Es la tercera causa de muerte en jóvenes de 20 a 24 años y se estima que 100.000 personas mueren anualmente en la región. En el marco del Día Mundial de Prevención del Suicidio, que se recuerda cada 10 de setiembre, es esencial reforzar la idea de que la prevención tiene que ser todos los días, todo el año.

Muchas veces no queremos hablar del suicidio pero es tan necesario para poder ayudar a las personas que sufren de alguna enfermedad mental. Según los especialistas, es prevenible el suicidio y es por eso que tenemos que prestar atención a los signos que las personas emiten.

Según datos de la Oorganización Panamericana de la Salud (OPS), alrededor de 100.000 personas mueren anualmente por suicidio en la región de las Américas, y se calcula que por cada suicidio hay más de 20 intentos. Números alarmantes sin lugar a dudas, sobre todo teniendo en cuenta que se pueden prevenir.

Indican además que el suicidio se puede presentar a cualquier edad, y es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años en la región. Señalan que es importante la pronta identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales ya que son una parte de la estrategia preventiva.

Hablemos

Para entender mejor, el Dr. Julio Torales, médico psiquiatra y profesor de la cátedra de psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital de Clínicas, explicó que es fundamental aclarar que el suicidio es un síntoma que forma parte de un conglomerado de enfermedades mentales. La depresión puede complicarse con un suicidio, un trastorno de ansiedad no tratado también, un trastorno de la personalidad igual o un trastorno bipolar también. El suicidio puede ser un intento de suicidio o un suicidio consumado.

Por lo tanto, padecer de un trastorno mental y no tratarse es un factor de riesgo para cometer un suicidio. A veces se pueden sumar algunos factores propios como la desesperanza, la falta de las oportunidades económicas, las dificultades de las relaciones familiares, la violencia, el abuso sexual, son elementos que hacen que una persona sea más vulnerable a cometer suicidio que otra.

“El 95 % de los casos de las personas que se suicidan tenían trastorno mental no tratado y el más común es la depresión. Es un síntoma que puede presentarse como complicación final irremediable de muchos trastornos mentales”, señaló.

Torales dijo además que el suicidio se da por una sumatoria de cosas. “Por ejemplo hay dos personas que pueden estar igualmente deprimidas, una sí comete suicidio y la otra no. Esto se debe a que cada persona tiene un terreno biológico fértil, o sea, hay gente que se deprime y gente que no”, aclaró.

Dr. Julio Torales, médico psiquiatra y profesor de la cátedra de psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital de Clínicas Foto: Gentileza.
Dr. Julio Torales, médico psiquiatra y profesor de la cátedra de psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital de Clínicas Foto: Gentileza.

Sumatoria de cosas

También mencionó que pueden existir factores psicológicos y sociales que se suman en la persona y que hacen que una persona sea más propensa a cometer suicidio que otra, por eso una causa única no hay, son múltiples causas que terminan sumándose y que esto hace que una persona sea más propensa a cometer suicidio.

“No es lo mismo una persona deprimida que tenga un buen grupo primario de apoyo que tenga familia, trabajo, que la estén ayudando, a que una persona que esté deprimida que sea víctima de violencia doméstica, abuso sexual, que no tenga en quién confiar, que tenga difícil acceso a los servicios de salud y encima problemas económicos. Entonces en ésta segunda persona los factores van a sumarse con mayor sinergia y hacer que la persona toma una decisión fatal”, subrayó el especialista.

Prestar atención

Sin lugar a dudas es fundamental atender a ciertos signos. Muchas veces no prestamos atención a las señales que aparecen porque cada uno vive inmerso en su propio mundo. De ahí el color del día mundial de prevención del suicidio que es el amarillo, el lazo amarillo. En el semáforo sabemos que el amarillo es atención y que hay que estar atentos, indicó el Dr. Torales.

Signos directos e indirectos

Signos directos: son aquellos en los que la persona expresa su voluntad o su deseo de morir, que la vida no tiene sentido, que quiere morir, que sería mejor descansar de todo esto. “El suicida generalmente avisa, es un mito que no avisa. El suicida avisa porque quiere que se le ayude”, afirmó Torales.

El médico habló acerca del mundo actual con las redes sociales y si una persona empieza a escribir cosas tristes o que empieza a despedirse, es un aviso. Afirma que es incorrecto pensar que él o ella es “así nomás luego, muy negativo o negativa”.

“No, esos son avisos que nos está dando la persona. Muy pocas veces el suicida realmente no avisó o no dio ningún elemento para que la familia o los amigos se den cuenta. Realmente es porque no préstamos atención. Igual va a haber un pequeño porcentaje de personas que por más que tenga toda la atención que le brindemos, con el mejor tratamiento psiquiátrico o psicológico, igual se va a matar. La mayoría de los casos de suicidios son prevenibles”, especificó.

Signos indirectos: una persona que previamente cambia su manera de ser, se vuelve más irritable o más irascible, que empieza a aislarse más, a dejar de hacer cosas que previamente le gustaban, a no querer pasar más tiempo con su familia o con sus amigos, está muy negativo ante todo y está muy triste ante cualquier situación, son signos que nos tienen que llamar la atención, aseguró el especialista.

Explicó que es como cualquier otra enfermedad. Por ejemplo una persona diabética, por más de que tenga el mejor tratamiento, puede complicarse. “Pero por lo normal, si una persona está bien tratada, el riesgo es mínimo. Lo mismo para el suicidio, hay gente que por más esfuerzo que hagamos, lastimosamente va a terminar matándose pero en la mayoría de los casos es prevenible el suicidio”, afirmó.

¿Cómo ayudar?

De acuerdo a lo indicado por el médico psiquiatra, en el momento en el que nos damos cuenta de que una persona quiere acabar con su vida, se tiene que hacer el acompañamiento activo, no dejarle sola a la persona. Evitar los sermones, evitar profetizar y utilizar la palabra fuerza de voluntad. También evitar decirle “en tu cabeza nomás está”.

“Una persona que se quiere morir está enferma en ese momento, si quiere matarse, tiene una enfermedad. Es como que le digas a un hipertenso, con tu fuerza de voluntad tu presión va a bajar o a una persona con faringoamigdalitis, con fuerza de voluntad el virus va a desaparecer. No, desaparece con tratamiento”, apuntó.

“Lo peor que uno puede hacer es decirle fuerza, ánimo, como si fuera que uno puede controlar eso. Entonces lo que hay que hacer es directamente decirle ‘qué pena que sentís eso, ¿cómo puedo ayudarte?’ y no separarse, acompañarle hasta que empiece la consulta”, enfatizó Torales.

Resaltó que el peor error que cometemos es cuando una persona logra confiar en nosotros y nos dice que quiere matarse o que está mal y quiere morir, le decimos ‘ánimo, fuerza, mañana te acompaño'. “Durante la noche ya pudo haber pasado algo. Entonces hay que acompañarle ya, porque si ya tuvo el coraje de contarte a vos, eso quiere decir que tiene la suficiente confianza y necesita de tu ayuda”, comentó el especialista.

Indicó que la persona sabe que está mal, todo lo ve negro y no puede controlar eso, esa sensación de que el mundo va a estar mejor sin esa persona. Que todo está tan mal que la única solución es escapar con la muerte.

Hay que aprender a reconocer los signos de ayuda que la persona emite. Foto: ilustrativa.
Hay que aprender a reconocer los signos de ayuda que la persona emite. Foto: ilustrativa.

Rango y sector

Mencionó que un pico alto se da entre 15-29 años y luego aparece otro en las últimas etapas de la vida, después de la jubilación aparece un pico alto otra vez, uno se siente solo e inútil.

Señaló también que las mujeres en general intentan más suicidarse pero los hombres logran más. “La gran diferencia es el método utilizado por las mujeres ya que por lo general utilizan intoxicación medicamentosa o consumo pastillas, en cambio los hombres usan métodos más letales, métodos que no fallan, se ahorca o se dispara con arma de fuego”, indicó.

Cifras en Paraguay

De acuerdo a lo señalado por el Dr. Torales, el año pasado fueron 407 personas las que se suicidaron según datos de la Policía Nacional. “Una tasa de 5,85 % por cada 100 mil habitantes, una tasa alta. Y en personas privadas de libertad la tasa es de 14 % por cada 100 mil personas privadas de libertad más o menos, más alta aún. Es una población distinta pero es alta. 407 es mucho, es decir, más de una persona al día perdió la vida en el 2017 por una causa prevenible”, argumentó.

Del mismo modo, dijo que se espera a nivel mundial que para el año 2020, casi 30 millones de personas en el mundo intenten suicidarse por año y 2 millones lo logren, consumen el hecho.

Atención 24 horas en Clínicas

Es importante resaltar que el Hospital de Clínicas tiene atención las 24 horas, los 365 días del año en la cátedra de psiquiatría tanto para niños, adultos y ancianos, para el departamento central y Asunción, indicó el psiquiatra. “Además, el Ministerio de Salud en todas las cabeceras departamentales grandes sí o sí tiene unidad de Salud Mental y nosotros en Clínicas tenemos nuestra cátedra con internación si es necesario”, comentó.

Psicólogo o psiquiatra

Ante la duda de acudir al psicólogo o psiquiatra, Torales aclaró que generalmente cuando hay un intento de suicidio, ir primero al psiquiatra porque hay una urgencia médica ahí, como una peritonitis. “Generalmente las urgencias, las maneja primero el psiquiatra. Dependiendo del cuadro, un buen profesional va a saber derivar a tiempo. Es indistinto con quién se consulte primero con tal de consultar con un profesional de la salud mental, pero ante una urgencia donde realmente se presentan signos directos de suicidio, la urgencia la maneja el médico psiquiatra”, argumentó.

Romper el tabú

El médico explicó que en Paraguay todavía es peyorativo el tema de ir al psicólogo o psiquiatra.“En el día a día usamos el lenguaje de manera peyorativa, por ejemplo, nos peleamos con alguien y decimos 'esa es una loca', usamos la salud mental de manera peyorativa. No decimos 'esa es una hipertensa o una diabética'. A los paraguayos y paraguayas les cuesta muchísimo aceptar que tiene un problema de salud mental”.

Así también resaltó que los trastornos mentales existen como existen los trastornos del corazón, del pulmón, de la piel y que hay que romper un poco el estigma asociado a que ir al psiquiatra equivale a estar loco o loca. “La locura como tal no existe, existen las enfermedades mentales que tienen tratamiento. Muchas de ellas se curan y las que no, se pueden controlar. En los países más desarrollados que el nuestro es común que cada persona tenga su propio terapeuta”, apuntó el Dr. Torales.