Ante el aumento de intentos de suicidio y suicidios ocurridos durante esta cuarentena, la Lic. Emanoeli Rieger, psicóloga clínica y miembro de la Sociedad Paraguaya de Psicología (SPPs), recomienda estar atenta a las alertas de ideas suicidas que presentan algún miembro de la familia y encaminar a una consulta con un especialista en salud mental.
Las personas que tienen ideas suicidas o que intentan un suicido son pacientes que están pasando por situaciones díficiles como pérdidas interpersonales, conflictos, crisis legales, problemas financieros, diagnóstico reciente de enfermedad mental o física (depresión, bipolaridad y otros), soledad excesiva, alta reciente de hospitalización, entrada a la cárcel, exposición a un suicidio reciente ya sea de un familiar o publicaciones amarillistas de casos de suicidos en medios de comunicación, y otros.
Según el profesional, para indagar a una persona que manifiesta ideas suicidas se debe utilizar la forma “PEDRA”: preguntar, escuchar, disuadir, referir y acompañar para prevenir el mismo. “No temas preguntar cosas, sobre la intensidad de las ideas o el riesgo. Siempre es mejor preguntar que no hacerlo, luego escucha, prestá atención a lo que uno oye, es necesario estar atento, dispuesto y presente. A veces las personas quieren hablar de este tema, otras veces es necesario mostrar disponibilidad a escuchar sin emitir juicios de valor a personas que están menos comunicativas”, dijo.
A continuación, manifestó que se debe disuadir, “puedes intentar disuadir y continuar hablando para luego referir, el objetivo de la conversación es conseguir ayuda especializada. Asegúrate que esta conversación se dirige hacia acompañar al familiar o la persona a un tratamiento adecuado. Intenta que no termine en el aire (“no te preocupes, lo retomaremos después”, “volveremos a hablarlo”). Consigue que la persona diga en voz alta y clara que se compromete a recibir a ayuda profesional”, explicó.
Por último sostuvo que es importante acompañar ya que muchas veces el acceso a recibir atención es complicado, “acompaña a la persona a pedir ayuda, los obstáculos aquí son varios: a veces es financiero, burocracia del sistema de salud, miedo a las consecuencias de una consulta con ideación suicida como una hospitalización, o al estigma. Debemos acompañar a que la ayuda profesional se haga efectiva”.agregó.
Contacto
Ingresando al siguiente link http://spps.org.py/images/pdf/COVID-19_-_SOCIOS_VOLUNTARIOS.pdf , se pude encontrar un listado de profesionales que pueden ayudar en este tiempo de cuarentena también llamando a la Cátedra de Psiquiatría 0962-44-00-01.
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Cómo hablar del suicidio con responsabilidad
- SEMA Centro Psicológico
- Psi con Ciencia
- Foto: Gentileza
Setiembre Amarillo nos invita a hablar con responsabilidad. Abrir la conversación no consiste en repetir frases positivas ni en pedir que alguien sea fuerte. Significa aprender a escuchar sin juzgar, usar palabras que no estigmaticen y ofrecer caminos concretos de ayuda.
Las palabras también pueden cuidar: cómo hablar del suicidio con responsabilidad es parte de la prevención. En una conversación familiar, un aula, un lugar de trabajo o un grupo de Whatsapp, el modo de nombrar el sufrimiento puede acercar ayuda o profundizar el aislamiento.
La sensibilidad no se demuestra evitando el tema, sino abordándolo con respeto y criterio. El lenguaje importa porque transmite una explicación sobre lo ocurrido. Cuando una muerte por suicidio se presenta como una decisión simple, un acto de egoísmo o la consecuencia de un único problema, se reduce una realidad compleja a una etiqueta. La conducta suicida suele surgir de la interacción de múltiples factores personales, clínicos, familiares, sociales y contextuales. Ninguna frase aislada puede explicar una vida ni repartir culpas de manera justa.
NOMBRAR SIN CONDENAR
Expresiones como “se suicidó” son frecuentes y comprensibles, pero en comunicación pública se recomienda privilegiar formulaciones como murió por suicidio o específicamente muerte por suicidio. El objetivo no es vigilar cada palabra ni corregir a una familia en duelo. Es evitar términos que asocien el hecho con delito, éxito, fracaso, valentía o cobardía.
También conviene evitar “lo hizo para llamar la atención”. Toda comunicación de desesperanza, autolesión o deseo de morir requiere ser tomada en serio. Incluso cuando no existe intención inmediata, esa expresión puede indicar un sufrimiento que necesita evaluación y apoyo. Atender no refuerza la conducta; permite comprender qué función cumple y qué ayuda hace falta.
No es recomendable describir a una persona como suicida, porque reduce su identidad a un momento o a un riesgo. Podemos hablar de una persona con pensamientos suicidas, una persona que atraviesa una crisis o alguien en riesgo. La persona siempre es más que su manifestación de malestar.
QUÉ DECIR CUANDO ALGUIEN SE ABRE
Cuando una persona cuenta que no encuentra salida, solemos apurarnos a responder. Queremos levantarle el ánimo, explicar por qué debería seguir o prometer que todo estará bien. Sin embargo, antes de aconsejar conviene comprender. Podés decir: “Te escucho”, “lo que sentís importa”, “gracias por confiar en mí”, “no tengo todas las respuestas, pero puedo quedarme con vos” o “vamos a buscar ayuda juntos”.
Estas frases no minimizan ni dramatizan. Ofrecen presencia y una acción posible. También es válido preguntar “¿estás pensando en hacerte daño?” o “¿pensaste en quitarte la vida?”. Si la respuesta es afirmativa, evitá reaccionar con enojo, amenazas o reclamos. Pregunta si existe peligro inmediato y activa ayuda.
La conversación no debe convertirse en un interrogatorio clínico improvisado, pero sí puede identificar que la situación requiere intervención urgente.
FRASES QUE CONVIENE DEJAR DE USAR
Frases como “tenés que poner de tu parte” o “pensá en quienes te quieren” pueden aumentar la culpa. “Mañana vas a verlo distinto” promete algo que no sabemos. “No digas eso” cierra la conversación. “Yo jamás haría algo así” instala distancia moral. “Y si realmente quisieras, no lo contarías” es falso y peligroso.
Podemos reemplazar esas respuestas por otras más útiles: “No quiero que cargues solo con esto”, “¿qué necesitás para pasar esta hora con mayor seguridad?”, “¿a quién podemos llamar?” o “me importa tu vida, aunque ahora vos no puedas sentirlo de la misma manera”.
El acompañamiento no exige hablar todo el tiempo. A veces consiste en sentarse cerca, acercar agua, reducir estímulos, ayudar a hacer una llamada o esperar junto a la persona hasta que llegue atención. El silencio compartido puede ser cuidadoso cuando no abandona.
HABLAR EN FAMILIA
Cuando una muerte por suicidio afecta a una comunidad, ocultar completamente lo ocurrido puede generar rumores, confusión y desconfianza. Con niños, niñas y adolescentes se recomienda una explicación verdadera, breve y adecuada a la edad, sin detalles del método. Conviene dejar claro que la muerte no fue responsabilidad del NNA, que los adultos están disponibles para responder preguntas y que pedir ayuda es posible.
No hace falta dar toda la información de una vez. Los NNA suelen volver sobre el tema a medida que comprenden nuevas dimensiones de la pérdida. Se puede responder con sencillez: “Murió por suicidio”, “estaba atravesando un sufrimiento muy grande”, “no es culpa tuya ni de una sola persona”, “si esto te preocupa o alguna vez te sentís en peligro, podés contarnos y vamos a ayudarte”.
En adolescentes es importante preguntar directamente cómo les impactó la noticia, qué contenido vieron en redes y si conocen a alguien en riesgo. No se debe organizar una conversación grupal que obligue a revelar experiencias personales. Deben existir opciones de atención privada y seguimiento para quienes estuvieron más expuestos.
EN EL TRABAJO, LA ESCUELA Y LA COMUNIDAD
Las instituciones también hablan a través de sus decisiones. Comunicar con responsabilidad implica proteger la identidad, limitar rumores, ofrecer recursos verificables y evitar homenajes que idealicen la muerte. Un mensaje institucional debería expresar condolencias, reconocer el impacto, informar dónde pedir ayuda y explicar que la institución acompañará a las personas afectadas.
No corresponde especular sobre motivos ni divulgar información clínica o familiar. Tampoco conviene atribuir la muerte a una ruptura, una calificación, un conflicto laboral o una sanción. Estos hechos pueden formar parte del contexto, pero presentarlos como la causa simplifica y puede generar culpa, hostigamiento o imitación.
ESPERANZA CON LOS PIES EN LA TIERRA
La comunicación preventiva necesita esperanza, pero no una esperanza vacía. Decir “todo pasa” puede sonar distante. En cambio, mostrar que una crisis puede cambiar, que existen tratamientos y que pedir ayuda puede abrir alternativas ofrece una esperanza concreta.
La evidencia sobre comunicación pública distingue entre relatos que pueden favorecer la imitación y relatos que muestran afrontamiento, apoyo y recuperación. Este potencial protector se conoce como efecto Papageno. No se trata de contar historias perfectas ni de exponer a personas vulnerables. Se trata de mostrar que el sufrimiento puede ser acompañado y que existen pasos posibles: hablar con alguien, recibir atención, construir un plan de seguridad y volver a conectar con razones para vivir.
Las palabras no reemplazan los servicios de salud ni resuelven por sí solas los problemas sociales. Pero pueden reducir vergüenza, habilitar preguntas y orientar hacia ayuda. Hablar de suicidio con responsabilidad es elegir un lenguaje que no juzgue, no simplifique y no abandone.
CONTACTOS
Mónica Britos: (0982) 222-737
José Valenzuela: (0985) 258-710
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Con ayuda de vecinos capturaron a delincuente que intentó acuchillar a una mujer para robarle su celular
La Policía Nacional capturó a un hombre que era buscado tras cometer un violento asalto, ocurrió en plena vía pública de la ciudad de Fernando de la Mora, cuando este delincuente interceptó a la víctima y la amenazó con un cuchillo para robarle su celular. Los vecinos dieron aviso a la comisaría sobre su ubicación y se presume que ya cometió varios hechos similares.
Según el reporte policial, el hecho se registró a plena luz de día cuando la víctima se dirigía a su lugar de trabajo y fue interceptada por el maleante quien con un arma blanca la obligó a entregar su aparato celular. En un momento dado este intentó acuchillarla, pero ella logró esquivarlo y luego radicó la denuncia a la comisaría.
Los vecinos tuvieron conocimiento del hecho y cuando volvieron a ver al sujeto y no dudaron en llamar a la comisaría, cuyos agentes acudieron y lograron capturar a Julio Ramón Jara alias “Cobra el Morocho”, de 24 años. La víctima acudió hasta su lugar de retención y confirmó que se trataba de la misma persona que la asaltó horas antes.
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Jara cuenta con 10 antecedentes penales, la mayoría por hechos de robos y asaltos agravados, en todos los casos amenazaba a sus víctimas con un cuchillo de cocina para despojarlas de sus pertenencias. La Policía incluso presume que pueden haber más casos en el que las personas no denunciaron.
“La víctima incorporó a su denuncia un vídeo en el que se puede ver fehacientemente al autor y se trata de una persona bastante violenta. La mujer fue interceptada por el malviviente, primero le pidió dinero y ella le manifestó que no tenía, entonces, le solicitó su celular”, detalló el comisario José Acosta, en Telefuturo.
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Prevención del suicidio: “La clave es escuchar a la persona y tener empatía”
En el marco del Setiembre Amarillo y del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se recuerda en la fecha, la doctora Mónica Britos, del Centro Psicológico SEMA, abordó las diferentes aristas de una conducta suicida, en diálogo con La Nación/Nación Media.
“Las pautas de prevención y promoción de la salud mental, que incluye todo lo que una persona puede hacer para cuidarse, tener pautas de autocuidado, tiene que ver con desarrollar el plan de vida con los pilares de la salud mental de autocuidado, de tener cubiertas las necesidades básicas”, explicó.
En ese sentido, mencionó tener techo, salud, alimentación y tener un plan de vida elaborado en función de posibilidades personales, como trabajar, estudiar, desarrollar su vida socioafectiva. “Eso tiene que ver con los factores de protección que si están presentes, la persona podría estar contenida y contar con estrategias que le ayuden a sobrellevar su día a día desarrollándose de manera positiva”, indicó.
Cuando no están presentes algunos de esos factores de protección, aparecen los factores de riesgo, como situaciones adversas que generen frustración y en algún punto puedan generar la posibilidad de “no querer vivir más”, apuntó.
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La profesional mencionó que hay varios tipos o alternativas de suicidio: ideológicos, de connotación religiosa, pasar por un dolor crónico o padecimientos personales. “O también puede surgir de manera abrupta el pensamiento, la intención a que la persona ejecute algún plan suicida”, detalló.
En ese contexto, manifestó que la clave es que la persona en forma empírica desde su experiencia realizar un diálogo consigo misma. “Identificar cuando está pasando un bajón afectivo o emociones muy intensas que generen mucha rabia, ira, o dentro de otra gama de emociones negativas como tristeza profunda, melancolía”, acotó.
Añadió que generalmente, la conducta suicida se enmarca dentro de lo que se llama crisis afectiva o ya cuando se tiene un diagnóstico de pasar por una crisis afectiva disminuida que se le llama a la depresión, expresó.
Pero, en algunos casos, la persona no identifica que está pasando por eso. “Ahí se tienen en cuenta los criterios clínicos de cuánto dura, y está presente manifestaciones clínicas de ansiedad, qué piensa, qué siente”, señaló. Además, resaltó que cuando la persona no reconozca, es muy importante que las personas que están en el entorno puedan darse cuenta y ayudar.
Niños y jóvenes
En cuanto a factores de protección de niños, niñas y jóvenes, Britos afirmó que como sociedad debemos estar atentos para protegerlos en su desarrollo. “Proveerles de estrategias de tolerancia a la frustración para tolerar el malestar psicológico que puede llegar a generar ante una situación que le genere vulnerabilidad psicosocial”, destacó.
Asimismo, desarrollar en instituciones educativas la conducta asertiva “que es la mejor manera de comportarse lo que a uno le conviene y a al otro, siempre dentro de la perspectiva de no hacerle daño al otro”, apuntó. Por otro lado, aclaró que es un tema que se debe abordar, hablar, respetando el duelo de los familiares.
“Se dice que el hecho de hablar no le vulnera a la persona, al contrario, el hecho de no hablar. Pero tiene que ser una persona entrenada, la clave es escuchar a la persona y la empatía, ponerse en el lugar del otro”, precisó.
Con respecto al rol de los comunicadores sociales, recordó que existen protocolos de como operar. Mencionó que por ley se tienen que dar a conocer ciertas situaciones que son de interés para la ciudadanía en general.
“Lo que sí se tiene en cuenta es la empatía y el respeto como resguardar aspectos que tengan que ver con el método para evitar lo que se denomina imitación, que personas que estén pasando por una situación de vulnerabilidad puedan imitar quizás ciertas situaciones”, aclaró.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo se puede mencionar que la persona cambie su manera de ser o abandone ciertos hábitos de rutina. “Generalmente son indicadores, pautas de autocuidado como higiene, alimentación, alteración del sueño, lo que hace en el día a día, deja de compartir con otras personas, o estar bajo consumo de sustancias”, puntualizó.
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Familia apela a la solidaridad para conseguir silla de ruedas especial para Marino
Este martes, la familia de un adolescente de 13 años con diagnóstico de parálisis cerebral que reside en el departamento de Itapúa, pidió ayuda a la ciudadanía para poder adquirir una silla de ruedas especialmente adaptada para su edad y necesidades. Deben reunir la suma de G. 6 millones para poder comprarla.
Sus padres, tíos y abuelos residen en San Juan del Paraná y son de escasos recursos, por eso lanzaron una campaña especial para poder reunir dinero y comprar la silla de ruedas a Marino Espínola, de 13 años, adolescente que tiene parálisis cerebral espástica, baja visión y una luxación de cadera.
Actualmente, Marino cuenta con una silla de ruedas, pero esta ya resulta pequeña para el paciente y debe usar almohadas para poder sostenerlo, lo que le resulta incómodo para estar todo el día en esa situación. Este tipo de equipo se adquiere especialmente adaptado para cada persona, de acuerdo a la talla, peso y edad.
Para comprar esta nueva silla necesitan recaudar la suma de 6.000.000 de guaraníes, esta ya contará con un separador de aductores porque él tiende a cruzar las rodillas y podrá mantener más cómoda la espalda. Gloria Galeano, madre de chico, explicó que el costo real de la silla recetada es de USD 16.000, pero que ella buscó una de similares características y la traerá de Asunción.
La silla de ruedas que le queda pequeña a Marino la donarán a otro niño o niña que así lo requiera. La familia se dedica a vender bolsones térmicos para niños y porta cepillo de dientes, todo lo recaudado de la venta es destinada para la compra de este equipo, que es altamente necesario para el adolescente.
Las personas interesadas en ayudar pueden contactar con Gloria al 0994 852 565 o realizar ayuda monetaria al alias 3.370.926. La familia a diario recibe ayuda de sus vecinos, los cuales se encargan del traslado de Marino para sus sesiones de fisioterapia en Encarnación.
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