El viceministro de Protección Integral de la Niñez, Eduardo Escobar Said, explicó este jueves que los centros de adicciones no dan abasto para atender a los niños en situación de calle y con problemas de adicciones a las drogas. Instó a tomar las medidas correspondientes para evitar que el problema siga aumentando.
“Como el centro de adicciones tiene una capacidad para 50 aproximadamente, creo que se necesitan por lo menos cinco centros de adicciones en ciertas capitales departamentales”, manifestó el ministro en comunicación con la radio 1020 AM.
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Mencionó que mediante programas específicos se está luchando contra la drogadicción en niños y adolescentes en situación de calle, pero son insuficientes los centros de adicciones, por lo que se requieren al menos cinco locales más.
Escobar sostuvo que la adicción a las drogas es un problema que afecta a todos los sectores, no solamente a niños, sino también a mayores de edad. Los indígenas también tienen muchos problemas con las adicciones, especialmente los que están en Asunción y en situación de calle.
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“Ocho de cada diez niños en la calle son indígenas. Estamos viendo una migración de indígenas, ya es un problema y va a ser mayor si no se aborda. Acá solamente vemos el síntoma, uno va a sus comunidades (indígenas) y ve que no tienen electricidad y no tienen escuelas”, agregó.
El viceministro indicó que el “chespi” es la droga que hace estragos en los adultos y deja en paupérrimas condiciones a la persona que lo consume e insistió en la necesidad de tomar medidas para evitar que la adicción a estupefacientes siga en crecimiento.
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El uso de pantallas cambia después de los 5 años: cuándo y dónde poner límites
El pediatra Ricardo Iramain recomienda establecer límites claros para el uso recreativo de dispositivos entre los 6 y 12 años y pone especial énfasis en evitar celulares y tablets en el dormitorio antes de dormir.
A medida que los niños crecen, la discusión sobre el uso de pantallas deja de centrarse únicamente en cuánto tiempo pasan frente a ellas. Después de los 5 años, también adquieren importancia el momento y el lugar en que se utilizan, especialmente durante la noche.
El también docente y conferencista, con más de 30 años de experiencia, señala que entre los 6 y 12 años una referencia general es limitar a unas dos horas diarias el uso recreativo de dispositivos, siempre acompañado de reglas claras.
Dentro de este grupo etario, el especialista pone el foco en la preadolescencia, particularmente en los niños de 8, 9 y 10 años, una etapa que, según explica, actualmente comienza cada vez más temprano.
El problema de llevar el celular a la habitación
Uno de los principales llamados de atención de Iramain está relacionado con el uso de pantallas antes de dormir. Según explica, estudios en los que se compararon grupos de niños que llevaban dispositivos a sus habitaciones con otros que no lo hacían encontraron una mayor frecuencia de dificultades para dormir entre quienes tenían acceso a las pantallas durante la noche.
El especialista sostiene que la exposición a la luz de las pantallas puede retrasar el inicio del sueño profundo hasta 40 minutos, y por eso plantea una regla concreta para las familias: las pantallas deben quedar fuera del dormitorio y desconectarse al menos una hora antes de ir a dormir.
La recomendación no se limita al celular. También abarca tablets y otros dispositivos que puedan convertirse en parte de la rutina nocturna de los niños. “El sueño es el motor, es el combustible de las actividades del día a día”, señala Iramain, al remarcar la importancia de proteger el descanso durante esta etapa del desarrollo.
Con adolescentes, conversar antes que imponer
Para los adolescentes, el especialista plantea un enfoque diferente. En lugar de centrar la relación con la tecnología únicamente en prohibiciones, recomienda persuadir en lugar de imponer y mantener una conversación cotidiana con ellos.
La participación de los padres también resulta fundamental para establecer hábitos saludables. En ese sentido, las reglas sobre el uso de dispositivos requieren acompañamiento y coherencia dentro del hogar.
El objetivo, según la mirada del pediatra, no es solamente controlar el tiempo frente a una pantalla, sino evitar que su uso interfiera con una actividad esencial para los niños: dormir adecuadamente y llegar descansados a las actividades del día siguiente.
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Unicef alerta que el fenómeno de El Niño pone en riesgo a 25,8 millones de niños en la región
Millones de menores están en riesgo por el fenómeno de El Niño en América Latina, donde sus efectos amenazan con aumentar las desigualdades y el acceso a servicios básicos, alertó este miércoles Unicef. El Niño va camino de convertirse en el más intenso jamás registrado y amplifica los efectos del cambio climático provocado por la actividad humana. Su impacto más severo se pronostica entre octubre y diciembre próximos.
Un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que 25,8 millones de niños latinoamericanos “enfrentan riesgos crecientes” por la sequía o lluvias excesivas asociadas a El Niño. Los efectos son cada vez más visibles y severos y “amenazan con empujar” a los menores a “situaciones de mayor vulnerabilidad” y a profundizar las desigualdades, dijo Roberto Benes, director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, citado en un comunicado.
En Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, advierte Unicef, la sequía afectará la producción agrícola, lo que provocará inseguridad alimentaria y riesgo de malnutrición en los niños, que ya enfrentan dificultades para acceder a alimentos y agua.
También se incrementa el riesgo de incendios en áreas de Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela, mientras que en la cuenca amazónica las comunidades ribereñas pueden quedar aisladas por la reducción de los niveles de los ríos.
En el Caribe, el Niño podría “agravar las crisis prolongadas en Cuba y Haití”, subraya Unicef.
En tanto, en la costa del Pacífico de México y Suramérica el aumento de las lluvias provocará un mayor riesgo de inundaciones y daños a escuelas e infraestructuras de salud, añade.
Según Benes, la temporada de huracanes también está siendo influenciada por el fenómeno que se produce periódicamente. Una sola “tormenta de gran magnitud puede causar destrucción generalizada” y “alterar la vida” de cientos de miles de menores, indicó.
El funcionario llamó a fortalecer la preparación, proteger los servicios esenciales y garantizar que la niñez reciba el apoyo que necesita.
Unicef aseguró que solicitó 53,8 millones de dólares para responder a emergencias por El Niño en América Latina, pero hasta el 30 de junio solo ha recaudado la mitad.
Fuente: AFP.
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Encarnación: más de 500 niños mantienen viva la tradición de la Carrera de Triciclos
Con multitudinaria participación, se llevó a cabo el fin de semana la tradicional Carrera de Triciclos en la Costanera San José de Encarnación.
Participaron más de 540 niños, de entre 2 y 4 años, y en un lapso de dos horas se desarrollaron más de 50 carreras. La jornada deportiva volvió a reunir a familias y se convirtió en una fiesta para los más pequeños.
El organizador, el concejal municipal Eduardo Florentín, explicó que la propuesta busca fomentar la actividad física, la diversión y el encuentro familiar, ofreciendo a los niños una alternativa al uso constante de las pantallas.
“Muy contento y agradecido con los papás, con los niños que vinieron a correr. Una gran cantidad de niños, más de 500, que nos llena de satisfacción como organizadores”, resaltó en declaraciones a Más Encarnación.
Además, recordó que estas competencias rinden homenaje a las carreras que tradicionalmente disputaban los niños en la antigua Villa Baja de Encarnación, manteniendo viva una parte de la historia y las costumbres de la ciudad.
Por otro lado, el edil mencionó que esta iniciativa toma de ejemplo el espíritu competitivo del joven ciclista encarnaceno Juan José Villalba Fernández, quien recientemente conquistó una medalla histórica para Paraguay en la Copa Sudamericana y Panamericana de Mountain Bike (MTB), en la categoría Sub-14. Hace 10 años, Villalba Fernández también participaba de la Carrera de Triciclos.
En tal sentido, señaló que la historia del joven deportista sirve como inspiración para cientos de niños que cada año se suman a esta tradición. Desde los primeros pedaleos en un triciclo hasta los grandes desafíos deportivos, la actividad busca sembrar desde temprana edad el gusto por el movimiento, la recreación y el deporte.
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“La salida fue sanar mi interior para realmente estar limpia
- Fotos: Néstor Soto
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la wellness coach Jazmín Escobar, quien comparte su testimonio de lucha y victoria contra las drogas y la obesidad. Una situación traumática de la adolescencia, suposiciones y la falta de diálogo sobre lo ocurrido llevaron a la joven a una espiral de autodestrucción, que tiempo después pudo superar cuando afrontó la situación de manera franca para poder sanar su interior.
–Jaz, cuando se está en el pozo, ¿se es conciente que se está en el pozo?
–No quiero hablar en general, yo te voy a hablar siempre desde mi experiencia. Yo fui muy conciente de dónde estaba, cuándo empecé, por qué empecé y todo lo que venía detrás. La verdad que sí, uno es conciente. O sea, al menos yo fui conciente.
–Algunos le atribuyen toda esta historia a fenómenos que se dan en la vida de uno. ¿Cómo fue tu niñez?
–Mi niñez fue espectacular, mis padres siempre estuvieron presentes. Estuve en un colegio muy lindo, muy bueno, nunca tuve diferencias, soy hija única. La verdad que mi niñez fue espectacular y maravillosa.
–Hay mucha gente que atribuye a factores que se dieron en la edad temprana. En tu caso definitivamente no.
–Y la gente busca culpables siempre. Uno busca culpables. Entonces, claro, habrá casos en que sí influye, pero yo siempre me hice responsable de mis actos.
EXPERIMENTACIÓN
–¿En qué momento te encontraste con las drogas particularmente?
–Y específicamente a los 13 años. Empecé con la marihuana. Yo había pasado una niñez muy buena. Después, en ese lapso pasaron cosas en mi familia, mi mamá se tuvo que ir a vivir a Buenos Aires. Entonces, yo me quedé con mi papá, ¿verdad? Y pasó algo en específico que después me di cuenta de que ese fue el detonante para que yo entre en ese mundo.
–¿Eso te llevó a profundizar el consumo?
–Yo me autoengañaba diciendo que la marihuana era natural, siempre yo era prolegalización. Y nada, una cosa lleva a la otra. En mi caso empecé a probar pastillas y después a los 17 años eso también fue algo que me marcó mucho. Ahí fue la primera vez que yo probé la cocaína y dije “guau, acá es”. Y ahí me descontrolé totalmente a los 17 años con la cocaína.
–¿Cuántos años tenés?
–Tengo 33.
–¿Cuándo empezaste a percibir el problema de la obesidad al mismo tiempo?
–Yo dejé las sustancias cuando tenía 26 y la obesidad vino cuando mi mamá falleció. Cuando mi mamá falleció, como las drogas siempre fueron mi escape, yo ya no quería entrar en eso. Entonces, la comida. Yo le llamo drogas legales a la harina, al azúcar y todo eso. Para mí fue una de las cosas que más me marcó. Yo no quería más volver a las drogas y me tuve que alejar de todo, cerré mis redes sociales, dejé de hablar con personas. O sea, hice un trabajo de limpieza total, cuerpo, mente y espíritu, pero me metí en la comida.
SALIDA INTERIOR
–¿En algún momento pensaste que no valía la pena seguir?
–Y la verdad que no, porque yo sabía que había algo más para mí, era encontrarme. Yo sé que hay una salida para todo. Es más, yo buscaba iglesias, buscaba el deporte, buscaba libros y yo buscaba afuera lo que yo ya tenía adentro, que era encontrarme a mí, era sanar conmigo, sanar con mi familia, sanar mi interior para realmente estar limpia. Y después entendí que no puedo buscar algo externo.
–Aquello de un día por vez supongo que es una regla esencial, ¿verdad?
–Mi PHN por siempre. Yo siempre estaba en búsqueda de la salvación externa, ¿verdad? Entré a una comunidad que se llama Canción Nueva, donde su lema es PHN (por hoy no). Eso me ayudó en todo, por hoy no voy a tomar, por hoy no voy a hablar mal, por hoy no voy a drogarme. Hasta hoy día vivo el PHN todos los días y agradezco porque cada experiencia que viví me sirvió para algo y eso me sirvió bastante hasta hoy día.
ASUMIR LA RESPONSABILIDAD
–¿Cuáles fueron, desde tu punto de vista, las principales batallas que ganaste para triunfar en esta guerra con las drogas?
–Hacerme responsable, eso es lo primero, dejar el victimismo. Yo veo mucho que la gente quiere culparle a lo externo, a lo político, a su familia. Entonces, es hacerte responsable. Mi mayor batalla fue hacerme responsable, darme cuenta de eso. Yo no le puedo culpar a mi papá por ese caso. Quiero contarte un poquito esa parte. Hace unos meses yo estaba trabajando con un mentor que me ayudó muchísimo a trabajar la mentalidad y la espiritualidad. Y me dijo ¿vos le llegaste a preguntar a tu papá si él hizo algo? Y yo después de 21 años le pregunté a mi papá. Me dijo que él se fue a lo de un tío a comentarle lo que pasó y se fueron a buscarle al señor y el señor, como ya sabía que hizo algo, ya no estaba en su casa. El señor se rajó. Esa es la importancia de la comunicación con los padres. No hay que suponer nunca nada.
–Cuántos traumas superaríamos en nuestras vidas haciendo una pregunta oportuna en un momento específico, ¿no?
–Yo le hice una carta de agradecimiento a papá solamente agradeciéndole por todo. Agarré mi cuaderno “gracias papá por cuidarme, por mimarme, por cambiarme el pañal”. O sea, cada cosa que él hizo y que no hizo, me hizo ser la persona que yo soy. A mí me hinchan porque yo no sé cocinar y le dije “gracias, papi, por no obligarme a aprender a cocinar y hacerme entender sobre los negocios, ganarme mi plata”. Él es repartidor de leche y cuando era chica los sábados llegaba, yo emocionada porque yo ya me iba en el reparto con él. Le agradecí por todo y yo creo que él sanó también esa parte conmigo, porque él siempre pensó que yo estaba enojada con él y a partir de esa carta vino una oleada de abundancia y bendiciones hacia nosotros. Nosotros sabemos qué pasó en la guerra del Chaco, pero no sabemos cómo nuestro papá vivió, cómo pasó con nuestros abuelos, no sabemos nada de ellos. Entonces, nuestros padres hacen lo que pueden con lo que tienen.