Nuevo cardenal paraguayo y las palabras que intercambió con el papa Francisco
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Ante la presencia de unos 7.000 fieles, el papa Francisco presidió este sábado en la Basílica de San Pedro el consistorio público para la creación de 20 nuevos cardenales. Cabe mencionar que la ocasión fue muy especial para la Iglesia de Paraguay debido a lo que significa tener el primer cardenal paraguayo, monseñor Adalberto Martínez Flores.
Tras este momento histórico para nuestro país, Martínez habló con Nación Media y contó lo que conversó con el santo padre al momento de ser investido cardenal y recibir el birrete con el anillo. “Le dije que el Paraguay le ama, que reza por él. También sus palabras han sido de mucho aliento para todos los fieles de Paraguay, a quienes él realmente ama, también al país, inmensamente”, expresó.
En la oportunidad, monseñor agradeció por acompañar este acontecimiento histórico para nuestro país. “Gracias por difundir la buena noticia de este consistorio tan importante con 20 nuevos cardenales. Estamos también de visita con el santo padre y el papa emérito Benedicto XVI, quien nos recibió en su casa”, agregó.
Al ser consultado acerca de lo que sintió al momento del abrazo con el sumo pontífice, aseguró que se trata de una presencia muy paternal por parte del papa Francisco. “Él es muy paternal y sabe cómo relacionarse con cada uno, por supuesto me habló en español con mucho cariño, principalmente por Paraguay”, refirió.
Confesó que al ser ordenado sacerdote ni en su más lejana imaginación pensaba que llegaría a ser cardenal. “Pero es una gracia, porque esto es un servicio en realidad y para eso estamos”, enfatizó. Finalmente, mencionó que el pueblo paraguayo contribuyó enormemente para este homenaje. “Como ha dicho el santo padre en la nominación de un cardenal paraguayo. Y se recordó también de la gloriosa mujer paraguaya, un abrazo y una bendición a todas las mujeres paraguayas. Gracias por sus oraciones”, apuntó.
Cardenal de Ghana, hospitalizado
Por otra parte, el nuevo cardenal Richard Kuuia Baawobr, obispo de Wa (Ghana) y presidente de la Conferencia de Obispos Africanos, monseñor Richard Kuuia Baawobr, se ausentó este sábado del consistorio en el que fue creado cardenal junto a otros 19 prelados, debido a que se sintió mal a su llegada a Roma y tuvo que ser hospitalizado.
En este sentido, el papa Francisco al final de su homilía comunicó la noticia y pidió orar por él, ya que debía haber estado en el consistorio, pero no pudo. “No quiero terminar sin recordar al cardenal Richard Kuuia Baawobr, obispo de Wa, que ayer, a su llegada a Roma, se sintió mal y fue hospitalizado con un problema cardiaco y creo que le hicieron algún tipo de operación. Oremos por este hermano que debería haber estado aquí y está hospitalizado”, resaltó el santo padre.
Paraguay valoró la decisión de Guatemala de reabrir su sede diplomática en Asunción, así como el anuncio de la próxima visita oficial del presidente Bernardo Arévalo, prevista para diciembre. Foto: Gentileza
Paraguay y Guatemala apuntan a ampliar el comercio y atraer inversiones
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La República del Paraguay y la República de Guatemala celebraron la III Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas, con el objetivo de actualizar y dinamizar la agenda bilateral, potenciar el intercambio comercial y la cooperación entre ambos países.
Durante el encuentro, Paraguay valoró la decisión del Gobierno de Guatemala de reabrir su sede diplomática en Asunción y destacó la próxima visita oficial del presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, prevista para diciembre de 2026, como un acontecimiento que contribuirá a profundizar y consolidar los vínculos bilaterales.
En el ámbito económico y comercial, ambas delegaciones resaltaron las oportunidades existentes para ampliar y diversificar el intercambio comercial y fortalecer los vínculos entre los sectores empresariales. Asimismo, destacaron la significativa presencia de inversiones de origen guatemalteco en Paraguay y el potencial que ofrece el país para atraer nuevas inversiones y generar mayores oportunidades de negocios.
En materia de cooperación técnica, científica, cultural y turística, las partes coincidieron en la importancia deprofundizar la cooperación mediante iniciativas de diplomacia cultural e industrias creativas, el intercambio de experiencias y buenas prácticas, y la elaboración de un calendario conjunto de actividades culturales para 2027.
Formación diplomática
En este contexto, Paraguay propuso impulsar actividades en el marco del Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación entre las Academias Diplomáticas de ambos países, con el objetivo de fortalecer el intercambio y la formación en materia diplomática.
En el ámbito consular y migratorio, las partes intercambiaron experiencias sobre gobernanza migratoria, así como sobre la prevención y el combate de la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Paraguay destacó los avances institucionales alcanzados en estas áreas y manifestó su disposición a compartir buenas prácticas con Guatemala, al tiempo de conocer las experiencias desarrolladas por las autoridades guatemaltecas.
La III Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas estuvo encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, Víctor Verdún, y la viceministra de Relaciones Exteriores de Guatemala, Mónica Bolaños.
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
Ñamandu Ru Ete Tenondegua
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
El cardenal Adalberto Martínez mantuvo encuentro con los gremios, escuchó los reclamos de los médicos y se interiorizó de la crisis en la salud pública. Foto: Gentileza
Cardenal Martínez pide “cuidar a quienes cuidan” y escuchó reclamos de médicos
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Las carencias de la salud pública y las condiciones en que trabajan los médicos fueron analizadas durante un encuentro entre el cardenal Adalberto Martínez y representantes del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), en momentos en que el gremio mantiene sus reclamos ante el Gobierno tras una huelga nacional y la renuncia de especialistas en distintos centros sanitarios.
La reunión se realizó en el Seminario Metropolitano y estuvo encabezada por la doctora Rossana González, secretaria general del Sinamed, junto con otros seis representantes del gremio. Por el Arzobispado participaron, además del cardenal Martínez, el secretario canciller, presbítero Aldo Bernal; Jorge Talavera; la hermana Nancy Fretes; Martín Berdén; Carlos García, de la Dirección de Desarrollo Humano Integral, e Imelda Núñez.
Al iniciar la conversación, el cardenal Martínez señaló que la preocupación de la Iglesia por la situación sanitaria no surgió a raíz del actual conflicto gremial. Recordó que el pasado 14 de agosto, durante una reunión de los obispos con el presidente de la República y ministros del Poder Ejecutivo, la salud pública fue uno de los principales asuntos abordados.
En ese contexto, sostuvo que hablar de salud integral no se limita al presupuesto, los medicamentos, los insumos o la infraestructura, sino que también comprende las condiciones en que desempeñan sus funciones los trabajadores sanitarios. “Cuidar a quienes cuidan”, planteó, al remarcar que médicos y demás profesionales de la salud también requieren atención y acompañamiento.
El cardenal puso especial énfasis en la carga física, mental y emocional que supone la labor médica. Señaló que una hora de trabajo frente al dolor de un paciente, una urgencia o una familia angustiada no tiene la misma exigencia que una hora en otras actividades. Por ello, consideró necesario prestar atención también a la salud física y mental de quienes están al frente de la atención sanitaria.
A su turno, González expuso ante el cardenal y los demás participantes el proceso de movilización desarrollado por el gremio antes de llegar a la huelga nacional de la semana pasada y a las posteriores renuncias de especialistas. La dirigente detalló los cuatro principales reclamos del sector: mejores condiciones laborales y disponibilidad de insumos en los hospitales, mayor cantidad de nombramientos, reajuste del salario y pago doble por los días feriados trabajados.
La secretaria general del Sinamed sostuvo que durante años se fueron normalizando deficiencias que no deberían ser aceptadas dentro del sistema público. Según explicó, esta situación terminó llevando al sector a un punto límite que, además de afectar a los trabajadores sanitarios, compromete la dignidad y las condiciones en que reciben atención los pacientes.
Latorre recuerda “el amor sincero” del papa Francisco hacia Paraguay
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El presidente de la Cámara de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, y su familia visitaron la tumba en la que se encuentra el papa Francisco, en la Basílica de Santa María la Mayor, ubicada en el centro de Roma, Italia. El legislador recordó el cariño del Santo Padre tenía por el Paraguay.
“No podíamos estar aquí sin visitarte, querido papa Francisco, gracias por todo el amor sincero que siempre le diste al Paraguay”, expresó el legislador a través de sus redes sociales. El papa Francisco visitó Paraguay en el 2015, cuando demostró su gran admiración y respeto por el país.
Latorre, acompañado de su esposa Jociani Repossi, y de su hija menor, realizaron una visita a la Santa Sede, en la cual también se reunió con el Papa León XIV. Durante este encuentro el legislador y su familia entregaron al Santo Padre una estola con los colores de la bandera paraguaya y un mapa del país elaborado en filigrana por artesanos nacionales, haciendo llegar hasta el Vaticano una muestra de la tradición y la cultura paraguayas.
También reiteró la invitación y expresar el anhelo de recibirlo en Paraguay, igualmente extendió su cariño del pueblo paraguayo. “Compartimos un encuentro en el Vaticano con el papa León XIV. Le trajimos el amor del Paraguay, una nación llena de fe en Dios y esperanza en el futuro. Le dijimos que lo esperábamos en el Paraguay”, fueron las palabras del diputado tras esta visita.