Una joven de 26 años, oriunda de San Pedro de Ykuamandiyú, diagnosticada desde el 2019 con insuficiencia renal crónica y con tratamiento de hemodiálisis, finalmente fue beneficiada con un nuevo riñón, mediante un donante cadavérico, en el Hospital de Clínicas de San Lorenzo.
Viviana Núñez, hermana de la joven trasplantada, en comunicación con Universo 970 AM/Nación Media, destacó el gran gesto de amor y empatía de los familiares del donante cadavérico, quienes a pesar del dolor de la pérdida dieron una nueva oportunidad de vida. “Estamos muy agradecidos con los familiares del donante por permitir que mi hermana viva de vuelta”, dijo.
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El procedimiento de trasplante se realizó en horas de la noche del miércoles 03 y madrugada de ayer jueves, 04 de mayo en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas UNA. En donde el equipo encabezado por el Dr. Agustín Saldívar, jefe del Departamento de Trasplantes de Órganos y Tejidos, realizó una impecable labor, que permitirá que una joven mejore sus condiciones de vida, a partir de este trasplante.
“Hace cuatro años que se estaba dializando por un problema renal, a raíz de esto perdió sus estudios. La familia se derrumbó con la noticia. Cuando nos dijeron que iba a recibir un riñón, tomamos con tranquilidad porque era la segunda vez que nos informaban”, indicó Núñez en contacto con el programa #Cuenta Final de Universo 970 AM.
Se trata del trasplante renal N.° 174 desde la reactivación del Programa de Trasplantes de Órganos y Tejidos en la FCM-UNA en el año 2015, y el tercero con donante cadavérico en lo que va del 2023, informó el Prof. Dr. Saldívar del Hospital de Clínicas.
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Hospital de Clínicas: verificarán presunta precariedad en insumos y atención médica
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) anunció que se realizará una verificación en su Hospital de Clínicas ante publicaciones periodísticas sobre presuntas carencias de insumos básicos y precariedad en la atención del centro asistencial ubicado en la ciudad de San Lorenzo.
A través de la Dirección Asistencial se emitió un comunicado, ayer viernes, que puntualiza: “Se han dispuesto las verificaciones pertinentes en las áreas mencionadas, a fin de constatar los hechos señalados, identificar necesidades críticas y adoptar las medidas que correspondan”.
“Como hospital escuela de la Facultad de Ciencias Médicas (UNA) y centro de referencia nacional de alta complejidad, el Hospital de Clínicas enfrenta una demanda asistencial creciente que, a menudo, excede la capacidad presupuestaria disponible, generando una presión constante sobre la operatividad de los servicios. La provisión de medicamentos e insumos está supeditada a la disponibilidad de los mismos”, agrega.
Asimismo, la Facultad señala que el abastecimiento de insumos, medicamentos y recursos de apoyo se encuentra sujeto a procesos administrativos, logísticos y presupuestarios que exceden en muchos casos la capacidad resolutiva inmediata de la Institución.
“En relación con las manifestaciones atribuidas a funcionarios o personal vinculado a la institución (tercerizado), hasta la fecha esta Dirección no ha recibido ninguna denuncia formal específica en los términos difundidos públicamente”, aclara, en otro pasaje, la entidad universitaria médica.
“No obstante, se ha dispuesto igualmente la revisión administrativa de los hechos mencionados. La Dirección General Asistencial reafirma su compromiso con la continuidad de la atención, la protección del acto asistencial, la verificación seria de toda denuncia y la gestión activa de soluciones frente a las contingencias operativas”, concluye el comunicado.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
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Delivery que sufrió grave accidente necesita ayuda para costear cirugía
Familiares de un joven de 19 años que trabaja como delivery y que tuvo un grave accidente mientras realizaba su labor, pidieron ayuda para poder costear una cirugía a la que debe someterse con urgencia. Apelan a la solidaridad ciudadana para evitar que quede postrado en cama.
Según familiares de Armando Agüero, el joven sufrió un grave accidente mientras estaba haciendo unas entregas luego de impactar de frente contra otro biciclo. Hasta el momento se desconoce cómo ocurrió el percance, pero a consecuencia de este sufrió rotura de espinazo, de columna y en el rostro.
Actualmente, se encuentra internado en el Hospital de Clínicas, donde se debe someter a una compleja cirugía, pero necesita unos G. 30 millones para costear gastos de insumos y otros. La intervención se debe realizar de urgencia para evitar que Armando quede postrado en cama.
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“Armando sufrió un grave accidente de moto y está luchando por su vida. Solicitamos ayuda solidaria para cubrir sus gastos de internación, cirugía y tratamiento médico. Necesitamos de tu ayuda”, expresaron los familiares.
Las personas interesadas en ayudar a la familia del joven que debe ser sometido a la compleja operación pueden realizar aportes monetarios al alias C. I. 3.806.697 a nombre de Marile Agüero. “Cualquier granito de arena suma. Ayúdanos con tu colaboración”, puntualizaron.
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El mundo de la alegría está de luto: falleció Sinosé
Este jueves se confirmó el fallecimiento de Luis Amado Solís, cariñosamente conocido como “Sinosé”, hombre que dibujó sonrisas en los rostros de niños y adultos por 41 años. Sus familiares confirmaron que su muerte fue inesperada a causa de un paro cardiaco, y fue asistido por médicos del Hospital de Clínicas.
Sinosé llegó a cumplir 71 años, de los cuales cuatro décadas se dedicó a los shows para grandes y chicos en cumpleaños, festejos del Día del Niño, entre otros.
Su vida como payaso lo disfrutó hasta el último momento e incluso seguía ofreciendo espectáculos para su clientes más especiales.
“Mi papá murió hoy en el Hospital de Clínicas. Falleció de un paro cardiaco por la suma de varias enfermedades de base que lo aquejaban desde hace tiempo. Su partida fue inesperada y muy dolorosa”, expresó Javier Solís Moreno, hijo de Luis Amado, en entrevista con La Nación/Nación Media.
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Debutó con el Chavo
En su momento, Luis Amado, comentó a LN que su debut fue el 21 de noviembre del 1981 en el teatro Padeco del club Cerro Porteño, donde actualmente se encuentra La Nueva Olla, y que lo hizo con la visita del Chavo del 8.
“Fue domingo 22 en un mega evento, pero una noche antes nos presentamos en el teatro y fue maravilloso, porque eran con nuestro ídolo el Chavo”, expresó.
Sinosé recorrió el país y visitó países de la región como Argentina, donde aún es muy querido. Actuó para futbolistas, personalidades muy famosas y hasta para presidentes.
“Fue un fenómeno lo que hicimos con Sinosé y me alegra mucho el legado que estoy dejando”, había manifestado.
Los payasos siempre visitaban los hospitales para dibujar sonrisa en los pequeños pacientes y que agosto, mes del niño, eran jornadas cargadas de actividades. Sin embargo, siempre priorizaban poder llegar juntos a los enfermos. “Esto es mi pasión, yo me subo al escenario y me olvido de todo”, puntualiza entonces.
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