Existe información importante para que la exposición a los rayos del sol, al cloro y al agua contaminada no se conviertan en tres enemigos de tus ojos en el verano.
Si bien las vacaciones son el momento del año más esperado por adultos y niños porque con las altas temperaturas y sol pleno, nos invita a realizar actividades recreativas al aire libre y en contacto con el agua, es en estos momentos cuando podemos sufrir desde malestares hasta enfermedades oculares, tanto ya sea por una excesiva exposición a estos elementos como por adquirir algún virus, hongo o bacteria en esta zona tan sensible.
Según datos provistos por la Dra. Alicia Bareiro y la Dra. Fátima Correa, Oftalmólogas de Fundación Visión, toda actividad expuesta al rayo del sol o en espacios con agua debe ser medida, controlada, y motivar una consulta médica en caso de que aparezcan síntomas negativos en nuestros ojos.
“Si bien existen numerosas situaciones que pueden sufrir nuestros ojos en esta estación del año, hay cinco que son las más habituales, según los casos que atendemos cada año en Fundación Visión” expresaron las profesionales.
Pterigion
Es una enfermedad ocular que se desarrolla como consecuencia de una excesiva exposición a los rayos UV. Se manifiesta en un crecimiento anormal del tejido que cubre la superficie externa del ojo, y es considerado como “tumor benigno” (no canceroso). También puede darse como consecuencia de excesiva exposición al viento y a otros agentes irritantes como el polvo y el humo.
En estos casos, el ojo suele ponerse rojo, y la persona tiene la permanente y molesta sensación de tener un cuerpo extraño. Además la visión se torna borrosa. Si no es tratado a tiempo, lo que comienza como una simple molestia puede terminar desfigurando el ojo en forma permanente.
Indicaron que esta enfermedad se puede prevenir fácilmente utilizando gafas con filtro ultravioleta, idealmente envolventes (protegen los ojos desde todos los ángulos). También evitar estar al sol en los horarios más peligrosos, que van de 10:00 a 15:00.
Catarata
La catarata es una enfermedad que genera que el cristalino del ojo se vuelva opaco, evitando que la luz pase a través de él y que la vista se vaya perdiendo, hasta llegar a la ceguera (reversible) en un gran porcentaje de los casos. Expresaron que está comprobado científicamente que la sobreexposición al sol puede ser un desencadenante de esta enfermedad, que puede terminar en ceguera (reversible). De hecho, nos preocupa que esta afección se está desencadenando a edades más tempranas que años atrás, y mucho de esto tiene que ver con la exposición al sol. Se estima que un 20 % de los casos de catarata en el mundo están producidos o agravados por esta situación.
Mencionaron que el paciente con catarata comienza a sentir molestias al exponerse a la luz, ve que su visión comienza a cambiar y pierde el contraste de los objetos. Comienza a ver los colores apagados. Se recomienda utilizar gafas de sol con filtro ultravioleta, y siempre recomendadas por profesionales de acuerdo a las necesidades de la persona.
Conjuntivitis
En el caso de la conjuntivitis, se habla de que es una enfermedad ocular producida por una bacteria o virus -según el tipo del cual se trate-, que se presenta cuando la conjuntiva -membrana que cubre los párpados y la parte blanca de los ojos- se inflama. Si bien esta afección no genera secuelas graves en los ojos, sus síntomas son muy molestos, sobre todo en los más pequeños de la casa y es altamente contagiosa. Está comprobado que una de las principales causas de esta enfermedad es el contacto de los ojos con sustancias contaminadas, principalmente provenientes del agua.
Señalaron que los síntomas principales son dolor en la zona, picazón, ardor, secreción ocular y lagrimeo. También pueden formarse costras en los párpados o en las pestañas (generalmente por las noches), tener hipersensibilidad a la luz y síntomas de resfriado. Si bien las irritaciones en el ojo son el nivel menos peligroso, si esta afección no es correctamente tratada se pueden generar lesiones en la córnea y dificultad en la visión a largo plazo.
Se debe evitar bañarse en aguas contaminadas o sucias. En caso de hacerlo, utilizar siempre antiparras (gafas para piscina) para prevenir el contacto del agua con los ojos. Se recomienda, luego del baño, colocar en los ojos unas gotitas de suero fisiológico para limpiarlos. Al margen de esto, dado a que se trata de una enfermedad altamente contagiosa, se recomienda que la persona enferma mantenga reposo y el mínimo contacto con otras personas.
Úlceras
Explicaron que los ojos pueden infectarse fácilmente al estar en contacto con virus, baterias u hongos, y éstos en general se encuentran en el medio al cual éstos se exponen. Es por ello que, al igual que en el caso de la conjuntivitis, exponer a nuestros ojos a aguas contaminadas puede ser muy peligroso, y llevarnos a padecer trastornos tales como una úlcera. Una úlcera corneal es una herida abierta en la córnea, la estructura que cubre el iris y la pupila de manera similar a como los cristales cubren la esfera de un reloj. Las úlceras corneales suelen estar provocadas por infecciones oculares, aunque una extrema sequedad ocular u otros trastornos oculares también pueden producirla.
Cabe resaltar que los síntomas más comunes de las úlceras oculares son la hipersensibilidad a la luz, el lagrimeo, dolor en los ojos, pérdida de agudeza visual y la sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo.
Dado que los hongos son uno de los principales desencadenantes de úlceras, se debe tener cuidado con la exposición a medios que los propaguen, principalmente piscinas públicas. Por eso se recomienda la utilización de antiparras (gafas para piscina).
Alergias
Una de las condiciones que más se producen en el verano, sobre todo en niños, es la aparición de alergias en los ojos, producto de la excesiva exposición al cloro de la pileta. Si bien no reviste gravedad, éstas pueden ser muy molestas para los más pequeños de la casa.
Mencionaron que la manifestación más común de las alergias a causa del contacto con el cloro es el enrojecimiento de la zona de los ojos, ardor y la sensación de picazón; también puede referenciarse molestia ante luces brillantes.
Lo que se recomienda es utilizar antiparras (gafas para piscina) para evitar el contacto de los ojos con el cloro del agua, más si el niño padece alergias. Asimismo, se debe moderar la cantidad de cloro a colocar en las piscinas hogareñas, no excediéndonos de lo recomendado. Bucear siempre con protección.

