Monseñor Ricardo Valenzuela celebró este sábado la misa central de Caacupé con el tema “María, la que nos dio a todos el fruto bendito de su vientre”. La homilía trató sobre los casos de abusos a menores por parte de representantes de la Iglesia Católica y la corrupción en el Gobierno, el sometimiento de la justicia a la clase política, los altos salarios en la función pública y la inseguridad. El prelado pidió perdón en nombre del Clero, por los abusos que desde la iglesia se comenten contra menores de edad.

"Hay que recuperar de manera urgente la credibilidad perdida. El país está cansado, el pueblo está cansado de esta clase de autoridades, cansado de la injusticia. El pueblo está cansado de los que abusan del poder, de los que oprimen y compran conciencia ajena. Cansado de los que hipotecan el futuro de los niños y los jóvenes”, dijo monseñor durante la homilía.

Sostuvo que los políticos tienen sometidos a jueces y fiscales por organismos creados por ellos mismos y ante esta situación la ciudadanía y el pueblo están sometidos por mano propia. Cuestionó la situación de la justicia e instó a la gente a no ser complaciente con la corrupción.

Grave crisis moral

Indicó que al mirar al interior de la sociedad, lastima y preocupa la acentuada gravedad de la crisis de la moral pública y privada. Lamentó que la ley no sea igual para todos y criticó la falta de oportunidad para los jóvenes y los sectores más vulnerables del país. Aseguró que a causa de ésto se está llegando a un clima de “justicia por mano propia”.

“Animamos a esos cambios que necesita urgente la sociedad paraguaya. Corrupción es la acción y efecto de corromper, que quiere decir dañar. Cuando el líder no es íntegro, honesto, se comienza a pudrir toda la estructura desde arriba hacia abajo. Tener líderes corruptos resulta carísimo para un país”, agregó.

Señaló que un ciudadano honesto es aquel que no miente, que respeta la palabra dada y es incapaz de cualquier apropiación indebida. Abogó por la necesidad de la aparición de nuevos hombres en todos los ámbitos para construir un país mejor, además de una comunidad más humana y cristiana.

Monseñor criticó también la situación de los representantes de la Iglesia Católica, sobre todo los casos de abusos a menores de edad. A su criterio, la Iglesia no es un lugar para delinquir e instó a denunciar las irregularidades cometidas por curas, obispos o sacerdotes.

El 8 de diciembre se celebra la fiesta mariana más grande del país, por el día de la Virgen de Caacupé. Miles de feligreses se hacen presentes en la capital espiritual para cumplir las promesas y ser partícipe de la misa central.