María Edith Bordón fue secuestrada el 16 de noviembre del 2001, en momentos en que se encontraba en el parque Ñu Guasu. Fue liberada el 19 de enero del año siguiente, tras 64 días de cautiverio. En una entrevista con los medios del Grupo Nación, cuenta detalles de todo lo vivido.

“Se acercaron tres personas, tres hombres, y realmente yo no sabía cuál era el motivo. Lo primero que pensé fue que me iban a robar el vehículo. A medida que viajábamos, porque ellos hicieron transbordos, yo me daba cuenta que algo pasaba, que no era normal”, relata María Edith.

Ella fue obligada a subir a su camioneta en el parque Ñu Guasu y los secuestradores dejaron en el sitio a su amiga, Elizabeth Gunther, con quien solía hacer caminatas. Pasaron las horas y finalmente llegaron a la casa donde permanecería en cautiverio.

Una vez en la vivienda ella quedó en el piso por un largo rato y luego fue llevada a una cama, María Edith Bordón de Bernardi aún no entendía qué estaba pasando. No se imaginaba que iniciaba la era de los secuestros en Paraguay. A casi 19 años del hecho, todavía recuerda todo lo que pasó en aquel entonces y pese a que trata de “cerrar la página, uno ya no se olvida”.

Estuvo dos meses y tres días encerrada entre cuatro paredes, los primeros 17 días de su cautiverio estuvo en un pozo y luego trasladada a una pieza, pero había momentos en que volvían a llevarla al pozo.

“Esa misma madrugada en que me llevaron, se bajaba Juan Arrom en el pozo. Me preguntó si yo era la señora María Edith de Debernardi y le dije que sí, me dijo que era un secuestro y que iban a pedir un rescate por mí, por mi persona”, agrega.

Estando en poder de los secuestradores ella no se dio cuenta plenamente de quienes eran los autores del hecho, o quienes estaban con ella en la casa. Una vez liberada y mediante fotografías, identificó a la gran mayoría de sus secuestradores, entre ellos Juan Arrom y Anuncio Martí.

El primer contacto se produjo el 3 de diciembre del 2001 y los captores pidieron 12 millones de dólares para dejarla en libertad. Finalmente se llegó a un acuerdo y el monto se redujo a un millón de dólares. La liberación de María Edith se produjo el 19 de enero del 2002. Sus captores la vistieron de hombre y la dejaron en las calles Coronel Cabrera y Santa Teresa, de Asunción.

Juan Arrom y Anuncio Martí, dirigentes del Partido Patria Libre (PPL), fueron sindicados como los posibles responsables por los investigadores, basados en el testimonio de la mujer. Arrom fue identificado como el “guardia bueno” y Martí como el “guardia malo”. Ambos son aguardados por la justicia paraguaya para ser juzgados por este hecho. Los dos están en carácter de refugiados en Brasil.