El italiano Jannik Sinner dijo el viernes que la sanción de tres meses por dopaje que recibió el año pasado lo fortaleció como persona y lo hizo sentirse más relajado en la cancha mientras se prepara para defender su título del Abierto de Australia.
El tenista de 24 años llegó a Melbourne Park el año pasado bajo una intensa presión y sin saber qué le depararía el futuro tras un escándalo de dopaje.
Sin embargo, logró abstraerse de la situación y ganar el título. Luego, su carrera se vio interrumpida al tener que cumplir la suspensión de tres meses por dar positivo en dos ocasiones por un esteroide anabólico prohibido en 2024.
Sinner siempre sostuvo que la sustancia entró en su organismo involuntariamente a través de un masaje de su fisioterapeuta, que utilizó un aerosol para tratar una cortada.
Si bien la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) afirmó que Sinner no tenía intención de hacer trampa, le impuso la sanción al considerarlo responsable de las acciones de su equipo.
“El año pasado fue sin duda una situación mucho más difícil porque en ese momento no sabía exactamente qué iba a pasar”, dijo. “Así que intenté disfrutarlo cuando salía a la cancha, pero aún así lo tenía en la cabeza. Fue difícil para mí, pero también para mi familia”, agregó.
La sanción de Sinner expiró en mayo y se recuperó ganando nada menos que Wimbledon y las Finales ATP, terminando el año como número dos del mundo, detrás de su archirrival Carlos Alcaraz.

