El templo Nuestra Señora del Buen Consejo en Ypacaraí, propiedad de la Fundación Virgen de Fátima que está al cuidado de la pastoral de sacerdotes y hermanos Heraldos del Evangelio, fue edificada con un estilo gótico europeo y se encuentra asentada en medio de una exuberante naturaleza. Foto: Archivo.
Turismo religioso: 5 destinos para visitar en Semana Santa
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Paraguay es un país con una amplia influencia en la fe, fuertemente arraigada a su cultura y tradiciones, con múltiples atractivos que representan la devoción y el peregrinaje de su pueblo. Si esta Semana Santa te gustaría visitar algunos patrimonios religiosos, te presentamos 5 destinos de gran valor espiritual y arte sacro.
La Semana Santa inicia este año el 2 de abril con el Domingo de Ramos y finaliza el 9 de abril con el Domingo de Pascua, una de las celebraciones religiosas más importantes del país, que se presenta como una buena oportunidad para recorrer templos y sitios turísticos vinculados a la fe, ubicados a lo largo y ancho del país. Además, cada ciudad cuenta con su propio programa de actividades para reflexionar sobre la muerte y resurrección de Jesús.
En Paraguay la Semana Santa es una tradición que se vive de una manera muy especial, incluso para el turismo religioso, ya que algunos de estos lugares se convirtieron en puntos de peregrinación para los devotos marianos. En este circuito de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) se puede apreciar la variedad arquitectónica y el valor cultural de los templos de Ypacaraí, Caacupé, Atyrá, Altos y San Bernardino, junto a la belleza natural circundante.
1. La iglesia Madre del Buen Consejo - Ypacaraí
Nuestra Señora del Buen Consejo representa la esperanza y promueve que todos sean sembradores del bien. La iglesia, propiedad de la Fundación Virgen de Fátima que está al cuidado de la pastoral de sacerdotes y hermanos Heraldos del Evangelio, fue edificada con un estilo gótico europeo y se encuentra asentada en medio de una exuberante naturaleza. Está ubicada a un costado de la ruta PY02 Mariscal Estigarribia, a la altura del km 44.
Vista del hospicio en primer plano y la imponente iglesia al fondo, con la serranía de la Cordillera. Foto: Archivo.
2.Basílica Menor de Caacupé
El Santuario de la Virgen de Caacupé fue inaugurado el 8 de diciembre de 1765 y se convirtió en un punto de peregrinación para muchos creyentes de todo el país. Caacupé es considerada la capital espiritual de Paraguay porque alberga este santuario, el más grande a nivel nacional, que representa un estilo neoclásico con base en una arquitectura renacentista. Además de su estatus de catedral, es considerada por los católicos como basílica menor. Se encuentra ubicada sobre Dr. Eligio Ayala y Padre Solís, en Caacupé.
El Santuario de la Virgen de Caacupé fue inaugurado el 8 de diciembre de 1765 y se convirtió en un punto de peregrinación para muchos creyentes de todo el país. Foto: Archivo.
3. Marianela - Atyrá
La estética de la arquitectura, inspirada en los Monasterios Medievales Europeos, y la conjunción de lo verde, silencio y cielo, convierten a Marianela en un lugar paradisiaco con un ambiente apacible que invita a la meditación, muy oportuno para los días de reflexión en esta Semana Santa. El nombre Marianela corresponde al lugar donde nació San Alfonso María de Luguori en 1696, fundador de la congregación del Santísimo Redentor. Esta imponente obra religiosa está ubicada en el departamento de Cordillera, a poco más de 60 km de la capital.
Es un centro polifuncional construido por la congregación Redentorista. Foto: Archivo.
4. Templo San Lorenzo - Altos
La construcción de este importante patrimonio data del 1822, siendo reedificada tras la guerra contra la Triple Alianza en 1878. Este templo de estilo colonial posee una torre de mampostería construida en 1895, está rodeado de corredores, grandes ventanales y puertas talladas. Ante su valor histórico invaluable, esta edificación es protegida por la Ley 5621/2016 “De protección al patrimonio cultural” y forma parte del régimen de protección de Bienes de Valor Patrimonial Cultural de nuestro país. Está ubicado en Altos, sobre la avenida Luis A. del Paraná y Mcal. Estigarribia.
El templo San Lorenzo de los Altos fue declarado patrimonio cultural, considerando su valor histórico. Foto: Gentileza.
5. Mirador Virgen Aparecida - San Bernardino
El mirador Bella Vista se encuentra ubicado en el casco histórico de San Bernardino, en una de las zonas más elevadas de la ciudad y cuenta con dos puntos de acceso: una escalera que se encuentra al lado de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y otra a través de una rampa que está ubicada al final de la avenida Luis F. Vaché. En el mirador se puede contemplar, además de un hermoso paisaje, una estatua hecha en honor a la Virgen Nuestra Señora de la Aparecida.
En el mirador se puede contemplar, además un hermoso paisaje. Foto: Archivo.
El CAH impulsa la preservación del poncho de 60 listas con apoyo financiero
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El Gobierno, a través del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), brinda apoyo financiero a la maestra artesana Rosa Segovia, para fortalecer la producción y preservación del poncho para’i de 60 listas, una de las expresiones más emblemáticas del acervo cultural nacional. Así lo destacó la institución, subrayando el impacto económico y cultural de acompañar a quienes sostienen oficios tradicionales con alto valor patrimonial.
Rosa Segovia fue reconocida como Tesoro Nacional Vivo por sus conocimientos ancestrales y es la última artesana que domina de forma completa la técnica del poncho de 60 listas, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay por la Unesco. Desde el CAH señalaron que el respaldo financiero busca no solo garantizar la continuidad del oficio, sino también proyectar esta prenda al mercado con criterios de sostenibilidad y generación de ingresos.
“Desde el CAH, nos sentimos honrados de acompañar financieramente a la maestra artesana Rosa Segovia, apoyando la elaboración, preservación y proyección de esta invaluable expresión del patrimonio cultural nacional”, expresó la institución, remarcando que el financiamiento a la artesanía tradicional dinamiza economías locales, fortalece cadenas de valor y contribuye al empleo cultural.
El poncho para’i de 60 listas está ligado a la historia y a la identidad de Piribebuy , ciudad natal de la artesana. Segovia aprendió el arte del tejido a los siete años, guiada por su tía abuela, la también maestra artesana Teodora Segovia, en un proceso de transmisión intergeneracional que convirtió al tejido en un lenguaje familiar y una fuente de sustento.
La prenda recibe su nombre por las sesenta franjas que la componen, en homenaje a los 60 soldados que la habrían utilizado durante la Guerra de la Triple Alianza. La tradición señala que fue usada por el Mariscal Francisco Solano López y, en tiempos posteriores, por Luis Alberto del Paraná y Los Paraguayos , consolidando su presencia en hitos de la memoria nacional.
El ñai’ũpo, una tradición de arte y sacrificio moldeando la tierra
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó esta semana en su lista al ñai’ũpo, una técnica cerámica tradicional. El objetivo es facilitar los medios necesarios para garantizar la supervivencia de este conocimiento ancestral que sobrevive gracias a un puñado de artesanas.
“Hoy para mí es un día histórico porque se reconoció el oficio que yo aprendí al lado de mi mamá. Tengo una gran esperanza en que desde hoy en adelante vamos a tener una propiedad a nombre de los artesanos iteños donde haya materia prima para la arcilla”, refiere la artesana Vicenta Rodríguez, de la Asociación de Mujeres Alfareras Kambuchi Apo, de la compañía Caaguazú de la ciudad de Itá.
Esto luego de que esta semana el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco incluyera en su lista al ñai’ũpo, una artesanía ancestral que se practica en Itá (Central), Yaguarón (Paraguarí) y Tobatí (Cordillera).
Se trata de una de las expresiones artesanales más significativas del país. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL
“Soy hija heredera de María Elida Rodríguez. Soy una artesana que aprendió al lado de su mamá, algo que viene de generación en generación. Ahora tengo 58 años, tengo cuatro hijos y nuestra mamá era una mamá soltera con tres hijos. Primero nosotros le ayudábamos al venir de la escuela, hacíamos el polvo de ladrillo, el bruñido, y después yo desde los 14 años empecé a moldear las piezas”, explica la artesana.
Nacida y crecida en la compañía Caaguazú, Vicenta es sociafundadora de la asociación, que en su local propio se transformó en el lugar de trabajo de ocho mujeres de la comunidad.
Esta declaración, que se dio el martes último en Nueva Delhi, India, marca un hito para el país, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
KAMBUCHI’APO
“Mi abuela antes hacía siempre cántaro, cantarilla, cosa utilitaria que se usaba para la casa. Antes, todo el Paraguay tenía un cántaro en su casa para el agua. Entonces se compraba el cántaro, porque todos teníamos que tener”, comenta Vicenta.
La inclusión del ñai’ũpo en la lista de patrimonios con necesidades urgentes de salvaguardia pone al trabajo artesanal de Itá, Tobatí y Yaguarón en un punto de encuentro por compartir las mismas técnicas: arcilla de moldado manual, sin torno ni moldes, de carácter hereditario y trabajados con herramientas como cuchara sin mango, pedazos de tacuara y hojas de naranja, guayaba o pomelo.
“Para hacer un kambuchi tenemos tres etapas. Primero hacemos la base, ponemos en el sol, hay un punto cuero que nosotros tenemos que agregarle más a la arcilla, es tipo espiralero. Ahí toca hacer hasta la panza, esperar que se seque otra vez en un punto cuero y después ponerle su cuello al cántaro”, explica.
Los cántaros también tienen propuestas estéticas y llevan insertos rostros de mujeres con trenza, dibujos de flores tradicionales del Paraguay, animales silvestres y otros detalles.
ELEMENTOS DE LA NATURALEZA
Los elementos principales con los que trabajan son la tierra, el sol, el agua, el aire y el fuego.
En el caso de las artesanas de la asociación, ellas trabajan con un solo tipo de arcilla, mezclado con polvo de ladrillo, y cuentan para la cocción de sus piezas con un horno en el local.
“Nosotros tenemos que irnos al estero a extraer la arcilla. Nos bajamos al agua, la juntamos y traemos. Acá ahora tenemos una pileta, almacenamos la arcilla ahí. Después tenemos nuestro mortero para hacer el polvo de ladrillo, que vamos a mezclar con la arcilla con los pies y después recién nos sentamos a hacer las piezas”, describe.
RESISTENCIA AL FUEGO
El valor utilitario de los kambuchis se fue desplazando en los últimos años por su valor estético, ornamental o artístico. Las cantarillas también tuvieron tradicionalmente presencia en las chacras, pero hoy la tecnología dio otras opciones y la demanda mermó.
“Ahora ya no se usa más el cántaro para el agua. Entonces, a veces vendemos los cántaros porque viene la gente y dice ‘me acuerdo de mi abuela, ella tenía sus cántaros’ y entonces compran y llevan para tener ahí de adorno”, señala.
“Recuerdo que nuestra abuela hacía un plato grande al que ella le decía en guaraní ñai’ũpo.
Ese se ponía en el fuego directo y se tostaba maní, coco, maíz, chipa guasu, rora kyra. Ese plato se usaba en el fuego directo para cocer los alimentos”, agregó.
La potencialidad que tiene la cerámica de Itá de resistir al fuego directo abrió nuevas oportunidades.
“Así nació la idea del cántaro brasero. Yo estoy registrada como autora en la Dinapi (Dirección Nacional de Propiedad Intelectual) del cántaro bracero y el tatakua portátil.
Gracias al ñai’ũpyũ que antes hacía nuestra abuela, nosotros sabemos que nuestra materia prima sirve para poner en el fuego directo”, señaló Rodríguez.
UN OFICIO DIFÍCIL
La importancia que tiene el ñai’ũpo para las artesanas es transversal a sus vidas, porque se trata del oficio de las madres y abuelas solteras que les permitieron sostener un hogar, que les permitió a ella y a sus compañeras criar a sus familias dentro de su comunidad y con la presencia física.
“La preocupación de todas las ceramistas de Itá es que no tenemos la materia prima nuestra, estamos trayendo de una propiedad privada. No es nuestra nuestra materia prima, por eso fue que salió esta idea para que sea postulado el ñai’ũpo, para defender nuestra técnica, para que nuestra tradición siga viva, para que no se pierda, para que se transmita a las nuevas generaciones, para que yo el día que no esté más no termine nuestro oficio, el que nos dejaron nuestras mamás, nuestras abuelas gracias a su perseverancia y sacrificio”, comenta.
Sobre la clave del éxito en este oficio, expresó que “para ser un buen artesano, primero te tiene que gustar hacer y es necesario tener paciencia, porque este es un oficio muy sacrificado. Primero para extraer la materia prima, tenés que irte a bajar al charco, al agua, ya sea en el invierno o en pleno sol en el verano. Igual yo doy gracias a Dios por este oficio, porque gracias a este oficio que me dejó mi mamá yo pude criar a mis hijos, puedo estar a su lado y criar hoy a mis nietos”.
LISTA DE SALVAGUARDA
La Unesco elabora una lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia con el objeto de concitar atención y recabar apoyo internacional para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial, cuya viabilidad corre peligro pese al máximo empeño de las comunidades o Estados parte.
En esta lista se registran las medidas de salvaguardia elaboradas por los Estados parte con la mayor participación posible de las comunidades. Así, estas pueden beneficiarse de la ayuda financiera que ofrece el Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial.
“Para mí este día es muy importante y vamos a procurar para que nuestras artesanas tengan la mejor calidad de vida para que los jóvenes puedan tener ese kyre’y para seguir nuestra tradición, porque ya van a ver que se valora nuestro trabajo porque mi abuela, mi mamá y eso se murieron sin ningún reconocimiento, sin conocer siquiera Asunción, mucho menos ir a la feria a vender a un precio justo”, señala Vicenta.
La iniciativa que procuró esta inclusión en la lista tiene por objetivo que la tradición de estas familias siga viva y que las nuevas generaciones aprendan para que esta tradición no se termine.
“Para nosotros es muy importante esta declaración, porque nosotros creemos que con esta declaración el Estado o la Municipalidad o el Instituto Paraguayo de Artesanía o la Secretaría de Cultura podrán preparar un proyecto para que nos beneficie a las artesanas iteñas, para que tengamos una propiedad de las artesanas iteñas y que se resguarde y se respete la materia prima de nuestro trabajo, que es la arcilla”, agregó.
Donan colección audiovisual al Museo Monseñor Bogarín
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La Arquidiócesis de Asunción, a través del Museo Eclesiástico Monseñor Juan Sinforiano Bogarín, recibió la donación de la colección más importante de materiales audiovisuales de contenido histórico y cultural del Paraguay, de parte del reconocido investigador y periodista Manuel Cuenca, en un acto realizado el pasado 20 de noviembre.
Entre las piezas más valiosas se encuentran las primeras filmaciones hechas por paraguayos a inicios de la década de 1920, figuras emblemáticas de la cultura, la política y la religión de mediados del siglo XX, hechos históricos como el sepelio del presidente Eligio Ayala y comunidades indígenas ya extintas, producciones fílmicas que nunca salieron a la luz, varias de ellas digitalizadas, y muchos otros materiales históricos inéditos que enriquecerán pronto la divulgación de la historia del cine en nuestro país.
El presbítero Hugo Fernández, director del Museo, recibió la donación con agrado y manifestó la responsabilidad y la alegría de que el Museo Bogarín sea el custodio de este patrimonio nacional. La colección abarca negativos y positivos en película y de copias digitalizadas, que forman parte del acervo y colección privada de Cuenca, resultado de casi cincuenta años de colecta, rescate, restauración y divulgación de la historia del cine en el Paraguay.
Todo el material, consistente en más de mil elementos audiovisuales, cintas de celuloide, discos con películas digitalizadas, material bibliográfico y archivos fotográficos, será clasificado y ordenado en lo que se llamará Fondo Manuel Cuenca de Material Histórico Audiovisual del Paraguay.
“La Arquidiócesis de Asunción, a través del Museo Bogarín se honra en ser la depositaria de este acerca invaluable y se convierte así en custodio del archivo fílmico más importante del Paraguay”, indicaron desde el museo. “Muy pronto y con ayuda de cooperaciones de instituciones nacionales e internacionales, este Fondo estará disponible al público en general”.
Unesco declara al ñai’ũpo como patrimonio en la Lista de Salvaguardia Urgente
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La técnica de alfarería paraguaya ñai’ũpo fue inscripta en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que se reúne este martes en Nueva Delhi (India).
La declaración de la candidatura “El ñai’ũpo, una artesanía ancestral de la cerámica” marca un hito para el Paraguay, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
La candidatura se inició a partir del pedido de las comunidades de artesanas a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), institución que preside el Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. En 2021, el ñai’ũpo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, y posteriormente el Comité resolvió avanzar hacia su postulación internacional.
El ñai’ũpo es una de las expresiones artesanales más significativas del país, practicada en comunidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Foto: Gentileza
La decisión de la Unesco reconoce que el ñai’ũpo reúne los criterios necesarios para su inscripción en la lista de elementos que requieren medidas urgentes de salvaguardia. El Comité Intergubernamental valoró la riqueza del conocimiento transmitido por generaciones de mujeres artesanas y el papel que este oficio cumple en la identidad de sus comunidades, así como la claridad con la que se identifican los riesgos que amenazan su continuidad. También destacó el compromiso de las propias artesanas y el trabajo colaborativo reflejado en el plan de salvaguardia, aspectos que sustentan la importancia de acompañar y proteger este saber tradicional.
Durante la plenaria, la ministra compartió un mensaje en video en el que celebró la decisión del Comité, afirmando: “Celebramos que el Ñai’ũpo, nacido de la tierra y transmitido con dedicación, hoy forma parte del patrimonio cultural del mundo, un legado que continúa afirmando quiénes somos como pueblo paraguayo.” Añadió además que “nuestras expresiones culturales no son estáticas: evolucionan, dialogan con el presente y se sostienen gracias al compromiso de sus comunidades”.
El ñai’ũpo es una de las expresiones artesanales más significativas del país, practicada en comunidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Foto: Gentileza
La inscripción del ñai’ũpo en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia no solo reconoce la profundidad de este saber ancestral, sino que también reafirma el compromiso del Paraguay con la protección de sus expresiones tradicionales y su proyección en el ámbito internacional.
La delegación paraguaya que participó en la sesión estuvo encabezada por Natalia Antola Guggiari, directora general de Patrimonio Cultural de la SNC, quien representó al país durante el tratamiento de la candidatura, junto a representantes de la Delegación Permanente del Paraguay ante la Unesco.
El ñai’ũpo es una de las expresiones artesanales más significativas del país, practicada en comunidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Foto: Gentileza
Sobre el ñai’ũpo
El ñai’ũpo es una de las expresiones artesanales más significativas del país, practicada en comunidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
La técnica inicia con la recolección de barro negro de esteros o canteras cercanas, un conocimiento que exige reconocer la calidad del material y el momento adecuado para su extracción. Luego, la arcilla se mezcla con polvo de ladrillo y se modela mediante el método del colombín, alisando las formas con la tradicional tacuara y otros elementos del entorno, herramientas que simbolizan la transmisión del saber de maestra a aprendiz.
Las piezas se decoran con pigmentos naturales como ser el tapyta obtenido de la tierra colorada, se pulen y se cuecen en hornos de leña durante varias horas, obteniendo su característico tono negruzco a partir del ahumado con hojas. Además de su dimensión técnica, el ñai’ũpo expresa vínculos con la naturaleza, la vida comunitaria y la identidad local, articulando saberes que se han mantenido vigentes a lo largo del tiempo.