La exposición de la vulnerabilidad de los menores de edad a las nuevas tecnologías, puede dañar gravemente su estado emocional, generando experiencias traumáticas que lo marquen de por vida.
El ciberbullying o ciberacoso en español, es un método virtual de ataques y acoso de índole personal y social, a través de la divulgación de materiales confidenciales o información falsa. Para considerar al ciberbullying, tiene que haber menores involucrados.
Cabe aclarar que no se trata de adultos que embaucan a menores. Por lo tanto, hablamos de ciberbullying cuando un menor hostiga, amenaza y subestima a otro par por medio de los dispositivos electrónicos: internet, bteléfonos móviles. Suele presentarse con la adopción de identidades imaginarias o falsas y solo se puede constatar mediante pericias tecnológicas.
Entre los patrones seguidos se observaron la publicación de fotos comprometedoras o fotomontajes en detrimento del menor, datos privados, y todo lo que dañe la reputación de la persona, víctima del acoso. Someterlo a humillaciones como la foto más fea, el menos inteligente, crear perfiles denigrando a la persona y promocionarla en las redes sociales, la usurpación de identidad, en resumen, nuevos mecanismos de acoso entre menores.
Consejos
Desde VU, compañía especialista en el desarrollo de software de ciberseguridad, con foco en la prevención del fraude y protección de la identidad, brindan algunos consejos a ser tenidos en cuenta por los padres y/o tutores de los niños.
Sebastián Stranieri, CEO de VU mencionó que lamentablemente, este tipo de casos suceden con más frecuencia y es una problemática que se repite a nivel mundial tanto en Australia, Argentina, Brasil o Estados Unidos.
“Esto demuestra que hay que cuidar más a los chicos en el uso de la tecnología. Aunque más que un tema tecnológico, es un tema de acompañamiento de los adultos y del trabajo en conjunto con las entidades educativas”, manifestó.
El acompañamiento de los padres en los procesos de educación, concienciando sobre los peligros que hay en la red, el diálogo permanente, enseñarles los límites del uso de la tecnología, hablarles sobre los impactos de difusión, establecer horarios, utilizar programas de control parental, son tan solo algunas maneras de erradicar el problema.