Luego de abandonar la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, Richard “La Pantera” Moray está más que feliz tras coronarse campeón Sudamericano de Boxeo el pasado viernes. Hoy, dejó ver la imagen de un hombre distinto luego de casi siete años de encierro. Su primer deseo cumplido fue el emotivo abrazo con su familia y amigos, que se acercaron hasta el albergue que habitará tras dejar la cárcel.

Con lágrimas, su madre María Luisa que no lo veía hacía 7 años, su padre Nicasio, sus hermanos y su numerosa familia salieron al encuentro para fundirse en un abrazo. “Volví, estoy de regreso y no veía la hora de llegar aquí después de tanto. Todos los días soñaba con esto. Soy un hombre nuevo y feliz”, contó el campeón cuando sus amigos de infancia, enterados de su llegada, visitaron a su amigo en la vivienda.

Richard Moray y sus amigos tras reencontrarse en libertad. Foto: Ministerio de Justicia
Richard Moray y sus amigos tras reencontrarse en libertad. Foto: Ministerio de Justicia

“Fue la pelea más dura que pude llegar a tener en la vida, el pelearse consigo mismo para no estar haciendo más lo que a uno le gusta. Cuando ya creí estar en la lona le pedí ayuda a Dios", expresó.

El boxeo logró lo que muchos consideran un milagro, ya que la historia de “La Pantera” ya recorre el mundo en un renacer a la vida y un ejemplo de reinserción social, dejando atrás un mundo de drogas y alcohol, en una vuelta a la sociedad en el que deja un testimonio en la historia del sistema penitenciario.

“La Pantera” espera retornar al ring en 40 días tras ser desafiado para una próxima pelea donde defenderá su título. El hombre de 31 años fue beneficiado con libertad condicional luego de estar preso durante 6 años, 8 meses. Recibió una condena de 7 años por robo agravado y agregó que cometió el delito por inconsciencia. “Estaba ebrio, no estaba con mis cinco sentidos”, afirmó.

La libertad, la victoria más preciada

Lamentó que una vez que cayó preso perdió la credibilidad de su familia y de sus hijas, Uma y Micaela. Reconoció que la relación se complicó debido a la desilusión que sintieron sus padres. Admitió que una sola vez en su vida cometió un hecho de este tipo por lo que fue preso.

Más allá del dinero o la fama que pudo haber ganado en la pelea, “La Pantera” valora más haber triunfado en la obtención de su libertad, la credibilidad de su familia y el afecto de sus hijas.

“Voy a empezar a trotar con aire puro y a entrenar, seguido de cerca por mi padre, ex campeón de boxeo, y de Fabio “El Potrillo” Romero. No hay palabras para describir la libertad, estoy agradecido, con la gente que me acompañó y apostó por mí desde adentro, con la prensa que me mimó… me esperó por horas para hablar conmigo. Tengo nuevos propósitos. Gracias, gracias Dios amado”, dijo Moray.

Ayer, Moray recobró la libertad luego de consagrarse ganador el pasado viernes cuando venció al brasileño Carlos “Caolho” Santos en el Pabellón Esperanza del penal de Tacumbú. Con libertad condicional se instaló en un albergue postpenitenciario. Minutos antes de recobrar la libertad, fue despedido también por sus compañeros del penal. Igualmente deberá realizar servicio comunitario como instructor de boxeo, comparecer ante un juzgado y no salir a la calle luego de las 00:00.