Hay una realidad de la que no podemos escapar, aunque haya aparecido la pandemia del coronavirus, y es el deterioro tremendo que sufre la naturaleza como consecuencia de décadas de abuso por parte del hombre. Uno de esos ejemplos se refleja en el emblemático lago Ypacaraí, que está en terapia intensiva hace mucho tiempo y que no sabemos si podrá recuperarse.

Un solitario maquinista y su tractor estuvieron trabajando en los últimos días limpiando las zonas donde antes había agua. Foto: Panfilo Leguizamón.

Un reciente estudio confirmó la alta contaminación por cloaca que sufre el lago. Se hallaron 220 a 250 miligramos por litro de cianobacterias, cuando la normativa sobre calidad de agua no permite más de 25 miligramos. Una de las formas de rever esta situación es implementando una planta de tratamiento, pero hasta ahora no se ha avanzado.

Triste, pero elocuente imagen. Un lago contaminado y sucio, el cual puede estar al borde de un desastre irrecuperable. Foto: Pánfilo Leguizamón.

Se sigue esperando el estudio ambiental para implementar algún plan de salvataje y así intentar recuperar su cauce, ya que además su bajante es histórica. Una de las causantes de la triste imagen del lago es la sequía por el bajo caudal de los ríos Yukyry y Pirayú.

Hasta el momento, las autoridades siguen discutiendo quién debe accionar primero para intentar buscar una solución. Foto: Pánfilo Leguizamón.

De acuerdo a la mitología guaraní, dice el profesor David Galeano, el nombre antiguo del lago fue Tupãykua o el lago de Tupã, ya que Arigua, que significa parte alta o cima y que hoy es conocida como Areguá, es en la mitología de Narciso “Rosicrán” R. Colmán el paraíso terrenal donde después de casarse bajaron Tupã (que vivía en el sol) y Arasy (que vivía en la luna).

No obstante, dentro de todo el mal por el cual pasa al lago, hace unos meses a consecuencia de la disminución del flujo de agua quedó en evidencia un antiguo muro de piedras de aproximadamente 200 metros de largo que fue construido hace más de 60 años en la zona de la compañía Ciervo Cua.

Se menciona incluso que el muro puede tener alrededor de 800 metros de largo, pero que no se divisa. El mismo, según los lugareños fue construido para evitar que el lago se secará por completo hace más de 5 décadas. Quizás, este mismo fenómeno sea una señal desesperada de la misma naturaleza como advertencia para las autoridades que deben actuar sin perder más tiempo en la búsqueda la recuperación de un sitio sumamente importante para la historia misma del país.

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