Aldo Riquelme (aldo.riquelme@gruponacion.com.py)
San Lorenzo se convirtió en los últimos tiempos en una de las ciudades más intransitables del Paraguay. Avanzar a más de 10 km/h parece una misión imposible – hasta para Tom Cruise- por el mal estado de la capa asfáltica en la mayoría de sus calles.
La incontable cantidad de “baches”, la falta de desagüe pluvial, obras inconclusas -como el Metrobús-, comerciantes informales apostados en las banquinas de arterias principales, son solo algunos de los problemas sanlorenzanos.
Poco después de la avenida Mariscal López o la ruta Mariscal Estigarribia, los automovilistas reducen la marcha y manejan en zig zag aunque estén sobrios, bien sobrios. La tarea casi científica es calcular distancias y velocidades como evitar los peligrosos obstáculos en el pavimento.
Una vez dentro de la ciudad universitaria, el paso de los rodados se hace muy lento. Nadie quiere caer en algún “cráter” que significaría un paso obligatorio por el taller mecánico.
¿Luna en la Tierra?
El corazón de San Lorenzo alberga la Catedral, el mercado, las oficinas corporativas, la municipalidad, los supermercados, las escuelas, los colegios y las universidades. En esta zona prácticamente se concentra más del 50% de movimiento económico, comercial y social de esta urbe. La concurrencia masiva exige que la zona esté en condiciones óptimas tanto para la estadía como para el paso. Algo que no se da en la realidad.
En la intersección de las calles Juan León Mallorquín esq/ Juan Silvano Godoy, los “reductores de velocidad” no cumplen su función por estar colocados en línea, pudiendo los automovilistas maniobrar y burlar la “interferencia”. En el mismo tramo se encuentra también una “lomada” que no está señalizada.
Los dispositivos viales están instalados en varios puntos, inversión que parecería innecesaria, teniendo en cuenta que ya los “pozos” obligan a los conductores a levantar sus pies del acelerador.
Las calles Julia Miranda Cueto, España, Saturio Ríos, Hernandarias, Marcelina Insfrán, Sgto. Silva, y otras más, están minadas de hundimientos dignos de la superficie lunar.
“Si hay baches, no creo que pasen de 10”, dijo meses atrás el intendente Albino Ferrer. La Nación pudo verificar la existencia de hasta 10, pero por cada cuadra.

