Brunito Martínez Giménez, el pequeño que conquistó a millones de paraguayos, tuvo su última despedida este jueves en un cementerio de Presidente Franco, en el Alto Paraná.
Ayer miércoles, en horas de la tarde, Brunito se encontraba luchando por su vida tras sufrir un paro cardiorespiratorio luego de una intervención quirúrgica en el IPS Central. El niño aguardaba hace dos años un trasplante de riñón. Finalmente, la luz de su vida se apagó.
Esta tarde una multitud acompañó el féretro donde descansará por la eternidad, en el camposanto ubicado en el km. 9 Monday de Presidente Franco.
La Policía Municipal se encargó de abrir paso en el tránsito vehicular a la caravana que se dirigía hasta el cementerio. Un grupo de “Linces” también estuvieron de cerca durante el sepelio y posterior entierro.
El sacerdote Julio de Presidente Franco, durante el entierro, ofreció algunas palabras a los presentes. “Brunito nos mostró la verdadera fe, la lucha y el amor. Un niño que supo ganarse el amor de todos. Por su carisma, sencillez y humildad”, expresó.
Dijo además que no es casualidad que sea enterrado hoy, en el día de la conmemoración de la Virgen de Guadalupe. “Además, gracias a Brunito muchos estarán pisando por primera vez la casa de Dios”, agregó.
Afirmó que el pequeño seguirá muy dentro de todos los paraguayos y que ojalá la ciudadanía aprenda a dar valor a los demás, vivir en amor y a conquistar a los demás. “Nuestros corazones están partidos hoy por su partida”, dijo.
Refirió que la vida es pasajera y por ende se debe vivir de la mejor manera, entregando la vida a Dios y acompañando con tanta fe que nos entre hermanos.