Bajo el lema “A la hipertensión es mejor prevenirla y controlarla a tiempo”, el Programa de Prevención Cardiovascular, desarrolla la “Jornada Saludable” en el local del Centro de Salud N° 10 de Asunción. Esto, en conmemoración del “Día Mundial de la hipertensión”, que se recuerda cada 17 de mayo.
En la oportunidad, profesionales del programa brindan controles de presión arterial, charlas educativas, preparación y degustación de alimentos saludables y de entrega de materiales informativos. Además, realizan juegos y sorteos con la entrega de premios a todos los participantes.
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Desde el Programa Nacional de Prevención Cardiovascular señalan que es importante conocer los niveles de la presión arterial, ya que esto puede alertar sobre la hipertensión para iniciar un cambio de hábitos de vida y así poder prevenir un accidente cardiovascular, conocido como derrame o infarto del miocardio.
Además, la toma periódica de la presión reduce los riesgos de invalidez o muerte prematura, la misma debe realizarse a toda persona con hipertensión y a aquellas que desconocen su nivel normal de presión arterial.
La Sociedad Internacional de Hipertensión, declaró mayo como “MMM23″ o “Mayo: Mes de la Medición 2023″, una campaña a la que se adhiere el Programa Cardiovascular del Ministerio de Salud que busca la detección temprana de la hipertensión y aumentar la conciencia sobre esta enfermedad.
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En este sentido, desde el programa anunciaron que durante todo el mes de mayo en las 18 regiones sanitarias del país se incentivará al control de la presión arterial, principalmente a aquellas personas mayores de 18 años que no se midieron la presión en el último año.
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Asocian consumo de colorantes alimentarios con mayores riesgos para la salud
Consumir alimentos con algunos colorantes o conservantes está asociado a un mayor riesgo de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión, según se desprende de tres estudios franceses publicados este jueves, que aportan más datos sobre los efectos de la comida ultraprocesada. Las investigaciones se centran en el consumo de ciertos aditivos, colorantes alimentarios (E100 a E199) y conservantes y antioxidantes (E200 a E299 y E300 a E399) y en ellos participaron más de 100.000 personas.
Fueron realizados por Sanam Shah y Anaïs Hasenböhler, y supervisados por la epidemióloga Mathilde Touvier, directora de investigación en el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica francés (Inserm). Los estudios han sido publicados por las revistas Diabetes Care, European Journal of Epidemiology y European Heart Journal, y buscan “orientar las políticas públicas”, según un comunicado del Inserm.
Por primera vez, se han confirmado asociaciones entre el consumo de colorantes alimentarios y un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y de cáncer; y entre el consumo de conservantes y el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Así, los mayores consumidores de colorantes alimentarios tienen, en comparación con las personas menos expuestas, un riesgo superior a sufrir diabetes tipo 2 (+38 %), un cáncer (+14 %) y un cáncer de mama (+21 % e incluso +32 % en mujeres posmenopáusicas).
Por su parte, los mayores consumidores de conservantes -principalmente sorbato de potasio E202 y ácido cítrico E330- tienen un 24 % más de riesgo de sufrir hipertensión que los menos expuestos, y un riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares un 16 % mayor.
Aunque estos estudios no prueben por sí mismo una relación causa-efecto, se suman a muchos otros que prueban lo nocivos que son los alimentos ultraprocesados, recordó a la AFP Mathilde Touvier.
A nivel mundial, “de 104 estudios que tratan los vínculos entre los alimentos ultraprocesados y la salud, 93 muestran esos efectos nocivos de forma muy coherente”, afirmó. “El volumen de argumentos es bastante fuerte para decir que hay que actuar en el plano de la salud pública”.
La ONG Foodwatch apuntó que estos estudios “deben provocar un electroshock político” y recordó que lleva “años” exigiendo la prohibición de nitritos, por la relación “claramente demostrada” que guardan con el cáncer de colon, y también del aspartamo, otro posible carcinógeno. En enero, dos estudios del mismo equipo demostraron una asociación entre el consumo de conservantes y una mayor frecuencia de cánceres y de diabetes tipo 2.
Fuente: AFP.
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La sal, el enemigo silencioso que millones consumen sin medir el peligro
Desde este lunes 11 hasta el 17 de mayo se recuerda la Semana Mundial de Sensibilización sobre Consumo de Sal. Aunque para muchos este aspecto pasa realmente sin consecuencias, con el tiempo se convierte en un problema mortalmente peligroso.
La primera señal de alarma para la ciudadanía la establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), teniendo en cuenta que el consumo máximo diario permitido de sal es de 5 gramos para un adulto sano, lo que equivale a una cucharadita pequeña rasa de sal de mesa.
El pensamiento generalizado es que esa cantidad es muy poca, al punto que la mayoría de la gente está acostumbrada a ingerir esa cuchadatita rasa de sal para sazonar el plato cada vez que se sientan a la mesa, ya sea en el almuerzo, en la cena o en toda ocasión que se presente.
Tres detalles que hay que tener en cuenta son:
- el primero, que esa cantidad incluye toda la sal que se puede consumir en el día, no solo la que se le agrega al cocinar
- segundo es que la ingesta extra se produce cada vez que la persona consume pan, queso, embutidos, snacks (papas fritas/pororó, palitos saladas), comidas rápidas y hasta salsas industriales
- tercero es la concientización de que el consumo excesivo de sal sí es muy serio porque la hipertensión muchas veces no da síntomas hasta que el daño ya ocurrió.
Desde el Miniserio de Salud advierten que el consumo excesivo de sal incrementa el riesgo de hipertensión, la principal causa de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas, además de los problemas renales. El fantasma silencioso de la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes de muerte cardiovascular en el mundo.
Yodo en la sal
Las autoridades sanitarias indican que en Paraguay, el Programa Nacional de Control y Prevención de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY) garantiza que la sal que llega a la mesa contenga la cantidad adecuada de yodo para la salud.
“Las Guías Alimentarias del Paraguay promueven una alimentación saludable a través de 12 mensajes prácticos. Ponemos en práctica la recomendación número 8: “La sal: úsala con moderación, pero siempre verifica que sea la sal adecuada”.
Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la yodación de la sal y la reducción de su consumo a menos de 5 gramos diarios son medidas compatibles, seguras y efectivas, con grandes beneficios para la salud pública. “Con pequeños cambios como este, cuidamos nuestra salud y la de nuestras familias”, reiteraron.
Aunque parezca un hábito inofensivo, el exceso de sal puede convertirse en una amenaza silenciosa para la salud. Reducir su consumo, leer las etiquetas de los alimentos y optar por una alimentación más natural son pasos simples que pueden prevenir hipertensión, enfermedades cardíacas y daños renales. En esta Semana Mundial de Sensibilización sobre el Consumo de Sal, el llamado es claro: menos sal hoy significa más salud y calidad de vida mañana.
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El cerebro, posible origen de la hipertensión, según nueva evidencia científica
Una dieta rica en sal desencadena una inflamación cerebral que eleva la presión arterial, según un estudio con ratas de la Universidad de McGill (Canadá) y publicado en la revista ‘Neuron’.
Además, sugiere que el cerebro puede ser un eslabón perdido en ciertas formas de presión arterial alta o hipertensión, tradicionalmente atribuidas a los riñones. Así, aproximadamente un tercio de los pacientes de hipertensión no responde a los medicamentos estándar, que se dirigen principalmente a los vasos sanguíneos y los riñones, basándose en la creencia tradicional de que la hipertensión comienza allí.
“Esta es una nueva evidencia de que la presión arterial alta puede tener su origen en el cerebro, lo que abre la puerta para el desarrollo de tratamientos que actúen sobre el cerebro”, afirma el profesor asociado del Departamento de Fisiología de la Universidad de McGill, Prager-Khoutorsky.
Para hallar los resultados, los investigadores dieron agua a las ratas que contenía 2 por ciento de sal, comparable a una dieta diaria rica en comida rápida y productos como tocino, fideos instantáneos y queso procesado, con el objetivo de imitar los patrones de alimentación humanos. Además, utilizaron ratas en lugar de los ratones, que son los más comunes, porque las ratas regulan la sal y el agua de forma más similar a los humanos, “lo que hace que los hallazgos sean más aplicables a las personas”, señala Khoutorsky.
La dieta alta en sal activó las células inmunitarias en una región específica del cerebro, lo que provocó inflamación y un aumento de la hormona vasopresina, que eleva la presión arterial. Los investigadores rastrearon estos cambios mediante técnicas de neuroimagen y laboratorio de vanguardia, disponibles recientemente.
Así, Khoutorsky concluye que “el papel del cerebro en la hipertensión se ha pasado por alto en gran medida, porque es más difícil de estudiar. Pero con nuevas técnicas, podemos observar estos cambios en acción”. Asimismo, planean estudiar si procesos similares están implicados en otras formas de hipertensión.
Fuente: AFP
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Conocé por qué las bajas temperaturas pueden ser peligrosas para el corazón
Con la llegada de las bajas temperaturas, las enfermedades cardiovasculares vuelven a estar en el centro de las alertas médicas. El invierno no solo incomoda por el frío: también puede desestabilizar la salud cardíaca, sobre todo en personas con antecedentes o factores de riesgo como hipertensión, diabetes u obesidad.
El Dr. Eduardo Caballero, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Central del IPS, explicó que el frío provoca vasoconstricción, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que eleva la presión arterial. “Por eso muchas personas presentan hipertensión en climas fríos, incluso aquellas que no la sufren de forma habitual”, señaló.
Además, el especialista advirtió que las bajas temperaturas aceleran el ritmo del corazón. “El organismo obliga al corazón a latir más veces por minuto para mantener la temperatura corporal estable”, detalló. Ese sobreesfuerzo, sumado a la presión arterial elevada, aumenta el riesgo de eventos cardíacos.
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El invierno también cambia la composición de la sangre. La menor ingesta de líquidos, común en esta época, favorece la deshidratación, lo que la vuelve más viscosa. “La sangre más espesa facilita la formación de coágulos, elevando la probabilidad de infarto o accidente cerebrovascular (ACV)”, explicó Caballero.
A estos factores fisiológicos se suman los cambios en los hábitos diarios: más comida calórica, menos ejercicio. “En invierno solemos aumentar el consumo de frituras, grasas y carbohidratos, mientras reducimos la actividad física. Esto favorece alteraciones en la glucosa, aumento de peso y desajustes metabólicos”, advirtió el cardiólogo.
Las recomendaciones para reducir riesgos incluyen abrigarse correctamente, evitar cambios bruscos de temperatura, controlar la presión arterial con regularidad, mantenerse activo —aunque sea con ejercicios suaves dentro de casa—, vacunarse contra la gripe y el neumococo, y beber suficiente agua. Limitar la sal y las grasas también es clave para mantener el equilibrio cardiovascular.
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El médico remarcó que “los cuidados que tenemos en verano deben mantenerse también en invierno” y recordó que, ante una crisis hipertensiva, lo más importante es acudir de inmediato a un centro asistencial para recibir tratamiento oportuno.
Datos clave
- El frío puede elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, aumentando el riesgo de infarto y ACV.
- La deshidratación en invierno hace que la sangre sea más viscosa, favoreciendo la formación de coágulos.
- Abrigarse bien, hidratarse y mantener hábitos saludables son esenciales para proteger el corazón.