Este 31 de marzo se conmemora el Día Mundial de Lucha contra Cáncer de Colon, bajo la consigna: “Más actividad física, mayor prevención de cáncer de colon”, a los efectos es concienciar e informar sobre esta enfermedad y fomentar hábitos saludables para impedir su ocurrencia.

En Paraguay, el cáncer de colon y recto se ubican en tercer lugar entre los cánceres más frecuentes registrados desde hace 10 años. Esta enfermedad se reporta tanto en hombres como en mujeres y la tendencia va lamentablemente en franco ascenso, según datos estadísticos de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Trasmisibles.

El incremento de esta afección se debe a los malos hábitos: la dieta inadecuada, la obesidad, el tabaquismo, la inactividad física y el sedentarismo, factores de riesgo asociados al cáncer, según explica la Dra. Mirta Ortiz, técnica de la Promoción de Actividad Física de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles.

La ACTIVIDAD FÍSICA tiene un efecto protector muy fuerte sobre la prevención del cáncer ya que parece reducir claramente el riesgo de padecerlo en un 40-50%. entre las personas más activas, y de esta manera se convierte esta afección en uno de los tumores más prevenibles.

La actividad física abarca también el ejercicio físico y los deportes, así como otras actividades que involucran cualquier movimiento corporal voluntario, y que pueden ser desarrollados como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

“Un porcentaje considerable de casos de cáncer de colon y recto podría ser prevenido si se implementaran más concienciación sobre el control del cáncer y la importancia de ser físicamente activo junto con una dieta saludable, rica en fibras, que dan volumen a la masa de alimentos que transita por el intestino grueso”, sostiene la profesional de salud.

¿Cómo actúa la actividad física para prevenir el cáncer de colon?

Entre los mecanismos señalados se citan el aumento de las defensas inmunitarias anti tumor (número y actividad de los macrófagos, que son células limpiadoras notables), así como la disminución del tiempo de las heces en contacto con la mucosidad intestinal, lo que reduce el periodo de contacto de carcinógenos con la misma.

Las modalidades de actividad física practicadas deben incluir contracción de grandes masas musculares, como los ejercicios aeróbicos (caminata a ritmo moderado a rápido), natación, saltar la soga, ejercicios abdominales y de la espalda, además de fortalecimiento de miembros superiores. El tiempo mínimo a sumar en la semana es de 150 minutos, dividido en fracciones de 30 minutos diarios.

Aunque la prescripción de actividad física es de reconocida importancia tanto a nivel clínico como institucional, es escasamente utilizada más allá del mero consejo, cuando el ejercicio es realmente la medicina y, de hecho, puede ser visto como la vacuna necesaria para prevenir numerosas enfermedades crónicas.

Antes de iniciar cualquier actividad física -deporte o rutina de ejercicios- se recomienda realizar los controles médicos pertinentes. Los programas de actividad física deben estar supervisados por profesionales del área de Educación física y Deportes capacitados en prescripción del ejercicio.