Los feligreses retornan de manera masiva desde la capital espiritual del país, luego de la misa central de la que participó una multitud, en el Día de la Virgen de Caacupé. Los rostros de jóvenes y adultos reflejan un cansancio extremo debido al extenso trajinar de los promeseros que regresan en colectivos abarrotados que circulan a un ritmo lento en el ya conocido como “Operativo Retorno”.

Los colectivos circulan en medio de un intenso tráfico, entre vehículos y motocicletas, que regresan al mismo tiempo. Además, se registra sobre costo de pasajes. En tanto los fieles esperan la llegada del bus que los traerá desde la Villa Serrana hasta sus respectivos domicilios. En vano, muchas personas aguardan resignadas por un micro que no esté saturado de pasajeros con destino a la capital y ciudades vecinas.

Rostros cansados en la vuelta de Caacupé. Foto: Nadia Monges
Rostros cansados en la vuelta de Caacupé. Foto: Nadia Monges

Una de las imágenes más comunes es la pasajeros que ante la falta de transporte público y la necesidad de llegar a sus hogares no cuentan con otras opciones más que subir al primer colectivo y viajar apretados o en las estriberas. Los fotógrafos captaron imágenes de los usuarios en colectivos en pésimas condiciones que aprovechan la masividad de personas para circular sin importar la cantidad de pasajeros ni el cobro del costo del pasaje.

Los feligreses pasan por el Tupâsy Ykua antes de retornar a sus hogares 💧

Posted by La Nación Paraguay on Sunday, December 8, 2019

Inspectores de la Patrulla Caminera esperan que el tráfico se llegue a normalizar recién después del mediodía. En tanto que fiscalizadores de la DINATRAN realizan controles para verificar que la cantidad de pasajeros parados no sobrepase la capacidad del colectivo y no viajen en las estriberas.

Además que los choferes no cobren por más valor los pasajes. Sin embargo, poco pueden hacer debido a la multitudinaria presencia de promeseros en Caacupé.

Pasajeros viajan en las estriberas de los buses. Foto: Nadia Monges
Pasajeros viajan en las estriberas de los buses. Foto: Nadia Monges