Este fenómeno se llama ortorexia y se trata de un trastorno alimenticio que consiste en la extrema rigidez a la hora de consumir alimentos sanos. Por Adriana Zacarías (adriana.zacarias@gruponacion.com.py)

La falta de equilibrio en las dietas y una estricta normativa en sus cantidades puede derivar a una grave enfermedad silenciosa que contrariamente a nutrir, revierte la balanza en detrimento de la salud de la persona que la padece. Lo que empieza como dieta saludable podría convertirse en ortorexia. La elección por el mundo orgánico, tanto el vegetarianismo como el veganismo, debe estar supervisada por un nutricionista.

Natalia González Cañete, Magíster en Nutrición Humana por el INTA, de la Universidad de Chile, señala que la etimología de la palabra orthorexia, deriva del griego “orthos” que significa “correcto” y “orexis” apetito.

“Es una condición en la cual las personas restringen su alimentación de manera obsesiva, no basándose en la cantidad de alimentos ingeridos, sino en la calidad de los mismos, basándose en razones relacionadas con la salud, pudiendo conducir a una situación de malnutrición, afectándose además las actividades diarias”, sentencia.

Sin embargo, este trastorno, aún no es reconocido por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales (DSM-V), siendo una condición no completamente comprendida en la actualidad.

“Los extremos en el ámbito de la salud nunca son buenos. Consumir una dieta poco equilibrada con sentimientos de preocupación persecutoria acerca de la pureza de los alimentos, podría conducir al consumo de limitados grupos alimenticios, produciéndose déficit de ciertos nutrientes, aumentando el riesgo de anemia, déficit de vitamina B12, osteoporosis o desnutrición. Además, la obsesión por comer saludable puede trascender los aspectos meramente físicos, afectando la vida social del individuo", resumió.

Para ser precisos, detrás del hecho de considerar alimentos puros o no, pensando todo el tiempo en su preparación o en los ingredientes, se oculta una grave obsesión. La persona recae en una sensación de angustia cuando no está comiendo sanamente según sus parámetros.

Cabe mencionar que no siempre son casos en los que se quiere perder peso, más bien se trata de una austeridad en la planificación y preparación de las comidas. Tampoco se debe confundir con anorexia, pues el afectado no presenta distorsión de la imagen corporal.

Entre los síntomas de esta obsesión, la nutricionista expone: “A veces se presenta un sentido de superioridad sobre los demás por el tipo de comidas que eligen, o juicio moral sobre aquellos que no siguen los mismos criterios alimentarios que ellos”.

Hay una creencia intransigente, de que la inclusión de algunos alimentos o la eliminación de otros, pueden prevenir o curar enfermedades. Por lo tanto, se restringe la dieta a un solo grupo de alimentos. “Por ejemplo, solo frutas, verduras, semillas, volviéndose cada vez más estricto con el cumplimiento de su alimentación”, explica.

“Debe recordarse que existen situaciones en las que es necesario llevar una dieta estricta, como aquellas personas que se encuentran en una situación patológica (como alergias o condiciones médicas que ameriten una dieta específica), o personas que forman parte de una religión con selección específica de alimentos. En estos casos, no se estaría hablando necesariamente de orthorexia”, aclara y concluye.


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