En la mañana de este domingo, y ante una importante concurrencia, comenzó el novenario de la Virgen de Caacupé. Se trata de la mayor festividad de la feligresía católica, que este año nuevamente podrá acudir a la basílica para agradecer a la madre de Jesús por los favores recibidos, ya que el panorama epidemiológico es diferente al del año pasado.
Desde la Iglesia católica y el Ministerio de Salud se establecieron recomendaciones para las personas que visiten la villa serrana a fin de evitar un contagio masivo con el COVID-19. En ese sentido, hay que señalar que los feligreses encontrarán 3.400 puntos blancos pintados alrededor de la basílica, medida con la que se busca mantener una burbuja de hasta cinco personas por grupo de amigos o familiar a fin de mantener la distancia de metro y medio, además de utilizar tapabocas, lavarse las manos, no compartir tereré o mate u otras bebidas.
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Otra de las recomendaciones es que las personas que no recibieron aún ninguna dosis anti-COVID o no cuentan con el esquema completo de vacunación no acudan.
El Ministerio de Salud dispuso la instalación de servicios para la festividad de Caacupé. Se cuenta con 41 puestos fijos de salud y 41 provisorios, totalizando 69 puestos de atención a la salud. También se dispone de 32 ambulancias y tres puestos de toma de muestras rápidas de COVID-19.
En el primer día del novenario, las lecturas se realizaron en el idioma nivaclé y guaraní. Durante la homilía el celebrante criticó Gobierno por los desalojos a indígenas y la violencia por la parte de la Policía en los procedimientos y exigió una verdadera reforma agraria.
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Aniversario de CDE y San Blas: empezó el novenario como antesala de las festividades
Ciudad del Este. Agencia Regional.
Con el rezo del Ángelus, el sábado 24 de enero al mediodía y el inicio del novenario a las 19:00 en la Iglesia Catedral San Blas, comenzó oficialmente la fiesta patronal en honor a San Blas, que la feligresía cristiana recuerda como santo patrono de Ciudad del Este, cuyo día es el 3 de febrero.
Esa fecha es el aniversario de fundación de Ciudad del Este, capital de Alto Paraná que cumplirá 69 años.
El novenario es la antesala de los festivales que se realizarán desde la noche del 29 de enero hasta el 2 de febrero con la serenata a San Blas y a Ciudad del Este, como ya es tradicional, desde hace más de 30 años. Hoy ya fue el tercer día y obispos de otras diócesis son invitados para presidir la misa del novenario. Hoy le tocó al monseñor Roberto Zacarías, obispo de Canindeyú.
Este año, el festejo por el aniversario se centrará sobre todo en lo que organice la Catedral San Blas, con los festivales artísticos que se desarrollan en la explanada de la iglesia, después de las misas por novenario.
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La institución comunal aportó G. 500 millones a la Catedral San Blas para la organización de la programación religiosa y cultural de la fiesta patronal, pero no tiene programada una agenda propia como institución, ni tiene una comisión de festejo.
Solo está a su cargo el acto en el hito fundacional el 3 de febrero. El EcoFest, previsto en el estadio del Club 3 de febrero fue concedido a una entidad privada para su realización y este año no tendrá aporte municipal.
El monseñor Pedro Collar, obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, el sacerdote Edgar Darío Britos Romero, cura párroco de la Iglesia Catedral San Blas y Milciades Borba, presidente del Consejo Económico de la parroquia, estuvieron en el acto de recepción de aportes.
Festivales en la explanada de la Catedral
En los festivales organizados por la iglesia a partir del 29 de enero ya están confirmados artistas como el Grupo Generación, Los Paredes, Los Rumberos, The Fenders, Jagua ha Pirai, Grupo Inspirasamba, entre otros que serían confirmados en los próximos días.
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Caacupé: “La madre de Dios nos enseña a priorizar el bien”, reflexiona presbítero César Villagra
La madre de Dios nos enseña a priorizar el bien de las comunidades, de las familias, de nuestros pueblos y ciudades, trabajando por el bienestar de todos, fue el tema de la reflexión central de la misa de este domingo 7, día del novenario de la Virgen de Caacupé presidido por el presbítero César Nery Villagra. También se refirió sobre asumir un compromiso con el bien común y la justicia social.
Asimismo el religioso indicó que “ella con su ejemplo pone en segundo plano su interés personal con el fin de favorecer al que más necesita. Así auxilió a su prima Santa Isabel y nuestra vocación cristiana nos impulsa a crear también las condiciones para que ancianos, hombres, mujeres, jóvenes y niños alcancen su plena realización”.
Añadió que “Dios no desea que el hombre se pierda, quiere que se salve porque anhela que todos vivamos bien, que vivamos dignamente. La liturgia de la palabra que se ha proclamado nos propone reflexionar sobre la denuncia del profeta Ezequiel, sobre la oración del salmista que proclama la justicia de Dios y sobre la parábola del samaritano misericordioso”.
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El religioso también sostuvo que “la ley está al servicio del hombre, y no el hombre al servicio de la ley, dice Jesucristo en Marcos 2, 27, 28. Si la ley es inquisitorial, arbitraria e injusta, debe ser modificada, porque es una ley injusta que oprime, y en cuanto tal, convertida en un nuevo ídolo. Y de hecho, esta problemática ideológica tiende a reproducirse en nuestros estamentos jurídicos, y también en nuestras estructuras eclesiales”, reflexionó.
Recordó ´la frase "Haz el bien sin mirar a quién. El mensaje de la narración queda sintetizado en lo que se deduce de la respuesta que da el maestro de la ley. Prójimo es el que se hace cercano a todo necesitado que encontramos en nuestro camino, todo aquel que puede ser objeto de nuestra compasión y de nuestros desvelos, por encima incluso de nuestros vínculos étnicos o de nuestras convicciones religiosas”, indicó.
Por ultimo, señaló que “la figura del samaritano misericordioso, en la que podemos entrever al mismo Jesús, nos impulsa a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a brindar nuestra ayuda y protección personal y social efectiva para todos, sin distinción alguna, a tender la mano y prestar el auxilio necesario y oportuno al que sufre y padece de tantos límites y pasa por tantas penurias, que en este tiempo de adviento, tiempo de expectación, de preparación para la Navidad, María Santísima, nuestra Madre, la Virgen de los Milagros de Caacupé, nos guíe hacia Cristo con el fin de construir una sociedad solidaria, donde el bien común marque el horizonte de nuestra experiencia comunitaria”.
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Caacupé: obispo recordó el compromiso de proteger la vida desde la concepción
Comprometerse en la vida comunitaria fue el tema central de reflexión en el octavo día del novenario a la Virgen de Caacupé. Presidió la misa de esta mañana, monseñor Joaquín Robledo, obispo de la diócesis de San Lorenzo.
“Todos estamos llamados a comprometernos y a construir una comunidad basada en la verdad y el amor. Cada uno tiene deberes con la comunidad que deben estar orientados al bien común”, meditó el prelado.
Explicó que comprometerse supone y exige la práctica de la justicia, amar a Dios y al prójimo. “Comprometerse en la vida comunitaria significa respetar la dignidad humana. La caridad representa el mayor mandamiento social”, apuntó.
Añadió que comprometerse en la vida comunitaria significa igualmente respetar a la persona, sus derechos, su dignidad. “En la vida comunitaria tenemos esta responsabilidad, más aún las autoridades, frente la inseguridad, el tráfico y consumo de las drogas, los secuestros, la falta del esclarecimiento de la muerte de Marcelo Pecci”, subrayó el religioso.
Igualmente, mencionó el respeto y protección a la vida desde el seno materno, y la lucha contra la corrupción.
Por otro lado, el representante de la Iglesia Católica se refirió al bienestar social y el desarrollo de la comunidad. “Corresponde a la autoridad facilitar lo que se necesita para llevar una vida verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y cultura, derecho a fundar una familia”, precisó.
También urgió a las autoridades una gestión transparente y efectiva para superar la inequidad y la pobreza, especialmente en el campo y en los cinturones de las iudades, además de proveer servicios básicos de calidad para todos.
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“Comprometerse con la vida comunitaria supone que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y de sus miembros. Esto incluye garantizar la seguridad jurídica, la lucha frontal contra el crimen organizado y una justicia independiente, imparcial y sin privilegios”, subrayó.
Finalmente, recordó que el bien común es una responsabilidad de todos. “No es tarea exclusiva de las autoridades, sino un desafío y una responsabilidad de todos y cada uno de los paraguayos”, concluyó, pidiendo la intercesión de la Virgen de Caacupé para asumir ese compromiso.
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Caacupé: obispo llama a cooperar todos en la construcción de una sociedad “justa y fraterna”
La misa central del cuarto día del novenario a la Virgen de Caacupé fue presidida esta mañana por monseñor Pedro Collar, obispo de Ciudad del Este, quien basó su homilía en “la construcción de la fraternidad”.
En ese sentido, mencionó la responsabilidad del cristiano hacia “los más frágiles”. Manifestó la preocupación de la Iglesia por el bienestar integral de las personas y de la sociedad en su conjunto.
Añadió que para que la fraternidad sea un hecho es necesario mirar al país en su conjunto y reconocer las realidades que contradicen la fraternidad. “No podemos permanecer indiferentes ante la pobreza extrema, el hacinamiento en las penitenciarías, los indígenas que deambulan las calles y piden limosnas en los semáforos”, expresó el celebrante.
Señaló que todos estamos llamados a cooperar para que haya condiciones que dignifiquen a la persona en nuestra nación. “Este enfoque integral se basa en el compromiso por construir una sociedad justa y solidaria”, afirmó el religioso.
Se refirió además a la violencia en sus distintas facetas, los abusos de poder, de conciencia y de menores. “El narcotráfico, la trata de personas, las divisiones y polarizaciones que fragmentan nuestro tejido social”, apuntó.
Actitud de conversión
Ante estos hechos, el representante dela Iglesia católica sugirió asumir una actitud de conversión, espíritu de servicio, diálogo social y sinodalidad. En ese sentido, dijo que la tarea del ministro consiste en acompañar a las personas hacia esa conversión, ofreciendo un testimonio creíble de la justicia y la misericordia de Dios, y sosteniendo con esperanza al pueblo frente a las dificultades.
“La Iglesia necesita de pastores que traten bien a todos, especialmente a los pobres. La sociedad necesita de autoridades honestas que trabajen por el bien de todos. Estos requieren conversión”, subrayó.
En otro momento de su extenso prédica, reflexionó sobre la misión de los sacerdotes y manifestó que los mismos no pueden esperar detrás de las puertas de los templos, sino ir a la acción.
“Un sacerdote que no escucha, no podrá hablar al corazón. Un sacerdote que no se arrodilla, no podrá levantar a los caídos. Cristo camina. El sacerdote también debe caminar hacia los alejados, heridos, rotos, los olvidados y abandonados”, precisó.
El obispo del Este resaltó que el diálogo social es un elemento esencial para construir la fraternidad y la amistad social. “Es la vía para lograr una reconciliación y construir un mundo más justo, humano y pacífico, reconociendo que todos somos hermanos y hermanas, independientemente de nuestras diferencias”, expresó.
La misa de las 19:00 estará a cargo del obispo emérito Guillermo Stecklin.