Con el fin de emprender y ofrecer un producto innovador al mercado, además de aumentar sus ingresos, David Niz se animó y creó unos embutidos gourmet. Se trata de unos chorizos de surubí que invitan a deleitar hasta al paladar más exigente, ya que son saludables y nutritivos.
Un nuevo producto gastronómico hecho 100% a base de surubí y elaborado artesanalmente, el cual está condimentado con exclusivas especias y sin conservantes. Esto hace que el producto se presente fresco y natural a la hora de adquirirlo y está ideado especialmente para aquellos que cuidan su silueta y, por sobre todo, su alimentación, destacó David.
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Desde hace un mes y medio, y luego de varios meses de probar un sin fin de recetas, David Niz junto con su esposa Andrea Ovelar dedican una parte del día a preparar este flamante menú de manera muy cuidadosa.
Es así como se abre paso en el mundo gastronómico este producto, al que su creador bautizó con el nombre Pirapy, que además de presentar los chorizos de surubí también cuenta con empanadas de surubí, nuggests de surubí y unas milanesas fit bastante peculiares por su preparación, ya que está apanada con un mix especial de avena, almendras, nuez y semilla de chía.
De esta manera, este emprendedor del arte culinario invita a todos a comer rico y sano, sin tener que preocuparse por kilitos demás, ya que como bien sabemos el pescado es un alimento natural con sustanciosas propiedades.
Por otra parte, y para conocer un poco al creador de los chorizos de surubí, te contamos que David Niz es un joven de 29 años, de la ciudad de Capiatá, profesional de la electricidad y que desde hace 6 años se desempeña como jefe técnico en una empresa del rubro.
Para todos aquellos que deseen probar esta exquisita propuesta, aquí te contamos los precios: chorizo de surubí, que son los más solicitados, están a G. 80.000 el kilo; las milanesas a G. 15.000 cada una, las empanadas a G. 10.000 cada una y los nuggets también tienen un costo de G. 10.000 en paquetes de unidades.
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Buscan incorporar gastronomía a base de pescado como atractivo turístico
La Secretaría Nacional del Turismo (Senatur) y la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (Aprom), analizan acciones conjuntas para el diseño de productos turísticos estratégicos, incorporando la gastronomía a base de pescado como elemento diferenciador en el rubro.
Esto, tras una reunión que mantuvieron ambas entidades, en la que destacaron el enorme potencial de la piscicultura como motor de desarrollo y las oportunidades de articulación interinstitucional para fortalecer al sector desde una visión integral que combine producción y turismo.
“En Alto Paraná, los establecimientos de pesque y pague ya se posicionan como atractivos que convocan a visitantes nacionales y extranjeros, dinamizando la economía local al integrarse con otros destinos de la zona”, mencionaron desde Senatur.
Además, indicaron que la integración de granjas con propuestas recreativas, gastronómicas y educativas representa una alternativa que diversifica ingresos en áreas rurales y potencia la oferta turística del país con experiencias auténticas, por lo cual su importancia es relevante.
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De la reunión participaron la ministra de la Senatur, Angie Duarte, la presidenta de la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (Aprom), Jacqueline Farías, y Delia Núñez como miembro de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y gerente de la Asociación de Criadores de Cerdo del Paraguay.
En el encuentro se conversó sobre el IV Encuentro Nacional de Productores y Piscicultores del Paraguay que se realizará el 4 de junio en Santa Rita, Alto Paraná, que contará con la participación de referentes nacionales e internacionales de Brasil, Argentina y Uruguay, consolidándose como un espacio de proyección regional y crecimiento sostenible.
La semana pasada, el gremio piscicultor se reunió con el sector ganadero, en la búsqueda de estrechar lazos, y dar impulso al desarrollo productivo integral, la innovación, la formación continua y la preparación del productor paraguayo, señalando que el apoyo del gremio dará un aporte significativo al evento.
Participaron Daniel Prieto, presidente de la ARP, así como el presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Búfalo (Apacribu), Bruno Garelli, entre otros.
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Oliver Gayet: “Paraguay puede convertirse en un polo turístico gastronómico”
- Por Antonella Mateu
La gastronomía se consolidó en Paraguay como uno de los rubros con mayor dinamismo en el consumo urbano, impulsada por una clase media que valora cada vez más la experiencia de salir a comer, aunque en un contexto de márgenes ajustados, alta informalidad y cambios en el comportamiento del consumidor.
El desarrollo del sector no solo impacta en el empleo y los servicios, sino que también abre una oportunidad para posicionar al país como un destino turístico gastronómico, a partir de la revalorización de platos tradicionales y de una mejora en la calidad de la materia prima. En ese escenario, uno de los referentes del rubro es Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy), con más de tres décadas de trayectoria en la cocina y la gestión de restaurantes.
En esta entrega de Hacedores LN, Gayet compartió con La Nación/Nación Media su recorrido en la gastronomía, su mirada sobre la rentabilidad y sostenibilidad de los restaurantes en Paraguay, los desafíos que enfrenta el sector y el potencial del país para consolidarse como un polo gastronómico regional.
-¿El consumidor paraguayo cambió su forma de gastar en gastronomía o solo se volvió más selectivo?
Hay un cambio grande. Yo tengo más de 30 años en gastronomía y claramente el consumidor cambió. Los restaurantes se modernizaron, se introdujeron nuevas técnicas y el paraguayo aprendió a consumir productos a los que antes no estaba acostumbrado. Hoy el cliente gasta menos por persona, el ticket promedio es más bajo y se opta por opciones más económicas. Sigue saliendo, pero cuida mucho más el bolsillo.
-¿Cuál es hoy el principal obstáculo para que un restaurante sea rentable y sostenible?
Un restaurante tiene fama rápido, en tres años se sabe si va a funcionar o no. Para ser rentable en ese tiempo tenés que tener un público definido, al que le guste tu propuesta. Los márgenes son siempre muy ajustados, el margen de lucro es pequeño. Nosotros vendemos servicios, no productos industriales, y eso hace que el equilibrio sea frágil. Para que funcione, tenés que ser muy bueno. La informalidad sigue siendo un tema sensible.
-¿Cómo afecta la informalidad?
Ser formal no es fácil, y el consumidor no siempre es exquisito en los detalles de calidad, muchas veces quiere que sea rico y barato. Eso pone en desventaja a quienes hacen el esfuerzo de formalizarse. Es un tema sensible y complejo para el sector.
-¿Qué escenario proyecta para la gastronomía paraguaya?
Creo que Paraguay puede convertirse en un polo turístico gastronómico. Tenemos platos autóctonos muy interesantes. El vorivori, por ejemplo, como mejor sopa del mundo. Hay muchos más platos que pueden construir una identidad gastronómica fuerte. Tenemos que sentirnos orgullosos, incluirlos en las cartas y trabajar en conjunto, sector público y privado, para atraer a un turista que viene a gastar y a disfrutar de la buena gastronomía.
-¿Qué consejo le daría a alguien que hoy quiere abrir un restaurante? ¿Y qué error no repetiría?
Lo primero es el lugar, y lo segundo tener muy claro el público objetivo. Si fallas ahí, es muy difícil avanzar. Después viene la temática, la identidad, la especialización. Un restaurante tiene que tener alma. Algo que no repetiría es el lugar del estacionamiento. La gente no quiere caminar; si no tiene dónde estacionar, muchas veces no entra.
-¿Qué rol juegan hoy la innovación y la digitalización en la rentabilidad?
La innovación es clave, pero es costosa. En la parte productiva hay equipamientos que ayudan a ahorrar tiempo, mantener el sabor y reducir mano de obra. Y un restaurante, en general, empieza a ser realmente rentable recién a partir del quinto año. Antes es aguantar.
-¿Cómo incursionó en la gastronomía y cómo ve hoy al sector a nivel local?
Empecé a los 16 años, como ayudante de mozo, hace más de 36 años. Después fui a Francia, me recibí de chef, trabajé en restaurantes de primera línea con estrellas Michelin y también me formé como sommelier. Trabajé en Francia, Italia, Portugal, Chile. La gastronomía siempre me apasionó. Hoy el sector crece en Paraguay. Hay una clase media que disfruta salir a cenar, cada uno de acuerdo a su bolsillo.
-La gastronomía paraguaya ganó prestigio internacional, ¿a qué lo atribuye?
Mejoró mucho la calidad, sobre todo porque mejoró la materia prima. Hoy trabajamos con carnes de primera línea, envasadas al vacío, por ejemplo. También hubo apoyo institucional. La Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy) trabajó fuerte en la formación en higiene y servicio, para que el cliente tenga una buena experiencia.
-¿Cuál fue el peor mes de su restaurante y qué aprendió de ese golpe?
Los meses malos son aquellos en los que gastás más de lo que ingresás. Enero y febrero suelen ser complicados. En los meses buenos te ponés al día. La gastronomía te enseña a sobrevivir y a administrar los ciclos.
-¿Qué le enseñó el rubro sobre liderazgo?
El factor humano es lo más importante. La relación entre el patrón y el empleado es clave. Hay que aprender a convivir y a liderar. Son pocos los que visten la camiseta de la gastronomía y falta mano de obra calificada. Liderar en este rubro es entender personas, no solo números.
Perfil
- Licenciado en Hotelería por la Universidad de Estrasburgo, Francia
- Sommelier internacional
- Desde el 2005 se desempeña como gerente de A&B del Hotel Crowne Plaza
- Ocupa el cargo de presidente de la Asociación Paraguaya de Sommeliers (APS)
- Actualmente preside la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy)
- Es docente de la carrera de Hotelería en la UNA
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“Paraguay puede convertirse en un polo turístico gastronómico”
- Por Antonella Mateu
El desarrollo del sector no solo impacta en el empleo y los servicios, sino que también abre una oportunidad para posicionar al país, aseguró.
La gastronomía se consolidó en Paraguay como uno de los rubros con mayor dinamismo en el consumo urbano, impulsada por una clase media que valora cada vez más la experiencia de salir a comer, aunque en un contexto de márgenes ajustados, alta informalidad y cambios en el comportamiento del consumidor.
El desarrollo del sector no solo impacta en el empleo y los servicios, sino que también abre una oportunidad para posicionar al país como un destino turístico gastronómico, a partir de la revalorización de platos tradicionales y de una mejora en la calidad de la materia prima. En ese escenario, uno de los referentes del rubro es Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy), con más de tres décadas de trayectoria en la cocina y la gestión de restaurantes.
En esta entrega de Hacedores LN, Gayet compartió con La Nación/Nación Media su recorrido en la gastronomía, su mirada sobre la rentabilidad y sostenibilidad de los restaurantes en Paraguay, los desafíos que enfrenta el sector y el potencial del país para consolidarse como un polo gastronómico regional.
–¿El consumidor paraguayo cambió su forma de gastar en gastronomía o solo se volvió más selectivo?
–Hay un cambio grande. Yo tengo más de 30 años en gastronomía y claramente el consumidor cambió. Los restaurantes se modernizaron, se introdujeron nuevas técnicas y el paraguayo aprendió a consumir productos a los que antes no estaba acostumbrado. Hoy el cliente gasta menos por persona, el ticket promedio es más bajo y se opta por opciones más económicas. Sigue saliendo, pero cuida mucho más el bolsillo.
–¿Cuál es hoy el principal obstáculo para que un restaurante sea rentable y sostenible?
–Un restaurante tiene fama rápido, en tres años se sabe si va a funcionar o no. Para ser rentable en ese tiempo tenés que tener un público definido, al que le guste tu propuesta. Los márgenes son siempre muy ajustados, el margen de lucro es pequeño. Nosotros vendemos servicios, no productos industriales, y eso hace que el equilibrio sea frágil. Para que funcione, tenés que ser muy bueno. La informalidad sigue siendo un tema sensible.
–¿Cómo afecta la informalidad?
–Ser formal no es fácil, y el consumidor no siempre es exquisito en los detalles de calidad, muchas veces quiere que sea rico y barato. Eso pone en desventaja a quienes hacen el esfuerzo de formalizarse. Es un tema sensible y complejo para el sector.
–¿Qué escenario proyecta para la gastronomía paraguaya?
–Creo que Paraguay puede convertirse en un polo turístico gastronómico. Tenemos platos autóctonos muy interesantes. El vorivori, por ejemplo, como mejor sopa del mundo. Hay muchos más platos que pueden construir una identidad gastronómica fuerte. Tenemos que sentirnos orgullosos, incluirlos en las cartas y trabajar en conjunto, sector público y privado, para atraer a un turista que viene a gastar y a disfrutar de la buena gastronomía.
–¿Qué consejo le daría a alguien que hoy quiere abrir un restaurante? ¿Y qué error no repetiría?
–Lo primero es el lugar, y lo segundo tener muy claro el público objetivo. Si fallas ahí, es muy difícil avanzar. Después viene la temática, la identidad, la especialización. Un restaurante tiene que tener alma. Algo que no repetiría es el lugar del estacionamiento. La gente no quiere caminar; si no tiene dónde estacionar, muchas veces no entra.
–¿Qué rol juegan hoy la innovación y la digitalización en la rentabilidad?
–La innovación es clave, pero es costosa. En la parte productiva hay equipamientos que ayudan a ahorrar tiempo, mantener el sabor y reducir mano de obra. Y un restaurante, en general, empieza a ser realmente rentable recién a partir del quinto año. Antes es aguantar.
–¿Cómo incursionó en la gastronomía y cómo ve hoy al sector a nivel local?
–Empecé a los 16 años, como ayudante de mozo, hace más de 36 años. Después fui a Francia, me recibí de chef, trabajé en restaurantes de primera línea con estrellas Michelin y también me formé como sommelier. Trabajé en Francia, Italia, Portugal, Chile. La gastronomía siempre me apasionó. Hoy el sector crece en Paraguay. Hay una clase media que disfruta salir a cenar, cada uno de acuerdo a su bolsillo.
–La gastronomía paraguaya ganó prestigio internacional, ¿a qué lo atribuye?
–Mejoró mucho la calidad, sobre todo porque mejoró la materia prima. Hoy trabajamos con carnes de primera línea, envasadas al vacío, por ejemplo. También hubo apoyo institucional. La Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy) trabajó fuerte en la formación en higiene y servicio, para que el cliente tenga una buena experiencia.
–¿Cuál fue el peor mes de su restaurante y qué aprendió de ese golpe?
–Los meses malos son aquellos en los que gastás más de lo que ingresás. Enero y febrero suelen ser complicados. En los meses buenos te ponés al día. La gastronomía te enseña a sobrevivir y a administrar los ciclos.
–¿Qué le enseñó el rubro sobre liderazgo?
–El factor humano es lo más importante. La relación entre el patrón y el empleado es clave. Hay que aprender a convivir y a liderar. Son pocos los que visten la camiseta de la gastronomía y falta mano de obra calificada. Liderar en este rubro es entender personas, no solo números.
Perfil
Licenciado en Hotelería por la Universidad de Estrasburgo, Francia.
Sommelier internacional.
Desde 2005 se desempeña como gerente de A&B del Hotel Crowne Plaza.
Ocupa el cargo de presidente de la Asociación Paraguaya de Sommeliers (APS).
Actualmente preside la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy).
Es docente de la carrera de Hotelería en la UNA.
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Táva: cocina con identidad en el Centro Histórico de Asunción
- Fotos: Gentileza
Asunción avanza hacia la conmemoración de sus 500 años y, dentro del proceso de revitalización urbana, la gastronomía emerge como un eje fundamental para reconectar con la memoria colectiva.
El restaurante Táva Comedor se posiciona como uno de los espacios más emblemáticos dedicados a investigar, preservar e interpretar los sabores ancestrales del Paraguay, transformándolos en experiencias contemporáneas que emocionan.
Ubicado sobre la calle México, a pasos de la Plaza Uruguaya, Táva desarrolla una propuesta que combina tradición y modernidad bajo la conducción del chef Luis Paredes. Su cocina es una celebración de la identidad paraguaya, trabajada con respeto, técnica y una mirada actual.
Entre sus platos más reconocidos destacan el desmechado de vacío, el arroz kesu que despierta aplausos por su autenticidad, la chipa guasu, la sopa paraguaya y una sorprendente milanesa de lengua vacuna, que ya se convirtió en una de las especialidades más solicitadas del local.
A ellos se suman versiones profundamente sabrosas de asado a la olla, pesca del día y vorivori, elaborados con recetas y saberes transmitidos por generaciones. Y para garantizar que hay investigación, tempura de pollo con salsa Teriyaki.
SABORES QUE CAPTURAN HISTORIAS
Para el fotógrafo e investigador culinario René González, quien también se forma como chef, comer en Táva es “sumergirse en una experiencia que trasciende la gastronomía”.
Experto en capturar imágenes y recuerdos, define sus sabores como intensos, casi volcánicos, capaces de despertar recuerdos, emociones y escenas de la vida cotidiana.
Sus reflexiones enlazan con una idea presente en la literatura universal: la cocina como un acto íntimo, sensible y profundamente humano.
En ese sentido, una frase de la escritora Marguerite Yourcenar parece capturar el espíritu del lugar en su libro Memorias de Adriano. “Comer es acoger en uno mismo un bello objeto vivo, ajeno a nosotros, pero alimentado y protegido como nosotros por la tierra; es consumir un sacrificio en el que nos sustentamos a costa de las cosas”.
El comedor también cuenta con una bodega que ofrece vinos a precios accesibles para un maridaje perfecto “El vino nos inicia en los misterios volcánicos de la tierra y sus ocultas riquezas minerales”.
La carta dulce también deja huella. El tiramisú, considerado por muchos como uno de los mejores de la ciudad, sorprende por su tamaño generoso, ideal para compartir.
MOTOR DEL TURISMO CULTURAL
La ministra de Turismo, Angie Duarte, se refirió al papel de Táva dentro del proceso de recuperación del Centro Histórico: “Táva Asunción se destaca como un espacio emblemático dedicado a investigar, preservar e interpretar los sabores ancestrales del Paraguay, transformándolos en experiencias contemporáneas que emocionan.
Una cocina que combina historia, creatividad e investigación, resaltando el rol de la gastronomía como motor del turismo cultural y como puente hacia nuestras raíces”.
Rumbo a los 500 años de Asunción, propuestas como Táva permiten reconectar con lo esencial: la memoria, el sabor, la tradición y el disfrute compartido.
HOY, UN FESTEJO PARA COMPARTIR
Este año, Táva eligió celebrar de un modo distinto. En su segundo aniversario, el comedor invita a la comunidad que lo acompaña desde el corazón del Centro Histórico a compartir la mesa en un karu guasu que se realizará hoy, sábado 7 de febrero, de 11:00 a 15:00, en la Plaza Uruguaya. Será una celebración abierta, cercana y pensada para encontrarse alrededor de la comida, en un gesto que reafirma la esencia del local: cocinar para reunir, emocionar y fortalecer vínculos.
Una propuesta imperdible para comer, encontrarse y celebrar. Más información en el IG @tavacomedor