un cultivo instalado en la comunidad indígena Cerro Pytã, donde fueron encontradas estas personas identificadas como Edimar Souza, de 37 años, productor agroganadero, y Ari de Oliveira, de 45 años, que sería candidato a concejal en el distrito de Yvyrarovana.
“Fue detenido Silvio García López, de 26 años, perteneciente a pueblos originarios. Tenemos información de que un indígena que se encargó de abandonar y quemar una camioneta de una de las víctimas y fue rescatado por una motocicleta que se encontró en poder de García”, explicó el comisario Edgar Sanabria, en “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
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Del poder de esta persona se logró incautar importantes evidencias que lo vinculan con el crimen como una camioneta Hilux robada el pasado 9 de enero, en la ciudad de Cascavel, en el Brasil. Así también, portaba tres armas de fuego entre ellos un fusil 7.62, chalecos antibala, ropa camuflada, entre otros indicios.
Según la autopsia realizada al cuerpo de ambas personas, los dos fueron asesinados por el mismo fúsil de 7.62, Souza alias Moneco y Oliveira acusó tres impactos del proyectiles. Se presume que el móvil de crimen sería por pelea entre indígenas con Oliveira y otra ante una venganza contra Souza, quien es acusado de un hecho de sicariato.
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No descartan un ajuste de cuentas en crimen de sojero y su empleado en Canindeyú
Este miércoles, el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional no descarta un ajuste de cuentas en el crimen del sojero y el trabajador, que fueron asesinados en Corpus Christi, departamento de Canindeyú. Así también, se presume que el crimen estaría ligado al narcotráfico.
Según el reporte policial, el crimen se registró ayer martes en un cultivo instalado en la comunidad indígena Cerro Pytã, donde fueron encontradas estas personas identificadas como Edimar Souza, de 37 años, productor agroganadero, y Ari de Oliveira, de 45 años.
Las víctimas presentaban heridas de disparos de arma de fuego y en el lugar se lograron recoger 15 vainillas servidas de fusiles. La camioneta usada por los sicarios fue abandonada e incinerada a unos 15 kilómetros; se trata de una Chevrolet que fue robada en Brasil.
“Si bien son personas que se dedicaban a la producción del agro, no descartamos que puedan tener algún tipo de circunstancia con hechos punibles y se les da este tipo de desenlace. No descartamos la posibilidad de que estén ligados al narcotráfico”, dijo el comisario Javier Flores, en entrevista con la 1020 AM.
Afirmó que la zona se caracteriza por el crimen organizado y que no descartan el narcotráfico como móvil del crimen. “Seguimos investigando qué tipo de vínculos tenían las víctimas o si se trata de alguna desavenencia (desacuerdo), porque personas que se dedican al agro suelen tener este tipo de problemas”, apuntó.
Agregó que podría tratar también de grupos criminales que están usando de forma clandestina las tierras y que fueron descubiertos. “Es justamente por eso que no tenemos que hurgar en el ámbito de desarrollo laboral y en el privado para descartar un ajuste de cuentas”, puntualizó.
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A 30 años de la peor tragedia aérea del Paraguay: un avión cayó sobre una plaza y dejó 22 muertos
Emiliano Cáceres
Este 4 de febrero se cumplen tres décadas del accidente de aviación más mortífero en la historia del Paraguay hasta la fecha. Un avión carguero se estrelló sobre una plaza en la ciudad de Mariano Roque Alonso. El resultado fue la muerte de los cuatro tripulantes de la aeronave y de 18 personas que estaban en tierra.
Las investigaciones posteriores revelaron que el accidente se debió a un error humano. Este acontecimiento dejó una profunda marca sobre todo en aquellos que perdieron a un ser querido.
Era el domingo 4 de febrero de 1996. El día estaba soleado, ideal para el asado en familia. En el barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso se vivía una jornada amena. Niños y jóvenes se divertían en una plaza, jugando a la pelota, mientras los demás socializaban.
Ese día, la familia Gracia tenía una reunión familiar. Todos disfrutaban de la agradable jornada. De pronto se escuchó el sonido de motor de un avión. A nadie le extrañó, ya que era habitual debido a la cercanía al aeropuerto.
Sin embargo, aquel sonido se hizo cada vez más fuerte. Una sombra comenzó a oscurecer todo y luego hubo un estruendo y una explosión. En un abrir y cerrar de ojos, aquella amena jornada se llenó de fuego, gritos, dolor y desesperación.
Tripulación excesivamente confiada
Ese día, un avión de carga McDonell Douglas DC-8 55F equipado con cuatro motores, perteneciente a la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) se preparó para despegar desde el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con destino a Sao Paulo, Brasil, para recoger una carga y llevarla a Barranquilla, Colombia.
Para ese momento, la aeronave tenía unos 30 años de antigüedad. A pesar de ello, estaba en excelentes condiciones para volar. La tripulación estaba compuesta por el capitán José Muñoz, el primer oficial y copiloto José Karft y el ingeniero de vuelo Hernando Sánchez. A bordo también iba un pasajero. Todos eran de nacionalidad colombiana.
Las condiciones de vuelo eran inmejorables: el día estaba soleado, no había vientos fuertes, la visibilidad era óptima, el avión estaba en buenas condiciones y la tripulación estaba bien descansada. Los pilotos estaban muy confiados en este vuelo.
Una broma fatal
El piloto Muñoz decidió que era el momento perfecto para probar las habilidades del copiloto Karft, quien era el más novato de la tripulación. Muñoz le cedió al copiloto los controles del tetramotor. A las 14:30, el DC-8 de LAC despegó sin problemas. Poco después del despegue, para “probar” la capacidad de reacción del copiloto, el capitán redujo la potencia de uno de los motores del ala izquierda, lo que generó una asimetría de empuje, causando que la aeronave se inclinara a la izquierda.
Posteriormente, el ingeniero de vuelo redujo la potencia del motor 2 del ala izquierda. Esto hizo que el avión perdiera más empuje y se inclinara aún más. El capitán y el ingeniero presionaron al copiloto para recuperar la posición normal, pero los dos motores restantes no pudieron mantener el ascenso. El copiloto luchó por estabilizar el avión, pero a tan baja altitud no pudo concretar ninguna maniobra.
El DC-8 acabó estrellándose en la canchita de una plaza del barrio Monseñor Bogarín, arrasando con cinco casas. Murieron sus 4 tripulantes y 18 personas en tierra, 13 de ellas niños.
Con un total de 22 fallecidos, este es a la fecha de hoy el accidente de aviación más mortal en la historia del Paraguay. La familia Gracia perdió a 11 miembros. Los sobrevivientes vendieron posteriormente la propiedad y se fueron para siempre del barrio. Entre los fallecidos también estaba el matrimonio compuesto por Édgar Franco de 24 años y Perla Jara de 23, y el pequeño hijo de ambos. Hoy en la casa de esta familia existe un oratorio en homenaje a todas las víctimas.
Una marca en la historia aeronáutica
El accidente de LAC en Mariano Roque Alonso fue uno de los episodios más oscuros en la historia aeronáutica de nuestro país. A lo largo del tiempo, Paraguay tuvo varios incidentes aéreos, pero ninguno de la magnitud de este.
El reconocido historiador aeronáutico Antonio Luis Sapienza, en conversación con La Nación/Nación Media, acota que si bien hasta ahora el accidente del DC-8 carguero de LAC en M.R. Alonso en 1996 ha sido el peor en términos de destrucción y pérdidas de vidas humanas, le sigue de cerca el vuelo 263 de Panair do Brasil.
Sapienza relató que se trataba de un vuelo regular de pasajeros que cubría el trayecto desde el Aeropuerto de Londres Heathrow hasta el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Ezeiza, cerca de Buenos Aires, con escalas programadas en París, Lisboa, Dakar, Recife, Río de Janeiro, San Paulo y Asunción.
“El 16 de junio de 1955, alrededor de la 1 AM, la aeronave involucrada, un Lockheed L-149 Constellation, matrícula PP-PDJ, se estrelló mientras procedía a descender, a 13 km del Aeropuerto Internacional de Asunción, específicamente en Fernando de la Mora (Paraguay). Había 24 personas a bordo, de ellas 16 murieron”, detalló.
Sobre el historial de siniestros aeronáuticos en nuestro país y sus causas, Sapienza acota que “Paraguay no tiene el tráfico civil y comercial de otros países, por lo que el índice de accidentes aéreos ha sido relativamente bajo. En la gran mayoría de ellos y hablando de manera general, el más alto porcentaje ha sido a causa de errores humanos no solo atribuible a pilotos paraguayos sino también extranjeros. Luego le siguen accidentes e incidentes por causas meteorológicas y problemas técnicos en las aeronaves. Han habido pocos accidentes aéreos en la aviación comercial”.
Lo ocurrido el 4 de febrero de 1996 debe ser una lección para los pilotos. Nunca deben estar excesivamente confiados por más buenas condiciones de vuelo que haya. Tampoco pueden realizar maniobras imprudentes, en especial en una fase crítica de vuelo como el despegue. Errores de este tipo cuestan vidas inocentes y provocan heridas prácticamente imposibles de sanar.