El papa Juan Pablo II estuvo de visita por el Paraguay del 16 al 18 de mayo e 1988, oportunidad en que canonizó a tres santos, entre ellos san Roque González de Santa Cruz. Foto: Archivo
Arzobispado recuerda al primer santo paraguayo y visita de Juan Pablo II
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A través de las redes sociales, el Arzobispado de Asunción así como el cardenal Adalberto Martínez Flores recordaron el 35.° aniversario de la visita del papa Juan Pablo II al Paraguay, oportunidad en que fue canonizado san Roque González de Santa Cruz, el primer santo paraguayo, junto a sus compañeros mártires: san Alonso Rodríguez y san Juan del Castillo.
El 16 de mayo de 1988, el papa Juan Pablo II arribó al Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en Luque, para una visita de tres días, convirtiéndose en el primer pontífice del Vaticano en pisar suelo guaraní. Por eso es una fecha importante en el calendario católico paraguayo, y también por la creación del primer santo paraguayo, acto considerado por la devoción local como un verdadero regalo hecho por parte del religioso polaco, que falleció en 2005 y que fue canonizado en 2014.
San Juan Pablo II, durante su homilía en Paraguay, consideró como “campeones de la fe” a los tres santos canonizados por haber demostrado la “grandeza del amor a Dios y a los hermanos… su entrega sin reservas los llevó hasta el martirio”. El actual papa Francisco fue el segundo líder del Vaticano y de la fe católica en visitar Paraguay, entre el 10 y el 12 de julio de 2015.
“Día de la Sanidad. Conmemoramos hoy 35.° aniversario de la canonización del primer santo paraguayo san Roque González de Santa Cruz y sus compañeros mártires: S. Alonso Rodríguez y S. Juan del Castillo durante la visita de San Juan Pablo II. Por más ¡Campeones de la fe!”, destacó Adalberto Martínez Flores a través de su cuenta de Twitter.
El arzobispo metropolitano de Asunción, que fue investido como el primer cardenal paraguayo el 22 de agosto de 2022 en la Santa Sede por el papa Francisco, con la frase “Por más campeones de la fe”; recordó a san Roque por su entrega religiosa y su ejemplo para muchos compatriotas. Además, pidió que se creen más santos paraguayos.
La decisión del Vaticano puso de relieve la figura del sacerdote jesuita nacido en Asunción en 1576, considerado uno de los grandes protagonistas de la evangelización del Paraguay y de la región del Río de la Plata durante el período colonial.
Desde temprana edad, Roque González se destacó por su vocación religiosa y su compromiso con los nativos. Ingresó a la Compañía de Jesús y dedicó su vida a la misión evangelizadora entre los guaraníes, promoviendo un modelo de convivencia basado en la educación y el trabajo comunitario.
Su labor se desarrolló principalmente en las reducciones jesuíticas, donde impulsó la enseñanza de oficios, la música y la catequesis, convirtiéndose en un referente no solo religioso, sino también social y cultural para las comunidades indígenas.
MARTIRIO
Junto a los jesuitas Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, Roque González llevó adelante misiones en diferentes territorios. El 15 de noviembre de 1628, el sacerdote fue asesinado durante una misión en Caaró, seguido poco después por el martirio de Alonso Rodríguez y Juan del Castillo.
Estos hechos marcaron profundamente la historia de la evangelización en la región y consolidaron su figura como símbolo de entrega y sacrificio.
Más de tres siglos después, la beatificación decretada por Pío XI representó un reconocimiento a ese martirio y al legado espiritual dejado por los misioneros jesuitas, fortaleciendo la devoción popular que ya existía en torno al religioso y sus compañeros.
CANONIZACIÓN
Este proceso abrió paso hacia su posterior canonización, que se concretó en 1988, cuando el papa Juan Pablo II proclamó santo a Roque González de Santa Cruz, convirtiéndolo en el primer santo paraguayo. Hoy, el legado de Roque González de Santa Cruz sigue vigente como parte fundamental de la identidad histórica y espiritual del Paraguay, recordando el valor del compromiso, la justicia y la defensa de los más vulnerables, principios que continúan resonando más allá del ámbito religioso.
“Paraguayo camino a los altares”: dan apertura a la canonización del padre Julio en el Vaticano
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Este martes, en el Vaticano dieron apertura a la causa de canonización del siervo de Dios, padre Julio César Duarte Ortellado, sacerdote reconocido por su servicio pastoral, servicio a los más necesitados y la comunidad. Ahora buscan hacer conocer la figura del padre a nivel país y el mundo.
“Es un proceso que nos emociona y que nos anima también. Porque es como se suele decir desde un comienzo necesitan las cosas”, dijo el monseñor Marcelo Benítez, obispo de Caazapá, en entrevista con Mónica Fabiola Ayala.
En tanto que, Fray Marcelo Méndez, postulador de la causa, indicó que se trata de un hecho histórico para la feligresía católica del Paraguay. Afirmó que ahora lo importante es hacer conocer la figura del padre Julio.
“Como dice la Santa Sede, no se ama lo que no se conoce. Entonces tenemos que hacer conocer la figura sacerdotal de este hombre de fe y todo lo que hizo, no solo sobre el plano de la fe, religioso o sacerdotal, sino que también lo que hizo socialmente”, detalló Méndez.
También estuvieron presentes en este solemne acto el moseñor Osmar López, obispo de San Juan Bautista de Ñeembucú y la embajadora de Paraguay en la Santa Sede, Romina Taboada. Foto: Archivo/AFD
Agregó que fue un hombre que se jugó por su pueblo en ese momento histórico, porque nació en 1906 y murió 1934, en un momento de gran convulsión social y política en el Paraguay como en toda Latinoamérica.
“Con tanta gente pobre y necesitada venía de una familia rica, y mostrar cómo se interesó por los pobres. Le pidió al Gobierno que facilité el mercado para que la gente pobra pueda vender sus productos y pueda salir adelante”, indicó.
También estuvieron presentes en este solemne acto el moseñor Osmar López, obispo de San Juan Bautista de Ñeembucú y la embajadora de Paraguay en la Santa Sede, Romina Taboada.
Un fiel sostiene un retrato del difunto adolescente Carlo Acutis frente a la Basílica de San Pedro, durante la ceremonia de canonización. Foto: Filippo Monteforte/AFP
El adolescente Carlo Acutis, declarado oficialmente el primer santo milenial
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Decenas de miles de personas se congregaron el domingo en el Vaticano para celebrar la canonización de Carlos Acutis, un adolescente italiano fallecido en 2006 conocido como el “influencer de Dios”, el primer milenial en ser declarado santo. Durante la misa solemne, que empezó a las 10:00 (8:00 GMT) en la plaza de San Pedro del Vaticano, el papa León XIV declaró oficialmente santo a Acutis, muerto a los 15 años y conocido como el “ciberapóstol”, ya que dedicó gran parte de su vida a difundir la fe católica en internet.
En la ceremonia, el pontífice también canonizó a otro italiano fallecido muy joven, el estudiante Pier Giorgio Frassati (1901-1925), apasionado del alpinismo, conocido por su compromiso social y espiritual. Bajo un sol radiante y un importante dispositivo de seguridad, una multitud de fieles, muchos de ellos jóvenes, llevando banderas de su país o imágenes con la efigie de Acutis, se reunieron en la plaza.
“¡Me alegra ver a tantos jóvenes!” dijo el papa León XIV, pocos minutos antes del inicio de la ceremonia. La canonización de Acutis, fallecido de leucemia en 2006, debía realizarse el 27 de abril, pero se aplazó por la muerte del papa Francisco. Acutis era muy talentoso en informática y creó una exposición digital sobre los milagros eucarísticos.
“Carlo Acutis fue un ejemplo para mí, porque supo combinar su vida cotidiana —la escuela, el fútbol y su pasión por la informática— con una fe inquebrantable”, dijo a la AFP Filippo Bellaviti, de 17 años, originario de Vignate, cerca de Milán. Nacido en Londres en 1991 en el seno de una familia italiana acomodada y poco practicante, Acutis creció en Milán y mostró desde muy temprana edad mucho fervor religioso.
El Papa León XIV a su llegada en el Papamóvil tras presidir la Santa Misa y la canonización de los beatos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Foto: Filippo Monteforte/AFP
Fue beatificado en 2020 y el Vaticano le atribuye dos milagros que lo calificaron para ser canonizado: la curación de un niño brasileño con una rara malformación del páncreas y la de una estudiante costarricense gravemente herida en un accidente. En ambos casos, sus familias habían invocado al adolescente para que intercediera.
En Asís, donde la tumba de Acutis atrae cada año a cientos de miles de peregrinos y curiosos, la diócesis instaló pantallas gigantes para seguir la ceremonia. “Yo sé que muchos vendrán, muchos lo verán por televisión (...). Y estoy segura que Carlo les agradece”, declaró su madre, Antonia Salzano en un video publicado el sábado por la diócesis de Asís. Con cerca de un millón de visitantes en 2024, esa diócesis registra el alza continua de la asistencia al Santuario del Despojo donde el cuerpo del adolescente de rostro rollizo y pelo negro azabache reposa en jeans, deportivas Nike y prendas de jogging.
Como es tradicional, una gran imagen del joven, vestido con un polo rojo y mochila en la espalda, fue desplegada en la fachada de la vaticana basílica de San Pedro, una imagen distinta a la de los santos tradicionales. La canonización, que sigue a la beatificación, es el resultado de un proceso largo y meticuloso y solo puede ser aprobada por el papa.
Requiere tres condiciones: haber fallecido hace al menos cinco años, una existencia cristiana ejemplar y haber realizado al menos dos milagros, uno de ellos después de la beatificación. Esta decisión es objeto de un “proceso”, una investigación instruida en el Vaticano por el Dicasterio para las Causas de los Santos, en la que especialistas como médicos y teólogos se encargan de evaluar si hubo milagros, que por lo general son curaciones sin una explicación científica.
El proceso de canonización del joven Carlo Acutis fue muy rápido, algo poco habitual. En cambio, Pier Giorgio Frassati, canonizado también este domingo, murió hace ya 100 años. Frassati nació en Turín en el seno de una familia burguesa y rompió con la trayectoria de su padre, senador y fundador del diario La Stampa, para ponerse al servicio de los pobres y enfermos de su ciudad.
Este estudiante de ingeniería, deportista, miembro de la Acción Católica, resumía su ideal con el lema “Verso l’alto” (“Siempre hacia lo más alto”). Fallecido a los 24 años a causa de la poliomielitis, fue erigido por la Iglesia católica como modelo de caridad.
Más de 30 años después de su beatificación por Juan Pablo II en 1990, el Vaticano reconoció un segundo milagro a finales de 2024: la inexplicable curación de un joven estadounidense en coma. Esta ceremonia de canonización, la primera para el papa León XIV desde su elección en mayo, tuvo lugar en pleno Jubileo, el “Año Santo” de la Iglesia católica, para el que ya han acudido a Roma más de 24 millones de personas, según el Vaticano.
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, mantuvo un encuentro con el papa León XIV en el Vaticano, ocasión en la que le obsequió un rosario elaborado en filigrana por artesanos paraguayos.
“Compartimos un encuentro con el papa León XIV, le obsequiamos un rosario de filigrana“, informó el legislador sobre este encuentro. Durante la audiencia Latorre solicitó la bendición del pontífice para su hija, quien nació apenas hace un par de meses, gesto que extendió simbólicamente a todos los niños del Paraguay.
Asimismo, transmitió al papa la invitación a visitar Paraguay. “Le invitamos a visitar nuestro país, una nación de profunda fe", añadió Latorre. En la visita a la máxima autoridad de la Iglesia católica, el titular de la Cámara Baja estuvo acompañado también por su esposa, Jociani Repossi.
Este encuentro entre Latorre y el papa León representa el segundo entre ambos, ya que el diputado formó parte de la delegación paraguaya que se trasladó hasta la plaza de San Pedro, en el Vaticano, cuando el sumo pontífice asumió el cargo el pasado 18 de mayo.
Dicha comitiva estuvo encabezada por el presidente de la República, Santiago Peña, acompañado de su esposa, la primera dama Leticia Ocampos, y también por la embajadora paraguaya ante la Santa Sede Romina Taboada.