En el Museo de las Memorias, homenajearon a quien fuera una de las propulsoras de la organización Madres de Plaza de Mayo en Argentina, luego de haber sido exiliada de Paraguay.
A 40 años de su secuestro y detención en diciembre de 1977 en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) lugar donde funcionó, durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, un centro clandestino de detención, tortura y asesinato. A Esther se la recuerda, además, por su labor y legado en la Fundación de Madres de Plaza de Mayo.
El homenaje que se realizó ayer viernes 8 en el Museo de las Memorias, estuvieron presentes Ana María Careaga, hija de Esther, y Nora Cortiñas su ex compañera de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo. Además se realizó un panel con una proyección audiovisual sobre su vida.
¿Quién fue Esther?
Esther Ballestrino nació en Uruguay en 1918, creció en Paraguay y luchó sobre todo en Argentina. En 1947 Esther, al igual de decenas de miles de paraguayas y paraguayos, emigró a la Argentina, donde se vivía un complejo proceso bajo la Presidencia del general Juan Domingo Perón. Raymundo Careaga, prominente dirigente del febrerismo, del sector progresista, también se encontraba en la Argentina, quien terminó casándose con Esther y del matrimonio nacieron tres niñas: Esther, Mabel y Ana María.
En junio de 1977, la hija menor de Esther, Ana María fue detenida. Esther tomó contacto con los familiares de otros presos y desaparecidos, impulsando las rondas en la Plaza de Mayo, una pequeña movilización de protesta. De esta manera, Esther se constituyó en una de las más animadas y lúcidas fundadoras de la organización denominada “Madres de Plaza de Mayo”, que durante años se tornó la peor pesadilla para las cúpulas militares que lideraban el régimen dictatorial.
En octubre de 1977 Esther recibió la noticia de la liberación de su hija Ana María, pero sin dudar un segundo se refugió de inmediato en el Brasil, con sus tres hijas, pese a que el destino final de todas fue Suecia, un lugar seguro para ése entonces.
En poco tiempo, Esther decidió volver a la Argentina para acompañar la lucha de las otras madres por la liberación con vida de sus hijos pero todas las integrantes de “Madres de Plaza de Mayo” coincidieron sobre que resultaba muy peligroso que quedara en la Argentina, por lo que la instaron a retornar a Suecia. Tiempo después, Ana María, comentaría que la respuesta de Esther fue única y contundente: “No, voy a seguir hasta que aparezcan todos”, frase que le costó la vida.
Secuestro y asesinato
En 1977, el 8 de diciembre, el oficial de las Fuerzas Armadas de Argentina de nombre Alfredo Astiz, dirigió a un grupo de militares que ingresó violentamente a la Iglesia Santa Cruz, donde solían realizar reuniones para acordar acciones a desarrollar y secuestró a tres de las fundadoras de “Madres de Plaza de Mayo”. Se trataba de Esther Ballestrino, Azucena Villaflor y María Ponce.
De acuerdo con las investigaciones posteriores, todas –incluyendo a Esther– fueron llevadas a uno de los centros clandestinos de detención de más triste memoria: la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, repartición que dependía directamente de la Marina de la República Argentina. Esther quedó recluida en un sector denominado “Capucha” y durante 10 días corridos, sin interrupción, fue sometida a salvajes sesiones de tortura.
Se tiene la firme versión de que entre el 17 y el 18 de diciembre de 1977 Esther y las demás detenidas en la Iglesia Santa Cruz fueron llevadas hasta el aeropuerto militar ubicado en el extremo sur del Aeroparque de Buenos Aires. En ese local, también de triste memoria, las detenidas fueron sedadas y alzadas en un avión de la Marina. La aeronave llevó a las detenidas y las arrojó frente a la costa de Santa Teresita, muriendo todas a chocar contra el agua.
28 años de búsqueda
En abril del 2005, una muestra de sangre de Esther (h) permitió identificar a Esther (madre). Se hizo un análisis de ADN a través del cual se pudo saber que los restos óseos hallados en el cementerio de General Lavalle, Sector B, Lote 3, sepultura 23, inhumados a fines de diciembre de 1977, correspondían a Esther Ballestrino de Careaga.
Se ha establecido con precisión que los cadáveres aparecidos entre diciembre de 1977 y enero de 1978 en las playas de Santa Teresita, Las Toninas y Mar del Tuyú se enterraron como NN (Desconocidos, sin nombres) en el Cementerio de General Lavalle.

