La abogada especialista en Derechos Humanos, Diana Vargas, cuestionó el actuar de la Policía Nacional al detener de manera arbitraria a dos manifestantes que escracharon al monseñor Edmundo Valenzuela, en horas de la mañana de ayer, antes que este ingrese a la Catedral Metropolitana a oficiar misa por el aniversario de la ciudad de Asunción.

Vargas considera un hecho de gravedad que de esta manera se intenta limitar y reprimir el derecho de un ciudadano a la protesta social por cuestionar a las autoridades. “Estos tipos penales que son aplicados con frecuencia en estos casos, como perturbación de la paz pública o resistencia son utilizados al más puro stronista”, expresó Vargas.

Objetó a los policías que ni siquiera pudieron explicar el motivo de la detención de los dos hombres que pertenecen a la organización Ciudadanos Autoconvocados Comisión Escrache (CACE), Cándido Brizuela, de 53 años y Fabián Schiavo Alonso, de 63 años, demorados primeramente en la Comandancia de la Policía Nacional por exigir al religioso que la Iglesia se manifieste sobre el juicio político a Mario Abdo Benítez.

“La norma no es la que rige sino las órdenes superiores. El Ministerio Público detiene para después investigar y no a la inversa. En Paraguay es la policía la que decide”, expresó Vargas, en contacto con 1000 AM.

Ambos hombres permanecieron detenidos en la Agrupación Especializada hasta la tarde de ayer. El fiscal Eugenio Ocampos ordenó la liberación tras verificar las imágenes del sistema 911 y observar que no se registró ninguna agresión en contra del arzobispo de Asunción.

“Pensábamos que íbamos a morir ahí porque las palabras del comisario era que teníamos que desaparecer, que éramos terroristas y que había una orden superior que teníamos que desaparecer, entonces, ese fue el momento crítico para nosotros”, expresó Cándido Brizuela al salir de la dependencia policial ante varios medios de prensa.