Devotas compartieron sus testimonios de fe en la virgen de Caacupé. De varias formas, familias enteras y especialmente niños, se vistieron con atuendos alegóricos a la Virgen.
Si bien la festividad central del 8 de diciembre ya se llevó a cabo, en la Villa Serrana todo diciembre es fiesta. Muchas son las historias de fe que se conocen y otras que no, en esta ocasión, te contamos tres de ellas que fueron recopiladas por Adriana Zacarías, enviada especial.
Los casos tienen que ver con mujeres que se encomendaron a la virgen para poder concebir, considerando la adversidad que se les presentó. Finalmente reconocieron que hubo milagro por intercesión de la virgen.
Diana Bóveda, estuvo en Caacupé desde la tarde del 7 de diciembre montada en una carpa con su pequeño aguardando la misa central del sábado en la explanada, para luego volver a su pueblo natal.
“Venimos de San Juan Nepomuceno. Llegamos diez kilómetros caminando. Estoy cumpliendo la promesa de mi hijo que tenía problemas de estreñimiento. Acudimos a especialistas, gastroenterólogos y nunca llegó a solucionarse. Me encomendé a la virgencita y ahora gracias a Dios está bien”, contó a La Nación.
Otro caso es el de la familia de Carlitos, de dos años. Llegaron desde J. Augusto Saldívar y prometieron vestirlo como la virgen, con una corona puesta, durante siete años, tras cumplir la promesa de que nazca bien. “Hicimos una promesa cuando estaba embarazada” manifestó la madre.
En tanto que la familia de Erika también llegó hasta la ciudad espiritual para cumplir la promesa hecha hace años. La niña, vestida como la virgen, con las mismas ormentaciones y atavíos.
La madre relató que casi perdió a la niña cuando estaba embarazada de tres meses, hace ocho años. Desde entonces cumple su juramento de llegar hasta la virgen y aseguró que será hasta que la niña cumpla los once años.

