Este jueves se realiza la segunda jornada del novenario en homenaje a la Virgen de los milagros de Caacupé en la explanada de la Basílica Santuario ubicada en el departamento de Cordillera.
La misa central fue celebrada por el Obispo Emérito de San Juan Bautista, monseñor Mario Melanio Medina. “Mostrar los frutos nocivos de una juventud desorientada” fue el tema central de su homilía.
Medina resaltó la importancia hoy en día de determinar las causas de los efectos nocivos que afectan a la juventud. Recordó que el Papa Francisco pidió libertad, el cual es un don de Dios que nos libera de las ataduras que capturan al corazón.
Dijo que la drogadicción y la tristeza son uno de las causas de la efectos nocivos. “Todos nos quitan la libertad. Luchamos pero perdemos la identidad como personas”, expresó.
Por otra parte, el obispo manifestó que muchos jóvenes que no tienen buena vida porque prima sobre ellos la carencia de formación y educación, mucho más aun la capacitación cívica.
Consideró que la activación política es un arte para hacer el bien común. “Se sacó de los colegios la educación cívica para que seamos ignorantes y se puedan comprar nuestras conciencias”, sostuvo.
Reiteró que los efectos nocivos sobre la juventud también son los actos de patorerismo y de drogadicción. “No sabemos como salir de ellos. No se tienen referentes en la sociedad. Da pena la instrucción y la justicia”, agregó.
Oscureció más su panorama Medina al afirmar que no solo los jóvenes no salen adelante, sino también la familia paraguaya, la cual “está destartalada”, según su parecer. “Cada quien va por su cuenta”, expresó.
El católico también citó a la tecnología como uno de los problemas de la juventud, el cual absorbe y aprieta la verdadera libertad como si fuera una tenaza.
Criticó a las personas que venden sus votos en periodos electorales. “Por la ignorancia no podemos pensar y por la necesidad nos vendemos. No tenemos referentes, están el Papa Francisco, San Roque y Chiquitunga, pero no los vemos”, lamentó.
Reconoció igualmente que al interior de la Iglesia hay muchos escándalos pero aseveró que desde allí deben iniciar a mostrar el ejemplo a la población. “Es grande la responsabilidad. Lo que llena de felicidad está en el corazón. Lo que debemos hacer es volver a Dios, a Jesús”, afirmó.

