El instrumento símbolo de la cultura musical nacional es el arpa paraguaya por Ley N° 4001/2010, por lo que Asunción, como capital nacional, eligió un monumento dedicado a dicho emblema para mostrar su cara al mundo. La escultura recientemente instalada puede admirarse por tierra, agua y aire, como lo deseaban sus ideadores, ya que se encuentra en el paseo central de la avenida José Asunción Flores, frente mismo a la rotonda de la calle General Santos.
Desde la Dirección de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Asunción, aclaran que la majestuosa obra de arte es una inspiración del pájaro campana, no una réplica tal cual del arpa paraguaya. Se trata de una estructura de metal que pesa 14 toneladas, más una base de hormigón de 50 toneladas y una altura de 15,3 metros.
Su diseño estuvo a cargo del escultor y pintor asunceno Juan Pablo Pistilli, mientras que la estructura e instalación estuvo a cargo de la empresa Metales Procesados, con todas las indicaciones del artista. “La idea surge ya cuando inicia el primer festival mundial del Arpa en el 2007, las creadoras del festival: Ana Scappini, Marlene Sosa Lugo y el artista Rito Pedersen soñaban con que Asunción se convierta en la Capital Mundial del Arpa”, indicó Angie Duarte, directora de Cultura y Turismo de Asunción en contacto con La Nación-Nación Media.
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En este sentido, tras el primer Festival Mundial del Arpa, realizado en Asunción, con el monumento, tal como lo soñó el maestro Rito Pedersen, hoy Asunción se convierte en la capital mundial del arpa. En el 2007, ya cuando se instalaba la Costanera de Asunción, Marlene Sosa Lugo ya había planteado instalar allí un monumento al mencionado instrumento musical paraguayo por excelencia.
“Su sueño era colocar este instrumento, donde la gente pueda ver por tierra, aire y agua, esas fueron sus palabras. El monumento es una obra de arte que es una inspiración o una alegoría al pájaro campana, no es una réplica exacta del arpa paraguaya”, detalló Duarte.
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Lucía Shiomitsu y Alfredo Ortiz engalanan el Festival Mundial del Arpa
El Teatro Municipal de Asunción “Ignacio A. Pane” volverá a convertirse en el epicentro de la música instrumental al albergar la XIX edición del Festival Mundial del Arpa, cita programada del viernes 9 al domingo 11 de octubre. En esta oportunidad, el encuentro internacional rendirá un especial homenaje al gran compositor e intérprete paraguayo Luis Bordón en conmemoración del centenario de su nacimiento, celebrando su invaluable legado y aporte a la difusión del arpa en el mundo.
La cartelera reunirá a destacados cultores locales y renombradas figuras internacionales que han enaltecido la sonoridad del arpa paraguaya en el exterior. Entre las atracciones principales destacan la arpista japonesa Lucía Shiomitsu y el reconocido instrumentista cubano-estadounidense Alfredo Rolando Ortiz, ambos de amplia trayectoria, quienes encabezan un elenco que busca afianzar al festival como un espacio de intercambio cultural y patrimonio vivo.
Las dos primeras galas, previstas para el viernes 9 y sábado 10 de octubre, iniciarán a las 20:00. La noche de apertura contará con la presentación de Alfredo Rolando Ortiz junto a una orquesta dirigida por Miguel Ángel Echeverría, además de las actuaciones de Marcos Lucena, Marcelo Rojas y el Dúo Matías Rojas & Jorge Díaz. El sábado subirán a escena Norma Ortega junto a la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional, el italiano Raoul Moretti, Luana Encina, Christian Portillo y Marcelo Ojeda Quíñonez.
La jornada de clausura se desarrollará el domingo 11 a partir de las 18:00, con la participación de Francisco Giménez, el colombiano Wülmer López, Malen López junto a Los Rodríguez, y Lucía Shiomitsu acompañada por Naotoshi Takayama y Rolando Cristaldo, culminando con un gran cierre de estilo tradicional a cargo de Los Ídolos de Piribebuy. La XIX edición del certamen, de acceso libre y gratuito, es presentada por la Secretaría Nacional de Cultura y la Fundación Itaú, con el apoyo de la Municipalidad de Asunción.
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Proyectan nuevo polo de entretenimiento y desarrollo urbano en la Costanera Norte
Una arena para espectáculos, un centro de eventos, un hotel y un shopping integran el proyecto impulsado por empresarios que prevén transformar la Costanera Norte de Asunción en un destino de atracción regional.
Una puerta para el desarrollo. La Costanera Norte de Asunción se proyecta como escenario de una nueva apuesta de desarrollo urbano y entretenimiento. El presidente de la República, Santiago Peña, mantuvo una reunión con los empresarios Santiago Jariton, Daniel Hiller y María Bertha Peroni, impulsores de una iniciativa que busca ampliar la oferta comercial, turística y de espectáculos de la capital, con una mirada puesta en Paraguay y la región.
La primera etapa contempla la construcción de una moderna arena para espectáculos, un centro de eventos, un hotel y un shopping. La propuesta apunta a generar un nuevo espacio para visitantes nacionales e internacionales, con una combinación de entretenimiento, servicios y actividad comercial.
La futura arena estará bajo la administración de Daniel Hiller, socio de Live Nation en Chile y Perú, quien cuenta con experiencia en la operación de grandes recintos de espectáculos en la región.
De acuerdo con las proyecciones presentadas, el espacio podría albergar cerca de 100 shows por año, mientras que el centro de eventos tendría capacidad para recibir unos 80 encuentros adicionales, entre exposiciones, ferias y conferencias.
Conexión con el circuito regional. La agenda de actividades prevé la articulación con promotores y operadores nacionales e internacionales, con el objetivo de incorporar a Paraguay al circuito regional de grandes espectáculos y eventos.
El proyecto ejecutivo se encuentra actualmente en su etapa final y la previsión es iniciar las obras a comienzos de 2027. Además de la infraestructura, la iniciativa contempla la generación de empleos directos e indirectos durante la construcción y, posteriormente, en la operación de los distintos emprendimientos.
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“El arpa paraguaya es el sonido que representa a todo un país”
- Fotos: Mariana Díaz
Con más de cuatro décadas de trayectoria internacional, el arpista Ismael Ledesma está pasando una temporada en Paraguay para promocionar su último disco y brindar algunos conciertos, aunque también impulsado por la nostalgia, la música y el deseo de reencontrarse con sus raíces. En conversación con Augusto dos Santos para el programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, habla de su formación, su vida en Francia y el vínculo inseparable con un instrumento que considera “el sonido de todo un país”. También reflexiona sobre el presente del arpa paraguaya, la necesidad de respetar sus etapas de aprendizaje y los planes de volver definitivamente al país.
–Si tuvieras que volver a tu pasado, ¿cuál sería tu primer recuerdo de niño?
–Recuerdo de niño tengo muchos, pero pienso que la primera imagen que me viene es la imagen de mi madre, porque veo la imagen de mi madre con la guitarra y cantando.
–¿Tocaba guitarra y cantaba?
–Ella cantaba y tocaba la guitarra y era su cotidiano.
–¿Qué cantaba tu madre?
–Mi madre cantaba música folclórica del Paraguay. Entonces, en nuestra casa era música todo el tiempo. Al despertar ya mamá cantando.
–¿Tenía alguna canción favorita?
–Muchísimas. Hay un tema de Demetrio Ortiz que se llama “Rohechajeývo”, que es una obra que ella cantaba siempre y acompañada de mi padre, que era arpista.
ARPISTA DE CUNA
–Naciste en un nido de artistas donde las posibilidades de que sigas con el legado eran importantes…
–Era prácticamente inevitable y una obligación digamos porque estaba el arpa, estaba la guitarra, los amigos de mis padres que venían a ensayar en la casa. Entonces, evidentemente yo estaba muy atraído por la música.
–¿Y cómo empezó la música en tu vida?
–Empezó a la edad de 5 años en la ciudad de Fernando de la Mora, donde vivíamos. Yo tenía 5 años, era en 1967 me acuerdo y yo detrás de mi papá. Él estaba tocando el arpa y yo le insistía para que me enseñe y una tarde calurosa de 1967 me puso el arpa en el hombro y me empezó a enseñar las primeras notas.
–Y ahí empezó un camino, ¿no? Nunca te divorciaste del arpa.
–Ya no. Fue a partir de ahí que el arpa me acompaña como me acompaña hoy, ¿verdad? Es algo ya como un miembro más de mi cuerpo, un órgano más mío, ¿verdad? Es un brazo más o es algo de mi cuerpo desde ese momento. Tuve lógicamente mi periodo de rebeldía en mi adolescencia, en donde quise dejar, pero ahí intervino mi mamá nuevamente para decirme “esto te puede llevar lejos”. Y se cumplió.
–¿En algún momento migraste a otros instrumentos también o te centraste en el arpa desde siempre?
–Fue el arpa. Cuando llegué a Francia en 1982, ahí me sentí en la obligación de tocar la guitarra y cantar, porque con el arpa solamente no iba a tener mucho trabajo. Entonces, me aconsejaron tomar la guitarra y cantar. Entonces a los 19 años empecé con la guitarra.
–¿Y ellos tenían una agrupación musical?
–Ellos trabajaban en dúo. El dúo se llamaba Madrigal y ellos cantaban más en Argentina y en Uruguay. O sea, íbamos muy seguido allá. Íbamos en tren. Yo tengo esa suerte de haber vivido esas etapas del tren. Lo que yo recuerdo más es que yo no dormía. Yo miraba el paisaje, la luna, el trayecto, el ritmo. Para mí el ritmo del tren era muy agradable. Y yo compuse cuatro temas pensando en esos momentos.
CAMINO AL ANDAR
–¿Cuándo es que te independizás y empezás a mirar un camino?
–A los 6 años, cuando mis padres se separaron, ya me sentí muy independiente porque yo tenía que arreglármelas. Mi mamá iba a trabajar y yo tenía que estar solo. Y tomé conciencia de que el destino de mi vida iba a ser una vida solitaria, una vida con la música. Entonces, empezó todo así mi independencia a partir de los 6 a 7 años.
–Ya tenías la seguridad de que este camino del arpa iba a ser para siempre.
–Prácticamente sí porque era lo que sabía hacer, yo sabía tocar el arpa y ya muy rápido mi madre me instaló en el mundo de los adultos. Yo participaba con ella en actuaciones primeramente privadas, los cumpleaños, serenatas. Entonces, después ya en festivales escolares, colegiales. Entonces muy rápido me acostumbré a estar en ese mundo del arte.
–¿Cuándo es que empezás a actuar en forma independiente?
–En la adolescencia a partir de los 14, 15 años ya podía tocar como solista. Yo tocaba las músicas que yo aprendí y ya tenía acompañantes como mi madre. Antes yo acompañaba a mi madre, después a partir de los 14 años ella me acompañaba en los festivales. Entonces, digamos que a partir de los 14 años.
–Parece que hay planes muy serios para que dentro de 200 años empecemos a poblar Marte. Aparentemente estamos medio renunciando a esta superficie tan contaminada. ¿Qué perdería el mundo si en esa nueva colonia se olvidaran de llevar un arpa?
–Y creo que perderían la espiritualidad, porque pienso que el arpa incita a la reflexión, a la espiritualidad, a la calma, también a la alegría. Pienso que el arpa es bastante espiritual.
–De hecho que también sus raíces tienen que ver con eso.
–Es un instrumento muy antiguo. Se dice que David tocaba ya el arpa, o sea que la lira, pero la lira es el origen del arpa. Entonces, ya es un instrumento antiguo y bastante celestial porque era lo que escuchaban los reyes para calmarse un poco.
EL SÍMBOLO DE UN PAÍS
–Hay mucho orgullo en Paraguay al respecto del arpa, ¿no? Voy a hacerte una pregunta bien en paraguayo. ¿Qué lo que es el arpa paraguaya?
–El arpa paraguaya es prácticamente todo un símbolo, todo el sonido de un país. Yo me di cuenta de eso porque la gente paraguaya o sobre todo paraguaya que está afuera escucha el arpa y ya totalmente se identifica con su país. Entonces, es un instrumento que sale del alma del paraguayo, es un instrumento que tiene una sonoridad muy especial, muy clara y tiene elementos, digamos, partes muy importantes, los agudos, los medios, los graves y en el arpa paraguaya se puede expresar poesía, se puede expresar música.
–¿Esa es una diferencia con la morfología del arpa clásica? ¿Qué diferencias encontrarías?
–El sonido es totalmente diferente. El arpa clásica se toca con la yema del dedo y es un sonido diferente, el sonido es un poquito más opaco. El arpa paraguaya tiene una claridad que le diferencia y la fabricación también es diferente, la madera es de pino o cedro o yacarandá, depende de las épocas. Cada vez el arpa va evolucionando más.
–Y el luthieres del arpa paraguaya, ¿cuál es su estado del arte?
–Está muy bien, porque cada vez se están haciendo arpas más sofisticadas. Los luthiers y los arpistas ya trabajan juntos. Antes los luthiers proponían sus instrumentos y el arpista tocaba. Pero como las épocas van evolucionando y cambiando, ahora el arpista, el maestro ya pide ciertas condiciones, más claros en los agudos, más medios en los medios, más graves, sonido más voluminoso, etc. Entonces de esa manera el luthier va experimentando nuevas arpas que gusten a los maestros.
UN ERROR
–¿Cómo ves las divisiones inferiores del arpa en Paraguay?
–Hay una etapa que están salteando. Los nuevos arpistas ya se están volviendo maestros muy rápido. Y ahí está el error. Tienen que primeramente foguearse muchísimo, tienen que aprender de los demás, formarse como arpista paraguayo, tocando música tradicional, folclórica. Después, a medida que uno va logrando experiencia, puede experimentar nuevas cosas, ¿verdad? Pero veo que hay un salto muy rápido de un niño que ya está tocando música moderna o cosas así. Entonces no está bien.
–Son signos de este tiempo también, todo es vertiginoso, ¿verdad? Nadie quiere esperar 10 minutos por nada.
–Ese es el problema, pero no van a tener durabilidad. Tienen que pasar por las etapas obligatorias de un arpista paraguayo.
–Estaba meditando lo siguiente, qué productiva es la nostalgia.
–Así es, eso hace parte también de mi vida, ya que hace 44 años que estoy afuera y creo que es mi motor como compositor, porque la nostalgia hace parte de la creación, digamos, hace parte de mí querer crear en lugar de aburrirme o de sufrir.
–La distancia, muchas veces obligada, es un motor de inspiración que finalmente se transforma en un puente permanente.
–Sí, realmente es paradójico. Es algo curioso porque yo ahora que vengo a mi país me siento totalmente feliz aquí, o sea que acá no siento nostalgia. Estoy aquí ya hace un mes, un mes y medio y te puedo decir que soy el hombre más feliz del mundo porque estoy logrando estar en el lugar donde quiero estar. O sea, yo estoy en Europa por mi trabajo, por mi profesión, pero añoro todo lo que sea mi país. Entonces, a veces la gente dice ¿por qué no volvés? Y no es simple. Una vez que uno ya empezó una carrera hay que continuar hasta que se termine. Entonces, yo trato de vencer justamente y siempre digo que quiero ser un abuelo feliz, porque quiero dejar de lado esa nostalgia y esa melancolía que tuve durante toda mi vida, durante 44 años, volviendo al Paraguay en algún momento y disfrutar nuevamente de lo que yo quisiera disfrutar.
UNA AÑORANZA
–¿Dónde estás viviendo y desde cuándo?
–El proyecto de vida futura para mí es la ciudad de Areguá, donde ya por fin pude terminar una casa que con muchos sacrificios lo hice y ahí quisiera volver. Ahí me siento bien, es una región aún verde, con la tierra roja presente, entonces todo eso yo busco. Y la gente aún sencilla.
–¿Cuáles fueron tus etapas en esa región tan competitiva del mundo?
–Yo volví a nacer allá porque llegué a un mundo totalmente diferente y estuve perdido durante un tiempo porque tenía que aprender la lengua y es lo que hice, estudié la lengua. Yo salía de los estudios acá en Paraguay, entonces estaba todavía en el ritmo de estudiante y asimilé la lengua muy rápido y asimilé también la idiosincrasia francesa. Aprendí a conocer al francés, aprendí el sistema, tuvo su proceso, pero primeramente conocí a paraguayos, toqué con grupos paraguayos, haciendo dúos en boliches, después también viajé en otros países. Yo llegué con polquitas paraguayas, yo no sabía tocar otra cosa hasta que yo mismo me di cuenta de que tenía que progresar. Entonces pedía consejos para que me enseñen nuevo repertorio. Integré primeramente un círculo latinoamericano. Aprendí primeramente la música latinoamericana y más música paraguaya aún y la música latinoamericana en general, y también músicas que se escuchaban en esa época en Europa. Entonces, tenía que estar yo en onda, como se dice, y aprender la música que se escuchaba en esos momentos.
–¿Quiénes son tus referentes históricos?
–Mis referentes principales son Luis Bordón, por su claridad en las interpretaciones, también adoro cómo tocaba Lorenzo Leguizamón. Después lógicamente Nicolasito Caballero, que era un innovador ya hace muchísimo tiempo. También admiré a Enrique Samaniego, que también hizo buenísimas obras, Cristino Báez Monges. No quiero olvidar a otros. En Francia tuve como referencia a Andreas Ollenweider, que es un arpista suizo, a quien escucho prácticamente cotidianamente, es como mi dios. Si no lo escucho, no me siento bien. Él es mi guía principal y en la actualidad, pues no me está gustando nadie. Porque no es lo que yo espero.
–¿Te parece que hay demasiada inversión en el show y menos en la profundidad?
–Y sí, lo que se está haciendo ahora es más ruido y la gente se está embruteciendo, están embruteciendo los oídos, un poco duro lo que digo.
–¿No te gustan los malabares con el arpa?
–Respeto a todos los arpistas que hacen eso y yo respeto a todos, no voy a criticar a nadie, pero no es mi manera de interpretar la música. Para mí la música tiene que ser clara, tiene que ser precisa y audible. Entonces lo que noto ahora es mucha espectacularidad, mucha potencia en los bafles, entonces ya no se aprecia.
UN CONSEJO
–Si tuvieras a un niño de la edad que tuviste cuando empezaste con el arpa, ¿qué consejo le darías?
–Primeramente, le diría que ame la música y que ame su instrumento y que lo integre a su vida, porque de eso se trata. Cuando uno es artista, el instrumento lo tiene ya integrado. Entonces, lo que le diría al niño es que vaya a su ritmo, que con dulzura integre el instrumento a su vida.
–¿Te satisface o no la enseñanza del arpa en Paraguay?
–Hay varios buenos maestros en Paraguay, está un primo mío que se llama Marco Lucena, que ha formado a muchísimos chicos en Luque, está también Martín Portillo, que es un gran maestro del arpa, enseña, un gran pedagogo. Después existen otros músicos que están en Villarrica, Roberto Brítez, después en Encarnación también. O sea que está bien esparcida el arpa por Paraguay. Escuela no falta y creció muchísimo.
–¿Ya tenés preciso en cuánto tiempo se daría tu transferencia definitiva a Paraguay?
–Creo que estoy en las últimas temporadas, tengo las dos rodillas ya bastante usadas y creo que estoy pensando si juego todavía este año o no, pero ya me duele bastante. Entonces creo que el momento se acerca.
Los compañeros a veces me llaman pero ya hasta me estoy negando porque como tengo tantos dolores entonces…
–Inmael podemos despedirnos con una musiquita como se merece este encuentro agradeciéndote muchísimo por el tiempo y nada, esperando tu retorno para otra charla por supuesto.
–Ha sido un placer y muy agradecido. Y termino con esta obra que se llama “La balada del indio”.
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El MAG anuncia feria con impulso de la juventud rural y un toque gourmet
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) dio a conocer la agenda de la Feria de la Agricultura Familiar a realizarse los días jueves 3 y viernes 4 de setiembre en la Costanera de Asunción.
Se trata de una edición especial donde este espacio institucional se potencia con el rol protagónico de los hijos e hijas de los productores procedentes de los departamentos de Central, Ñeembucú, Caaguazú, Presidente Hayes, Caazapá, Cordillera, San Pedro, Guairá, Paraguarí, Alto Paraná, Itapuá, Misiones, integradas por 1.040 familias, distribuidas en 40 organizaciones productivas.
La actividad arrancará oficialmente el jueves 3 de setiembre de 17:00 a 22:00, jornada en la que se ofrecerá un ambiente festivo con momentos artísticos en vivo especialmente pensados para acompañar las compras de las familias de la capital. La feria continuará el viernes 4 de manera corrida desde tempranas horas hasta agotar stock, enfocada plenamente en la comercialización directa.
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Túnel de flores
La actividad ofrecerá a los visitantes un exclusivo túnel de flores de corte y orquídeas. Este sector se destaca hoy como un rubro de renta no tradicional en constante crecimiento año tras año, el cual beneficia económicamente a numerosas familias rurales y cobra cada vez más adeptos en todo el país.
En este colorido espacio, el público no solo podrá adquirir ejemplares únicos, sino también todo lo necesario para la producción y el jardín, como sustratos especializados, alfarería artesanal y complementos.
Mercadito Gourmet
También se tendrá un espacio denominado “Mercadito Gourmet”. Este sector comercial, rural, nace para demostrar que la agricultura familiar también puede conquistar nuevos segmentos y llegar a públicos diferentes y exigentes. A través de una presentación diferenciada, atractiva, el espacio reflejará la esencia de un campo que conserva con orgullo sus raíces, pero que al mismo tiempo innova, evoluciona y se moderniza de la mano de sus nuevas generaciones. Allí se ofrecerán alimentos procesados, delicatessen y productos con valor agregado de calidad, 100% producción nacional.
Por su parte, los padres de los feriantes deleitarán al público en el patio de comidas, encargándose de la preparación de platos típicos y recetas tradicionales del campo, como ser: cocido hú, mbejú, sopa paraguaya, chipá guazú, chipa almidón, empanada de pescado, kuré arroz, guiso carretero, cecina con arroz, batiburrillo, butifarra, vorí, vorí y tallarín de gallina casera, entre otros.
Los compradores podrán acceder como siempre a productos frescos sin intermediarios de calidad y a precios diferenciados: gallina casera, pato, huevo casero, choclo, harina de maíz, poroto rojo, miel de abeja, maní, poroto manteca peky, entre otros.