La comunidad nativa aché Ypetimí, del Departamento de Caazapá, ya cuenta con un sistema de agua potable por primera vez desde que fue fundada, construido por el Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (SENASA) de Caazapá con Financiamiento de la Entidad Binacional Yacyreta, en alianza estratégica.
"Nunca tuvimos agua corriente", relata Ceferino Duarte, director de la Escuela y presidente de la Junta de Saneamiento de Ypetimi y del consejo comunitario aché. "Había un supuesto proyecto con la ONG Moisés Bertoni, que instalaron cañerías que utilizaban la energía de paneles solares, pero nunca funcionaron."
Recién esta última semana de agosto, se terminó de construir, con licitación gubernamental, el sistema de cañería y de pozos artesanales en la comunidad.
"El sistema incluye dos pozos artesianos, uno de reserva y otro de uso cotidiano", aclaró Ceferino.
CAPACITACIÓN E INAUGURACIÓN
Desde que se terminó la construcción, ya están utilizando el sistema con mucha alegría por el gran logro. Sin embargo, la inauguración será luego de la capacitación de tres días que esperan de parte de la SENASA departamental.
"En el mes de septiembre recibiremos la capacitación sobre el manejo del motor, las llaves de paso, los filtros, y todo lo necesario para el uso y mantenimiento del sistema", menciona el líder nativo.
Para la inauguración oficial, esperan contar con autoridades como el Presidente de la Junta de Saneamiento de Caazapá, el gobernador Avelino Dávalos, el director de Yacyretá entre otras importantes figuras que fueron parte de esta necesaria adquisición.
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Chaco: 73 viviendas para comunidad nivaclé alcanzan 95 % de avance
El Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), reportó un avance del 95 % en la ejecución de 73 viviendas para la comunidad indígena Lhavoj’ocfi, en el departamento de Boquerón. Estas viviendas son construidas con el financiamiento del Parque Tecnológico Itaipú, respetando las costumbres e identidad cultural de los pueblos originarios, señala la cartera que encabeza el ministro Juan Carlos Baruja.
También conocida como Pablo Stahl o San José Esteros, Lhavoj’ocfi es una comunidad indígena de la parcialidad nivaclé, ubicada en el distrito de Mariscal Estigarribia, en el corazón del Chaco paraguayo. “Seguimos avanzando con el compromiso del presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana, construyendo un Paraguay donde nuestras comunidades indígenas puedan acceder a viviendas que respeten su cultura e identidad”, señala la publicación del MUVH en redes sociales.
Días pasados, el ente estatal también informó sobre el avance de otra obra del del programa Viviendas Económicas en Coronel Oviedo, en el departamento de Caaguazú. La primera fase, que contempla la construcción de 25 unidades habitacionales de un total de 82 viviendas, alcanzó el 50 % de construcción.
Cada unidad de 50 metros cuadrados contará con dos habitaciones, sala, cocina y comedor integrados, además de estacionamiento, bajo estándares técnicos que incluyen verificaciones y controles de calidad en cada etapa de la obra, garantizando su correcta ejecución.
A través de políticas habitacionales que ya alcanzan 44.446 soluciones habitacionales gestionadas y 31.890 viviendas entregadas en todo el país, detalla el MUVH, que ayer martes inauguró 62 viviendas sociales en el distrito de Caapucú, en el departamento de Paraguarí, con un acto encabezado por el presidente de la República, Santiago Peña.
Las viviendas entregadas corresponden al proyecto “Caapucú Nos Une” y cuentan con una superficie de 42 metros cuadrados, distribuidos en dos habitaciones, sala, cocina y comedor integrados, además de un lavadero en la parte posterior. El proyecto fue ejecutado a través del programa Fondo Nacional de la Vivienda Social (Fonavis) y tuvo una inversión de G. 6.448.812.045, construidas con materiales y mano de obra paraguaya.
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Presunto filicidio en Yby Yaú: investigan muerte de bebé indígena
Este viernes, el Ministerio Público inició la investigación tras el hallazgo del cuerpo sin vida de una recién nacida en una comunidad indígena en la localidad de Yby Yaú, departamento de Concepción. La madre de la bebé afirmó que su hija nació sin signos de vida y que por esta razón decidió enterrarla.
Según el reporte de la Policía Nacional, recibieron una denuncia por parte de la lideresa indígena de la comunidad Uú, que confirmó que por un tiempo no vio a la joven embarazada y que luego se presentó ante la comunidad ya sin signos de estado de gravidez, lo que alertó a las autoridades de la comunidad.
La joven fue abordada e indicó que dio a luz prematuramente y que tras el nacimiento de la bebé, se dio cuenta de que había nacido sin signos de vida. En su profunda tristeza, decidió enterrar a la recién nacida en el patio de su vivienda, donde encontraron la pequeña tumba y dieron aviso a la comisaría de la zona.
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“La madre manifestó que el martes durante la noche perdió a su bebé, que nació en forma prematura y que posteriormente la enterró en el patio de la vivienda. Acudimos a raíz de la denuncia de la lideresa, quien se percató que no tenía signo de embarazo”, detalló en comisario Guido Benítez, en Telefuturo.
Agregó que el cuerpo de la menor fue desenterrado y que fue trasladado hasta la Morgue Judicial para practicarle una autopsia y determinar la posible causa de muerte. Hasta el momento se desconoce en qué condiciones nació o si le quietaron la vida tras su nacimiento.
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Comunidad ayoreo protagoniza modelo productivo en Boquerón
Un modelo productivo innovador es impulsado en el Chaco paraguayo por el Gobierno a través del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), que posiciona a la comunidad indígena ayoreo como actor estratégico en el establecimiento El Retiro, en la ciudad de Mariscal Estigarribia, en el departamento de Boquerón.
En articulación con Wildlife Conservation Society (WCS), se promueve la integración de producción sostenible, conservación ambiental e inclusión social, destacándose acciones como la reforestación con 50.000 árboles en 2.500 hectáreas, en el marco del programa Paisaje Productivo Protegido (PPP).
Con el Programa de Impacto de Sistemas Alimentarios, Uso de la Tierra y Restauración (FOLUR, por sus siglas en inglés), el Mades fortalece capacidades locales mediante asistencia técnica, acompañamiento en territorio y la participación de profesionales indígenas, garantizando un enfoque inclusivo y cultural, que consolida oportunidades de desarrollo económico con proyección internacional en la bioeconomía.
Neuland
Por otra parte, la Cooperativa Multiactiva Neuland dio un paso clave en la evolución de la producción agropecuaria en Paraguay con la presentación de sus productos certificados con el sello Paisaje Productivo Protegido (PPP) Mbarete Py otorgado por la Asociación para la Conservación de la Vida Silvestre - WCS Paraguay.
“Nuestro objetivo es seguir produciendo con excelencia, adoptando prácticas que nos permitan ser más eficientes, mejorar la rentabilidad y responder a las nuevas exigencias del mercado teniendo como pilar la conservación de los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y los paisajes. La certificación PPP Mbarete Py es una herramienta que nos permite fortalecer nuestra propuesta de valor”, señalaron representantes de Neuland.
El evento de lanzamiento, realizado en el restaurante Toro, el pasado 10 de marzo, contó con la presencia de referentes del sector agropecuario, industrial y empresarial, quienes destacaron la relevancia de integrar modelos productivos que garanticen estabilidad y crecimiento a largo plazo.
Por su parte, María del Carmen Fleytas, directora de WCS Paraguay explicó que el modelo Paisaje Productivo Protegido (PPP) nace en el 2010 de la mano de la Fundación ProYungas, con el objetivo de unir la producción primaria con la conservación de la naturaleza. “Hoy Paraguay está dando un paso más, a través del otorgamiento de este sello en donde el consumidor podrá apoyar la producción agropecuaria sostenible y contribuir así a la conservación de la biodiversidad”, aseguró.
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Paraguay se consolida como proveedor de carne porcina en la región
Una nueva ventana abierta con la habilitación oficial de Argentina a dos frigoríficos paraguayos, para el envío de carne porcina.
La habilitación de dos frigoríficos paraguayos para exportar carne porcina a Argentina marca mucho más que una apertura comercial puntual, es una señal concreta de cómo el país empieza a posicionarse con mayor fuerza en el mapa regional de proteínas.
El anuncio se concretó tras la decisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina, que autorizó a los establecimientos paraguayos UPISA y Pirayú para enviar carne y menudencias porcinas —tanto refrigeradas como congeladas— al vecino país.
El hecho se dio luego de un proceso técnico que incluyó auditorías, intercambio de información y validación sanitaria entre ambos países, aunque la apertura del mercado ya había sido aprobada previamente, en abril de 2025. Esta habilitación operativa representa el paso clave, el inicio real del flujo comercial.
Argentina no es cualquier destino. Más allá de la proximidad logística, se trata de un mercado con consumo relevante y con dinámicas complementarias para la producción paraguaya. En ese sentido, la habilitación permite ampliar el abanico de destinos en un sector que viene creciendo, pero que aún concentra sus exportaciones en mercados más lejanos como Asia.
Hasta marzo de este año, Paraguay exportó más de 4 millones de kilos de carne porcina, generando ingresos por USD 12,6 millones, con Irak, Vietnam y Filipinas como principales compradores.
La entrada a Argentina introduce una variable distinta, competencia regional, pero también mayor eficiencia logística y oportunidades para colocar cortes específicos y subproductos.
Uno de los puntos más relevantes detrás de esta decisión no está solo en lo comercial, sino en lo sanitario. La aprobación del sistema paraguayo por parte del Senasa implica un reconocimiento a los estándares de producción, control y calidad del país.
Ese aval es clave para la industria, porque funciona como una carta de presentación para seguir abriendo mercados. En el negocio de proteínas, la confianza sanitaria no es solo un requisito: es la base sobre la que se construyen nuevas oportunidades.
El sector porcino paraguayo viene dando pasos progresivos hacia la internacionalización, pero con desafíos pendientes. La dependencia de pocos destinos y la necesidad de mayor escala productiva son parte de la agenda.
En ese contexto, Argentina aparece como un mercado que puede ayudar a diversificar riesgos y generar mayor estabilidad en la demanda. Además, abre la puerta a una integración regional más activa dentro de la cadena de valor.
Con apenas unas décadas de desarrollo exportador en comparación con otros mercados globales, Paraguay aún está en una etapa de consolidación en carne porcina. Sin embargo, este tipo de avances reflejan un cambio de ritmo: el país no solo busca vender más, sino insertarse mejor.
La habilitación de plantas específicas marca el inicio de una nueva fase, donde el desafío ya no es solo abrir mercados, sino sostenerlos con volumen, calidad y competitividad.
Porque en el negocio cárnico, cada nueva frontera comercial no es un punto de llegada, sino el comienzo de una exigencia mayor. Y Paraguay empieza a jugar ese partido cada vez más cerca.