Según el reporte epidemiológico emitido por el Programa Nacional de Enfermedades Vectoriales, no se registran casos autóctonos de malaria en el Paraguay desde el 2012. A pesar de eso, la vigilancia continúa activa, principalmente en viajeros que provienen de países con transmisión activa de malaria y en población de frontera, para evitar la reintroducción de casos importados.

Es importante destacar que desde el 2009 en el Paraguay no se reportan casos de fiebre amarilla. El trabajo de vigilancia de esta enfermedad se prioriza en la vigilancia de viajeros provenientes de áreas de riesgo, sin antecedentes de vacunación y en población de frontera. Así también, se orienta a la vigilancia de posibles epizootias, como indicadores primarios de la reintroducción del virus de la fiebre amarilla en la región.

Desde la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) mencionaron que tanto la malaria como la fiebre amarilla constituyen enfermedades de notificación obligatoria, según Resolución Ministerial S.G. N° 190/2013. La notificación debe orientarse desde los establecimientos o servicios de salud a la Unidad Epidemiológica Regional. Las fichas de notificación se encuentran disponibles en la página de la DGVS.

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En este sentido, explicaron que la vigilancia epidemiológica de las enfermedades vectoriales incluye a malaria, fiebre amarilla, leishmaniasis y la enfermedad de Chagas. Además, el programa incluye la vigilancia de hantavirus y leptospirosis, enfermedades zoonóticas.

Malaria o paludismo

Se trata de una enfermedad parasitaria que puede ser mortal que se transmite al humano a través de la picadura de mosquitos del género anopheles. Se manifiesta con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos, síntomas que suelen aparecer 10 a 15 días después de que se haya producido la infección. La prevención se centra en reducir la transmisión mediante el control del vector.

En las Américas, se considera que 128 millones de personas viven en áreas de riesgo de contraer el paludismo y son especialmente vulnerables quienes viajan de zonas libres de paludismo a zonas donde la enfermedad es frecuente.

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Fiebre amarilla

Por otra parte, la fiebre amarilla (FA) es una enfermedad infecciosa febril aguda, que puede llevar a la muerte si no es diagnosticada y tratada rápidamente. La misma se manifiesta con fiebre de inicio súbito, escalofríos, cefalea intensa, mialgias, artralgias, náuseas y vómitos, cansancio, dolor abdominal e ictericia.

En el ciclo urbano, este virus es transmitido al hombre por el mosquito aedes aegypti. En tanto que en ambientes silvestres, los mosquitos de los géneros haemagogus y sabethes transmiten el virus y los primates no humanos (monos) son los principales reservorios. Los casos humanos ocurren cuando una persona no inmunizada entra en contacto con el ambiente silvestre y es picada por un mosquito infectado con el virus.

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