Ayer, una niña nativa indocumentada, de aproximadamente 12 ó 13 años, dio a luz a una bebé en el Hospital de Clínicas. Se encuentra acompañada de su abuela pero ninguna de las dos habla ni guaraní ni español.
El personal del Hospital contacto con el Instituto del Indígena (INDI), pero estos todavía no se presentan en el nosocomio. "Ellos se desentienden, dicen que no tienen combustible y no quieren ir", explica a La Nación Belén Romero, funcionara del Departamento de Comunicaciones de Clínicas.
Al estar indocumentada, no puede irse del Hospital, pese a que se le dió de alta por haber sido parto normal. Se encuentra en ginecología en la sala 1.
Médicos y pacientes les donaron 3 ropas de bebé y algunos pañales, pero necesitan leche, más pañales, víveres, ropa, entre otras cosas.
La comunicadora Belén apela a la solidaridad de la ciudadanía para colaborar con las necesidades más urgentes.
"Ella no me habló, pero en sus ojos vi la necesidad y el sufrimiento", expresa Belén. Además, acota que "no se sabe si fue producto de alguna violación."
Para colaboraciones, acercarse al Departamento de Prensa del Hospital de Clínicas.
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Alliana destaca fin de protestas indígenas tras cambio en el Indi hace 7 meses
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, destacó que desde hace siete meses que no se registran cierres, ni protestas en la avenida Artigas, luego de la destitución de Juan Ramón Benegas al frente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi). Resaltó que este cambio frenó la movilización de grupos indígenas que llegaban hasta la capital.
El segundo del Ejecutivo recordó durante una entrevista en radio 1020AM, que la medida se tomó mientras ejercía la Presidencia de la República, en ausencia del mandatario, con el objetivo de destrabar los conflictos que afectaban la circulación en una de las principales arterias de Asunción.
Mencionó que conversó con los líderes de los grupos indígenas que llevaban meses acampando frente al INDI, cerrando esta arteria principal de Asunción, y que no estaban logrando llegar a un acuerdo, mientras no se realizaba ese cambio en la institución, por lo que conversó con el jefe de Estado y solicitó su apoyo para tomar esta decisión.
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Alliana indicó que como presidente de la Comisión Interinstitucional para el Cumplimiento de Sentencias Internacionales (CICSI), que establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos, durante la última visita que realizó este organismo internacional felicitó al país por el trabajo que viene realizando con los pueblos indígenas.
Explicó que habló con estos líderes indígenas y les dijo que si volvían a cerrar las calles de Asunción o las rutas del país, les estaría denunciando igualmente ante la CorteIDH a estos supuestos líderes indígenas y a los abogados que tenían porque estaban usando a menores de edad para realizar los cierres de calles.
Señaló que en ese momento, le había llamado al entonces presidente del Indi, Juan Ramón Benegas, quien se negó a cumplir un pedido que le hizo. Por lo que contactó al ministro del Interior, Enrique Riera, para buscar un reemplazo, y tras evaluar opciones propuso a Hugo Samaniego, decisión que fue autorizada por el presidente Santiago Peña.
“Le cambié al ministro Benegas, solucionamos el problema de la calle Artigas, que hasta hoy, hace más de 7 meses, no tenemos problemas con cierre de esta arteria principal de Asunción. Solucionamos ese problema, cambiamos al titular del Indi, acordamos con ellos de llevarles a cada uno a su departamento, hasta su comunidad, les dijimos que esa calle ya no se cierra más. Tomamos las medidas en el Indi también, esa fue unas de las decisiones que yo tomé”, recordó Alliana.
Agregó que luego de este episodio, le había sugerido el cambio de otros cuatro nombres que se debían cambiar para esta segunda etapa del gobierno que inició este año.
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Alliana congratula a la primera paracaidista indígena de la Fuerza Aérea
“¡Los sueños se hacen posibles con disciplina! Felicitaciones, Jazmín Balbuena”, expresó el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, al congratular a la joven proveniente del Chaco, Jazmín Cecilia Balbuena Escobar, de la etnia yshir chamacoco, que se convierte en la primera mujer indígena y la primera paracaidista en formar parte de la Fuerza Aérea Paraguaya.
“Hoy celebramos con orgullo su historia: una joven yshir chamacoco de 21 años, oriunda de la comunidad de Puerto Diana, en Alto Paraguay, que marca un hito al convertirse en la primera mujer indígena en la Fuerza Aérea Paraguaya”, destacó el segundo del Poder Ejecutivo a través de un audiovisual que compartió en redes sociales sobre este logro.
Por su parte, la vicesargento primero técnico Jazmín Balbuena manifiesta en el video compartido: “Desde el principio me recibieron muy bien y cumplí mi sueño porque es un objetivo que siempre quise llevar a mi comunidad, a mi familia. Estoy muy agradecida por la ayuda, a Dios, que nunca me dejó sola. Y estoy muy feliz, estoy contenta por haber llegado al objetivo que siempre soñé”
Igualmente, el Instituto Paraguayo del Indígena (Indi) resaltó este mérito de Balbuena en un comunicado de prensa, señalando que “constituye un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y superación personal, reflejando la capacidad, el compromiso y la determinación de los pueblos indígenas para abrirse camino en distintos ámbitos del desarrollo nacional”.
El Indi valoró la historia de Jazmín, quien con sacrificio y dedicación ha sabido enfrentar desafíos personales, sociales y económicos, demostrando que los sueños pueden alcanzarse con disciplina y convicción. Siempre con el acompañamiento de su familia y de su comunidad, la joven salió del norte del país en un colectivo, sorteó exigentes exámenes técnicos y físicos, y trabajó como niñera para poder costear sus estudios.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
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El Indi y comunidades indígenas delinearon plan de trabajo para resolver urgencias
Tras la llegada de miembros de comunidades nativas hasta Asunción, el Instituto Paraguayo del Indígena (Indi) se reunió con los líderes y establecieron un plan de trabajo para poder dar solución a las demandas presentadas. La mesa de trabajo fue favorable para todos y seguirá abierta para poner en marcha las soluciones.
Según Hugo Samaniego, presidente del instituto, se obtuvieron resultados muy alentadores tras la reunión que mantuvieron con los representantes de cada comunidad. Estos presentaron una lista de necesidades por la que están pasando y recibieron posibles soluciones que se desarrollarán de acuerdo a las urgencias.
“Como resultado de la mesa de trabajo, se logró consensuar respuestas y líneas de acción para los distintos puntos abordados, lo que fue valorado positivamente por los representantes indígenas, quienes manifestaron su satisfacción con los acuerdos alcanzados”, apuntó Samaniego.
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La mesa de trabajo fue convocada para que los representantes comunitarios y la totalidad de su plantel de directores puedan exponer diversas situaciones que afectan a sus comunidades, abordándose distintos temas sociales y de desarrollo. Entre las principales preocupaciones se destacó la problemática del acceso al agua.
Todos los planteamientos fueron analizados mediante un espacio de diálogo abierto que permitió evaluar alternativas de solución y coordinar acciones institucionales. El Indi reafirmó su compromiso de acompañar y ejecutar con el objetivo de dar respuestas concretas a las necesidades planteadas por las comunidades.
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