Señalaron que el problema no es el uso del celular sino la falta de acompañamiento y de brindar herramientas para la buena utilización.
En la mañana de este martes, el director del Centro para el Desarrollo de la Inteligencia (CDI), el pedagogo Luis Fernando Ramírez estuvo como invitado de la radio Universo 970 AM y habló sobre el nivel de la educación actual y el uso del celular.
Ramírez explicó que el niño llega a la escuela en Paraguay con 5 años y con 4 años de uso del celular. “La universidad dura 4 años, o sea que él es licenciado en celular a los 5 años y le queremos sacar. Cuando somos incoherentes como sociedad, es difícil”, refirió.
Mencionó que se cree que todas las cosas se corrigen en la escuela pero la escuela es el reflejo de una sociedad, de una cultura, de lo que vivimos en un ambiente.
“Miro con tristeza que el regulador de la escuela sea el Congreso. Por ley hay que comer banana, por ley hay que jugar ajedrez, por ley se enseña educación vial. Entonces, el programa de estudios hacen los legisladores. ¿En qué país eso cabe?”, cuestionó el profesional.
Así también manifestó que el celular o cualquier acción de la vida desprovista de una educación integral, es decir, el foco en lo humano, es el problema porque entonces no trabajamos sobre la ética. “Le tenemos que dar el celular, pero también debemos enseñarle. Tiene que respetar la convivencia. Como padres tenemos que ser coherentes. Tenemos que producir conexión humana con nuestros hijos. No hace falta meter la tecnología, sino meter lo humano”, aseguró.
Ramírez sostuvo que la primera infancia es vital para la transmisión de lo humano. “Están cambiando nuestras costumbres, una de ellas que es la costumbre de estar, de hacer nada, de tomar tereré, eso que nos hace profundamente humanos, hoy lo estamos dejando y lo estamos haciendo a través de un mensaje y es ahí donde tenemos que intervenir. No es que el celular tiene que ocupar toda nuestra vida”, indicó.
En otro momento dijo que el niño se queda solo desde muy chico, solo o con la tecnología. “Lo que hace falta es instalar lo humano. Nos cuesta muchísimo juntarnos, reunirnos, estar, conversar”, expresó.
Dijo también que la primera infancia es vital para la transmisión de lo humano. “Hay que instalar modelos educativos o un vínculo emocional para que después le puedas decir qué tiene valor y qué no”, argumentó.

