El infectólogo Tomás Mateo Balmelli señaló este viernes que los hospitales están con pocos insumos y la mayoría de lo conseguido fue mediante donaciones. Destacó que se debe evitar la socialización, ya que es una carrera de resistencia y no de velocidad, haciendo referencia a la lucha contra el COVID-19.
“El 80% de la responsabilidad está en la conciencia ciudadana. Estamos viviendo de donaciones, estamos con insumos insuficientes”, manifestó el doctor en comunicación con la 1080 AM.
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Sostuvo que las autoridades del Gobierno tuvieron mucho tiempo para proveer de insumos médicos al país para la lucha contra el coronavirus, pero a más de tres meses de la cuarentena, los hospitales siguen sin la cantidad adecuada de materiales.
Indicó que se debe insistir con la gente “hasta el cansancio” sobre la importancia del protocolo sanitario, como el uso de mascarillas, lavado de manos de forma constante y respetar el distanciamiento físico a fin de evitar una propagación masiva del virus.
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“Tenemos que seguir insistiendo hasta el cansancio, hasta salir de la brecha epidemiológica. Son insustituibles los médicos, las enfermeras, los camilleros, los guardias. Un sistema de salud no solo colapsa por falta de camas, hay que darle más importancia a la parte humana”, agregó el profesional de la salud.
El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram) recibió 12 nuevas camas para el área de terapia intensiva en el marco de la contingencia del COVID-19. Actualmente Paraguay registra 1.330 casos positivos, 717 pacientes recuperados y 13 fallecidos.
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La Dirección General de Vigilancia de la Salud emitió un reporte, en el que identificó que en el período comprendido entre el inicio de la fase 2 de la cuarentena inteligente y su final hubo menos casos positivos de COVID-19, pero aumentaron los contagios comunitarios.
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Más de 50 toneladas de ayuda paraguaya parten rumbo a Colombia
El presidente de la República, Santiago Peña, anunció este sábado el envío de más de 50 toneladas de medicamentos, insumos médicos y alimentos no perecederos a la ciudad de Medellín, Colombia, luego de que un sismo de magnitud 7,4 golpeó poblaciones de varias ciudades de este país.
A través de sus redes sociales, el mandatario ratificó que Paraguay y Colombia comparten una historia de profunda amistad. “Frente a esta adversidad nos unimos para acompañarlos”, expresó el mandatario este sábado 15 de agosto, desde el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, donde se estaba procediendo a la carga de los insumos.
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Remarcó que la idea es brindar este apoyo a los hermanos colombianos en estos momentos difíciles por los que están atravesando. “Al presidente Abelardo Espriella, al vicepresidente Juan Manuel Restrepo, todo nuestro aprecio, todo nuestro apoyo a todo el pueblo colombiano. El Paraguay es un país grato; Colombia, históricamente, siempre ha sido un pueblo hermano con nuestro país y hoy queremos decir: estamos con ustedes y no están solos”, enfatizó el mandatario.
Cabe mencionar que desde ayer Colombia entró en una nueva fase de búsqueda de cientos de desaparecidos bajo torres de apartamentos, oficinas y hospitales destruidos por el potente terremoto, cuando se desvanecen las posibilidades de hallar sobrevivientes. Socorristas y voluntarios terminaron el quinto día de trabajos sobre montañas de ruinas, con la esperanza de lograr algún rescate milagroso de la tragedia que deja hasta ahora 287 muertos, de acuerdo a las cifras oficiales.
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Campaña Invierno 2026 supera los 1,2 millones de dosis aplicadas
Sigue la campaña de vacunación contra la influenza, covid-19, neumococo y el virus respiratorio sincitial.
- HOY.COM.PY
El Ministerio de Salud informó que ya fueron administradas 1.219.204 dosis dentro de la Campaña Invierno 2026, que busca reforzar la protección de la población contra la influenza, covid-19, neumococo y el virus respiratorio sincitial. Las vacunas están disponibles de forma gratuita en vacunatorios habilitados de todo el país.
A través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) recuerda que la campaña continúa vigente e insta a la ciudadanía a completar los esquemas de vacunación, especialmente los grupos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones por enfermedades respiratorias.
Del total de dosis aplicadas, la mayor cantidad corresponde a la vacuna contra la influenza, con 1.138.305 aplicaciones registradas.
EN TODO EL PAÍS
En el marco de la campaña también se aplicaron 50.564 dosis de nirsevimab, un anticuerpo monoclonal que brinda protección inmediata contra el virus respiratorio sincitial (VRS), principal causante de bronquiolitis y neumonía en lactantes. Aunque no es una vacuna, representa una estrategia para proteger a los bebés durante su primer invierno.
Asimismo, se administraron 26.272 dosis contra el neumococo, una vacuna que previene enfermedades como neumonía bacteriana, meningitis e infecciones invasivas graves, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades de base.
En cuanto a la vacunación contra el covid-19, fueron aplicadas 4.063 dosis de Spikevax LP.8.1 (Moderna), una vacuna monovalente de ARN mensajero actualizada, orientada principalmente a personas con mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, como adultos mayores, embarazadas, personal de salud y pacientes con enfermedades crónicas.
Las personas interesadas pueden consultar los vacunatorios habilitados en todo el país a través de www.vacunate.gov.py. Las vacunas incluidas en la Campaña Invierno 2026 son gratuitas.
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Cuidado del suelo, la clave para el futuro de la agricultura paraguaya
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba encabezó una investigación sobre salud del suelo cuya principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. Los resultados demostraron que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad a largo plazo.
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba se encuentra realizando estudios de doctorado en Suelos y Nutrición de Plantas en la Universidad de São Paulo (Brasil) en su carácter de investigador del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Centro de Investigación Capitán Miranda. En ese marco, realizó una investigación que dio pie a varias publicaciones científicas sobre el manejo de suelo en territorio paraguayo, aportando conclusiones propias aplicadas a la realidad del país.
En este diálogo con La Nación/Nación Media, el investigador aporta elementos para pensar en una producción sostenible que considere el suelo como elemento fundamental que requiere un manejo adecuado y normado a partir de evidencias científicas aplicadas a la realidad local.
–¿Cuál es la línea de investigación que estás realizando actualmente?
–Mi línea de investigación se centra en la salud del suelo y la sostenibilidad agrícola. Trabajo con indicadores físicos, químicos y biológicos del suelo, buscando entender cómo las prácticas de manejo influyen en su funcionamiento integral. Es decir, no evaluamos el suelo solo como soporte para producir, sino como un sistema vivo y multifuncional, capaz de reciclar nutrientes, almacenar carbono, regular el agua, sostener raíces y mantener la productividad en el tiempo. Ese enfoque es importante porque permite pensar la agricultura desde una mirada más completa: producir, pero al mismo tiempo conservar el recurso suelo y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
–Recientemente vimos una publicación en la revista internacional Soil Systems sobre actividad biológica del suelo en sistemas agrícolas de Paraguay. ¿En qué contexto surge esta investigación y cómo se desarrolló?
–Se trata de un estudio que utilizó un experimento histórico del IPTA iniciado en 1991 en Capitán Miranda (departamento de Itapúa), donde evaluamos cinco sistemas agrícolas representativos de la región con diferentes formas de preparación del suelo, intensidades de diversificación de cultivos y uso de especies de cobertura. Esto nos permitió generar evidencia científica propia para comprender cómo las decisiones de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas. Ese escenario nos permitió generar evidencia propia, bajo condiciones reales de producción, sobre cómo distintas estrategias de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas.
EXPERIMENTO A LARGO PLAZO
–¿Cómo se da ese escenario de registros anteriores y qué oportunidades de ampliarlos en el presente tuvieron?
–El experimento de largo plazo iniciado en 1991 permitió reconstruir más de tres décadas de historia de distintos sistemas agrícolas. Esa continuidad nos dio la posibilidad de evaluar procesos que evolucionan muy lentamente, como la actividad biológica del suelo, algo que no puede entenderse con estudios de corta duración. Además, incorporamos herramientas y enfoques que hace 30 años no estaban disponibles, lo que nos permitió ampliar significativamente el conocimiento generado por ese experimento.
–¿Cómo se documentó el uso de suelo y prácticas agrícolas a lo largo de los años?
–Ese trabajo fue posible gracias al compromiso del Departamento de Suelos del IPTA. Durante más de tres décadas, los técnicos e investigadores dieron continuidad al experimento siguiendo rigurosamente los protocolos establecidos. Año tras año registraron las operaciones de campo, las secuencias de cultivos, las prácticas de manejo, las fertilizaciones, las especies de cobertura y todas las intervenciones realizadas en cada sistema. Ese seguimiento permanente es lo que hoy nos da la confianza de relacionar la condición actual del suelo con una historia de manejo bien conocida. Sin esa continuidad institucional, un estudio de esta naturaleza simplemente no habría sido posible.
–¿Cuáles son las conclusiones más relevantes que obtuvieron a partir de estos estudios?
–La principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. La diversidad de especies aporta residuos y raíces con características diferentes, lo que amplía las fuentes de energía para los microorganismos y favorece una comunidad microbiana más activa y funcional. Eso se reflejó en un aumento de enzimas fundamentales para el funcionamiento del suelo. Observamos mayor actividad de la β-glucosidasa, responsable de la degradación de la celulosa y del ciclado del carbono; de la ureasa, que participa en la transformación del nitrógeno hacia formas aprovechables por las plantas; y de la fosfatasa ácida, que libera fósforo retenido en la materia orgánica. También evaluamos la arilsulfatasa, relacionada con el ciclo del azufre, aunque en este caso no observamos diferencias significativas entre los sistemas.
DIVERSIFICACIÓN
–¿Qué se infiere a partir de estos resultados?
–En conjunto estos resultados muestran que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo.
–¿Por qué es importante que Paraguay genere sus propios datos sobre salud del suelo?
–Primero es importante diferenciar dos conceptos. La actividad biológica del suelo es uno de los componentes de la salud del suelo, pero no representa la salud del suelo en su totalidad. Para saber si un suelo es realmente saludable es necesario integrar sus componentes físicos, químicos y biológicos, porque todos interactúan para determinar cómo funciona ese suelo. Justamente por eso es tan importante que Paraguay genere sus propios datos. El funcionamiento del suelo es muy dinámico y depende de muchos factores como el tipo de suelo, el clima, los sistemas de producción, los cultivos, las prácticas de manejo e incluso la realidad tecnológica de cada país. Por eso, un resultado obtenido en Brasil, Argentina o Europa no necesariamente representa lo que ocurre en Paraguay. Generar evidencia científica bajo nuestras propias condiciones nos permite entender cómo responden realmente nuestros suelos, identificar qué sistemas son más sostenibles y desarrollar recomendaciones basadas en conocimiento local. Hablamos mucho de agricultura sostenible y de salud del suelo, pero esos conceptos deben estar respaldados por datos científicos. Solo así podremos tomar mejores decisiones, orientar políticas públicas y avanzar hacia una agricultura más productiva, más resiliente y verdaderamente sostenible.
–¿Qué nivel de variación respecto a la presencia de actividad biológica es la normal o la correcta, y qué arrojaron los resultados de los estudios?
–En realidad hoy no existe un valor único que permita decir que una actividad biológica es baja, media o alta. Es parecido a la salud de una persona. Dos personas pueden tener valores diferentes en algunos análisis y, sin embargo, ambas estar sanas, porque esos valores dependen de la edad, la alimentación, el estilo de vida y muchas otras condiciones. Con el suelo ocurre algo similar: la actividad biológica depende del tipo de suelo, el clima, el cultivo y el manejo. Por eso, en este estudio no buscamos un número ideal, sino comparar sistemas bajo las mismas condiciones. Observamos que los sistemas más diversificados presentaron una actividad biológica superior, reflejada en enzimas relacionadas con la descomposición de la materia orgánica y el reciclaje de nutrientes, indicando un suelo biológicamente más activo y funcional.
SIMPLIFICACIÓN
–¿Qué tipo de riesgos o deterioros encontraron en suelos donde prácticas como la rotación y la siembra directa no se implementan?
–Paraguay ha avanzado enormemente en la adopción de la siembra directa. Sin embargo, muchas veces esa siembra directa se desarrolla bajo sucesiones simplificadas de cultivos comerciales, principalmente trigo-soja o maíz-soja, con una baja incorporación de rotaciones diversificadas y plantas de cobertura. Según datos nacionales, aunque cerca del 95 % de la superficie agrícola utiliza siembra directa, solo alrededor del 48 % incorpora rotación de cultivos y apenas un 8 % utiliza plantas de cobertura. Con el paso de los años, esa simplificación del sistema comienza a generar problemas. Al reducir la diversidad de especies también disminuye la diversidad de raíces, de residuos vegetales y de procesos biológicos que mantienen el suelo funcionando adecuadamente. Como consecuencia, aparecen con mayor frecuencia problemas de compactación, malezas resistentes, menor aporte de materia orgánica y una menor capacidad del suelo para recuperarse naturalmente. Por eso, el desafío para la agricultura paraguaya ya no es solamente hacer siembra directa. El verdadero desafío es construir sistemas más diversos y equilibrados, porque es esa diversidad la que permite que la siembra directa siga siendo eficiente y sostenible después de décadas de uso.
–Se menciona con frecuencia la alta calidad del tipo de suelo paraguayo en el sur y el este. ¿Existe un registro actualizado que valide eso?
–Es cierto que el sur y el este de Paraguay poseen algunos de los suelos con mayor potencial agrícola de Sudamérica. Pero una cosa es el potencial natural del suelo y otra muy distinta es su estado después de años de producción agrícola. Ese potencial no se mantiene solo; depende del manejo que reciba. Hoy todavía no contamos con suficiente información científica para afirmar con certeza cómo se encuentran los suelos de las distintas regiones del país. Nuestros resultados muestran justamente que no basta con asumir que un suelo es bueno por su origen. Encontramos que factores como el pH estuvieron estrechamente relacionados con la actividad biológica y, en otro estudio, observamos que la acidez del suelo fue una de las principales limitaciones para mejorar su salud. Eso significa que, aunque un suelo tenga un enorme potencial natural, si no corregimos sus limitaciones nunca llegará a expresar todo ese potencial.
EVIDENCIA CIENTÍFICA
–¿Estos resultados podrían servir como incentivo para la consolidación de buenas prácticas de los productores?
–Estos resultados aportan evidencia científica generada bajo las condiciones de Paraguay y ayudan a respaldar decisiones de manejo que muchas veces se basaban principalmente en información de otros países. Ese es uno de los principales aportes del trabajo. Al mismo tiempo, es importante entender que un solo estudio no cambia la agricultura. Este trabajo representa un primer paso dentro de un proceso mucho más amplio. Necesitamos seguir generando investigaciones en diferentes regiones, sistemas de producción y condiciones de suelo para construir una base científica cada vez más sólida.
–¿Qué beneficios obtienen los productores al conservar la salud del suelo?
–Los beneficios son mucho más amplios de lo que muchas veces imaginamos. Un suelo saludable infiltra y almacena mejor el agua, recicla con mayor eficiencia los nutrientes, favorece el crecimiento de las raíces y mantiene una mayor actividad biológica. Todo eso permite que los cultivos aprovechen mejor los recursos disponibles y sean más resilientes frente a sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos que hoy son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Si queremos seguir aumentando la producción en las próximas décadas, el camino no puede ser expandir continuamente la frontera agrícola a costa de nuestros bosques y recursos naturales. El gran desafío es producir más y mejor sobre las áreas que ya están siendo cultivadas, aumentando la productividad sin comprometer la capacidad productiva del suelo. Por eso, cuidar el suelo no debe verse como una obligación ambiental, sino como una estrategia para el futuro de la agricultura paraguaya.
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Piden cifras exactas antes de avanzar con plan para saldar compromisos del sector salud
La Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara de Senadores decidió postergar por 15 días el estudio del proyecto de ley que busca ampliar el presupuesto del Ministerio de Salud Pública, para atender las deudas acumuladas con empresas proveedoras de medicamentos e insumos médicos.
La decisión responde a la necesidad de contar con un detalle más preciso de los compromisos pendientes antes de avanzar con una iniciativa que podría tener un impacto significativo sobre las finanzas públicas.
El presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto, senador Silvio Ovelar, explicó que solicitaron al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), un informe detallado sobre las obligaciones pendientes con cada empresa proveedora.
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Según indicó, la ministra de Salud, María Teresa Barán, mencionó durante la reunión que la deuda rondaría los USD 1.000 millones, aunque los montos todavía deben ser ajustados y verificados. “Lo que se pidió es contar con los datos específicos y exactos de las deudas con todos los proveedores antes de continuar con el tratamiento del proyecto”, señaló el legislador.
El aplazamiento también refleja las dudas existentes sobre la fuente de financiamiento que permitiría cubrir una eventual ampliación presupuestaria de esa magnitud. Ovelar reconoció que aún no existe claridad sobre cómo se estructuraría el financiamiento de la propuesta y consideró poco probable que los recursos adicionales provengan exclusivamente de una mayor recaudación tributaria.
El debate se produce en un contexto de menores ingresos fiscales respecto a las expectativas iniciales del Gobierno. Entre los factores que afectan la recaudación figura la depreciación del dólar frente al guaraní, una variable que impacta sobre determinados tributos vinculados al comercio exterior y las actividades económicas dolarizadas.
La discusión sobre las deudas con proveedores se convirtió en uno de los principales desafíos financieros para el sector público. El Gobierno viene impulsando mecanismos alternativos para reducir los compromisos pendientes, entre ellos la cesión de créditos, una herramienta que permitiría a las empresas obtener liquidez sin esperar los plazos habituales de pago del Estado.
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