“Hoy no se celebra la Eucaristía en todo el mundo. El altar luce sin mantel, sin cruz, sin velas ni adornos. Recordamos la muerte de Jesús”, mencionan desde el Arzobispado de Asunción. La tarde del Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz erguida sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza.

¿Por qué los sacerdotes se postran en el suelo ante el altar al comienzo de la ceremonia? Porque son la imagen de la humanidad hundida y oprimida, y al tiempo penitente que implora perdón por sus pecados, señalan desde la Iglesia Católica.

Van vestidos de rojo, el color de los mártires: de Jesús, el primer testigo del amor del Padre y de todos aquellos que, como él, dieron y siguen dando su vida por proclamar la liberación que Dios nos ofrece.

Los ritos de la Pasión se viven desde la mañana temprano en la Catedral. A las 8:00 se iniciaron las confesiones y la tradicional visita a las Siete Iglesias. Al mediodía está marcado el Vía Crucis, a las 13:00, se realizará la meditación y a las 15:00, la Liturgia de la Pasión, presidida por Monseñor Edmundo Valenzuela.

Lavatorio de los pies. Foto: Arzobispado de Asunción.
Lavatorio de los pies. Foto: Arzobispado de Asunción.

La preparación

En la Catedral de Asunción, anoche, se celebró la Misa Vespertina de la Cena del Señor. Se evocó así, la memoria de la cena pascual que Jesucristo compartió con sus discípulos. Se conmemora la la institución de la Eucaristía, el discurso final de Jesús y el lavatorio de los pies.

“El lavatorio de los pies a sus discípulos significa el supremo acto de amoroso servicio a la humanidad, el sacrificio expiatorio de Cristo”, rememoran desde la Iglesia. Su mensaje nos dice que no solamente hemos de imitar el espíritu de servicio de Cristo en las cosas pequeñas, sino estar dispuestos a seguirlo a lo largo de todo el camino, incluso hasta entregar nuestra vida, si es necesario.