El fenómeno natural responde a la alteración del hábitat de los peces, puesto que la remoción del suelo, afecta el uso normal de sus branquias para respirar, según afirmam desde la SEAM.

Tras la denuncia de pobladores de Villa Oliva (Ñeembucú), replicado en Puerto Antequera (San Pedro) y en Villeta (Central), la mortandad de peces se vio preocupante. Darío Mandelburger, Director de Biodiversidad de la Seam (Secretaría del Ambiente), explicó que por un lado no tienen registro e indicios de que se estén comercializando peces contaminados

Por otro lado, explicó que esta situación es una consecuencia de la alteración del ecosistema, es decir, la crecida del río afecta el hábitat de los peces. También mencionó en contacto con la 970 AM, que entre los factores de riesgo para las presas grandes y comestibles como el caso del surubí o dorado, son los ataques de las pirañas.

Aclaró que no existe información de que pescadores estén comercializando peces en estado de descomposición. “Hay ejemplares que están en estado de descomposición. Sabemos que los pescadores no están haciendo esta captura”, dijo.

Añadió que en realidad son individuos que agonizan por falta de oxígeno, este fenómeno de mortandad se da por la remoción de suelo. “Cuando hay una crecida, hay una remoción del suelo. Hay un arrastre que afecta a los peces para obtener oxígeno a través de su sistema biológico”, resaltó. Expresó que este fenómeno natural similar fue registrado dos años atrás en el pantanal (Chaco).

Por último, contó que hay tres rasgos que debemos verificar en el pescado, de modo a identificar su calidad: dureza, color y aroma íntegro.

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