Con motivo del Día de la Mujer Paraguaya, referentes del Frente Mujer del Partido Paraguay Pyahurâ, se manifiestan en la mañana de éste lunes frente al Panteón de los Héroes, para protestar por la persistente falta de políticas públicas desde el Estado con respecto a las mujeres, sobre todo a las del campo y las que están en situación de vulnerabilidad.
Dora Flecha, una de las líderes del PPP, indicó a Universo 970 AM, que las mujeres paraguayas han resistido en todos los frentes históricamente, y que lo siguen haciendo hoy en el campo, en la ciudad, en todos los ámbitos.
“Venimos a hacer una ofrenda y a dejar nuestro posicionamiento sobre la situación de la mujer paraguaya, que históricamente ha resistido y tenido protagonismo político antes, durante y después de la guerra, ha participado en la reconstrucción del país y sigue resistiendo hoy en las luchas por la tierra, en los asentamientos, ante la creciente desigualdad social que afecta a la mayor parte de la población. Reivindicamos esas luchas y reclamamos políticas reales en beneficio de las mujeres, mejores oportunidades de educación, empleo, atención en salud”, sostuvo la dirigente.
Flecha resaltó que todavía hoy hay más de 140 mil mujeres que no saben leer ni escribir en todo el país y que eso afecta negativamente en la oportunidad de empleo y mejores condiciones de vida. “Por eso repudiamos la falta de políticas públicas que ayuden a disminuir la brecha y reivindicamos la lucha y el protagonismo político de las mujeres en todos los frentes”, aseguró.
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Paraguay, protagonista de una década dorada
La edición de FOCO de marzo viene cargada con muchas e interesantes novedades que arranca desde la portada misma con un tema que llama la atención por su importancia y que en el futuro será de gran trascendencia. Nos referimos al revelador proyecto de Manuel Medina, quien explica sobre la importancia de preservar datos e información sensible a través del tiempo, evitando riesgos y pérdidas irreparables.
En cuanto a sorpresas, nuestras páginas también ofrecen una propuesta inédita llamada FOCO Leaders con la que inauguramos una mesa de negocios exclusiva sobre lo que nos depara la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID a desarrollarse entre el 11 y el 14 de marzo. Esta atractiva iniciativa presenta dos entrevistados de alto nivel, como son Dimas Ayala, gerente general de Bancop, y Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del MEF, quienes desmenuzan aspectos de lo que el BID representa y las ponencias que serán presentadas.
Este mes también trae su inesperada cuota de admiración con la original primera emisión de bonos de un banco paraguayo en Wall Street. De esta manera, ueno bank se convierte en el precursor de una nueva historia dentro del segmento de financiación de las ligas mayores en Paraguay. Y mientras eso sucede, el agro se moderniza con Itaú Campo que impulsa inversión, innovación y soluciones a medida para ganaderos y productores.
En destaque, además trae un especial de mujeres sobresalientes que conmemora una fecha significativa al recordar el Día Internacional de la Mujer; la propuesta del ministro del Mades, Rolando De Barros, también revela el desarrollo que destaca los recursos hídricos, la energía limpia y el mercado de carbono que cada vez atrae a más inversionistas que tienen interés en obtener beneficios de una manera amigable con el medio ambiente.
Esta publicación es especial ya que en ella mostramos que el entretenimiento también se reinventa. Filmagic convierte cada estreno en un evento cultural, uniendo emoción, redes y comunidad. Pero los temas de calidad propuestos suman y siguen con la industria y la construcción que avanzan con fuerza sin detenerse; así también es justo mencionar el gran desempeño que logra la maquila, que da trabajo a más de 35.000 personas con el condimento de abrir cada vez nuevos mercados. Además, es de destacar que la construcción se profesionaliza, adopta tecnologías impensadas y planifica con visión estratégica. Todo crece, todo se consolida.
Paraguay no solo progresa, sino que se prepara. Cada sector se mueve con profesionalismo, innovación y orgullo. FOCO te invita a descubrir un país que convierte oportunidades en desarrollo, ideas en empleo y talento en futuro.
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Cuatro mujeres que cambiaron las reglas del emprendimiento global
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a mirar más allá de las estadísticas y reconocer historias que transformaron industrias enteras. Desde cosmética, tecnología y energía verde, este apartado describe cuatro pioneras que cambiaron industrias.
En el mundo empresarial, muchas emprendedoras no solo crearon compañías exitosas: también cambiaron la forma de innovar, liderar y abrir oportunidades para otras mujeres. Un artículo del blog de BBVA recopiló las historias de mujeres emprendedoras que fueron referencias a nivel mundial, y compartimos la historia de cuatro de ellas.
Desde pioneras que rompieron barreras hace más de un siglo hasta fundadoras de startups tecnológicas globales, estas cuatro mujeres representan distintas generaciones del emprendimiento femenino.
Melanie Perkins: la australiana que fundó en 2013 la plataforma de diseño Canva, hoy utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su idea nació mientras enseñaba programas de diseño a estudiantes y observaba lo difícil que resultaba para la mayoría utilizarlos.
Ella apostó por simplificar la creación de contenidos visuales y terminó construyendo uno de los grandes “unicornios” tecnológicos de la última década. “Solo empieza. Aprenderás todo lo que necesitas en el camino”, sostuvo Melanie.
Su historia se convirtió en un referente del ecosistema actual de las startups, especialmente para mujeres que buscan abrirse paso en la industria tecnológica.
Carlota Pi: la ingeniera española cofundadora de Holaluz, una empresa que irrumpió en el mercado energético apostando por electricidad 100 % renovable y nuevos modelos de consumo basados en tecnología y autoconsumo.
La compañía nació en 2010 con la ambición de transformar la relación entre los hogares y la energía. “En nuestro plan no está revolucionar el sector, sino cambiar el mundo”, compartió sobre su visión empresarial.
Su proyecto se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de emprendimiento ligado a la transición energética en Europa.
Mary Kay Ash: mucho antes del auge de las startups, Mary Kay Ash creó en 1963 Mary Kay, una compañía que transformó la industria de la venta directa de cosméticos y abrió oportunidades económicas para millones de mujeres en todo el mundo.
Su empresa nació con una inversión inicial de apenas 5.000 dólares y una filosofía clara: el talento femenino debía tener espacio en el mundo empresarial. “La única diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son es la determinación extraordinaria”, había dicho.
Su legado no solo se mide en ventas globales, sino también en la red de emprendedoras que ayudó a formar.
Madam C. J. Walker: décadas antes, la estadounidense Madam C. J. Walker construyó uno de los casos más emblemáticos de emprendimiento en la historia. Nacida en 1867 en una familia de exesclavos, creó una línea de productos capilares que la convirtió en una de las primeras mujeres millonarias hechas a sí mismas en Estados Unidos.
Ella también fue una empresaria comprometida con el impacto social y el empleo femenino. “No esperes a que lleguen las oportunidades. Levántate y créalas”, sostuvo. Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más poderosos de movilidad social a través del emprendimiento.
Es así que, de la cosmética a la tecnología, pasando por la energía y la innovación digital, estas historias muestran cómo el emprendimiento femenino amplió fronteras en cada generación.
Más que casos de éxito individuales, representan un cambio cultural: empresas creadas con propósito, innovación y la convicción de que el liderazgo también puede transformar oportunidades para otros.
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Financiamiento y capacitación fortalecen el liderazgo económico de las mujeres paraguayas
El Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) busca consolidar en los próximos años una estrategia integral que combine financiamiento, asistencia técnica y acceso a mercados para potenciar el desarrollo económico de las mujeres rurales, consideradas hoy uno de los motores más dinámicos de la economía territorial.
En conversación con La Nación/Nación Media, Amanda León, presidenta del CAH, explicó que el objetivo de la institución es que el crédito no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta que permita a las emprendedoras rurales generar ventas sostenibles y consolidar negocios duraderos.
Integrar a las productoras a cadenas de valor
Uno de los ejes centrales de la estrategia es facilitar la inserción de las productoras en cadenas de valor, evitando la dependencia de intermediarios y permitiendo que capturen mayor rentabilidad.
En ese sentido, León destacó el producto Jepytaso, que busca integrar a las mujeres rurales al programa estatal de alimentación escolar, permitiendo que provean directamente alimentos dentro de sus propias comunidades.
La iniciativa se complementa con programas como Jajapo Porã, que ofrece espacios equipados para que las productoras puedan procesar su materia prima y agregar valor a sus productos.
Educación financiera y bancarización
El CAH también impulsa programas de educación financiera orientados a fortalecer las capacidades de gestión de las emprendedoras rurales.
Actualmente, más de 24.300 mujeres fueron capacitadas en administración financiera, ahorro y planificación de sus negocios.
Desde la institución destacan que muchas beneficiarias ya no ven el crédito únicamente como una ayuda, sino como una inversión para mejorar el bienestar de sus familias y ampliar sus actividades productivas.
Este proceso también permitió avanzar en la inclusión financiera, ya que el 98 % de las clientas del CAH ya operan de forma bancarizada.
Créditos diseñados para mujeres rurales
La institución desarrolló una serie de productos financieros adaptados a las distintas etapas del crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres.
Entre ellos se encuentra Mujer Emprendedora, orientado a jefas de hogar que acceden por primera vez a un crédito formal, y Kuña Ñamombarete, diseñado para negocios que buscan expandirse.
Este último cuenta con el respaldo del FOGAMU, un fondo de garantía que permite acceder a financiamiento incluso sin contar con un título de propiedad como garantía.
Crédito basado en confianza
León resaltó que la falta de formalización nunca fue una barrera para acceder a financiamiento dentro de la institución.
Según explicó, el 99 % de los créditos del CAH se otorgan a sola firma, basándose en la confianza y en la capacidad de gestión de las beneficiarias.
No obstante, el objetivo institucional es incentivar gradualmente la formalización, ofreciendo mejores condiciones de financiamiento , como tasas más competitivas y plazos más amplios a quienes formalizan sus actividades.
Mujeres ganan protagonismo en la economía rural
Actualmente, el 37 % de las fincas con manejo individual en Paraguay son gestionadas por mujeres, mientras que el 66 % de las mipymes del país cuentan con liderazgo femenino.
Para responder a esta realidad, el CAH mantiene presencia territorial a través de 82 sucursales distribuidas en todo el país, lo que permite llegar a zonas donde el sistema financiero tradicional tiene menor cobertura.
Financiamiento y articulación institucional
De cara al futuro, la institución busca fortalecer el financiamiento destinado a mujeres rurales y profundizar el trabajo articulado con otras entidades públicas.
León señaló que en 2025 el 41 % de los desembolsos del CAH fueron destinados a mujeres, quienes además presentan niveles de morosidad muy bajos.
“El impacto real se logra cuando todas las instituciones trabajan como un solo bloque para que la emprendedora tenga acceso simultáneo al financiamiento, a la capacitación y a los canales de comercialización”, concluyó.
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Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.