El pasado 20 de abril, en la sesión ordinaria de la Junta Municipal de Asunción se aprobó una minuta para que una calle de Asunción lleve el nombre del profesor Blas Servín, referente de la astronomía en Paraguay, fallecido el 16 de abril del 2020. El proyecto ahora está en manos de la intendencia, que debe elaborar un proyecto de ordenanza.
El pedido original plantea cambiar el nombre de la calle París por el de Blas Servín, desde Colón hasta la avenida Carlos Antonio López. Sin embargo, esto estará sujeto a la pronunciación de los frentistas. La alternativa será recurrir a una calle que todavía no fue nombrada en la capital, según señala el portal Ciencia del Sur.
“¿Recuerdan al señor que solía estar en la Costanera con un telescopio, enseñando a los jóvenes sobre las estrellas? Fue un destacado educador, un maestro que dejó un legado de gran valor, al despertar el interés por la ciencia”, dijo la concejal Jazmín Galeano al presentar el pedido de Ciencia del Sur. “Solicité a través de una minuta verbal que una calle de Asunción lleve el nombre del profesor Blas Servín, y me pone muy contenta anunciar que la misma fue aprobada por mayoría de votos”.
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Servín fue fundador de la Asociación de Aficionados a la Astronomía de Asunción y del primer planetario de la capital. Además, creó el Centro Astronómico Bicentenario y fue uno de los impulsores de Ciencia del Sur.
En San Cosme y Damián, Servín fundó el Centro de Interpretación Astronómica Buenaventura Suárez y así impulsó el turismo científico en esta región. En esta localidad del departamento de Itapúa el concejal Ramón Ferreira canalizará la propuesta enviada por Ciencia del Sur a la Junta Municipal del distrito para nombrar a una de sus calles en honor al educador.
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Recordando a Blas Servín
- Arturo Peña Villaalta, arturo.pena@nacionmedia.com.
La misión espacial Artemis II captó la atención de gran parte del mundo en estos días. El exitoso periplo a la Luna copó las portadas de los noticiarios, mostrando los fantásticos registros logrados desde la capsula Orión, que rodeó el satélite terrestre por completo obteniendo nuevos datos sobre la superficie lunar.
Justamente en estos días en que el espacio ocupaba nuestra atención, se recordaba también una fecha vinculada de forma especial con la astronomía, pero a nivel local: el 16 de abril de 2020 nos dejaba el profesor Blas Servín, un apasionado divulgador científico que dejó el legado de una vida dedicada a la promoción de la ciencia.
La nobleza, humildad y entusiasmo con que Blas Servín se avocó a su idea de llevar el conocimiento científico a la mayor cantidad de personas, en especial a jóvenes y niños, de forma sencilla y entendible, es de un valor enorme.
Me tocó hablar con él en varias entrevistas, por teléfono o en su oficina llena de maquetas de cohetes, fotos de astronautas y recuerdos, ya que era un referente de cabecera para cualquier tema relacionado a la astronomía. Siempre atento y paciente para explicar cualquier fenómeno o evento espacial, su calidad humana fue a la par de su conocimiento un rasgo que lo identificó siempre.
En la década de 1990 creó una asociación para la divulgación científica que fue el puntal de su tarea, donde daba charlas de forma regular. Uno de los momentos en que cobró notoriedad su labor fue en 1994, cuando ocurrió el eclipse total de Sol que fue visible desde Paraguay. En el 2000 fue aceptado como miembro de la Sociedad Científica del Paraguay por sus trabajos sobre la astronomía de los guaraníes. En este sentido, fue reivindicador de la historia y obra del misionero Buenaventura Suárez, el padre de la astronomía paraguaya, quien, en el siglo XVI, desde la misión jesuítica de San Cosme y Damián comenzó a hacer las primeras observaciones del cielo con un rústico telescopio que fabricó con ayuda de los indígenas. En el predio de esa reducción, ubicada en Itapúa, Servín impulsó la creación de Centro de Interpretación Astronómica, que lleva el nombre del religioso, vigente hasta hoy.
En el marco de los festejos por los 200 años de independencia del Paraguay, en el 2011, el profesor Servín cumplió uno de sus sueños: la fundación del Centro Astronómico Bicentenario, instalado en el barrio Sajonia de Asunción.
Servín se encontraba trabajando en el campo diplomático cuando comenzó a conocer y enamorarse de la astronomía. Realizó estudios, pero su formación en el campo fue mayormente autodidacta. Su título se lo dio la gente: “el profe”.
Blas Servín fue distinguido con varios galardones, tanto a nivel local como en el exterior. En 2019, el Congreso Nacional le concedió el reconocimiento de la “Orden Nacional al Mérito Comuneros”. En aquella oportunidad, los diputados hicieron esperar al profesor más de una hora hasta que llegaron para iniciar el acto. Solo un reflejo más de la importancia que posee la ciencia en un país ubicado históricamente por debajo los demás de la región en inversión en I+D.
El reconocimiento que el profesor habría soñado en vida se concretará póstumamente, en el marco del proyecto de Museo de Ciencias (MuCi), que se construye en la Costanera José Asunción Flores. En ese espacio, según se anunció, se construirá el planetario más avanzado de Sudamérica, que llevará el nombre del profe, Blas Servín.
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Observatorio astronómico móvil del PTI se llamará de ahora en más “Profesor Blas Servín”
El Parque Tecnológico Itaipú Paraguay (PTI-PY) anunció el renombramiento del Observatorio Astronómico Móvil, de llamarse Padre Buenaventura Suárez, pasa a denominarse de ahora en más Observatorio Astronómico Móvil Profesor Blas Servín.
Desde la institución indicaron que dicha iniciativa partió de los miembros del directorio, con la debida autorización de la familia del profesor Servín, haciendo un acto de justicia histórica con un impulsor de la ciencia en el país y de la astronomía mundial. El astrónomo aficionado Nicolás Masloff, comentó acerca del merecido homenaje.
Explicó que el OAM es un observatorio astronómico móvil, un trailer que Itaipú había fabricado con un telescopio y una estación meteorológica.
“El profesor Blas dio la idea, todo el asesoramiento para el diseño, la asistencia, la capacitación a operadores y el acompañamiento en eventos públicos para educación, decenas de veces. El observatorio de hecho no tenía nombre oficial, pero llevaba la inscripción ‘BS-01’, por Buenaventura Suárez, un sacerdote jesuita que fue el primer astrónomo sudamericano y estuvo mucho tiempo en la reducción jesuítica de San Cosme y Damián, que hoy es Paraguay”, manifestó.
Recordó que siempre bromeaban con Servín diciéndole que esas siglas en realidad significaban Blas Servín. “Ahora es oficial. Muy buenos recuerdos, me siento muy afortunado de haber podido formar parte de eso también, acompañando y ayudando en tantas ocasiones”, refirió.
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Acerca del OAM
El Observatorio Astronómico Móvil es un proyecto encarado por el Parque Tecnológico Itaipú Paraguay que llevará el nombre del mencionado maestro, investigador y divulgador científico, con temas vinculados al universo y los planetas, quien en su momento apoyó con las especificaciones técnicas para la construcción del parque.
“Un sentido homenaje del PTI a un gran paraguayo, quien siempre nos recordaba con su frase: Somos polvo de estrellas, con seguridad, seguirá bendiciéndonos desde esas estrellas, sobre las que nos ilustraba con tanto entusiasmo”, dijo Masloff.
El trailer que alberga el equipamiento necesario para la observación astronómica mide 2,4 metros de ancho, 5,5 metros de largo y 2,5 metros de alto. Está dotado de un telescopio marca Celestron CPC 1100, computarizado, de 28 centímetros de diámetro.
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Blas Servín, referente de la astronomía en Paraguay, partió a las estrellas
En la madrugada del jueves dejó el plano terrenal el profesor Blas Servín, reconocido astrónomo y eminencia en esta área en Paraguay. Su deceso se produjo cerca de la 1:00 en su residencia, luego de una larga batalla contra el cáncer.
“Todos somos polvo de estrellas” era una de sus frases preferidas y la explicó hace algunos meses en una de las últimas entrevistas que brindó a medios de comunicación. Y lo hizo para “Expresso”, en el canal GEN.
Debido a la emergencia sanitaria por la epidemia de COVID-19, solo habrá un velorio íntimo y familiar, pues se debe cumplir con el protocolo sanitario.
Servín fundó en la década de 1990, junto con otros aficionados, una asociación para la divulgación de conocimientos en astronomía en Paraguay. A través de charlas, actividades con escuelas, colegios y jornadas de paciente observación de los astros, Servín brindó siempre sus conocimientos sin recelo a todas las personas que quisieran conocer los misterios del universo.
Hijo de un ingeniero en comunicación de satélites, Blas Antonio Servín Bernal fue desde muy pequeño un curioso en todo lo que ocurre en el cielo, con las estrellas, constelaciones y los planetas.
El observatorio de San Cosme y Damián, ubicado en el sur del país, es uno de sus más importantes logros en el país. Este observatorio está junto a las ruinas de una de las reducciones en donde los jesuitas llegados en el siglo XVI reubicaron a los indígenas guaraníes y lleva el nombre de Buenaventura Suárez, el primer astrónomo paraguayo.
Fue justamente el trabajo de Suárez, que en 1740 fue capaz de predecir las fases lunares para todo un siglo, lo que sirvió de inspiración a Servín para desplegar un prolífico trabajo, cuyo esfuerzo le ha valido el reconocimiento de la propia NASA.
Fue también miembro de la Sociedad Científica del Paraguay y recibió numerosos reconocimientos, tanto a nivel local como internacional, por su aporte a la astronomía, pese a no haber obtenido un título académico en esta área, por no existir una carrera de grado en el país.
El profesor Servín explicaba los fenómenos del universo a todo el que quisiera conocerlo, rodeado de maquetas de planetas y cohetes, de mapas de constelaciones y fotografías del sol colgadas en un cuarto del Planetario que dirige en Asunción. Lo hacía desde el punto de vista de la ciencia y desde hace décadas se ocupaba de desentrañar los misterios que los guaraníes supieron ver en las estrellas.
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“Recordación del Apolo 11, primer viaje del hombre a la Luna”
En conmemoración del 49º aniversario del “pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, la Asociación de Aficionados a la Astronomía y la Agencia Espacial del Paraguay (AEP) organizan la muestra “Recordación del Apolo 11, primer viaje del hombre a la Luna.”
De acuerdo a lo divulgado desde su cuenta en Facebook por Blas Antonio Servín, astrónomo aficionado, director del Centro Astronómico Bicentenario y miembro de la Sociedad Científica del Paraguay, la muestra incluye dos placas con fragmentos de rocas lunares y banderas paraguayas que viajaron a bordo de las Apolo 11 y 17 a la Luna, regalo del presidente (Richard) Nixon a nuestro país.”
La cita es en el Museo Militar del Ministerio de Defensa Nacional, sobre la avenida Mariscal López entre 22 de Setiembre y Vicepresidente Sánchez, Asunción.
El acceso a la muestra es gratuito y puede ser visitada mañana, de 9 a 15 horas, y el sábado de 9 hasta el mediodía.
“Además de publicaciones de la época se pueden apreciar fotografías, postales, cartas y hasta páginas de los apuntes de los astronautas. También se podrá escuchar la transmisión radial de la Red Continental Espacial de la Voz de los Estados Unidos de América que transmitió la hazaña”, añadió el profesor Servín.
JULIO DE 1969
El 20 de julio de 1969, el Módulo Lunar “Águila”, con los astronautas estadounidenses Neil Armstrong (comandante) y Edwin “Buzz” Aldrin (piloto) a bordo, se posaba al sur del Mar de la Tranquilidad, en suelo lunar.
La hazaña representaba la culminación de un largo proceso iniciado en mayo de 1961 cuando el entonces presidente estadounidense John Kennedy propuso al Congreso de su país la meta de llevar al hombre a la Luna y regresarlo sano y salvo a casa.
A partir de ese año y hasta 1972, la agencia espacial estadounidense NASA desarrolló el programa Apolo, el tercero desde que se iniciaran los vuelos espaciales tripulados con los Proyectos Mercury (un solo astronauta en la nave) y luego Gemini (dos astronautas en la nave).
Hubo, en total, 17 misiones Apolo. La primera en llegar a la luna fue la del Apolo 11, con los astronautas Neil A. Armstrong (comandante de la misión), Edwin E. “Buzz” Aldrin Jr. (piloto del Módulo Lunar) y Michael Collins (piloto del módulo de mando).