Considerando que desde el inicio de la pandemia y hasta ahora, el confinamiento, las medidas sanitarias, la incertidumbre en muchos casos, la pérdida de seres queridos, una sumatoria de cosas hicieron que la salud mental se vea afectada.
En este sentido, la doctora Mirtha Rodríguez, directora de Salud Mental del Ministerio de Salud, destacó la importancia de hablar sobre el tema. Indicó que el 2020 cerró con casi 500 casos de suicidio, por lo que pidió insistir con la prevención.
Reportó un aumento de casos de suicidio en el país. “El 2020 cerramos con 498 casos consumados de autoeliminación. Hay que hablar muchísimo, sobre todo en la promoción y prevención. Siempre se consideró un mito el hecho de hablar porque supuestamente iba a causar un efecto dominó y más personas iban a suicidarse, no es esa la realidad”, aclaró en contacto con la 1000 AM.
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La profesional consideró necesario insistir en evitar que las personas tomen la drástica determinación de acabar con sus vidas y esto se puede lograr hablando, escuchando. Dijo que no necesariamente tiene que ser un profesional de salud mental al que se acuda, sino también a un amigo que escucha.
“Muchas personas están pasando por un mal momento. Saben que llevamos 2 años de pandemia, no terminó aún. Todos los países están cerrando nuevamente y se están confinando. Nosotros no estaríamos muy lejos de la realidad, siendo que muchísimas personas tampoco se están vacunando”, lamentó.
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Señaló que los cuadros de depresión tienden a agudizarse en tiempos de pandemia, por lo que apuntó a que es necesario que se visibilicen para impedir situaciones que lamentar. Igualmente, pidió que Copaco libere una línea gratuita para atender casos. “Hay que tener en cuenta también que estamos en un mes muy sensible, muchos perdimos a un familiar”, puntualizó.
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Salud mental: claves para reconocer señales de alerta y saber cómo pedir ayuda
En conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), la plataforma Shoka Media estrenó un programa especial que aborda de manera directa y accesible los interrogantes más comunes en torno al bienestar emocional. La propuesta reúne a Raquel Samudio, vicepresidenta de la Sociedad Paraguaya de Psiquiatría, y a Federico González, director de Dársena, en un diálogo orientado a brindar pautas claras sobre el autocuidado y la prevención.
A lo largo del encuentro, los especialistas analizan qué significa mantener un equilibrio emocional en la vida cotidiana y exponen los principales hábitos que pueden afectar la salud mental de forma paulatina. Asimismo, identifican las señales de alerta tempranas que indican cuándo una persona no se encuentra bien, destacando la necesidad de reconocer estos indicios a tiempo para evitar cuadros de mayor complejidad.
Otro punto central del espacio se enfoca en cómo acompañar de forma efectiva a familiares, amigos o compañeros de trabajo que atraviesan momentos difíciles. Los profesionales enfatizan el valor de ofrecer una escucha empática y libre de juicios, al tiempo que señalan con claridad los criterios y situaciones en los que resulta imprescindible recurrir a la orientación de un profesional de la salud.
Con una dinámica diferente centrada en la reflexión profunda de sus protagonistas, Shoka Media busca derribar prejuicios, estigmas y tabúes que aún persisten alrededor de la consulta psiquiátrica y psicológica. La entrevista remarca que buscar apoyo calificado no es un signo de debilidad, sino un acto fundamental de responsabilidad y cuidado hacia uno mismo y hacia la comunidad.
El material audiovisual completo se encuentra disponible para todo el público en el canal oficial de YouTube de Shoka Media. A través de este espacio, la plataforma invita a la audiencia a hacer una pausa, informarse y priorizar el bienestar integral en la agenda de la vida diaria.
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Salud impulsa el autocuidado y la salud mental de los adolescentes en la Expo Juventud 2026
Desde el Ministerio de Salud informaron este domingo la realización de la Expo Juventud 2026, una iniciativa orientada a promover el bienestar, la salud mental, el autocuidado y la incorporación de hábitos saludables entre los adolescentes. La actividad se desarrolló bajo el lema “Adolescentes con propósito, sanos y felices”, con propuestas educativas, recreativas y culturales.
Durante la jornada, los participantes recorrieron distintos stands de programas sanitarios, donde recibieron materiales informativos, refrigerios saludables y obsequios. También disfrutaron de actividades físicas, pausas activas, juegos y presentaciones de danzas tradicionales.
Uno de los atractivos fue la dinámica interactiva “El espejo del autocuidado”, diseñada para fortalecer la autoestima y fomentar el cuidado de la salud mental durante esta etapa de la vida.
La Expo también incluyó espacios accesibles e inclusivos, con la participación activa de integrantes de la comunidad de personas con trastorno del espectro autista (TEA), a fin de favorecer la integración y la participación de todos los asistentes.
Protagonistas
La apertura estuvo a cargo de la doctora Carolina Ruiz Zorrilla, directora general de Programas de Salud, y de la doctora María Irrazábal, directora de la Dirección de Salud Integral de la Niñez y la Adolescencia (DIRSINA). La actividad contó con la coordinación y el apoyo operativo de la Dirección General de Promoción de la Salud y la XVIII Región Sanitaria – Capital.
Con esta propuesta, el Ministerio de Salud busca acercar herramientas de prevención y generar espacios de acompañamiento que favorezcan el desarrollo integral de los adolescentes y contribuyan a una juventud paraguaya más saludable.
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Pausar para producir mejor
Cinco minutos de movimiento pueden parecer poco frente a una jornada laboral, pero en empresas en las que las horas frente a una pantalla, las reuniones y las tareas repetitivas forman parte de la rutina, incorporar pausas activas puede convertirse en una herramienta concreta de bienestar, prevención y productividad. La OMS promueve entornos laborales que faciliten la actividad física y reduzcan el tiempo sedentario.
La escena es cotidiana, una persona frente a la computadora, varias horas en la misma posición, una reunión detrás de otra y apenas unos minutos para levantarse. En muchas organizaciones, la jornada laboral se mide por tareas cumplidas, reuniones realizadas y objetivos alcanzados. Pero existe otro indicador que gana espacio en la gestión empresarial: cuánto se mueve la gente mientras trabaja.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los lugares de trabajo deben ofrecer oportunidades para que los empleados sean físicamente activos y considera las pausas activas como parte de las estrategias para promover una cultura laboral más saludable. Sus documentos sobre actividad física en el trabajo contemplan medidas como breves descansos para hacer ejercicio, estiramientos, caminar o cambiar de postura.
Y es que trabajar no debería significar permanecer inmóvil durante horas. Las llamadas pausas activas son interrupciones breves de la actividad laboral destinadas a incorporar movimiento. Pueden incluir estiramientos, ejercicios suaves de movilidad, caminatas cortas, ejercicios de respiración o simplemente levantarse y cambiar de postura. No requieren necesariamente equipamiento, ropa deportiva ni grandes espacios.
La propia OMS ha señalado que incluso períodos breves de movimiento pueden ayudar a interrumpir largos períodos de sedentarismo. En una de sus recomendaciones sobre mantenerse activo, plantea reducir los períodos prolongados sentado mediante pausas de tres a cinco minutos para levantarse, estirarse o caminar.
Del bienestar a la productividad. Para el colaborador, el beneficio más inmediato es físico. Cambiar de posición, movilizar articulaciones y activar el cuerpo ayuda a reducir la tensión asociada a permanecer durante mucho tiempo sentado o realizando tareas repetitivas.
Pero el impacto no termina en lo corporal. La actividad física regular está asociada con beneficios para la salud mental, el estado de ánimo, la función cognitiva y el bienestar general. La OMS destaca que la actividad física puede reducir síntomas de depresión y ansiedad y favorecer la salud cerebral y el bienestar.
En el ámbito empresarial, esto abre una conversación más amplia. Una organización que incorpora movimiento dentro de la jornada no solamente está ofreciendo un beneficio adicional sino que está trabajando sobre las condiciones en las que sus colaboradores desarrollan su actividad.
La evidencia recopilada por la OMS señala que promover actividad física en el lugar de trabajo puede generar beneficios para la salud y el bienestar, además de contribuir a una mayor productividad y satisfacción laboral. También puede ayudar a reducir lesiones, problemas de salud y ausentismo.
Una pausa no es perder tiempo. Uno de los principales desafíos para implementar estos programas suele ser cultural. En organizaciones orientadas a resultados, detenerse cinco minutos puede interpretarse como una interrupción de la productividad.
La mirada comienza a cambiar cuando la pausa deja de entenderse como tiempo perdido y pasa a formar parte de la gestión preventiva.
Una reunión extensa puede incorporar unos minutos de movimiento. Una jornada frente a pantallas puede interrumpirse para cambiar de postura. Un equipo puede establecer momentos breves para caminar o realizar ejercicios de movilidad. Incluso existen estrategias que proponen reuniones caminando o estaciones de trabajo que permiten alternar entre estar sentado y de pie.
La clave está en que estas iniciativas sean sencillas, inclusivas y sostenibles. La pausa activa no tiene que convertirse en una clase de gimnasio dentro de la oficina. Su objetivo es mucho más básico: romper la inercia de permanecer quietos durante demasiado tiempo.
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Liderar sin quemar al equipo
Gabriela Teasdale
Presidenta de la Fundación Transformación Paraguay
Cerrar los ojos al final de una larga jornada laboral en Asunción suele venir acompañado de un cansancio profundo que va mucho más allá de lo físico. En los pasillos de nuestras empresas se escucha constantemente ese triste murmullo o queja de “no doy más” o el sentimiento de que en el trabajo solo importan los números y no la gente.
Exigimos resultados extraordinarios todos los días, pero muchas veces olvidamos que detrás de cada meta alcanzada hay personas de carne y hueso. La prisa por cumplir nos lleva a levantar muros invisibles llenos de jerarquías y distancia, cuando la verdadera necesidad en el mundo de los negocios actual es frenar un poco, volver a mirarnos a los ojos y liderar desde la cercanía.
Este dolor que sentimos en las organizaciones ya no es una simple percepción, sino una realidad que los datos nos ponen enfrente con mucha fuerza.
La Organización Internacional del Trabajo nos viene advirtiendo que el estrés y la sobrecarga laboral están enfermando de forma crónica a los equipos. Si miramos a nuestro propio país, las cifras de la consultora ICA revelan que el 51 % de los paraguayos señala a su empleo como la principal fuente de estrés en sus vidas.
Estamos hablando de que más de la mitad de nuestra fuerza productiva trabaja con el peso de la ansiedad sobre los hombros. No es un problema menor ni algo que podamos seguir postergando; nos enfrentamos a una epidemia silenciosa que apaga el talento y marchita el entusiasmo de nuestra gente.
El desgaste emocional también golpea con dureza los resultados financieros. La ciencia organizacional demuestra que el ausentismo y la baja productividad causados por el estrés le cuestan al mundo cerca del 1,37 % del Producto Interno Bruto global.
Frente a esto, muchos directorios cometen el error de creer que el equilibrio se soluciona con una charla motivacional de una tarde o un examen aislado. La salud integral no se compra con un evento; se construye todos los días en la forma en que un líder habla, escucha y sostiene a su equipo. La calidad de nuestro liderazgo es el factor que más influye en la salud mental de las personas que nos rodean.
El gran desafío de quienes estamos al frente de una empresa no consiste en presionar hasta el límite para alcanzar el objetivo del mes, sino en crear un espacio de seguridad psicológica.
Necesitamos derribar de una vez por todas el viejo modelo del jefe que controla todo y castiga el error. Cuando un colaborador siente que puede proponer una idea o equivocarse sin el temor a ser juzgado, activa su compromiso más genuino y su creatividad más pura. Cuidar la salud mental y guiar con humildad no nos hace débiles como empresarios, al contrario, nos da el cimiento más sólido y humano para crecer con fuerza.
Apostar por la empatía jamás va a significar descuidar la rentabilidad del negocio. Significa comprender que los mejores resultados del mañana siempre van a nacer de personas que se sientan valoradas, empoderadas, respetadas y acompañadas hoy.
La próxima vez que camines por los pasillos de tu oficina, te invito a hacer una pequeña pausa, mirar a tu alrededor y preguntarte con intencionalidad si tus decisiones diarias están construyendo un refugio seguro para tu gente o si estás alimentando ese rumor latente que destruye el bienestar y consume la cultura de la empresa.