Con la dirección de Mónica Britos, Rocío Estigarribia, Jessica Ferreira y José Valenzuela, destacados profesionales de Jerovia Centro Psicológico, se llevó adelante una investigación durante la cuarentena debido al COVID-19 y trata de la desesperanza, que se ve asociada a factores sociodemográficos.

El estudio contó con la participación de 1.340 personas, quienes fueron seleccionadas por medio de un muestreo por contacto sucesivo de aplicación online, enviado por redes sociales. Para ello, completaron 2 cuestionarios, el primero sociodemográfico y el segundo la escala de desesperanza de Beck.

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El estudio concluye que el 24,8% presenta un riesgo alto de cometer suicidio. En la comparación de las medidas de la escala de desesperanza entre varones y mujeres, se obtuvo que no existen diferencias estadísticamente significativas; mientras que según los rangos de edad, se alcanzó el mayor rango promedio en personas de 18 a 39 años pertenecientes a las personas adultas jóvenes.

A criterio del grado académico, se encontró que las personas que no poseen estudios presentan los más elevados rangos. En tanto que según el estado civil se encontró que las personas que se encontraban solteras contaban con el mayor rango promedio.

En cuanto a lo financiero, se encontró que las personas que ganan menos del salario mínimo tienen el mayor rango promedio de desesperanza. La comparación de la desesperanza en personas que cuentan o no con un trabajo, se encontró que las personas desempleadas contaban con un rango promedio elevado.

En la comparación de la desesperanza entre el grupo que cuenta o no con seguro médico, se encontró que las personas que carecen de seguro médico se encontraban con elevado rango promedio en comparación de los que sí contaban con seguro médico.

Desesperanza

La desesperanza es entendida como la predisposición a tener expectativas negativas o pesimistas acerca de sí mismo o su futuro. Según Inostroza, la desesperanza son creencias negativas hacia su propio futuro, en la que la persona percibe el suicidio como única alternativa válida para la situación que atraviesa.

La OMS considera que en este periodo de epidemia una reacción natural a la crisis es la presencia de cierto grado de tensiones y temores entre la población general. Sin embargo, estima que los casos psíquicos aumenten también en este tiempo. Entre los más frecuentes están la depresión, el estrés agudo de tipo transitorio, la conducta violenta y el consumo de alcohol.

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Un problema grave de salud pública asociada a estos trastornos es el suicidio. Según la OMS, más de 800.000 personas mueren cada año por suicidio y es la segunda causa de muerte de jóvenes de 15 a 29 años. En un estudio realizado en 1975 por Beck, Kovacs y Weissman, encontraron que la desesperanza es un factor clave que asocia la depresión con la conducta suicida.

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