Para el director periodístico del Grupo Nación, Augusto Dos Santos, la esencia del periodismo fluye entre los nuevos desafíos de esta época. El fenómeno de las redes sociales aparece como un determinante dentro de la etapa de transición de la profesión, así como tener a la tecnología como nueva aliada de todos los días, según su óptica profesional.
“Vivimos en una etapa difícil para el ejercicio de la profesión por diferentes motivos, por los desafíos que representa la etapa de transición y la innovación de la red mundial de internet vuelve a potenciar lo tecnológico”, expresó en una entrevista con LN Live.
Considera que los medios dejaron de ser una élite que lee un diario y más bien se transformó en algo masivo. “Desde la perspectiva de que cada persona genere su comunicación, tenemos el fenómeno de redes sociales como absolutamente determinante”, dijo.
Renovación de esperanza en el periodismo
Explicó que dentro del plano local, se tiende a la polarización “que define el discurso de los medios como un hecho negativo, porque deprime la calidad de ejercicio del periodismo”. No obstante, se alista a una renovación de esperanza con nuevos periodistas.
“La gente que mira el futuro lo mira con la bandera de la justicia, la bandera esencial del periodismo, pero con nuevas tecnologías. Sus formas han cambiando, pero la esencia es la misma”, confirma Dos Santos.
En medio todo el desafío que conlleva informar y comunicar responsablemente, comentó que realizar una entrevista genera la misma tensión o la carga emotiva como cuando inició su primera experiencia en el oficio para un periódico de Pilar. Allí su aliado era una extinta grabadora, que lejos de ser profesional, la recuerda por ser grande y pesada.
“Todavía me genera tensión o una carga emotiva importante una entrevista que debería de ser una rutina de 20 años, me genera la inquietud de documentarme y generar información para que esa entrevista tenga sustancia”, confesó. Pero dentro de ese desafío, está presente “saber si vamos a estar preparados para lo nuevo, aquello que no sabemos, pero que tiene la misma herramienta, la información y preparación”, expresó.
Para Augusto Dos Santos el periodismo es la única profesión del mundo que se encuentra todos los días con un escenario distinto, con supuestos distintos, con un contexto distinto. Sostuvo que pese a que haya un reloj que marque el horario del final de jornada, y en el calendario el sábado y domingo se marca con colores distintos, para los periodistas son iguales, aún así, la profesión sigue siendo la mejor.
“Nuestra línea de base es una nube rara que se llama opinión pública, por eso es cambiante. Es imposible hacer periodismo sin opinión pública”, sentenció.
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“Sería el primer gesto de Brasil para cerrar las heridas de la guerra”
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al historiador Fabián Chamorro para hablar del emblemático cañón Cristiano, un trofeo de guerra que hasta ahora el Brasil se niega a devolver. Sin embargo, tras la polémica por las expresiones de Lula da Silva sobre la guerra contra la Triple Alianza, el mandatario brasileño habría autorizado la restitución, pero hasta el momento no hubo comunicación oficial alguna.
- Fotos: Matías Amarilla
–¿Cómo empieza la historia del cañón Cristiano?
–Paraguay tenía problemas con la Armada brasileña y López pensó en un arma que podría, si no destruir los acorazados, por lo menos lastimarlos considerablemente. Qué pretendía, que un cañón con mucha potencia con unas balas esféricas destruya la estructura de estos acorazados. Un acorazado es un barco de madera cubierto por una chapa gruesa de metal. Entonces, si no puedes penetrar, por lo menos golpear la estructura, que eso se destruya. Entonces, qué hacían los brasileños cuando sus corazas eran muy lastimadas. Tenían que enviar a Río de Janeiro y eso tarda en volver un año. Esa es la idea del cañón Cristiano, que se llama así porque gran parte del bronce se obtuvo de las campanas de la iglesia. Estamos hablando de casi doce toneladas.
–¿Por qué estamos hablando de Humaitá en términos de escenario de guerra?, ¿qué tenía que no tenían estratégicamente otras regiones?
–Humaitá está en un recodo del río Paraguay, es el más pronunciado. Para pasar por un recodo el barco desacelera y se acerca a la costa. Paraguay llenó de cañones esa zona, un barco de guerra de aquella época para pasar todo el recodo le podía llevar una hora y media. Era una hora y media que le estaban dando por todos los costados a cañonazos. Esa era la importancia de entonces. Los brasileños traían barcos con más tecnología, con más coraza y eso hizo que hayan terminado de pasar Humaitá. Ya en 1868 se pensó para evitar que ocurra justamente eso.
–Se supone por la ubicación de Humaitá que estamos hablando de los albores de la guerra, ¿no?
–Humaitá se preparó en 1855. La primera vez que Brasil vino de manera hostil a Paraguay fue en 1855. A partir de ahí se comenzó a pensar en artillar y eso se hizo. Se artilló y con los demás cañones se llegó a instalar una cadena en el medio del río para entorpecer el paso de las embarcaciones brasileñas.
–O sea, era un sistema, no un cañón solo.
–No, estamos hablando de cientos de cañones en toda la línea, porque una línea no es que está concentrado en un lugar. Era una línea que iba de Curupayty a Humaitá, unos siete kilómetros.
LA PARALIZACIÓN DE LA GUERRA
–El acontecimiento que paró la guerra por un tiempo fue por un hecho que se produjo ahí cerquita nomás, ¿no?
–Sí, en 1866 fue la batalla que paraliza justamente la guerra en Curupayty. Era un lugar más estrecho y también la zona más fácil de defender porque había una pequeña elevación a favor de los paraguayos. Entonces, era más fácil hacer las trincheras y que la elevación te sirva de parapeto para evitar justamente que la infantería o la caballería puedan llegar de fino. Se llenó de trampas, se hizo una trinchera bastante amplia. Curupayty nunca fue tomada por la fuerza, Curupayty se abandonó. Lo mismo Humaitá, se abandonó, no fue tomada nunca.
–Curupayty habrá sido uno de los mayores preparativos bélicos del enemigo, ¿verdad?
–Ese era el gran premio del enemigo. Ahí muere el hijo de Sarmiento, también el hijo del vicepresidente Marcos Paz. La élite económica y política perdió a sus hijos en Curupayty.
–¿En esa batalla participan todas las fuerzas de la Triple Alianza o solamente Brasil y Argentina?
–Los uruguayos tenían que estar cerca de un lugar que se llamaba Paso Puku para que, si caía Curupayty, ellos ataquen el frente de donde estaba el campamento de López. Los brasileños estaban en reserva, una línea nomás ellos participan. El noventa por ciento de la tropa que pelea en Curupayty era argentina. ¿Por qué? Porque Mitre pensó que ahí se ganaba la guerra. De hecho, si caía probablemente eso iba a ocurrir. Por eso estaban vestidos de gala, por eso participan estos jóvenes de la alta sociedad argentina. Porque ellos pensaban que iban a ganar la guerra y la guerra ser terminó paralizando.
–Significativamente también es de las batallas mejor documentadas pictóricamente, ¿verdad?
–Gracias a Cándido López, el manco de Curupayty. Él se pinta en Curupayty cuando le están levantando sus camaradas para llevar a la nueva retaguardia.
LA FUNDICIÓN DE YBYCUÍ
–¿Por qué Paraguay tenía un sitio donde fabricaban armas?, ¿con qué tecnología estaba dotado el país y qué expertos tenían para el efecto?
–La mayoría de los técnicos que instalaron la fundición de Ybycuí eran ingleses. Con los ingleses también viene la tecnología para mejorar los cañones, justamente cañones ingleses antiguos y al traer esa tecnología se permite que Paraguay haga cañones parecidos a los que hacían los ingleses, pero hasta ahí nomás. No eran cañones de última generación como sí ya lo eran los cañones que trajeron los brasileños. Nosotros podíamos producir solamente cañones para tirar las balas esféricas. Podíamos producir también las balas esféricas, pero ya estamos hablando de una época donde la tecnología permitía que ya haya cañones para balas cónicas, que son como los modelos que conocemos hoy. Esa tecnología nosotros no teníamos porque nuestra fundición es de 1854, comienza su producción a gran escala y ya se había quedado desfasado en cuanto a la elaboración de cañones, no en cuanto a otras cosas.
–¿Y cómo era la logística?
–Esos cañones se ponían en pequeñas embarcaciones, eran llevados hasta Paraguarí porque ahí estaba la estación del tren y de Paraguarí recién llegaba hasta Asunción y de Asunción tenías que enviar al arsenal, que estaba en donde hoy es la loma San Jerónimo. Es lo que pasó con el cañón Cristiano, que se hace en Ybycuí, viene a Asunción. Era tan pesado que a pulso tuvieron que mover ciertas partes del trayecto entre la estación del ferrocarril hasta el arsenal, que debe ser un kilómetro, y generó una gran emoción popular la llegada del Cristiano a Asunción.
–Hablemos un poquito de la provisión de materia prima para ese emprendimiento.
–Material bruto para hierro había en muchos lugares, especialmente en San Miguel, Misiones. Ahí sacaban el material en bruto, eso se llevaba por el Tebicuarymí hasta Ybycuí. La piedra bruta pasa por un proceso en el horno. Se metía por la chimenea la piedra bruta. Eso pasaba por una serie de procesos y cuando llegaba abajo fundido ya llegaba el hierro nomás y se ponía el molde para el hierro.
–¿Y el hallazgo de estos minerales de cuándo data?
–Don Carlos hace un estudio geológico del territorio en 1850. Paraguay era otro Paraguay y era la visión que tenía don Carlos. Era realmente un hombre adelantado para su época, que hizo que Paraguay progrese mucho más que sus vecinos estando aislado porque Paraguay es un país mediterráneo.
ESFUERZO DE TODA LA SOCIEDAD
–¿El cañón Cristiano es especial por la historia de su secuestro o ya era especial antes?
–Ya era especial porque estaba vinculado con el esfuerzo del paraguayo para hacer el cañón, porque los paraguayos también entregaron lo que les sobraba de bronce, no fue suficiente con las campanas de la iglesia. El paraguayo de a pie se tuvo que ir “yo tengo una cuchara”, etc. Entonces, se sentía identificado con el arma, que además se publicitó como algo que podía destruir barcos. Entonces había un sentimiento por el cañón por eso y la llegada del cañón en Asunción fue una fiesta, el 25 de marzo 1867.
–Lo mínimo que tenemos que darle a este retorno es una gran fiesta nacional, ¿no?
–Ojalá ocurra. Hay que decir también que todavía no es cien por ciento claro.
–¿Tenemos un debate en el que Paraguay tiene que asumir una actitud que vaya más allá de la diplomacia?
–Que es lo que hizo el vicepresidente y hay que aplaudir, porque fue el único que se animó a hablar en términos claros. Imaginate que la diplomacia no sirvió durante cien años para la recuperación de este cañón. Entonces, entonces nos tenemos que poner en un lenguaje político de carácter.
–¿Qué pasa luego de la llegada del cañón a Asunción?
–Va al arsenal y de ahí va en barco a Humaitá. Era el cañón más grande que nosotros hicimos y el más pesado. Lastimosamente no llegó a ser muy efectivo, porque cuando hacés cañones como esos, un cañón tan grande, tenés que hacer prototipos. Paraguay ya no tenía los materiales para hacer prototipos, entonces se jugó de una. Cuando vayan a conocer el cañón alguna vez en Río de Janeiro o esperemos que llegue a Asunción en breve, van a ver algunas grietas en el cañón justamente porque no se pudieron hacer todos los ensayos necesarios para que el cañón salga perfecto.
–¿Y cuándo fue su bautismo de fuego?
–Su bautismo de fuego fue en junio del año 1867 cuando vuelve a moverse la armada brasileña. En los libros se habla de que hizo un ruidazo impresionante. Otro detalle de cuando llegó a Asunción es que las campanas de la iglesia sonaron. Fue un momento de fiesta único y las iglesias saludando al Cristiano cuando llegó a Asunción.
LA TOMA DEL CAÑÓN CRISTIANO
–¿Qué pasa con el cañón Cristiano cuando la guerra se muda de Humaitá? Llevan también los cañones que estaban emplazados o era difícil mover eso?
–Los más pesados ya se quedan y entre ellos por supuesto el Cristiano, que es tomado ahí cuando Humaitá es abandonada. Los aliados toman y después se reparten en el armamento y Brasil se queda con ese cañón. Argentina se queda con otros cañones pesados también que cayeron ya en la zona de Villeta, que son el Criollo y el Acá Verá, que hoy en día están frente al Parlamento y que Perón devolvió en 1954.
–Para los brasileños supongo que representaba un elemento simbólico mucho más que la posibilidad o la potencialidad de volver a usarlo, ¿no?
–Era un elemento absolutamente simbólico, lo llevaron y también hubo una fiesta allá cuando lo reciben.
–¿Y a dónde lo llevan?
–A Río de Janeiro primero, que era la capital del imperio. Primero lo llevan creo que a Petrópolis, donde estaba la residencia de Pedro II y va pasando por diferentes lugares hasta que allá por la década 1910-1920 se queda en el Museo de Historia de Río de Janeiro.
UNA EXTRAÑA PROHIBICIÓN
–¿Lo llegaste a visitar alguna vez?
–Sí, me chocó. Yo había ido primero al Museo de Bellas Artes, no me dejaron entrar para ver el cuadro enorme de la batalla Avay, pero sí pudimos entrar al Museo de Historia.
–No es la primera vez que yo escucho que incluso a autoridades muy importantes no le permitieron entrar. ¿Por qué no te dejaron entrar a ver un elemento histórico?
–Yo creo que por el hecho de ser paraguayo. Creo que hubo problemas con otros paraguayos que fueron al lugar, que se filmaron o hicieron algún tipo de apología de la recuperación de reliquias históricas y yo creo que estaban todavía medio sensibles por ese tema. El cañón Cristiano sí pudimos ver. Hay otros cañones paraguayos en ese mismo lugar, no solamente el Cristiano, que es el más grande y emblemático.
–¿Qué potencial genera la recuperación del cañón Cristiano una vez que se consume para la historia?
–Sería el primer gesto de Brasil en 155 años para cerrar las heridas de la guerra. Ya lo hizo Uruguay en 1885, ya lo hizo Perón 1954 por Argentina, y Brasil no lo hizo nunca. Porque lo que nos devolvió Brasil no son trofeos de guerra. Nos devolvió el archivo que robaron. El archivo no es trofeo de guerra, fue parte del saqueo. Si hablamos de saqueo, nunca vamos a poder enumerar todo lo que se llevó a Brasil.
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La encíclica de León XIV y la IA: oportunidades y desafíos de una nueva era
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al filósofo José Fernando Duarte y al economista Jorge Daniel Duarte, rector de la Universidad Tecnológica Taiwán Paraguay. Estos dos profesionales del ámbito académico reflexionan sobre la encíclica del papa León XIV, “Magnifica humanitas”, relativa a la inteligencia artificial y los desafíos que plantea a las sociedades contemporáneas en todos los ámbitos.
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
–En estos días de la encíclica, se recordó mucho que el León XIII suscribió “Rerum novarum” y es un poco una mirada respecto de la Revolución Industrial y sus grandes desafíos. ¿Esto de la inteligencia artificial les parece a ustedes que tiene una dimensión parecida a un cambio de época tan profundo?
–JFD: Sí, sin lugar a dudas es un cambio de época, una irrupción muy fuerte. La “Rerum novarum” cristaliza la doctrina social de la Iglesia católica. Es un documento muy importante, que ha inspirado no solamente a la Iglesia. Ha inspirado, a mi juicio, la doctrina social del Partido Colorado, por ejemplo, en el siglo XX y de tantas otras fuerzas políticas, porque ahí se planteaba una posición social muy clara, que desafiaba las dicotomías ideológicas de la época y se mostraba con claridad que la cuestión social podría ser pensada de un modo alternativo a las propuestas, en ese momento, emergentes del totalitarismo, del liberalismo a ultranza que sacraliza al individuo por encima del bien común, y también del colectivismo que lo oprime. Esta irrupción pone en tela de juicio aspectos no solamente relacionados a lo social, el trabajo, el vínculo, la dinámica de la productividad, la eficiencia, sino que pone en tela de juicio la condición humana. ¿Qué quedará o qué puede seguir siendo o qué debe ser el ser humano a la luz de la tradición de la Iglesia católica y sus lineamientos?
–JDD: Efectivamente estamos en un cambio de época y para la Iglesia genera una advertencia importante, porque la Iglesia se plantó de una manera muy firme frente a los totalitarismos del siglo pasado, donde esos totalitarismos eran fruto un poco de una concepción de qué es el ser humano y cuál es su relación con dios. Hoy en día hay un cambio con la inteligencia artificial, ya no hay una voluntad como superior del ser humano, sino hoy en día hay una inteligencia que le supera al ser humano. Entonces, como que las dos potencias, inteligencia y voluntad, de alguna manera están en juego. La absolutización de la voluntad humana en el siglo pasado y hoy en día con la inteligencia artificial una absolutización de la inteligencia de la máquina. Entonces, ambos extremos llaman a un examen de lo que es el ser humano. La inteligencia artificial puede ir en contra mismo del ser humano porque es una inteligencia superadora.
HERRAMIENTA NO NEUTRA
–¿La Iglesia, dentro de todo, sigue siendo una organización que puede plantear un tema con la fuerza que no tendrían las Naciones Unidas u otras organizaciones supranacionales?
–JFD: Sin lugar a dudas. Y es una tradición de la Iglesia, hay que ver también todos los documentos anteriores del papa Francisco, con lo que yo creo que hay una continuidad, sobre todo, con “Laudato si”, que también es una crítica muy fuerte a la tecnocracia respecto a toda la gestión medioambiental, como eso es retomado por la encíclica actual, porque finalmente hay también, más que una ilusión, un no advertir que la inteligencia artificial no es una cuestión mágica, como se dice en la encíclica, descansa en bases materiales bien concretas. La explotación de minerales raros, los recursos hídricos, el etiquetado de datos, la gente que trabaja en estas tareas tiene remuneracionesbajas. Hay un mundo y hay una casa común, como dice la encíclica, que no puede ser olvidada. La inteligencia artificial, como señala el papa, no tiene ninguna neutralidad, porque hay corporaciones, conglomerados y toda la discusión es en torno a eso, qué entretelones, qué juegos de poder sostienen esto y cómo la Iglesia se posiciona anteesto y cómo las naciones se posicionan.
–JDD: Si bien estamos hablando de corporaciones, también estamos hablando de una cosmovisión y una antropología. Y me quiero remontar más a la geopolítica actual. Hoy en día los dos grandes bloques que compiten tecnológicamente son China Popular y Estados Unidos. Son bloques fuertísimos, donde la concepción antropológica es diametralmente opuesta. Una China que lo que busca es un control total de su población, donde el individuo como tal es inferior a la colectividad y donde el Estado tiene la potestad de cercenar todo tipo de libertades individuales en vistas a un ethos colectivo superador. Y del otro lado, los Estados Unidos, que tiene una cosmovisión más liberal, donde hay una serie de consensos respecto a la voluntad individual, la libertad.
–¿Cómo se ubica Paraguay en este escenario?
–JDD: Si nosotros pensamos en una inteligencia artificial que sea útil para Paraguay y para el sector productivo, hay muchísimo margen de mirar de manera esperanzadora todo el trabajo que podemos hacer a través de la inteligencia artificial para nuestro sector productivo. Para nosotros es una oportunidad muy grande usar la inteligencia artificial para mejorar nuestra competitividad en esa área donde no somos competitivos, pero incluso en las áreas que son competitivas, como el agro, la pecuaria. Podemos digitalizar esos sectores de una manera muy superior a lo que tenemos hoy y meter inteligencia artificial para dar todavía mayor productividad y mayor competitividad internacional y mejorar en nuestra nuestra producción. El Gobierno firmó un acuerdo con Taiwán para el desarrollo de un centro de inteligencia artificial, una base de datos. Esto nos va a permitir que nosotros podamos digitalizar nuestros sectores productivos y poner esa capacidad de procesamiento de datos con inteligencia artificial y aplicaciones mejorar nuestra productividad, siendo nosotros soberanos de esos datos.
DESAFÍOS
–¿Cuáles son los desafíos de este prodigio que genera valoración e incertidumbre para la política?
–JFD: Uno de los puntos claves de la encíclica es que hay un eje programático y una definición política que quizás no esté sumamente desarrollada, pero resuena. Cuando la encíclica, justamente, se posiciona ni a favor de la exaltación del individuo sacralizado ni la absorción completa del individuo en un régimen totalitario. ¿Qué significa el principio de subsidiariedad? Que el Estado tiene que ser capaz de dejar a los cuerpos intermedios cierta libertad de organización local, pero eso no puede significar indiferencia hacia la suerte de los desvalidos, de los enfermos, de los que están en condiciones de explotación. Tiene que haber una conjunción con un principio de solidaridad. Ahí tenemos una definición clara del Estado y además hay un llamado a ejercer la responsabilidad política y a no dejar el destino de los pueblos en manos de la razón algorítmica, en manos de Babel, que es la figura de la dispersión, de la fragmentación. Y pensar una política que, contrariamente a la fragmentación, a la dispersión de Babel, tenga que ver con la comunión, con la construcción de consensos, de acuerdos, pero siempre bajo un horizonte del bien común.
–Hoy en día estamos con un asunto de concentración de poder y cómo administrar eso a partir de esta industria de la inteligencia artificial, ¿no?
–JDD: Hay un principio que claramente lo subraya el papa al hablar del destino universal de los bienes. O sea, hay un principio de la doctrina social de la Iglesia donde todo lo creado, finalmente, está destinado al ser humano como en su totalidad. Entonces, apropiaciones de estos recursos naturales, pero también hoy León habla de que los bienes también estamos hablando de los algoritmos, estamos hablando de los datos, de la capacidad de procesamiento de datos, que tiene que estar al servicio de la comunidad. Entonces, apropiaciones de usar estos algoritmos y estos datos en contra, justamente, de la comunidad humana, atendiendo a intereses corporativos, atendiendo a intereses autocráticos, atenta contra la dignidad humana.
LA CUESTIÓN DEL BIEN COMÚN
–¿Pero qué es el bien común en esta materia?
–JDD: El bien común respecto a la inteligencia artificial y a las nuevas tecnologías es que tienen que estar al servicio de la libertad humana, de la solidaridad humana y de la construcción de comunidad y la capacidad también de pensar libremente. Si la inteligencia artificial nos va a condicionar nuestras preferencias, nuestras libertades, nuestras maneras de pensar y nos va a fragmentar las comunidades, porque finalmente la inteligencia artificial también lo que hace es generar una falsa sensación de que uno es un ser humano autónomo, libre y si querés independiente de la comunidad. Y eso te fragmenta la cohesión social y lo que hace es generar unas sociedades tan individualistas que colapsa el ser humano. Y solamente en la interrelación personal el ser humano entiende quién es y se hace libre.
–JFD: Hay una historia y una genealogía del bien común que se remonta al concepto central de la definición clásica de la política. Esa definición tan conocida del zoon politikón en realidad, más que significar animal político, significa animal social, inseparable de la polis, del lugar donde delibera con otros y toma decisiones con otros. Entonces, no puede haber realización individual si no hay un presupuesto. Ese presupuesto es la vida en común y esa comunidad no es el efecto de una construcción interindividual, es el presupuesto para que existan individuos que vivan libremente. Es urgente retomar esta concepción si queremos pensar la política más allá de la simple lógica de enfrentamiento de intereses.
–Otra crisis que me parece importante tiene relación con el individuo y las comunidades, que es el asunto del trabajo. ¿Cómo analizan?
–JDD: Con el advenimiento de la sociedad moderna y la especialización del trabajo, uno hace una sola función superespecializada, donde se fragmenta tanto y esa persona se pierde, se atomiza en la colectividad. Con la inteligencia artificial se fragmenta todavía 0más y el valor del individuo que le da un estatus frente a la comunidad se pierde, colapsa. Entonces, ¿qué hacemos con eso? Es una pregunta que tengo que resolver.
–¿Qué hacemos con eso?
–JFD: Hay una cuestión totalmente abierta respecto al futuro del trabajo, de las relaciones laborales y el impacto que la inteligencia artificial puede tener. Hay grandes utopías que plantean un mundo finalmente soñado desde la izquierda por (Karl) Marx, que escribía en “La ideología alemana” que el sueño de la realización de su propio proyecto era trabajar unas horas a la mañana, pescar de tarde, escribir unos versos y leer de noche. Si esto sale bien, y si esto produce una liberación del tiempo y una posibilidad de que hagamos lo que nos complace y contemplemos el mundo, esa es la salida ideal, pero está la salida de terror con la IA profundizando las brechas, las diferencias, que sea objeto de una apropiación de una élite tecnocrática, que tiene una visión transhumanista, transhumanismo para unos, miseria, explotación, sobreexplotación para otros, ese es el peligro y es yo creo el miedo más fuerte al que se reacciona.
EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN
–¿Qué hace la educación frente a estos nuevos desafíos?
–JDD: Paraguay está muy desprotegido, aunque hay una crisis mundial en términos de educación. Nosotros teníamos un sistema familiar donde las relaciones primarias eran muy fuertes y quizá no teníamos esa educación formal, pero esas relaciones primarias hacían que se transmitan valores, el sentido comunitario era muy fuerte. Yo creo que, a partir del 2000, lo fuimos fragmentando como familia, como sociedad, con fenómenos migratorios se fue desmembrando la familia. Y yo creo que hoy estamos en un proceso de cambio social muy fuerte, donde lo que antes nos servía de sostén cultural, que era la familia, quizá hoy se va fragmentando por cuestiones de migración urbana, incluso internacionales. Y eso concomitante viene con la crisis nuestra de la educación básica inicial, básica media, que nos genera una vulnerabilidad a ser víctimas de todo este proceso de influencias ideológicas y políticas a través de las redes sociales.
–JFD: La encíclica tiene un programa educativo claro. Hay una frase que a mí que me parece totalmente relacionada con esto de la encíclica, que es impulsar una higiene de la atención. La reflexión, la lectura, el pensamiento crítico no se da en cualquier contexto. Necesita un tiempo, una disposición, necesita detenerse, necesita concentrarse. O sea, necesita toda una habitualidad y una serie de prácticas a contracorriente del mundo que tenemos hoy. Y yo soy muy crítico de los paradigmas dominantes en materia de aprendizaje, que se fueron consolidando como un mainstream, como un consenso a lo largo de estos años. Me refiero al pedagogismo, al vaciamiento de los contenidos, a la supremacía de las fórmulas, a esta idea de que ciertas competencias a adquirir como habilidades pueden desprenderse de contenidos fundamentales para orientar la vida y dar sentido a la existencia. Debemos volver a las grandes lecturas, debemos reivindicar de vuelta la memoria, tan descalificada en la época.
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“Siempre vamos a encontrar conocimiento y riqueza en la música paraguaya”
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la cantante folclórica Dalma Ferreira, quien realiza una importante labor de difusión de la música paraguaya y de la lengua guaraní en las redes sociales. Dalma reivindica la riqueza cultural de nuestro país y destaca los valores positivos y la belleza que predominan en los temas que aborda nuestra música. Asimismo, resalta la importancia de seguir creando porque la riqueza del folclore radica también en ofrecer un testimonio de su tiempo.
- Fotos Matías Amarilla
–¿Cómo empieza tu vínculo con la música y el guaraní en particular?
–Empecé a los 12 años en la capilla de mi barrio. Yo entré en un colegio en el que en mi época no era tan bien visto el hecho de hablar en guaraní. Como mi familia es del interior, en mi casa siempre escuché el guaraní. Entonces, cuando fui creciendo me fui dando cuenta de que había como un prejuicio, ¿verdad? Estaba mal visto en otros ámbitos de la sociedad hablar guaraní.
Entonces, a mí me dolía mucho eso y lo vi como una bandera por la que tenía que luchar. Ya en el colegio empecé a cantar guaranias y me miraban raro. Pero cuando yo ganaba los intercolegiales de la canción con música paraguaya, empezó a sentirse ese orgullo.
Luego estudié guaraní y empecé a enseñar y volví al colegio para enseñar. Fue una experiencia que me enseñó que no es el guaraní el problema, sino la forma en que se transmite. El guaraní está unido a los indígenas del Paraguay.
Tenemos un país tremendamente rico en diversidad cultural y cuando vos le contás eso a los alumnos, porque yo enseñaba noveno grado, le enseñás eso a los alumnos de manera apasionada y les contás la historia y les contás de dónde viene, qué pasó durante la historia, por qué el guaraní es visto de esta manera, por qué había tanto prejuicio como que ellos abren su corazón y se dan cuenta, bueno, esta es mi identidad, esto es lo que me identifica, lo que me hace diferente a todo el mundo, y se empieza a sentir parte de su lengua.
–El matrimonio entre el guaraní y hacer música folclórica es ideal, ¿no?
–Asimismo, porque así llega de otra manera. Una amiga me dijo “vamos a ponerle subtítulos a las canciones que subís”, porque antes no subía con subtítulos y es una realidad que muchos paraguayos no entienden el guaraní o no entienden lo que quería decir la canción, lo que quería transmitir. Entonces, como mucha gente me decía, no entiendo lo que estás cantando, vamos a ponerle el subtítulo, pero obviamente eso conlleva una responsabilidad gigante, porque no podés ponerle cualquier cosa nomás, hay que entender qué quizo transmitir el autor con las palabras. Entonces, yo siempre me asesoro con un profesor que se llama Isidro Cabral, que fue mi profe también, que es una persona superculta y que conoce muchísimo acerca de toda la cultura guaraní. También con el mbo’ehára David Galeano. Entonces, siempre hay que tomar esto con responsabilidad porque somos una vidriera. El público te está mirando, el público va a aprender la canción así como vos la cantaste y va a leer el subtítulo así como subiste. Entonces, no es para hacerlo así a la ligera, hay que hacerlo con la responsabilidad y el amor que corresponde.
LA JUVENTUD Y EL FOLCLORE
–Hay muchos más jóvenes ahora dedicándose al folclore, ¿no?
–Eso es un orgullo inmenso y no lo hacemos porque esté de moda o porque sea lo que a la gente le gusta. Lo hacemos de todo corazón. Antes era completamente inimaginable que existan tantos grupos de música paraguaya y, por sobre todo, que haya tanta aceptación del público.
–Eso es fundamental porque ahí se cierra el circuito.
–Estamos en un auge foclórico impresionante porque hay muchos festivales. De igual manera, yo siento que tenemos todavía una deuda muy grande con ese sentido de patriotismo, de amor por lo nuestro en los colegios, en las escuelas. Sería tan lindo que en el recreo los niños escuchen música paraguaya, que en las clases de música se aprenda sobre Teodoro S. Mongelós, José Asunción Flores, Manuel Ortiz Guerrero. Sentirnos parte de nuestra tierra, de nuestra lengua.
–¿Por qué el folclore debería gustarle a un chico de 20 años?
–Yo le contaría un poco de la historia para enamorarle al principio, ¿verdad? Porque yo siempre como que le quiero agarrar de ese lado a la gente. No vas a encontrar una polca o una guarania en otro lado del mundo, ¿verdad? Entonces, es como algo tan nuestro, además de que nunca la música paraguaya o el folclore habla de cosas negativas, habla siempre de la belleza de la mujer, de la belleza de la tierra donde uno nació, de la historia del Paraguay, o sea, siempre vamos a encontrar conocimiento y riqueza en la música paraguaya.
UN CAMINO LARGO
–Disculpame la expresión, ¿se puede vivir de la música?
–Claro que se puede vivir de la música, y es un camino y un recorrido largo. Posicionarse, y yo creo que las redes sociales también juegan un papel muy importante ahora mismo y dan esa posibilidad al artista de hacerse visible en las redes sociales. No necesitás demasiado para hacerte ver en redes sociales, necesitás un buen celular y, bueno, ponerle como tu impronta, ponerle tu identidad y que la gente te conozca de esa manera. Y justamente, las redes sociales eran una herramienta que yo no usaba antes, ¿verdad? Y ahora encontré la forma de atraer a mi público a través de las redes sociales, contando historias, que es lo que a la gente le encanta.
–¿Con qué canción empezaste en las redes y que te hizo tan visible?
–Empecé con “Che jazmín”. Conté la historia de la canción y no te imaginás, fueron muchísimos seguidores, muchísimas visualizaciones, muchísimos me gusta. Y yo dije, bueno, a la gente le gusta que le cuente un poco de la historia, porque si bien todo el mundo puede subir canciones, pero bueno, va a tener que dar un plus, le tiene que dar algo más que atraiga a la gente, y bueno, a mi público le gustó que le cuente historias. Mi último video de “Pedro canoero” tiene 900.000 reproducciones, y es hablando de folclore, hablando de la historia de Pedro canoero, que fue inspirado en un canoero paraguayo. O sea, no hay demasiada producción, no hay mucha inversión en ese video, es simplemente como contar algo de corazón.
–¿Hacés otros ritmos en tu vida diaria?
–Sí, yo canto cumbia, baladas, boleros en los eventos privados sobre todo, pero también en los festivales.
RIQUEZA CULTURAL
–Quiero volver al guaraní, porque me parece importante todo lo que hacés, pero también capaz que intuyo que tenés mucho que hacer por delante para seguir profundizando todo este aspecto.
–El guaraní me apasiona profundamente, ¿verdad? Porque, como te conté, mis raíces también están muy arraigadas al guaraní, mis abuelos son guaranihablantes. Entonces, siempre lo sentí muy mío y siento que es mi bandera. Los paraguayos no somos conscientes muchas veces de la tremenda diversidad cultural que hay en Paraguay, que no hay en otro lado, de verdad esto es una riqueza ancestral única que tenemos y que no lo explotamos incluso para el turismo, ¿verdad? Por ahí mostrar cómo viven los pueblos indígenas, cómo se manejan, es algo tan atractivo, rico, apasionante. Entonces, falta mucho por explotar, y eso es que yo quiero mostrar en mis redes sociales, ¿verdad? Estamos en un país donde conviven 19 lenguas indígenas y que tienen tanto, porque hay que entender también que los pueblos indígenas están arraigados a la tierra, al monte, a sus tradiciones, a sus creencias ancestrales.
–¿Cuál es la mejor canción en guaraní para vos?
–“Che kamba resa jajái” me parece una de las más lindas también, es una de las más románticas y yo soy muy romántica en la música paraguaya.
–Yo tengo una preocupación sobre la creación de nuevas obras. ¿Cómo hacemos para sostener en el tiempo la performance que tuvieron los monstruos en el pasado?
–Para mí también es una preocupación y también la gente dice mucho, ¿por qué no creás? ¿Por qué no componés? Ndaha’éi la péichante rehaíva. Pero hay varios temas nuevos, más contemporáneos, más adaptados también a la realidad actual. Porque en folclore la música se trata de hablar de la realidad del compositor en ese momento, ¿verdad? Pero ahí no vamos a hablar de lo que hablaba Emiliano R. Fernández, de la guerra del Chaco, de cómo él hacía sentir orgullosos a los que iban a luchar en la guerra del Chaco con sus canciones, pero de por ahí hablamos de otras cosas. Para mí también es una materia aprender a componer. Lo que pasa es que soy muy acelerada y me cuesta sentarme a escribir, a pensar un poquito.
LA COMPOSICIÓN
–¿Pensás en escribir y componer también?
–Claro que sí. Me encantaría dejar un legado, porque es el legado que dejamos los artistas, que son nuestras obras propias. Obviamente también es lindo ser intérprete, verdad, y ensalzar, digamos, obras de compositores ymaguare, pero también es necesario para el folclore de la actualidad que podamos hablar de lo que pasa en estos tiempos.
–¿Qué esperás de este año 2026?
–Me proyecto seguir creciendo con las redes, seguir contando no solamente acerca de la música paraguaya, sino también de los pueblos originarios, que me encanta hablar de la diversidad cultural del Paraguay y de todo lo que ofrecen los pueblos originarios, de sus artesanías, de sus pueblos ancestrales. Eso me apasiona y siento que no está explotado lo suficiente en Paraguay. También quiero viajar, me están llamando mucho de Nueva York, de la comunidad paraguaya que vive allá. Están muy emocionados por la música paraguaya y obviamente llevar allá la música es como llevarles un pedacito de la tierra paraguaya, ¿verdad? Entonces, me encantaría poder viajar con toda mi banda a Nueva York, poder ir a visitar todas las comunidades paraguayas en el extranjero.
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El sótano de la depresión en tiempos muy exigentes
En esta entrega de “Expresso”, Augusto dos Santos indaga sobre la situación de la salud mental en el país, y aborda problemática en auge: la depresión. La invitada fue la psicóloga María Esther Benítez Bogarín, quien como terapeuta familiar sistémica explica y comenta, desde su experiencia en consultorio, cuál es el escenario y aporta tips fundamentales.
ADS: –¿Qué está pasando con la depresión en el mundo de hoy? ¿Puede decirse que es como más intensa que en el pasado?
MEB: –Bueno, en realidad, no es que sea más intensa. En el siglo XX, no digo que se normalizó la expresión, pero por lo menos se le puso nombre. Cuando nombrás algo y es como que corrés un velo y sale. Antes, los hombres en particular no tenían permiso de sentirse mal, tampoco tenían permiso de llorar, de caer. Había que sostener sobre los hombros todo un estilo, toda una forma de vida. Y las mujeres se le llamaba melancolía, el estado blue, en inglés. La depresión, yo diría que es casi un componente de nuestra cultura, ¿por qué? Porque nuestra cultura es sumamente exigente hoy en día. Nos piden cosas todo el tiempo. Nos piden que tengamos que ser altos, flacos, rubios, ojos azules, llenos de dinero y con un auto alta gama en la puerta, que tengamos una vida social importante, que nuestros hijos o nietos estén en un X colegio, que hagamos viajes, que subamos fotos, que tengamos un nivel adquisitivo importante. Hasta ahí, toda la parte social de la depresión. Pero, si vamos a hablar de la parte clínica, sí, hay componentes que, de las causas mismas de la depresión, hay razones genéticas, hay familias depresivas, hay familias enteras depresivas, pero se nombra un poco más, se dice, se siente mal, no se halla, entonces, es como que se nombra, se le dice. Pero de nuevo volvemos, Augusto, a un tema que es lo que hoy se llama epigenética, que son todos los factores sociales externos, que inciden sobre el ADN para que la persona sea o no de X manera, en este caso, depresiva. Entonces, ergo, volvemos a lo social. A las condiciones externas. La gente tiene vergüenza, tiene miedo, tiene miedo de ir al psicólogo, tiene miedo de ir al psiquiatra, pero hay que ir.
–¿Cómo tensionan las redes sociales y su presión de representarse siempre feliz?
–Lo que se encuentra afuera nos tensiona mucho. Yo suelo decir, hay que salir medio revestido de algo, porque te incendia lo que está afuera. A veces, se plantea como un mundo que uno construye, se niega, se dice no está pasando nada, “a mí no me afecta lo que pasa en este momento en el mundo”, por ejemplo, todo lo que tenemos en Oriente Medio, pero claro que nos afecta.
–Yo admiro mucho a la gente de entre 35 y 40 años que sale al mundo de la competencia;si es mujer, puede que tenga un hijo pequeño, y tiene que competir, digamos, en un mundo que le exige estar permanentemente de buen humor. Esos son héroes.
–Tenés que estar up. Sí. Como hay una expresión que suelo leer: “terraza, terraza, terraza, nunca sótano”. No se puede. Reconocé que a veces no estás “terraza”, que las más de las veces no estás “terraza”. Estarás por el tercer piso, una cosa así, y bastantemente, si cabe la pésima expresión, “sótano”. Entonces, se debe poner la mirada sobre uno mismo. ¿Cómo estoy yo en este mundo que me está apretando, atosigando, en donde tengo que cumplir –en el caso de las mujeres– roles? Tengo que poner dinero, tengo que poner buena cara, tengo que estar competitiva, tengo que estar en peso, tengo que estar con ciertas marcas. Es muy difícil, muy difícil hoy en día, y para los varones también. Toda esa exclusión social que de repente ocurre con varones de ciertas categorías sociales, de ciertos físicos, de ciertos comportamientos, incluso de ciertas elecciones sexuales. Hoy está muy marcado, muy visto.
–Ese arte de representar te impide representar “sótanos”, te obliga a representar “terrazas”, ¿cómo hago para no engañarme? ¿Cómo lidio con esa situación y qué debo hacer para sostener el equilibrio de salud mental?
–Los profesionales de la psicología, sobre todo los de mi corriente, que yo soy terapeuta familiar sistémica, usamos una expresión que es el “¿para qué?”, no es “¿por qué?” ¿Para qué yo estoy en este lugar? Entonces, empiezan a surgir las respuestas. Para eso se necesita un nivel, un espacio, un tiempo, un nivel de introspección que me diga, por ejemplo, ¿para qué yo estoy en este matrimonio? ¿Para qué estoy en esta pareja? ¿Para qué estoy en este trabajo? Entonces, es increíble cómo en el cerebro las conexiones nerviosas empiezan a moverserápidamente, y empiezan las respuestas.
–¿Qué cambia con cambiar las palabras en las preguntas?
–“Por qué” es causa, y “para qué” es razón.
–Una es más intervenible que la otra
–Las razones, casi todas son intervenibles, casi todas, sin excepción. Hago la salvedad, siempre y cuando la persona esté sana y se dé cuenta de su para qué.
–¿Cómo se ayuda una persona que está en el “sótano”?
–Cuando se cuestiona, y hay como una inquietud que nos pasa, me molesta algo, “no me hallo”. Yo uso mucho la expresión hallarse, que es muy paraguaya, y para mí, encierra muchas respuestas el no me hallo, “ndavy’ái”, no me hallo acá. Entonces, me empiezo a cuestionar. Y, de repente, creo que tal vez va a ser un poco fuerte la expresión, pero hay que gozar de un nivel elevado de necedad para no darte cuenta de lo que no te hace hallar. Entonces agarrás tus bártulos y te marchás elegantemente.
–¿Y cuán importante es hallarse para la salud?
–Muy.La definición de salud mental dice que es el bienestar social, físico, emocional, psicológico, y espiritual. Entonces, es un bienestar completo, y cuando te empieza a sonar una pequeña alarma en algún lugar, ponele, en la parte espiritual, hace caso a esa alarma.
–¿Y por qué hay tanto apego a ese lugar del “no hallarse”?
–Y probablemente por algo que se llama zona de confort. Yo me quedo ahí, y eso me desgasta, nos desgasta, como pareja, como padres, como trabajadores. Tiene mucho que ver la cultura, fundamentalmente los apegos. La cultura es una de las espaldas más grandes que tenemos, yo diría que es la espalda que tenemos, la educación.
–¿Qué relevancia tiene la edad para la depresión?
–Hay niños con depresión, hay niños chiquitos con depresión. Para empezar, por ahí pudo haber sido un niño no deseado, hay muchísimas causas, pudo haber sido un niño que tal vez se le intentó de repente abortar y no se logró el aborto, pudo haber sufrido abusos, maltratos, violencia física, violencia emocional, violencia psicológica. Es decir, hay muchas razones por las que un niño puede deprimirse. Un niño de por sí no es depresión, no hay razones, salvo que haya alguna neurodivergencia que no se haya detectado a tiempo. Los adolescentes también se deprimen.
–¿Cuál es el porcentaje de personas que van a la consulta sin que pasen nada con sus hijos?
–No es muy frecuente, a mí me encanta cuando ocurre. Es un indicador demasiado grande de amor, inconmensurable, de amor, o sea, de papás preocupados.
–¿Sigue existiendo esa resistencia tan fuerte de la gente más grande en consultar?
–Sí. Cuando va a ser pareja, matrimonio, mi señora me dijo que tenemos que venir. No se discute lo que dice la patrona, pero hay una resistencia, y es muy importante. Dicen cosas como “yo no tengo nada, yo estoy bien, a mí no me pasa nada. Ella es la que dice que yo…”.
–¿Hay formas de buscar contención, algo asequible?
–Sí. Sí, hay. Hay fundaciones. Yo estuve en una fundación hasta hace poco. Trabajamos muchísimo durante toda la pandemia, y a un costo irrisorio. Siguen habiendo costos sociales muy bajos. También servicios gratuitos. Hay demasiada información en las redes, y no todo es cierto. O sea, casi nada. Entonces, hay que recurrir a profesionales. Por más que sea barato, por más que sea gratis, no te va a mentir.
–¿Cómo estamos en este momento en nuestra sociedad respecto del tema del suicidio?
–Hay un alto índice de suicidios, muy alto, un porcentaje muy alto. Y de intentos, es cuestión de revisar un poco, de visitar los centros asistenciales, de cómo sacan a las personas del consumo de sustancias, consumo de pastillas, autoeliminación por corte, por armas, envenenamiento. Yo creo que eso se debe a la desesperanza. Ahora tenemos más fotos, más redes que te muestran todo lo que hay que ser. La gente mira fotos de familias, y dice, “pero yo no tengo eso, yo estoy solo acá, en una piecita de 300.000 guaraníes, sin baño, ¿y dónde está mi familia? Yo tengo un título, y en vez de trabajar de lo que dice mi título y de lo que estudié, estoy de limpiador o de limpiadora. Soy empleada doméstica, estoy en manos de un maltratador”. Hay desesperanza, pero hay también una gran muestra de que todo está bien.
–¿Cuál es la principal causa de depresión entre la gente grande?
–De grandes es la insatisfacción con la vida que están llevando. En todos los aspectos, familiar, económica, social, de salud física. También hay muchas razones para que un joven se deprima. La parte espiritual es muy importante. Estos movimientos que tienen las iglesias y todo eso, los sostienen bastante, por lo menos, de reflexión.
–Si al final del camino hay un cartel luminoso que dice “éxito”, ¿en qué medida una frustración en ese camino también es detonante de situaciones límite?
–Es, pero depende de su entorno familiar, social, etcétera, a qué se le llama éxito. El éxito es un ave elusiva, como el correcamino. Entonces, él puede ver el éxito de un papá profesional, exitoso, brillante, etcétera, una mamá así, todo lo que vos quieras. Y a lo mejor, eso al hijo no le emociona mucho.
–¿Cómo solucionamos el problema de incomunicación entre personas?, la familia es solo uno de los problemas, después está el mundo exterior.
–Y atrás no se puede volver, eso es imposible. Lo único que tenemos es el presente, el pasado ya pasó, y el futuro no existe. Yo encuentro que es poner reglas claras, en las familias, los límites se han perdido.