El ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), Arnaldo Giuzzio, sugirió la expulsión del narco brasileño, Levi Adriani Felicio, debido a su extrema peligrosidad. Calificó al detenido como un “jefe ejecutivo” cuyo trabajo era proveer de drogas al Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho, grupos criminales del Brasil.
“Si de mí depende, optaría por expulsarlo rápidamente. Son decisiones que tienen que ser coordinadas con el Ministerio Público y también el Ministerio del Interior además de Migraciones. Esa es la idea, mantenerlo hasta tener toda la información sobre él. No conviene tenerlo en nuestras penitenciarías”, afirmó Giuzzio, en comunicación con la 730 AM.
De acuerdo a la propia SENAD, el brasileño mantenía vínculos con autoridades nacionales y era protegido por policías, ya que financiaba el tráfico de marihuana y cocaína, además del tráfico de armas. “Son sujetos muy peligrosos, y operaban indistintamente con el PCC, con el Comando Vermelho, y otras bandas. Eran abastecedores de marihuana y cocaína, y anulaban competencias con el sicariato”, expresó Francisco Ayala, vocero de la SENAD, en contacto con la 1330 AM.
La detención fue posible gracias un trabajo de investigación de un año y medio de la SENAD y el fiscal Carlos Alcaraz, y sobre todo al hermetismo con el que se manejó la información. “Lastimosamente, estas organizaciones criminales, con la estructura que poseen, pueden corroer a cualquier funcionario o institución”, manifestó la fiscala Alicia Sapriza.
También se allanó otra lujosa vivienda en el barrio Mburukuja de Asunción, propiedad del jefe narco. La misma estaba deshabitada y fue puesta a disposición de la Senabico. La casa está valuada en US$ 500.000, cuenta con piscina, mesa de villar, lujosas habitaciones y muebles de alta calidad. De acuerdo a las informaciones, Levi residía en el lugar y luego se mudó al departamento.
Igualmente fue detenido por la SENAD, Marcio Gayoso, de 27 años y considerado brazo logístico de Levi. Gayoso coordinaba la comercialización de armas y drogas para la organización criminal liderada por Levi, que tenía al PCC y Comando Vermelho como principales “clientes”.