Mediante un comunicado, el doctor Jorge Giubi, director General Asistencial del Hospital de Clínicas, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), informó que se garantiza la atención por sistema de guardias en todos los servicios y especialidades, en fechas 31 de diciembre 2022 y 1 de enero de 2023.
Indicó que esto es sobre todo en los servicios de Emergencias Adultos y Pediátricos, Unidades de Cuidados Intensivos Adultos y Pediátricos, Psiquiatría y Urgencias Gineco-Obstétricas; además de la atención a pacientes internados en las diversas salas.
Así también, recordó que es importante no bajar la guardia con las prácticas de lavado de manos, desinfección de espacios, utilización correcta del tapabocas en lugares cerrados y en caso de tener síntomas de cuadros gripales.
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Asistencia pre y post año nuevo
Por su parte, el doctor Alexis Mateos, coordinador del Servicio de Emergencias de Adultos y Bloque Modular Respiratorio del Hospital, comentó que los días 31 de diciembre del 2022 y el 1 de enero del nuevo año, ambos servicios atenderán de manera habitual. En el contexto festivo, recomienda a las personas evitar los excesos, especialmente los hipertensos y diabéticos, pero principalmente los hipertensos, además de los pacientes en tratamiento.
“Como es sábado y domingo no hay cambios en el sistema de trabajo; pero en general estaremos esperando la mayor concurrencia los días posteriores, entre el 2 y el 3 de enero, con el pico de consultas”, refirió.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- POR ANÍBAL SAUCEDO RODAS
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
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Delivery que sufrió grave accidente necesita ayuda para costear cirugía
Familiares de un joven de 19 años que trabaja como delivery y que tuvo un grave accidente mientras realizaba su labor, pidieron ayuda para poder costear una cirugía a la que debe someterse con urgencia. Apelan a la solidaridad ciudadana para evitar que quede postrado en cama.
Según familiares de Armando Agüero, el joven sufrió un grave accidente mientras estaba haciendo unas entregas luego de impactar de frente contra otro biciclo. Hasta el momento se desconoce cómo ocurrió el percance, pero a consecuencia de este sufrió rotura de espinazo, de columna y en el rostro.
Actualmente, se encuentra internado en el Hospital de Clínicas, donde se debe someter a una compleja cirugía, pero necesita unos G. 30 millones para costear gastos de insumos y otros. La intervención se debe realizar de urgencia para evitar que Armando quede postrado en cama.
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“Armando sufrió un grave accidente de moto y está luchando por su vida. Solicitamos ayuda solidaria para cubrir sus gastos de internación, cirugía y tratamiento médico. Necesitamos de tu ayuda”, expresaron los familiares.
Las personas interesadas en ayudar a la familia del joven que debe ser sometido a la compleja operación pueden realizar aportes monetarios al alias C. I. 3.806.697 a nombre de Marile Agüero. “Cualquier granito de arena suma. Ayúdanos con tu colaboración”, puntualizaron.
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En menos de una semana, Ineram atendió a cuatro niños que se atragantaron con monedas
El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram) informó que atendió un nuevo caso de atragantamiento con moneda. Se trata del cuarto caso en menos de una semana e instan a los padres a cuidar más la integridad de los pequeños.
El doctor Carlos Morínigo resaltó que cada vez son más los casos de niños y niñas que se atragantan con moneda y que en menos de una semana atendieron a cuatro pacientes. El primer caso fue una niñas de 3 años con una moneda de G. 100; luego un niño de 3 años con una de 500 guaraníes y un tercero caso fue el de una niña de 9 años con una de G. 1.000.
Explicó que los casos se reportaron entre el 15 y el 21 de enero, el último caso fue atendido ayer miércoles, en el que se vio involucrado un niño de 3 años que tragó una moneda de G. 100 y se atoró en el esófago. Este recibió la asistencia de profesionales altamente capacitados.
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“Creo que debemos atender un poco más a los niños, por favor. Atendimos al cuarto caso de moneda en menos de una semana. Se trata de un niño de 3 añitos derivado del Hospital de Luque que tenía una moneda de 100 atascada en esófago”, puntualizó Morínigo, en sus redes sociales.
Alentó a las autoridades a iniciar una campaña “Cuidemos a nuestros niños y niñas”, hasta la fecha todos fueron salvados por médicos, pero en algún momento podría tener una derivación fatal. Instan a las personas a controlar a los chicos y no dejar que jueguen con monedas u objetos pequeños.
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El mundo de la alegría está de luto: falleció Sinosé
Este jueves se confirmó el fallecimiento de Luis Amado Solís, cariñosamente conocido como “Sinosé”, hombre que dibujó sonrisas en los rostros de niños y adultos por 41 años. Sus familiares confirmaron que su muerte fue inesperada a causa de un paro cardiaco, y fue asistido por médicos del Hospital de Clínicas.
Sinosé llegó a cumplir 71 años, de los cuales cuatro décadas se dedicó a los shows para grandes y chicos en cumpleaños, festejos del Día del Niño, entre otros.
Su vida como payaso lo disfrutó hasta el último momento e incluso seguía ofreciendo espectáculos para su clientes más especiales.
“Mi papá murió hoy en el Hospital de Clínicas. Falleció de un paro cardiaco por la suma de varias enfermedades de base que lo aquejaban desde hace tiempo. Su partida fue inesperada y muy dolorosa”, expresó Javier Solís Moreno, hijo de Luis Amado, en entrevista con La Nación/Nación Media.
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Debutó con el Chavo
En su momento, Luis Amado, comentó a LN que su debut fue el 21 de noviembre del 1981 en el teatro Padeco del club Cerro Porteño, donde actualmente se encuentra La Nueva Olla, y que lo hizo con la visita del Chavo del 8.
“Fue domingo 22 en un mega evento, pero una noche antes nos presentamos en el teatro y fue maravilloso, porque eran con nuestro ídolo el Chavo”, expresó.
Sinosé recorrió el país y visitó países de la región como Argentina, donde aún es muy querido. Actuó para futbolistas, personalidades muy famosas y hasta para presidentes.
“Fue un fenómeno lo que hicimos con Sinosé y me alegra mucho el legado que estoy dejando”, había manifestado.
Los payasos siempre visitaban los hospitales para dibujar sonrisa en los pequeños pacientes y que agosto, mes del niño, eran jornadas cargadas de actividades. Sin embargo, siempre priorizaban poder llegar juntos a los enfermos. “Esto es mi pasión, yo me subo al escenario y me olvido de todo”, puntualiza entonces.
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