Paraguay prepara su misión ante Francia que será representada por la embajadora de nuestro país, Cynthia Filártiga, quien desde hace varios días mantiene reuniones con la sociedad civil y autoridades nacionales. Este trabajo lo vienen haciendo para dar a conocer y ajustar de acuerdo a las necesidades su plan de trabajo con el cual logró su nombramiento ante el Congreso Nacional.
Filártiga manifestó que con este plan busca crear un puente con una de las potencias más importantes del mundo y estrechar importantes lazos con Francia, presentando el talento paraguayo. “Presentaré a un Paraguay joven, competitivo y con mucho talento, esa será la imagen de nuestro país en Francia”, dijo en entrevista con Paraguay TV.
Resaltó que otro de los puntos más importantes será la atención que brindará la embajada a los compatriotas residentes o que lleguen a Francia y que les darán las atenciones correspondientes en caso de recurrir a sede nacional, además, de ofrecerles inserción laboral al que lo necesite. “Se mantendrá un fluido relacionamiento con las autoridades migratorias, policiales y penitenciarias”, apuntó.
La diplomática promete la promoción comercial y mejorar las inversiones e intercambio entre los ministerios de ambos países como de economía, Hacienda, comercio, entre otros. “Paraguay puede ofrecer productos con valor agregado y de calidad”, refirió.
Dijo además que hará especial énfasis en la diplomacia cultural especialmente en la gastronomía y el turismo que siempre dejan en alto al país, pero también se enfocará en el ámbito del deporte, teniendo en cuenta que Francia será sede del mundial de Rugby para el 2023 y de los Juegos Olímpicos en el 2024. Es así que ya se reunión con el ministro de Deportes con la intención de crear espacios e incluir al deporte en el plan.
En cuanto al trabajo político, la embajadora indicó que dentro de su plan de trabajo tendrá muy en cuenta el diálogo político de alto nivel y buscará hacer frecuente las visitas oficiales y apoyar las gestiones del Acuerdo Mercosur – Unión Europea para fomentar la cooperación en defensa y seguridad.
Cabe resaltar que la embajadora Cynthia Filártiga, ya fue diplomática en sedes de países importantes como Argentina, Colombia y Brasil. Así también, formó parte de la Cooperación Internacional y hasta recién se desempeñaba como Directora General de Política Bilateral en la Cancillería Paraguaya.
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Aníbal Ortiz: del Coronel Oviedo sin cine a Biarritz
- Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El actor paraguayo llega al Festival de Biarritz con Narciso, de Marcelo Martinessi, después de una trayectoria que comenzó en Coronel Oviedo, una ciudad que durante años no tuvo una sala de cine. Antes de llegar a Berlín, San Sebastián o Biarritz, Ortiz fue parte de un movimiento audiovisual nacido en el interior del Paraguay y protagonizó Latas vacías, una película que terminó ayudando a reabrir una sala de cine en su propia ciudad.
Hay una parte de la historia de Aníbal Ortiz que empieza mucho antes de los grandes festivales internacionales. Empieza en Coronel Oviedo, donde durante años hacer cine parecía una posibilidad lejana. Allí, Ortiz se fue formando entre el teatro y las primeras experiencias audiovisuales de un grupo de jóvenes que buscaban contar historias desde el interior del país.
Su recorrido no nació dentro de una industria cinematográfica consolidada. Ortiz se vinculó al teatro y a proyectos audiovisuales locales, participó en cortometrajes y fue construyendo su experiencia dentro de aquella pequeña comunidad cinematográfica ovetense. La actividad fue creciendo con concursos, talleres y producciones realizadas con recursos limitados. Latas vacías terminaría siendo el resultado más visible de aquel proceso.
La película, dirigida por Hérib Godoy, fue rodada y producida en Coronel Oviedo con muy pocos recursos. Ortiz interpretó a Alfonso, un joven que busca tesoros enterrados —el conocido “plata yvyguy”— y cuya historia transcurre entre la tragedia, la superstición y la vida cotidiana del interior paraguayo. La película fue realizada con gente de la propia comunidad y en buena medida de manera autodidacta.
El éxito de Latas vacías superó las expectativas de quienes la habían hecho. La película recibió el premio del público en el Festival Internacional de Cine de Asunción y comenzó después un recorrido por distintas ciudades. Más de 500 habitantes de Coronel Oviedo viajaron hasta Asunción para acompañar su estreno, una movilización que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de aquella experiencia.
Pero el impacto no terminó en la pantalla. La repercusión de la película contribuyó a despertar nuevamente el interés por el cine en Coronel Oviedo y a la reapertura del antiguo Cine Guaraní, que llevaba años sin funcionar como sala cinematográfica. El propio Hérib Godoy explicó entonces que lo importante había sido recuperar entre los ovetenses la experiencia de sentarse frente a una pantalla grande, con buen sonido y compartir una película con otras personas.
Aquello tenía un significado especial para una ciudad que había crecido prácticamente sin salas de cine. El movimiento audiovisual local había comenzado años antes, con un grupo de amigos que realizaba cortometrajes y organizaba concursos para estimular a estudiantes y aficionados. Latas vacías fue, en ese sentido, la culminación de un proceso que había comenzado mucho antes de que la película llegara a los festivales.
Para Ortiz, además, aquella película fue un punto de partida profesional. Después llegarían otros trabajos, entre ellos La redención, también dirigida por Godoy, y Matar a un muerto. Su trayectoria se fue ampliando hasta desembocar en Narciso, la película de Marcelo Martinessi que pasó por la Berlinale y que ahora llega al Festival de Biarritz.
Entre todos esos trabajos hay también una constante: el vínculo con el guaraní y con una forma de contar Paraguay desde sus propios códigos culturales. Latas vacías, por ejemplo, fue rodada en guaraní y utilizó la lengua como parte esencial de la identidad de sus personajes y de la historia.
Ese vínculo vuelve a aparecer en Narciso. Para Ortiz, trabajar con Martinessi supone también formar parte de un cine paraguayo que busca contar sus propias historias y llevarlas a espacios internacionales sin desprenderse de su identidad.
El recorrido resulta significativo: un actor que comenzó haciendo cine desde una ciudad del interior, en un contexto sin una infraestructura cinematográfica estable, termina presentando una película paraguaya en uno de los festivales internacionales dedicados al cine latinoamericano.
Entre Coronel Oviedo y Biarritz hay miles de kilómetros y más de una década de trabajo. Pero la historia tiene un hilo conductor: la posibilidad de hacer cine desde el interior, incluso cuando las condiciones parecen no estar dadas. Latas vacías ayudó a demostrarlo en una ciudad que había vuelto a tener una pantalla; Narciso lleva ahora esa misma experiencia mucho más lejos, hasta el circuito internacional de festivales.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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“Narciso” lleva el nuevo cine paraguayo a Biarritz
- Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El estreno de la película de Marcelo Martinessi en el Festival Biarritz Amérique Latine, que se celebra del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026 en Biarritz, Francia, reúne al director, a la nueva directora del INAP, Natalia Fuster, y a la embajadora paraguaya en Francia, Cynthia Filártiga. Los tres hablan de memoria, autoritarismo, guaraní, coproducción y del reto de conseguir que el cine paraguayo tenga una presencia cada vez mayor fuera del país.
Hay algo que va más allá del estreno de una película cuando Narciso llega a Biarritz. La presencia de la cinta de Marcelo Martinessi en este festival francés reúne alrededor de una misma pantalla a un cineasta, a la nueva responsable del organismo encargado de impulsar el audiovisual paraguayo y a la embajadora de Paraguay en Francia. La película llega después de su paso por otros grandes festivales internacionales y se convierte así en una nueva oportunidad para mostrar una cinematografía todavía pequeña, pero cada vez más visible fuera de sus fronteras.
Para Martinessi, la cuestión no es únicamente conseguir que una película paraguaya viaje, sino construir una cinematografía capaz de hacerlo de manera sostenida. “Paraguay tiene eventualmente, cada cierto tiempo, películas que pueden salir y representar al cine paraguayo con su música, su cultura, con su talento, con su historia, con su memoria”, explica. El director considera que el país está todavía “en el comienzo de algo” y que formar parte de ese proceso resulta especialmente emocionante. “Se conoce mucho más de Argentina, de Brasil, de México, de Colombia, de Chile incluso, porque son cinematografías más consolidadas”, señala. “Pero pienso que estamos en el comienzo de algo.”
Una película para pensar
Narciso no busca, según su director, ser simplemente una película de entretenimiento. “Las películas que nosotros hacemos no son películas para entretener. Son películas para pensar, son películas para dialogar”, explica Martinessi. La película se adentra en uno de los períodos más oscuros de la historia paraguaya, pero el director no pretende que el pasado quede convertido en una pieza de museo. “Somos herederos de una historia de autoritarismo y eso no se va del todo”, afirma. Para Martinessi, el cine puede servir precisamente para revisar esa herencia: “Nosotros como sociedad estamos obligados a aprovechar herramientas como el cine para poder repensarnos y para poder construir futuros.”
En Narciso, además, el guaraní ocupa un lugar deliberado. No es únicamente una cuestión lingüística, sino una manera de reflejar la realidad social del país. “Eso fue intencionado porque usualmente en la realidad sería así”, explica el director. “El guaraní sigue siendo muy presente en nuestra cultura.”
El reto de construir una industria
La llegada de Narciso a Biarritz coincide con una nueva etapa en el Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP). Natalia Fuster Cascio acaba de asumir la Dirección Ejecutiva del organismo y ha aprovechado su presencia en Francia para mantener reuniones con instituciones como el CNC y La Fémis. Su objetivo es dar continuidad a los procesos iniciados en los últimos años por su antecesor, Christian Gayoso, y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de internacionalización del audiovisual paraguayo. La gestión de Gayoso dejó, entre otros resultados, el desarrollo de acuerdos internacionales y la firma del acuerdo de coproducción cinematográfica entre Paraguay y Francia.
“El gran desafío” es conseguir mecanismos que permitan que las producciones puedan salir del país y encontrar nuevos socios y nuevos públicos, explica Fuster. La directora del INAP considera especialmente importante la cooperación con Francia: “Lo ideal es que realmente los acuerdos se puedan ejecutar y que podamos tener esa salida tanto de productores paraguayos como franceses”, señala.
España, una tarea que busca continuar
Pero Francia no es la única vía que Paraguay quiere explorar. Fuster explica que esta semana mantendrá conversaciones con representantes del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) de España para retomar el trabajo que se había iniciado durante la gestión de Gayoso y estudiar la continuidad de un eventual acuerdo de cooperación y coproducción entre ambos países. El proceso quedó en suspenso tras el fallecimiento de Ignasi Camós, entonces director general del ICAA, el pasado 23 de abril.
“Me voy a conversar justamente con los representantes del ICAA para ver las posibilidades de dar continuidad”, explica Fuster. “Yo creo que lo vamos a lograr, pero todo lleva su tiempo: su tiempo de estudio, de ver cuáles son las mejores salidas.” La posibilidad de ese acuerdo había sido planteada como un nuevo paso en la estrategia de internacionalización del audiovisual paraguayo. La intención, según Fuster, es recuperar las conversaciones y analizar ahora con las nuevas autoridades españolas cómo continuar el proceso.
Más allá de Asunción
Para Fuster, internacionalizar el cine paraguayo no significa únicamente conseguir que algunas películas lleguen a festivales extranjeros. También implica ampliar quién puede hacer cine dentro del propio país. Entre sus prioridades está aumentar el acceso al audiovisual en el interior de Paraguay y generar nuevos públicos. El INAP trabaja, explica, en proyectos de exhibición mediante salas alternativas, incluso con estructuras inflables que permiten organizar proyecciones en lugares donde no existen salas convencionales.
“La idea es no solamente trabajar en Asunción, sino difundir a través del interior del país, donde hay poco acceso al audiovisual, y crear una política que permita crear público que quiera ir al cine.” La institución también estudia cómo incorporar de manera más específica la animación y el videojuego a sus convocatorias y fondos concursables. Para Fuster, hay talento suficiente para que el cine paraguayo dé un salto durante los próximos años. Su horizonte es una mayor presencia de directores paraguayos en los grandes festivales internacionales y una presencia sostenida del país fuera de sus fronteras. “Yo creo que hay mucho talento en Paraguay”, afirma.
Francia como puerta cultural
En ese proceso, Francia ocupa un lugar particular. Cynthia María Filártiga Lacroix, embajadora de Paraguay en Francia, considera que el cine y la cultura pueden desempeñar un papel que va mucho más allá de la promoción artística. “La cultura es la que nos acerca y la que genera empatía y aprendizaje entre las sociedades”, explica. Para la embajadora, la cultura permite abrir espacios de diálogo que en ocasiones resultan más difíciles en ámbitos políticos o económicos: “A través de la cultura podemos aprender unos de otros y enriquecernos mutuamente.”
Filártiga destaca precisamente el convenio de coproducción cinematográfica entre Francia y Paraguay como uno de los hitos de esa relación. El acuerdo, firmado en Cannes en mayo de 2025, establece un marco para que las coproducciones puedan ser reconocidas como nacionales en ambos países y acceder a los beneficios, fondos e incentivos correspondientes. La diplomacia cultural se convierte así en una herramienta para acompañar a los artistas y las producciones paraguayas y para impulsar las industrias culturales del país.
La embajadora considera que el cine paraguayo todavía debería verse mucho más en Francia. “Tenemos, sin duda, un cine que está creciendo”, afirma, y destaca especialmente la trayectoria de Martinessi, a quien considera “uno de los referentes más importantes que tenemos a nivel internacional”. Sobre Narciso, su valoración tiene también una dimensión histórica: “Muestra con poesía y con magia, con belleza, uno de los capítulos más negros de nuestra historia”. Para Filártiga, esa es precisamente una de las funciones del cine: “El cine cura heridas. El cine hace que podamos reflexionar y tratar de evitar repetir errores del pasado”.
Una industria que quiere salir al mundo
Las tres perspectivas terminan encontrándose en un mismo punto. Martinessi habla de la necesidad de que las historias paraguayas puedan viajar; Fuster busca crear las condiciones institucionales para que esas películas puedan producirse y circular; y Filártiga trabaja desde la diplomacia para abrir espacios internacionales. Biarritz es, en ese sentido, algo más que una parada en el recorrido de Narciso: es también un escenario donde Paraguay intenta mostrar que su cine puede formar parte de una conversación internacional.
El desafío ahora es que no se trate de una aparición aislada, sino del principio de una presencia continuada. Como resume Martinessi: “Pienso que estamos en el comienzo de algo, y es muy emocionante ser parte de ese comienzo.”
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Paraguay y Marruecos impulsan agenda bilateral y respaldan soberanía en Sahara Occidental
El canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, mantuvo una reunión bilateral con su par de Marruecos, Nasser Bourita, en Nueva York, en el marco de la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas. Ambas autoridades repasaron la agenda común y coincidieron en profundizar los lazos diplomáticos y económicos entre ambas naciones.
Como punto destacado de la agenda política, la Cancillería paraguaya confirmó que los ministros abordaron el firme respaldo de Paraguay al reconocimiento de la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Esta posición ratifica la alineación estratégica del país en el ámbito de la política exterior y fortalece el entendimiento mutuo.
En el ámbito económico y financiero, las delegaciones acordaron avanzar a corto plazo en la negociación de instrumentos clave. Entre los proyectos en curso destacan la suscripción de acuerdos para la protección recíproca de inversiones, la eliminación de la doble imposición tributaria y el desarrollo de iniciativas conjuntas de exploración minera y energía.
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La cita diplomática forma parte de la agenda oficial que cumplió Ramírez Lezcano, el pasado 23 de setiembre, al acompañar al presidente de la República, Santiago Peña, durante el periodo de sesiones de las Naciones Unidas. La delegación paraguaya desplegó así una serie de contactos estratégicos para posicionar al país en los principales foros globales.
Las negociaciones se desarrollaron en el contexto de la semana de alto nivel de la 81.ª Asamblea General de la ONU, cumbre que se celebró del 22 al 30 de septiembre en Nueva York y que convocó a líderes y representantes de más de 200 países para debatir los desafíos globales prioritarios.
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Paraguay está diversificando su producción para mejorar las exportaciones
Nuestro país, tradicionalmente productor y exportador de artículos agropecuarios, está dando pasos importantes para llegar a la siguiente posición, crecer en la industrialización y convertirse en privilegiado exportador de productos manufacturados. Para ello es fundamental el interés de la gente de negocios de otras naciones que venga a nuestras tierras con nuevos proyectos de inversión para sumarse a la economía paraguaya. Por eso lo que se está dando últimamente en la vida del país es de gran relevancia, pues tanto los organismos internacionales como los especialistas en la actividad económica están señalando hechos y perspectivas que van mostrando el crecimiento de una nueva realidad productiva.
Un informe del Banco Mundial sobre nuestro país señala el fuerte progreso económico alcanzado en los últimos veinte años mediante las reformas institucionales que priorizaron la estabilidad macroeconómica y un régimen de comercio e inversión abierto.
Por su lado, un experto economista y empresario español que conoce muy de cerca el movimiento económico resaltó las cualidades que tiene el país para atraer capital, empresas y talento extranjero.
El estudio del organismo internacional ha consignado que nuestro país debe dar tres pasos importantes para potenciar su crecimiento: Tiene que aumentar su resiliencia, impulsar la productividad y garantizar la sostenibilidad. Y para ello las instituciones públicas tienen que impulsar estas transformaciones de la economía, que incluye el mejoramiento de la calidad de los servicios públicos, el fortalecimiento del Estado de derecho y el mejoramiento de la gobernanza, que es el proceso de colaboración y toma de decisiones en el que participan el Estado, el sector privado y la sociedad civil para gestionar los asuntos públicos u organizacionales. Se entiende por resiliencia la capacidad de adaptarse a situaciones adversas y superar los momentos difíciles de manera positiva.
Ante la pregunta de qué puede hacer el Paraguay para alcanzar su máximo potencial, la respuesta es que el país no tiene que elegir entre rentabilidad y sostenibilidad, porque ambas cosas son posibles y complementarias. Una producción más sostenible generará una economía más fuerte y próspera.
Una de las tareas fundamentales es que el Paraguay tiene que diversificar sus exportaciones, para no depender solo de los recursos naturales y seguir siendo vulnerable a los riesgos climáticos y del campo internacional.
Otro de los requerimientos de importancia es que se tiene que aumentar la productividad, sobre todo en el área de la manufactura y los servicios. Esto ayudará a crear más empleos de calidad y fomentar la diversificación.
Un aspecto clave es poder lograr el crecimiento a largo plazo y la resiliencia climática, para lo que se debe actuar fomentando una gestión sostenible de los recursos naturales. Y para ello el Banco Mundial dice que se debe mejorar el acceso a la financiación y a la capacitación para impulsar el uso de las tecnologías y prácticas sostenibles en el sector agropecuario, en especial entre los pequeños productores. Agrega que al mismo tiempo hay que propiciar el manejo estratégico del sector eléctrico, que permitirá al país aprovechar mejor su abundante energía eléctrica con el fin de diversificar su actividad económica.
Un hecho de gran importancia es que se está observando un interés cada vez mayor de inversionistas de nivel internacional para desarrollar sus proyectos en el Paraguay. Esto se debe especialmente a la estabilidad económica que se tiene, las reglas claras que se han dispuesto y las posibilidades de expansión que ofrece el mercado económico. Un empresario extranjero señaló que nuestro país no solo representa una alternativa para colocar capital, sino además para instalar empresas, trasladar conocimiento y desarrollar nuevos proyectos de cara a lo que vendrá en el futuro.
Como señal del buen crecimiento del área industrial que va incrementando sus ventas al exterior, de enero a julio de este año se ha tenido un aumento interanual del 35 %, y su participación en las exportaciones llegó al 52 % del total facturado en los primeros siete meses de 2026. Para un país que se ha caracterizado por exportar preferentemente productos agropecuarios sin valor agregado, el que más de la mitad de lo que se exportó en lo que va del año provenga del sector industrial es otro logro importante que se está alcanzando. Un éxito económico que se debe valorar suficientemente por su gran importancia para el país y su gente.