Por Andrés Barrios / andres.barrios@gruponación.com.py

El Peñón es un pequeño castillo construido en las aguas del río Paraguay en el año 1932, está ubicado entre Villa Hayes y Piquete Cué, Limpio. Hay varias teorías sobre su construcción por parte del capitán Lázaro Aranda. Algunos dicen que fue para guardar armas, municiones y alimentos para la Guerra del Chaco.

La zona de Yakare Yrupe, ahora con señalización. Foto: Fernando Riveros.

Otros sostienen que un hijo del capitán padecía de lepra y optó por su aislamiento en la casona. También está la versión de que era un hombre con muchas mujeres y ante esta situación decidió realizar para su “escondite”.

“Una es las versiones es que el capitán tenía un hijo leproso y en aquel entonces era una enfermedad vergonzante y decidió aislarse. La otra es que la Armada guardaba las armas y los alimentos para la guerra”, contó Normal Colmán, voluntaria de la costa Yacare Yrupe y El Peñón, en entrevista con La Nación.

La construcción cuenta con todas las comodidades básicas, como una sala, un balcón, un lugar de descanso y hasta un pequeño quincho, además de un faro en la parte más alta que sirve para ubicar el lugar y evitar accidentes.

La costa muestra en dónde abordar lanchas y canoas para llegar a El Peñón. Foto: Fernando Riveros.

Voluntarios

El Peñón es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad de Limpio, desde el puerto Yacare Yrupe y el puerto principal de Piquete Cué. El costo para llegar hasta el castillo en canoa o en lancha es de 20 mil guaraníes por persona.

Los lancheros o canoeros están de lunes a lunes en sus lugares de trabajo a la espera de turistas y potenciales clientes. Desde la ciudad de Villa Hayes también se puede llegar hasta la casona, construida sobre piedras de la punta de la Cordillera de los Altos.

Los servicios de paseos por el río son requeridos por los turistas. Foto: Fernando Riveros.

Actualmente el lugar está un poco abandonado por las autoridades locales y nacionales, pero los voluntarios hacen actividades para mantener el castillo, tanto la limpieza como el mantenimiento de las estructuras. Buscan también la aprobación de presupuesto de la Municipalidad de Limpio a fin de contratar un guardia para el lugar.

De Piquete Cué

“El castillo tiene baño, cocina, estar, un lugar para hacer asado y una terraza. Geográficamente está más hacia el lado de Villa Hayes, pero siempre se llamó El Peñón de Piquete Cué, entonces la gente viene más por este lado y porque es de más fácil acceso”, sostuvo Colmán.

El lugar es visitado por turistas nacionales e internacionales, su misteriosa construcción y su estratégica ubicación despierta interés de propios y extraños. El objetivo de los voluntarios y los pobladores de la zona es poder explotar más el lugar a través del turismo como ciudad costera.

Para los lugareños, El Peñón es todo un símbolo y se sienten muy identificados con el nombre, la construcción y la historia. Por día unos 20 turistas llegan hasta la misteriosa construcción y los fines de semana “suele colapsar” por la gran cantidad de visitantes, y más aún en feriados largos.

Las plantas acuáticas adornan el paisaje que rodea al castillo. Foto: Fernando Riveros.

Interés de jóvenes

Juan Sanabria, uno de los lancheros, explicó que mediante el servicio que ofrece él y otros pobladores, se ganan el pan de cada día dignamente. Además, la intención es lograr el interés de los jóvenes ya que tiene un valor histórico que merece ser destacado.

“Los sábados y los domingos vienen mucha gente. Tenemos todas las medidas de seguridad para transportar a las personas. Esto nos ayuda mucho para ganar el pan de cada día e instamos a la gente que venga a conocer el lugar, especialmente a los jóvenes, que tengan interés porque esto es algo histórico”, destacó Sanabria.

La construcción es mantenida por lugareños que se sienten identificados con su nombre y su historia. Foto: Fernando Riveros.

Capitán de Marina

Un antiguo poblador de la zona, Julio Centurión, señaló que Lázaro Aranda fue un capitán de Marina y construyó el pequeño castillo para descansar ya que siempre viajaba y su especialidad era encontrar lugares para poder pernotar.

“Algunos dicen que empezó a construir en el año 1927 y fue terminando de a poco hasta el año 1932, donde ya pudo habitar de forma normal. Yo visité el lugar en 1958, siempre se respetó porque se sabía quién era el dueño”, dijo don Centurión, quien accedió de forma muy cordial a una entrevista con La Nación.

La gente de la zona, en años anteriores, era la que más frecuentaba pero en los últimos tiempos empezó a hacerse más conocido y El Peñón recibe la visita de turistas nacionales e internacionales, de acuerdo a nuestros entrevistados.

“Lo ideal es que todo el mundo conozca y que frecuenten el lugar, que lleven gente que pueda interesarse y que siga siendo un lugar de turismo”, agregó don Julio Centurión.

La Secretaría Nacional de Cultura resolvió declarar como patrimonio cultural al castillo erigido en medio de las aguas del río Paraguay sobre una isla rocosa.

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